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El recitador y el respeto debido al Qurʾān

Extracto del libro Compilación General de las Leyes del Quran, renombrada exégesis (tafsir) del imam Abu Abdullah Muhammad al-Qurtubi

21/06/2017 - Autor: Imam al-Qurtubi, Zakaria Maza - Fuente: Mezquita at-Taqwa
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Recitación del Quran

Dijo At-Tirmiḏī al-Ḥakīm Abū ʿAbdellāh en su libro “Nawādir Al-Uṣūl”: “Parte del respeto debido al Qurʾān es que no lo toque nadie que no esté purificado. Como así mismo no se podrá recitar si no se está purificado.” Su respeto recomienda usar el miswāk, limpiar las ranuras de los dientes y perfumar la boca porque ella es el camino hacia el Qurʾān.

Dijo Yazīd ibn Mālik: “Verdaderamente vuestras bocas son caminos del Qurʾān. ¡Purificadlas y limpiadlas lo que podáis!” Del respeto hacia el Qurʾān es que se vista de la misma manera que se vestiría para entrar a ver al emir, porque ocupa un lugar elevado; y que se sitúe en la dirección de Meca (quibla) para recitarlo. Abū al-ʿAlia cuando recitaba el Qurʾān se solía vestir con turbante y manto, al mismo tiempo que se situaba de cara a la quibla. De su respeto es enjuagarse siempre que se limpiaba la nariz. Se transmitió de Ibn ʿAbbās, que tenía frente a él un recipiente de agua para enjuagarse siempre que se limpiaba la nariz, y después recitaba. De su respeto es que cuando se bosteza se detenga la recitación, porque cuando se recita su interlocutor es su Señor y su refugio. Y el bostezo es de šaiṭān.

Dijo Muŷāhid: “Si bostezas al tiempo de recitar el Qurʾān, detén la recitación respetuosamente con el Qurʾān hasta que desaparezca el bostezo.” Dijo ʿIkrima: “Se pretende con ese hecho magnificar el Qurʾān.” De su respeto es que al comienzo de la recitación se debe pedir el refugio en Allāh contra šaiṭān, el maldito, diciendo: “Aʿūḏu billāhi min aš-šaiṭāni raŷīm.” Y recite a continuación: “Bismillāhi Raḥmāni Raḥīm”, (en el nombre de Allāh, el más Compasivo, el más Misericordioso), si ha comenzado la recitación desde el principio de la sura. De su respeto es una vez que ha dado comienzo su recitación, no cortarla a cada momento por la charla de los hombres sin necesidad perentoria. De su respeto es que se aísle el recitador para que nadie le corte hablándole y él tenga que responder: porque si ocurriera eso quedaría invalidada la fórmula que dijo al comienzo de la recitación. De su respeto es que se recite con calma y salmodiándolo. De su respeto es que emplee en la recitación del Qurʾān su intelecto para que comprenda y razone aquello que recita. De su respeto es que se detenga el recitador en las āyāt de las promesas y pida a Allāh, el Altísimo, de Su favor; que se detenga en las āyāt de las advertencias y amenazas para que busque el refugio en Allāh contra ellas. De su respeto es que se detenga en las parábolas y se deje exhortar por ellas. De su respeto es que busque sus rarezas. De su respeto es que cumpla con el derecho de todas y cada una de las letras, de forma que sobresalgan las palabras perfectamente en la pronunciación, teniendo en cuenta que por cada letra pronunciada en la recitación del Qurʾān se obtienen diez ḥasanāt. De su respeto es que al término de la recitación se diga que Allāh ha dicho verdad, y testifique que Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, ha difundido el mensaje, y testifique por ello que es verdad, diciendo: “Ṣadaqta Rabbanā wa bal-laga rasūluka, wa naḥnu ʿalā ḏālika min aš-šāhidīn; Allāhumma iŷʿalnā min šuhadā al-ḥaqq, al-qāʾimīna bilqisṭ.” Y a continuación que haga sus peticiones particularmente. De su respeto es que no tome āyāt sueltas de cada sura y las recite.

Se nos ha relatado a propósito, del Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él: “Pasó junto a Bilāl y vio que estaba recitando un poco de cada sura; entonces le mandó que recitara la sura completa.” De su respeto es que no deje abierto el Qurʾān, y que no ponga nada encima de él, sino más bien que ocupe un lugar elevado que sobresalga sobre los demás libros, sean del Dīn o no. De su respeto es que lo pose sobre su regazo cuando lo recite o sobre algo frente a él, pero nunca dejarlo en el suelo. De su respeto es que cuando se escribe Qurʾān en una tabla no se debe borrar con saliva sino lavar la tabla con agua. De su respeto es que el agua que se emplea para borrar el Qurʾān deberá estar a salvo de toda suciedad, así como el lugar dónde se lava, ni deberá ser impuro ni tampoco un lugar de paso, porque los antiguos empleaban el agua de borrar el Qurʾān como tratamiento curativo. De su inviolabilidad es no dejar que pase un día sin que se dirija la mirada una vez a un ejemplar del Qurʾān. De su inviolabilidad es dar a los ojos su parte correspondiente respecto al Qurʾān. Verdaderamente, el ojo conduce al alma; y entre el alma y el pecho hay un velo; y el Qurʾān está en el pecho, cuando se recita de memoria los oídos lo oyen y lo conducen al alma. Cuando mira la caligrafía del Qurʾān, tanto el ojo como el oído participan de ello, haciendo su cumplimiento más abundante, de manera que la vista y el oído toman su parte correspondiente.

Se transmitió de Abū Saʿīd al-Judrī, que dijo el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él: “Dad a vuestros ojos su parte correspondiente en la adoración. Preguntaron: ¡Mensajero de Allāh! ¿Cuál es su parte en la adoración? Contestó: La mirada al ejemplar del Qurʾān, el pensamiento en él, y la reflexión ante sus prodigios.”  

Se transmitió de ʿUbāda Ibn aṣ-Ṣāmit, que dijo el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él: “La más preferible de las adoraciones de mi pueblo es la recitación del Qurʾān con la vista.” De su respeto es que no interprete el Qurʾān a propósito de un asunto de este mundo. Como dice el ḥadīṯ que se transmitió de Al-Mugīra, de Ibrāhīm, que dijo: “Se detestaba que cuando se interpretaba algo del Qurʾān, se mezclara con algún asunto mundanal. La interpretación, por ejemplo, de cuando alguien viene a verte y le dices:

¡Mūsā, viniste por un decreto!” (ṬaHa-20:40)

¡Comed y bebed alegremente por lo que adelantasteis en los días pasados!” (La Verdad Indefectible-69:24)

Y eso es cuando se dice al ofrecer los alimentos, y otros casos parecidos.

De su respeto es que no se recite el Qurʾān de forma invertida. Es decir, de atrás hacia adelante, como hacen algunos maestros de niños para ver su destreza intelectual y habilidad en la recitación del Qurʾān. De su respeto es que no se debe hablar guturalmente en su recitación. De su respeto es que se trate su escritura con honor cuando se caligrafíe el Qurʾān. De Ḥukaima se transmitió, que él caligrafiaba los ejemplares del Qurʾān en Kufa. Pasó junto a él ʿAlī, Allāh esté complacido de él, y mirando su escritura le dijo: “¡Honra tu cálamo! Cogí entonces el cálamo y le hice un corte sesgado. A continuación, escribí mientras que ʿAlī, Allāh esté complacido con él, se quedó de pie, mirando mi escritura, y dijo: Ilumina así el Qurʾān como Allāh, Poderoso y Majestuoso lo ha iluminado.” De su respeto es que no sobresalga la voz de uno sobre otro en la recitación, de tal manera que unos entorpezcan a otros. De su respeto es que no se discuta a propósito de las recitaciones ni que se le diga a un recitador: “¡No es así! Cuando, en realidad, la recitación del Qurʾān que ha hecho es correcta y está permitida. Y habrá incurrido en un desmentido del Libro de Allāh. De su respeto es que no se recite en los mercados ni en los lugares de juego y divertimento. De su respeto es que el ejemplar del Qurʾān no se utilice como almohada o que sirva de apoyo para algo. Tampoco que se le tire a un compañero cuando quiera cogerlo. De su respeto es que no se empequeñezca el ejemplar del Qurʾān. Se transmitió de ʿAlī, Allāh esté complacido de él, que dijo: “¡El ejemplar del Qurʾān no se empequeñece!”

Se transmitió de ʿUmar ibn Al-Jaṭṭāb, Allāh esté complacido de él, que vio un ejemplar del Qurʾān pequeño en manos de un hombre y le preguntó: “¿Quién lo ha escrito? Contestó: ¡Yo! Le dio un azote, diciendo: ¡Magnificad el Qurʾān!”

Se transmitió que el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, prohibió que se dijera: “¡Mezquitilla o ejemplarillo del Qurʾān!” De su respeto es que no se mezcle con lo que no le pertenece. De su respeto es que no se embellezca con oro, ni se escriba con oro de manera que se mezcle con este mundo. Se transmitió de Mugīra, de Ibrāhīm: “Solía detestar que un ejemplar del Qurʾān se adornara, se escribiera con oro, se pusiera una señal al comienzo de las āyāt, o se empequeñeciera.”

Se transmitió de Abū ad-Dardā, que dijo el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él: “Si adornáis vuestras mezquitas y enjoyáis vuestros ejemplares del Qurʾān, será vuestra perdición.” Dijo Ibn ʿAbbās, viendo un ejemplar del Qurʾān engalanado de plata: “Seducís con ello al ladrón y su adorno está en su interior.” De su respeto es que no se escriba el Qurʾān sobre la tierra ni sobre el muro, como se hace hoy en las mezquitas modernas.

Se transmitió de Muḥammad ibn az-Zubair, que oyó decir a ʿUmar ibn ʿAbdelʿAzīz: “Pasó el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, junto a una escritura hecha en la tierra, y preguntó a un joven de la tribu de Hudail: ¿Qué es esto? Contestó: Es del Libro de Allāh que lo ha escrito un judío. Dijo: ¡Allāh maldiga al que ha hecho esto! ¡No dejéis el Libro de Allāh si no es en su lugar apropiado!” Dijo Muḥammad ibn az-Zubair que ʿUmar ibn ʿAbdelʿAzīz vio a un hijo suyo escribiendo el Qurʾān sobre un muro y le pegó. Del respeto debido al Qurʾān es que cuando alguien se baña con el agua que ha diluido la escritura de Qurʾān para curarse con ella de algún mal, que no la vierta sobre las basuras ni en un lugar impuro, ni en un lugar donde se pisa. Más bien, hacer un agujero en un lugar puro dónde lo vierta por encima de su cuerpo y después lo rellene. O en un río grande que se mezcla con su agua y corre. De su respeto es que cada vez que el recitador del Qurʾān llegue a su final lo comience de nuevo, para no adoptar la forma del abandonado. Por ello, el Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, cuando concluía el Qurʾān, recitaba del principio del mismo la cantidad de cinco āyāt: para que no sea la forma del abandonado.

Se transmitió de Ibn ʿAbbās, que llegó un hombre y preguntó: ¡Mensajero de Allāh! ¿Cuál es la más preferible de las acciones? Contestó: “Cuando concluyas, comienza de nuevo.” Añadió: “El recitador del Qurʾān lo inicia en su principio hasta que llega al final, y después lo inicia de nuevo. Siempre que lo concluye, lo inicia de nuevo.”

Se recomienda que cuando alguien concluya la recitación del Qurʾān, reúna a su familia. Se transmitió de Anas ibn Mālik, que cuando concluía la recitación de todo el Qurʾān, reunía a su familia y hacía peticiones a Allāh. Y, en general, cuando alguien terminaba la recitación completa del Qurʾān, requería la presencia de la gente, porque verdaderamente la misericordia desciende en la conclusión de la recitación del Qurʾān. Se transmitió de Ibrāhīm at-Taimī, que dijo: “Quien concluyera la recitación del Qurʾān al comienzo del día, los ángeles le bendecirían hasta el anochecer; y quien concluyera la recitación del Qurʾān al comienzo de la noche, le bendecirían los ángeles hasta el amanecer. Dijo: Solían entonces recomendar la conclusión de la recitación del Qurʾān tanto al comienzo de la noche como al comienzo del día.”

Del respeto debido al Qurʾān es que si se escribe, no se entre con él al servicio, excepto que tenga alguna cubierta de piel o de plata, u otra cosa; de manera que es como si estuviera en el pecho. De su respeto es que si lo escribe y se lo bebe después, que nombre a Allāh en cada respiración y que exalte su intención y propósito en ello, ya que Allāh, el Altísimo, le dará en la medida de su intención. Se transmitió de Muŷāhid, que dijo: “No hay inconveniente en que se escriba el Qurʾān y después se le dé de beber al enfermo.” Se transmitió de Abū Ŷaʿfar, que dijo: “Quien encontrara dureza en su corazón que escriba el sura “Yā Sīn” en una hoja con tinta azafranada y después se lo beba.”

Del respeto debido al Qurʾān es que no se diga "sura pequeña". Detestaba Abū al-ʿAlia que se dijera "sura pequeña" o "grande"; y decía a quien se lo oyera decir: “Tú eres más pequeño que ella, sin embargo, el Qurʾān todo él es inmenso.”

En un ḥadīṯ de ʿAmrin ibn Šuʿaib, que transmitió de su padre y éste de su abuelo, que dijo: “En relación a las suras de la última parte del Qurʾān, no hay sura pequeña ni grande, pero sí que he oído al Mensajero de Allāh, la paz y las bendiciones de Allāh sean con él, recitarlas haciendo de imām para la gente en la ṣalā.”

Extracto del libro "Compilación general de las Leyes del Quran", renombrada exégesis (tafsir) del imam Abu Abdullah Muhammad al-Qurtubi.
Traductor y editor: Zakaria Maza al-Qurtubi; colaboración de Ahmed Yusuf ibn Zakaria. Equipo compuesto además por colaboradores y asesores expertos en ambas lenguas, árabe y español y un corrector de estilo (Abdurrazzaq Pérez Fernandez) especializado en lengua española.

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