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Cassandra y el asesinato de Carrero Blanco

La muerte de Carrero Blanco significó la desaparición del continuador de la dictadura

31/03/2017 - Autor: Ángel Álvarez Hernández - Fuente: Webislam
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La sentencia en la que se condena a Cassandra será legal, pero tiene un sabor amargo sin sentido.

El 20 de diciembre de 1.973 Carrero Blanco murió asesinado por un comando de la organización terrorista ETA. Aquella noche muchos españoles se sintieron aliviados.

La muerte de Carrero Blanco significó para ellos la desaparición del continuador de la dictadura, una dictadura siniestra que había asesinado a decenas de miles de españoles después de la Guerra Civil y que se perpetuó mediante el terror y el adoctrinamiento.

Pero el asesinato de Carrero Blanco está lleno de misterios. Carrero Blanco tenía muchos enemigos que se beneficiaron de su muerte. Entre los “errores”, que pudieron llevar a la muerte a Carrero Blanco se pueden contar los siguientes:

a) Se opuso a que los Estados Unidos utilizaran las bases que tenían en suelo Español durante la guerra de Yon Kipur, librada desde el 6 al 25 de octubre de 1973 por la coalición de países árabes contra Israel, aliado de Estados Unidos, en respuesta a la prohibición norteamericana de usar las armas vendidas a España durante la Guerra de Ifni, entre octubre de 1957 y abril de 1958, contra Marruecos. Guerra en la que Francia fue aliada de España, aportando hombres y material contra los Marroquíes.

b) Después de que Estados Unidos dejase abandonada a España en la Guerra de Ifni, el gobierno español empezó a valorar la posibilidad de tener una bomba atómica que disuadiera a Marruecos de nuevos ataques. Carrero Blanco fue uno de los principales promotores del proyecto, que se mantuvo en secreto con el nombre de “Islero”.

Franco decidió que el proyecto se pospusiera indefinidamente ya que no creía que este se pudiera llevar a cabo en secreto y consideraba que España no podría soportar las sanciones económicas si el plan se descubría, además de poder hacer peligrar la continuación de la propia dictadura.

Después del atentado, la agencia soviética TASS declaró que la CIA había asesinado a un político franquista de tendencia nacionalista que se negaba a entrar en la OTAN y a cumplir ciegamente las órdenes de Washington.

En el año 2008 salió a la luz una nota de la embajada norteamericana dirigida al Departamento de Estado del Gobierno de los EE. UU, en la que recomendaban la “desaparición”  de Carrero Blanco, como la mejor solución.

“El mejor resultado que puede surgir... sería que Carrero desaparezca de escena, con posible sustitución por el general Díez Alegría o Castañón”.

Blas Piñar, dirigente de extrema derecha, relató lo siguiente, (sobre los hechos ocurridos el día del atentado), en relación a bloquear las salidas de Madrid y proceder a la detención de los autores del magnicidio:

"Tenía una buena amistad con Iniesta. Me confirmó la noticia del asesinato y me dio detalles acerca de su autoría y de los medios utilizados, bien aparatosos, sin que, curiosamente, nadie los detectara. Estando solos, Iniesta me leyó la orden -tajante y magnífica- cursada a las fuerzas a sus órdenes.

…Me consta, sin embargo, que las presiones de Gabriel Pita da Veiga y Sanz, ministro de Marina, a cuyo cargo estaba el Ministerio del Ejército, por ausencia de su titular, y del propio Carlos Arias, obligaron al general Iniesta a revocar su orden. Naturalmente, los asesinos se evadieron."

Arias Navarro, Ministro de la Gobernación y responsable directo de la seguridad de Carrero Blanco, fue nombrado sucesor suyo y por tanto nuevo Presidente de Gobierno.
En las memorias del General Fernández-Monzón Altolaguirre, este señala que:
“No es verdad todo lo que se ha dicho de la transición. Como eso de que el rey fue el motor del cambio. Ni Suárez ni él fueron motores de nada, sólo piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido al otro lado del Atlántico. Todo estuvo diseñado por la Secretaría de Estado y la CIA. A los norteamericanos sólo les hemos interesado por nuestra posición estratégica. Estados Unidos quería tener la seguridad de que, con el final del franquismo, aquí no iba a pasar nada que estuviera fuera de su control. Los ejecutantes del atentado contra Carrero son etarras, eso está claro, pero ¿quién lo pone en marcha? Quizá alguien pensó en la CIA que Carrero podía ser un obstáculo y era mejor suprimirlo“.

El embajador norteamericano en Madrid, refiriéndose a la muerte de Carrero Blanco, escribió a Kissinger diciéndole que “no tenía carisma ni afecto popular y nadie se ha sentido afectado por su muerte“.

La restauración borbónica vino precedida por la decisión de Franco, el 22 de julio de 1.969, de nombrar al Príncipe Juan Carlos de Borbón sucesor suyo tras su muerte, saltándose los derechos dinásticos de su padre Juan de Borbón, quien no pudo reinar en vida del dictador, ni tras la muerte de este.

Carrero Blanco, se había rodeado de ministros tecnócratas del Opus Dei, y era un firme defensor de la monarquía. Aunque no le gustaba la democracia y fuera un ferviente anti-comunista, sabía que la dictadura moriría con Franco y estaba colaborando con la transición que se debía producir al fallecimiento de este.

Sobre las relaciones de Felipe González y Carrero Blanco, el General Fernández-Monzón Altolaguirre, manifestó lo siguiente en sus memorias:

"Felipe González sabía muy bien que cuando se planteó la dicotomía entre el PSOE histórico de Llopis, en el exilio, y el PSOE renovado, Carrero fue definitivo al decirle a Heinemann que por favor rogara a Willy Brandt que aceptara como partido socialista español en la Internacional al renovado. Esto es tan cierto que, cuando yo se lo recordé a Felipe González el primer día que hablé con él, en un restaurante de la calle Santa Engracia, me dijo: 'No se preocupen ustedes, que no olvidaremos nunca a Carrero Blanco. Soy perfectamente consciente de ello, de nuestra boca no saldrá jamás una crítica contra el almirante'."

Willy Brandt fue acusado de ser agente de la CIA por Víctor Marchetti, un ex agente arrepentido que escribió el libro “La CIA y el culto de la inteligencia”.

En otra parte de sus memorias el General Fernández-Monzón Altolaguirre afirma lo siguiente sobre el Congreso de Suresnes, celebrado en el exilio entre el 11 y el 13 de octubre del 1.974, (diez meses después de la muerte de Carrero Blanco) que:

“El SECED expide los pasaportes que permiten a Felipe González y a los suyos viajar a Francia y escolta al emergente político sevillano hasta Suresnes. En un restaurante de la calle madrileña de Santa Engracia hablamos con Felipe González, en presencia de Enrique Múgica, para garantizarle su viaje a la ciudad francesa. Otros compañeros se entrevistaron con Nicolás Redondo que entendió enseguida que debía ceder el puesto a un secretario general más joven y con otras características”

De ser cierto todo esto, su magnicidio pudo ser un Golpe de Estado palaciego para cambiar los destinos de la política exterior española y mantener su dependencia de Estados Unidos. La noche anterior a su muerte, Carrero se entrevisto con Henry Kissinger, Secretario de Estado de EE.UU.

Los asesinos materiales fueron amnistiados con la llegada de la democracia. Leónidas, seudónimo de uno de los responsables del asesinato del etarra Miguel Beñaran Ordeñana alias Argala, implicado en la muerte de Carrero, contestó lo siguiente en una entrevista concedida al periódico “El Mundo”:

"Decidimos actuar después de que el Gobierno concediera una amnistía en 1977. No entendíamos cómo se podía amnistiar y perdonar a la gente que había asesinado al presidente del Gobierno."

Cuarenta y cuatro años después de su asesinato, Cassandra Vera, (una estudiante de historia) ha sido condenada por la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional a un año de prisión y siete de inhabilitación absoluta por humillación a las víctimas del terrorismo por 13 comentarios de burla entre 2013 y 2016. En su cuenta de twitter Cassandra escribió:

“No sólo me quedan antecedentes, me han quitado el derecho a beca y destrozado mi proyecto de ser docente. Me han arruinado la vida”.

Carrero Blanco no fue elegido Presidente de Gobierno en una elecciones libres, sino por un dictador sanguinario, cuya muerte fue también festejada por muchos españoles. En los chistes de Cassandra puede verse algo más que humor. Los chistes que se iniciaron por la muerte de Carrero podrían ser para un sociólogo una expresión popular contra la dictadura. Muchos interpretarán que condenar a Cassandra es condenar a buena parte de la oposición política que tanto sufrió durante la dictadura y tanto se alegró con la muerte de Carrero, por muy cruel que esto nos parezca ahora, ya que ellos le veían como un obstáculo para que llegara la libertad a España. Una España en la que se torturaba y no se respetaban los derechos humanos.

Como ser humano, el asesinato de Carrero Blanco es algo lamentable, e injustificable. Su muerte está llena de misterios y preguntas cuyas respuestas, quizás nos de miedo conocer.

La sentencia en la que se condena a Cassandra será legal, pero tiene un sabor amargo sin sentido. Los chistes por la muerte contra Carrero Blanco no eran para muchos sino chistes contra una persona, una protesta contra lo que esta persona representaba para ellos, la dictadura, la falta de libertad, el miedo y el silencio al que estuvieron sometidos.


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