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La renovada Orden Nimatullahi Sultan Alishahi Gunabadi en Irán

Artículo escrito por el Dr. Shahram Pazouki, uno de los especialistas en el sufismo shiíe, quien actualmente es el Director del Dpto. de Estudios Sufíes del Instituto Iraní de Filosofía en Teherán.

16/12/2016 - Autor: Yibril ibn al-Waqt - Fuente: Weblog Tashayyu
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La revitalizada Orden Nimatullahi Sultan Alishahi

El Sufismo es la realidad espiritual del Islam, incluso si no ha sido conocido como «Sufismo» en el inicio del Islam.  Fenomenológicamente hablando, ello demuestra ser la esencia del Islam, el cual le da la vida, así como el alma le da vida al cuerpo. En la terminología sufí, el Islam tiene dos aspectos: la shari'ah, su dimensión exterior, o cuerpo, y la tariqah, su dimensión interior, o alma. Estos dos aspectos estaban inseparablemente unidos en la persona del Profeta Muhammad (saww), pero poco a poco y a través de la historia del Islam, hubieron musulmanes quienes sólo prestaban atención a la shari'ah (ley islámica), e incluso confinaban todo esto al Islam. A menudo los fuqaha' (juristas) o los 'ulama' (teólogos) tomaron esta actitud. En contraste a ello, también hubo musulmanes quienes enfatizaron la tariqah o la realidad espiritual, y quienes se hicieron famosos como sufís.

La propagación del Islam no fue a través de la espada de los gobernantes, sino por la palabra sincera de los sufís. Las espadas cortantes del Sultan Mahmud Ghaznavi o de Nadir Shah Afshar no determinaron la influencia del Islam entre los hindúes. Fue por la atracción espiritual y el aliento vital de los maestros sufíes tales como los sucesores del Shah Ni'matullâh Wali o Mir Sayyid 'Ali Hamadani en que se convirtieron en musulmanes. Cada vez que los musulmanes se debilitaban y se desviaban de la verdad del Islam, los grandes sufís intentaban renovarlo y revivirlo. Algunas veces esto fue hecho explícitamente, como en el caso de Ghazali, cuyo resurgimiento se encuentra en forma escrita en su famosa obra Ihya 'ulum al-din (el renacimiento de las ciencias religiosas), y a veces fue implícito, como el caso del Shah Ni'matullâh Wali.

En el Sufismo mismo, de vez en cuando se produjeron desviaciones. El uso de expresiones tales como «falsa petición sufí» y «verdadera petición sufí», en los libros como el nafahat al-uns de Yami, atestigua este fenómeno. Entre los críticos más prominentes de tales desviaciones fueron los maestros sufís. Ellos fueron los verdaderos reformadores y renovadores del Sufismo. El Sufismo ha sufrido en su mayor parte en manos de dos grupos: En primer lugar, los pseudo sufís quienes creyeron que los aspectos interiores del Islam eran suficientes y que podían abandonar conscientemente sus preceptos externos; y en segundo lugar, la de aquellos fuqaha' quienes restringen su comprensión del Islam a sus aspectos externos e ignorando su interior. Cada uno de estos grupos tienen una comprensión incompleta del Islam, uno con respecto a la shari'ah y el otro con respecto a la tariqah. Esta es la razón por la que los shayjs (maestros) sufíes fueron generalmente confrontados por aquellos dos grupos. La reformación y renovación del Sufismo requirió muy a menudo de un reequilibrio de la shari'ah y de la tariqah con el fin de preservar su formación original. Es este esfuerzo de equilibrio lo que llevó a los grandes shayjs sufíes a tomar en consideración las circunstancias de sus épocas para hacer que los preceptos religiosos fueran apropiados. Esto les permitió presentar al Islam en una forma más completa y conservarlo de la desviación.

Uno de los mayores reformadores y renovadores del Sufismo fue Shah Ni'matullâh Wali. Su tiempo fue uno de los más críticos para los musulmanes, especialmente en Irán, que había experimentado y sufrido a través de los ataques de los mongoles y luego de los timuríes. En los asuntos religiosos había pretendientes sufís por un lado, quienes no practicaban las enseñanzas del Sufismo, y por el otro lado estaban los predicadores hipócritas, quienes utilizaban la religión para el beneficio personal.

Hafiz en su poesía, reprocha a ambos grupos, dando así testimonio de la situación en Irán. Cuando los maestros religiosos habían caído hasta el punto de extraviarse, el ethos religioso de la gente común de la época también hubo de estar en un estado de degeneración. En aquellos días, Shah Ni'matullâh Wali, como maestro de la Orden Ma'rûfi y sucesor del Shayj 'Abdullah Yafi'i, trato de mejorar tanto las condiciones religiosas internas como externas. Expuso los errores y las pseudo enseñanzas de los pretendientes sufís, y criticó a los 'ulama' sunnis y shiíes. Exhortó a los sunnis a retornar a la sunnah del Profeta y al amor por Ahlul-Bayt, mientras les recordaba a los shiíes que el pilar principal del shiísmo es la verdad olvidada de la walayat (iniciación espiritual), más que en puntos cuestionables de leyes y de política. Por lo tanto, refutó ser un rafidi (quien rechaza a los Compañeros del Profeta) o un jariyi (quien rechaza la guía de 'Alî).

Debido a las dificultades que enfrentaron los sufís en Irán tras la muerte del Shah Ni'matullâh Wali, los qutbs (polos) de la Orden se trasladaron a la India bajo la invitación del Sultan Ahmadshah Bahmani del Dekkan. Durante este tiempo, desde el final de los Safavíes hasta el fin de la dinastía Zandí, debido a la agitación política en Irán, el rechazo de los reyes al Sufismo y la soberanía de los 'ulama' quienes mantenían buenas relaciones con el gobierno, la mayoría de las órdenes sufíes abandonaron Irán y otras operaron clandestinamente. Aunque la dinastía Safaví estaba basada sobre una Orden sufí, la actitud tomada por ellos fue muy exclusiva, de modo que no permitía la libre operación de las órdenes. Esta situación continuó hasta 1190 de la hégira lunar (1776 de nuestra era), cuando Ridha 'Alishâh Dekkani, quien era el qutb de la Orden de entonces, envió a Irán a uno de sus autorizados shayjs, Hadrat Ma'sum 'Alishâh. La renovación del Sufismo en Irán estuvo bajo su cargo con uno de sus principales discípulos, Nûr 'Alishâh Isfahani. Estos dos maestros se condujeron de una manera que atrajeron la atención de los musulmanes quienes habían olvidado el Sufismo. Muchas personas, incluyendo algunos de los prominentes 'ulama', tales como Sayyid Bahr al-'Ulûm y 'Abd al-Samad Hamadani, se convirtieron en sus seguidores, y el Sufismo volvió a estar presente en Irán. Sin embargo, la oposición de algunos 'ulama' hacia el Sufismo continuó, e incluso persuadieron a algunos de los reyes Qayari para asesinar a los shayjs sufís con el pretexto de apropiación del gobierno. Se puede mencionar el martirio de Mushtaq 'Alishâh en Kerman, o la de su discípulo Muzaffar 'Alishâh en Kermanshah bajo la orden del jurista influyente, conocido como el «asesino de los sufís», Muhammad ibn Bihbihani.

Tras Nûr 'Alishâh, la Orden Ni'matullâhi se convirtió en la Orden Sufí más popular en Irán. Siempre que el Sufismo se hacía conocido, los pretendientes abundaban. Durante el tiempo en que Rahmat 'Alishâh fue el qutb de la Orden, el Sufismo se hizo especialmente famoso, en parte debido al rey Qayar, Muhammad Shah, quien entró a la Orden. Después de que Rahmat 'Alishâh falleciera, los Ni'matullâhi se dividieron en tres ramas: por un lado, estaban los seguidores del Haŷŷ Muhammad Kazim Isfahani Sa'adat 'Alishâh ; por otro, estaban los seguidores del tío de Rahmat 'Alishâh, Haŷŷ Muhammad Munawwar 'Alishâh; y también estaban los seguidores de Mirza Hasan Safi 'Alishâh. Esta división apareció primero, debido a las diferencias sobre el decreto explícito de Rahmat 'Alishâh que debería ser sucedido por Sa'adat 'Alishâh. Luego de un tiempo, los oponentes de Sa'adat 'Alishâh trajeron otro decreto atribuido a Rahmat 'Alishâh según el cual Munawwar 'Alishâh debería ser el sucesor, a pesar del hecho de que el mismo Munawwar 'Alishâh admitiera que no había recibido el decreto personalmente. Safi 'Alishâh primero renovó su pacto con Sa'adat 'Alishâh, y negó la validez del decreto de Munawwar 'Alishâh. Sin embargo, luego de Sa'adat 'Alishâh, refutó nombrarlo como shayj y rompió su pacto convirtiéndose en un discípulo de Munawwar 'Alishâh. Después de algún tiempo, también rechazó el liderazgo de Munawwar 'Alishâh y se proclamó así mismo qutb. De esta manera la Orden Ni'matullâhi se bifurcó en tres cadenas: la primera, es la cadena Sultan 'Alishâhi Gunabadi, que es la cadena mayor y principal; la segunda, es la cadena Dhû'l-Riyasatayn; y la tercera, es la cadena Safi 'Alishâh.

La cadena Sultan 'Alishâhi toma su nombre tras el sucesor de Sa'adat 'Alishâh, Haŷŷ Muhammad Sultan 'Alishâh, quien nació en Gunabad en Jurasán en el año 1251 de la hégira lunar (1835 de nuestra era). Fue uno de los 'ulama' y sufíes más distinguido y famoso de su tiempo, de tal forma en que la mayoría de los libros de aquella época se menciona su nombre. A la edad de tres años de su edad enfrentó la pérdida de su padre. Incluso a una edad temprana, su excelencia era evidente para todos de tal modo que entre la gente y las tribus de Baydujt y Gunabad era conocido por su inteligencia, ingenio, dignidad y estabilidad.

Después de finalizar sus estudios elementales en Baydujt, debido a la falta de medios suficientes, suspendió temporalmente sus estudios, pero debido a su entusiasmo y expectación, a la edad de diecisiete años de su edad, continuó estudiando e hizo grandes progresos, de modo que sus profesores locales ya no satisfacían sus anhelos académicos. Por lo tanto, partió a pie a la ciudad santa de Mashhad para continuar sus estudios donde pasó algún tiempo y se benefició de la presencia de los eruditos presentes. Desde entonces partió hacia Nayaf, Iraq, donde se realizó en fiqh (jurisprudencia islámica), usûl (fundamentos religiosos) y tafsir (comentarios coránicos). Bajo el famoso faqih' de la época, Shaykh Murtada Ansari, le fue dado el permiso para realizar la iÿtihad (interpretación racional) en fiqh. A su regreso de Nayaf, se dirigió a Sabzawar, y bajo la dirección del famoso filósofo, Haŷŷ Hadi Sabzawari, estudió la filosofía peripatética, la filosofía de la iluminación y la filosofía de Molla Sadra. Se distinguió así mismo sobre los otros estudiantes de Sabzawari, y escribió marginalia del famoso libro Asfar de Molla Sadrá. Alcanzar el dominio de estas ciencias externas no satisfizo su sed de conocimiento, el cual comenzó a buscar en los corazones de los sufíes. En aquel tiempo, el qutb de la Orden Ni'matullâhi, Sa'adat 'Alishâh, junto con algunos de sus discípulos, fueron a Sabzawar. El filósofo Hadi Sabzawari, quien era devoto del qutb, canceló sus clases y sugirió a sus estudiantes que vinieran con él a visitar a Sa'adat 'Alishâh. En aquella primera sesión, el Haŷŷi Sultan Muhammad se sintió atraído hacia Sa'adat 'Alishâh, pero quien no era uno de los 'ulama, por la cual no se contactó con él, y luego de algún tiempo regresó a Gunabad.

Finalmente en el año de 1279 de la hégira lunar, partió a pie hacia el lugar de la residencia de Sa'adat 'Alishâh en Isfahan. Con un apasionado fuego interior llegó hasta el qutb y fue iniciado en el camino espiritual hacia Al-lâh. Al igual que Mawlana Rumi que siguió al desaparecido Shams Tabrizi, se convirtió en un seguidor entusiasta de Sa'adat 'Alishâh. Pasó poco tiempo en las diversas etapas del viaje espiritual hacia Al-lâh, y fue autorizado por el maestro para la guía de los novicios sufíes y se le dio el título espiritual de Sultan 'Alishâh. En el año de 1293 de la hégira lunar, Sa'adat 'Alishâh falleció y Sultan 'Alishâh le sucedió como el qutb de la Orden Ni'matullâhi. Sultan 'Alishâh se hizo famoso en todo el mundo islámico tanto por su conocimiento y por su guía espiritual. Este resultado incitó los celos de sus enemigos, aquellos quienes estaban en contra de su camino. Desafortunadamente, en el año 1327 de la hégira lunar (1909 de nuestra era), fue martirizado al ser estrangulado. Su tumba yace en el santuario de Baydujt, en Gunabad, Irán.

Ha escrito muchas epístolas y textos, el más importante del cual es su gran comentario shiíe sufí sobre el Corán en árabe en cuatro volúmenes de gran tamaño son: bayan al-Sa'adat; Sa'adat namah; y majma' al-Sa'adat; todos cuyos títulos aluden a su maestro Sa'adat 'Alishâh. También compuso la Walayat namah, la bisharat al-mu'minin, el tanbih al-na'imin, idah y tawdih. Al igual que durante el período del Shah Ni'matullâh Wali, los tiempos del Sultan 'Alishâh fueron críticos. Y fue el momento del encuentro de Irán con la civilización del mundo occidental, cuando la gente confrontó nuevos conceptos, incluyendo los científicos y los sociales.

Era natural que algunos rechazaran completamente lo que era extraño y nuevo, mientras que otros se sometían superficialmente. Durante este tiempo, la jurisprudencia shiíe, la cual está basada sobre el iÿtihad y la derivación de preceptos de acuerdo con las necesidades de los tiempos, se había estancado. La mayoría de los fuqaha', quienes no eran conscientes de la situación del mundo moderno, eran vigilantes de los aspectos externos de la religión y sólo tomaron en consideración los aspectos exteriores de la civilización occidental, la cual juzgaron contraria al Islam. El Sufismo también estaba atravesando una crisis. La oposición de los fuqaha' que comenzó al final del periodo Safaví fue vigorosamente conservado. La práctica de los pseudo sufís también era aparentemente contraria tanto a los modernistas como a la ley islámica. Teniendo en cuenta todo esto, Hadrat Sultan 'Alishâh fue confrontado por tres grupos quienes se oponían al verdadero Sufismo, como algunos de los fuqaha', los pseudo sufís, y los modernistas. Todos los tres grupos fueron tomados en consideración en su intento para renovar y revitalizar el Sufismo.

Aparte de su posición de liderazgo, Sultan 'Alishâh fue un filósofo y un faqih, y tanto sus posiciones filosóficas y opiniones jurisprudentes estaban coloreadas por su misticismo. Fue un estudiante de Hadi Sabzawari, quien era entonces el defensor más famoso de un sistema filosófico basado en el Sufismo derivado de las enseñanzas de Molla Sadrá, y así mismo adoptó un sistema de filosofía que en su mayoría siguió a esta tradición. En fiqh, fue un muÿtahid, cuyo permiso para el iÿtihad fue concedido por el gran faqih shií de la época, Mirza Shirazi. Sin embargo, no emitió fatwas (decretos) como un muÿtahid, porque consideró necesario mantener separados los reinos de la tariqah y la shari'ah. Sin embargo, algunas de sus opiniones jurídicas se pueden encontrar en su comentario bayan al-Sa'adat. Sus opiniones jurisprudentes demuestran que fue completamente consciente de la necesidad de tomar las condiciones contemporáneas al considerar las decisiones sobre la ley islámica, y en consecuencia, consideraba la música y el ajedrez como lícitos, también era esencial que la Gente del Libro deba tener la pureza ritual y el sometimiento a la ley; el tomar más de una esposa a la vez, y fumar opio estaban prohibidos.

La prohibición del opio

Uno de los malos hábitos que se estaba convirtiendo de forma concurrente en el lejano Oriente, la India e Irán durante aquella época era la de fumar opio. Este fue el resultado de la política colonial de algunos países europeos. Esta práctica se estaba extendiendo entre algunos sufíes por muchos años hasta el punto de ser considerado como una costumbre sufí.

Solían decir que para ser un dervishe uno debe fumar opio o hashish (marihuana). Para justificar esto, afirmaban que promovía el éxtasis y el logro de la meta sufí del fana' (aniquilación en lo divino). Se imaginaban que la ausencia o carencia que proviene de fumar opio era lo mismo como la ausencia del misticismo. De acuerdo a Mawlana Rumi: Durante un tiempo para que puedan ser liberados de la consciencia, se pone sobre sí el oprobio del vino y la marihuana. La sagrada mística de la carencia proviene de Al-lâh, y no de los cambios fisioquímicos. Nuevamente Mawlana dice: La ausencia debe venir de Al-lâh, para que la belleza divina se vea en ella.

La desventaja de fumar opio desde el punto de vista de la experiencia mística en el Sufismo, es que uno podría confundir la alucinación producida por el uso de la droga con la revelación o la apertura divina por el cual cada sufí espera. Desde un punto de vista social, la práctica conduce primero a la inactividad y luego a la ociosidad. Las desventajas de la higiene pública son claras para todos. Por estas razones Sultan 'Alishâh prohíbe estrictamente el uso del opio entre sus seguidores de aquel tiempo cuando el malestar social siguiente aún no se había manifestado, hasta el punto de maldecir a quienes lo fumaban. No aceptó a nadie que fumara opio como un novicio sufí. En su comentario sobre el Corán, bayan al-Sa'adat, con respecto al versículo: «Te preguntan sobre el vino y los juegos de azar. Di: en ambos hay un gran pecado…» (Suratul-Baqara 2, ayat 219), pronunció la prohibición del opio alegando que viola los derechos de sus facultades. Este pronunciamiento en aquel momento, parecía ser bastante revolucionario, ya que ninguno de los 'ulama' había dicho nada al respecto.

La prohibición también se convirtió en un gran obstáculo para las actividades de los colonialistas quienes estaban tratando de hacer que el pueblo se debilitase y manifestara su dependencia.

Tras Hadrat Sultan 'Alishâh, su hijo y vicerregente, su santidad Nur 'Alishâh Gunabadi, escribió un libro separado titulado dhu al-faqar: Sobre la prohibición de fumar opio. En aquel libro dice que este pecado, es el resultado de las tentaciones de Satán, que se había convertido muy concurrente en la mayoría de las ciudades de Irán, y ninguno de los 'ulama' había prestado atención a ello, y es obligatorio para aquellos quienes están familiarizados con este problema de tratar de repelerlo. El lenguaje de este libro es simple y lúcido en una forma que la gente común pueda entender el mal en ello. Desde el tiempo de su santidad Sultan 'Alishâh, la prohibición de fumar opio ha sido una de las características de la Orden Sufi Ni'matullâhi Sultan 'Alishâhi Gunabadi.

El abandono de la desidia

En el Islam, lo exterior no está separado de lo interior. Todo trabajo realizado con la intención de agradar a Al-lâh es considerado un acto de adoración. Por lo tanto, la ocupación con la adoración no es excusa para abandonar los asuntos mundanos. El Profeta Muhammad (saww) dijo: «No hay monacato en el Islam.» En el Sufismo, en circunstancias especiales, tales como la duración de dominar al alma carnal, las instrucciones pueden ser dadas para el aislamiento. Antes de la revelación divina, el Profeta Muhámmad (saws) pasó tiempo en aislamiento en la caverna de Hira'. Debido a la atracción divina, algunas veces ocurre que un sufí abandona el mundo. En todas estas instancias, la soledad es la excepción en lugar de la regla.  La ocupación con las artes y los oficios en las sociedades tradicionales islámicas, por ejemplo, la arquitectura, la caligrafía, etc., fueron integradas con el viaje espiritual hacia Al-lâh. Es por eso que quien quiera convertirse en un fata (caballero místico) y entra al camino del Sufismo, tiene que ocuparse de un oficio o de un arte. Sin embargo, hubieron sufíes quienes intencionalmente e involuntariamente hicieron uso de la idea de la jalwat (reclusión), como una excusa para la inactividad y la mendicidad. Hicieron un pretexto del tawakkul (depender sólo de Al-lâh), y de rida (contentarse con su destino) como una manera de un sufí.  Esta es la razón del porqué algunos janaqahs se convirtieron en lugares de reunión para la laxitud. 

Durante el tiempo del Shah Ni'matullâh Wali, esta mala costumbre era común entre muchos sufís. Aunque practicaban la reclusión muchas veces, instruyó a sus seguidores a estar ocupados con algún trabajo y de no intentar ganar dinero a través del Sufismo. El mismo Shah Ni'matullâh Wali cultivaba y elogiaba esta ocupación. Dijo que el trabajo era una especie de alquimia. La costumbre de la mendicidad era común entre los sufís, especialmente en la dervishe Orden Jaksar, durante el tiempo de su santidad Sultan 'Alishâh, quien había prohibido estrictamente a todos sus seguidores que estuvieran inactivos y sin trabajo. Dio razones para esta prohibición basada sobre un argumento racional, de sentido común y de principios religiosos, diciendo: «Todos deben trabajar para ganarse la vida y por el bien de la mejora del mundo. Uno debe ocuparse con cualquier trabajo que le guste y que no esté en contra de la ley religiosa, incluyendo la agricultura, el comercio, o la industria». En otro lugar dice: «La inactividad también está en contra de la civilización».

Esta instrucción, especialmente en el mundo moderno, y con la aparición de la sociedad civil que necesita estrechar las relaciones sociales y la ocupación de cada miembro de la sociedad con un trabajo es necesaria en la actualidad. Al mismo tiempo, como un maestro sufí, advirtió a sus seguidores que no se enorgullezcan de las ganancias y riquezas mundanas o siendo codiciosos a ello. Su santidad dijo: «Uno debe considerarse pobre, incluso si tiene una riqueza ilimitada…Ninguno toma más que una simple mortaja de este mundo. Cuando uno se da cuenta de esta verdad, comprenderá que es pobre en este mundo y necesita a Al-lâh…La mejora del mundo no significa contrariedad hacia el derviche». Enseñó que cualquier trabajo, incluyendo la oración y el ayuno, como también el comercio y la agricultura, pero con la intención de realizar los mandatos divinos, es adoración. Ganar dinero no es opuesto a la confianza de Al-lâh. Dice que el faqir debe trabajar pero considerando los resultados de su trabajo siendo las de Al-lâh.

Su santidad Sultan 'Alishâh como Shah Ni'matullâh Wali solía cultivar, y a menudo tenía las manos callosas. Una vez, alguien vino a su casa para preguntarle sobre la alquimia. No estaba en la casa en ese momento, sino estaba en su jardín. El hombre entró en el jardín y luego de saludarlo, antes de que pudiera preguntar algo al respecto, su santidad Sultan 'Alishâh le mostró sus manos y dijo: «Esta es nuestra alquimia. Trabajamos y nos beneficiamos.» Incluso solía reprender a los agricultores que descuidaban sus tierras, diciendo: «Si una tierra que tiene la capacidad de entregar 300 kilos de trigo, entrega sólo 270 kilos de trigo debido a la negligencia, el agricultor será responsable por el resto.» Tras su santidad Sultan 'Alishâh, la prohibición de la inactividad se ha convertido en una de las características principales de la Orden Ni'matullâhi Gunabadi y todos los qutbs siguientes han trabajado y aconsejaron también a sus seguidores a realizarlo.

La falta de restricciones a la vestimenta especial

Una de las antiguas costumbres entre los sufís era usar prendas especiales, tales como la lana, una manta remendada, y otros detalles. Shah Ni'matullâh Wali no se restringió a sí mismo ni a sus seguidores de alguna vestimenta especial por la cual pudieran ser designados como sufíes. A veces llevaba una túnica de lana blanca, y a veces una vestimenta larga. Al contrario de su práctica, muchos de sus seguidores comenzaron a vestir trajes distintivos, como es mencionado por 'Abdul-Razzaq Kirmani, el autor de su biografía: «La vestimenta que usaban sus dervishes no era usada absolutamente por él ni por sus hijos.» La prohibición de las vestimentas dervishes sólo fue temporalmente cancelada varios siglos después por Hadrat Rida 'Alishâh Dekkani por dos de sus shayjs autorizados, Hadrat Ma'sum 'Alishâh y Hadrat Nûr 'Alishâh I, a quienes había enviado a Irán. Estos dos grandes hombres ingresaron a Irán usando túnicas especiales de dervishes y portando el característico cuenco y el hacha. Esta política fue promulgada para atraer la atención a la llegada del Sufismo en Irán donde había sido proscrita por muchos años.

Hadrat Sultan 'Alishâh prohibió una vez más a sus seguidores llevar cualquier ropa distintiva sufí. Solía decir: «La servidumbre hacia Al-lâh no depende de ninguna ropa especial. En el Corán está escrito, la vestidura de la taqwa (piedad) es la mejor.» Con este mandato, no podría haber ninguna diferencia entre los musulmanes sufís y las otras personas del país, y sus creencias particulares permanecían protegidas en sus corazones. Este mandato sigue siendo usual en la Orden Ni'matullâhi Gunabadi, que ha sido reestrenado por los qutbs después de Hadrat Sultan 'Alishâh. De forma esencial en los asuntos políticos y sociales, el Sufismo no es una escuela política del pensamiento, por lo que no tiene nada que ver con la política. Sin embargo, los sufíes han entrado en los asuntos políticos como individuos más que como sufís. Generalmente hablando, los deberes ordenados por el Islam han sido divididos por los shayjs sufís de la Orden Ni'matullâhi en tres tipos: Primero, los preceptos de la shari'ah que deben obtenerse de un cualificado muŷtahid (experto en la ley islámica); Segundo, los preceptos de la tariqa que deben obtenerse del actual maestro sufí; Tercero, los preceptos personales a ser discernidos por el propio individuo. Uno debe descubrir personalmente sus responsabilidades por el propio pensamiento y razonamiento religioso.

Por lo tanto, la interferencia y las opiniones expresadas sobre los asuntos sociales está fuera del alcance de la tariqa y los fuqara' no esperan instrucciones al respecto de las autoridades de la Orden. Las obras y las intenciones de uno deben ser puras por la causa de Al-lâh, y las propias responsabilidades deben ser mostradas. Las autoridades de la Orden no expresan opiniones sobre tales cuestiones, de modo que no se imagine que éstas son deberes de la tariqa.

Durante la crisis constitucional en Irán en la primera década del siglo XX, cuando los fuqara' preguntaron a Hadrat Sultan 'Alishâh acerca de sus deberes, solía decir: «Yo soy un simple agricultor de una aldea. No sé lo que significan la monarquía absoluta y constitucional.» Les dejaba que ellos mismos averigüen por sí mismos. Al mismo tiempo, dio consejos a los gobernantes para que no sean injustos con el pueblo. Por ejemplo, en su libro Walayat namah, existe un capítulo titulado, Sobre la explicación de la soberanía y el tratamiento de los súbditos, en el cual critica severamente a los gobernantes iraníes, y dice: «En esta materia, deben tomar como ejemplo a los primeros califas del Islam; y si su tiempo era demasiado largo, debían tomar como ejemplo a los gobernantes del Occidente; quien no vive en el lujo, hace prosperar al país, proporciona la facilidad para sus súbditos quienes llenan el tesoro.»

Hadrat Sultan 'Alishâh vivió durante la dictadura de la dinastía Qayar y su oposición a la reforma de la constitución iraní. La idea de una constitución fue uno de los primeros conceptos políticos del Occidente para entrar en Irán. Algunos de los 'ulama', como Bihbahani, lo aprobaron compatible con el Islam, mientras que otros, tales como Fadlullâh Nûri, lo desaprobaron en contra del Islam. Naturalmente, la formación de grupos políticos y de intriga fue concurrente. Los fuqara' estaban inciertos de sus deberes al respecto.

El renacimiento de la Walayat

La walayat es el aspecto interior de la risalat (misión) del Profeta Muhammad (saww) para guiar a la gente. Es el origen de la tariqa en el Islam, en el Sufismo. El aspecto exterior de esta misión es llevar la shari'ah, la cual se ocupa de los preceptos religiosos. De acuerdo al Corán, el periodo de la risalat llega a su fin con el fallecimiento del Santo Profeta, pero el periodo de la walayat se extiende hasta el final de los tiempos. La walayat es el pilar principal tanto del Shiísmo y el Sufismo. En consecuencia, ambos se refieren a la misma verdad. En la teoría shiíe y sufí, la estación de la walayat no puede ser designada por la elección del pueblo o de una élite. El Profeta Muhammad (saww) eligió a Mawlana 'Ali (as) para ser su sucesor de acuerdo con el mandato divino. De la misma manera, cada wali sucesivo debe ser designado por el precedente. Esta es la razón por la cual casi todas las órdenes sufís rastrean su permiso para guiarse hacia el Imam 'Ali (as).

A lo largo de los siglos, el Shiísmo se convirtió en un conjunto de enseñanzas teológicas y jurídicas unidas a un movimiento político, y la walayat fue confinada a una interpretación política. Por otro lado, hubo sufíes quienes descuidaron por completo la cuestión de la walayat. Uno de los principales problemas en el resurgimiento del Sufismo es el renacimiento de la idea de la walayat en los libros sufís, el cual es especialmente evidente tras la caída de la dinastía Abbasí y el debilitamiento del poder político de los Ahlul-Sunnah.

Indudablemente, el principal problema abordado en las obras del Shah Ni'matullâh Wali es la walayat, cuyos diversos aspectos y puntos de vista se discuten extensamente en muchas de sus obras. Shah Ni'matullâh planteó el tema de la walayat a tal prominencia que los sufís entenderían que esta es la fuente misma del Sufismo. Por otro lado, se dirigió a las posiciones oficiales shiíes y sunís, preguntando qué significa realmente ser un verdadero sunni o shií.

El Shah Ni'matullâh dijo que ser sunni es seguir la sunnah (tradición) del Profeta Muhammad (saww), uno de cuyos requisitos es el amor por los Ahlul-Bayt (as). Para los shiíes, que eran llamados en aquel tiempo como rafidi (aquellos quienes eran considerados heterodoxos debido a su negativa de aceptar la autoridad de los primeros califas), decía que ser shiíe no significa que maldiga a los tres primeros califas, sino que significa ser seguidores del Imam 'Ali (as). En uno de sus poemas dice: No soy un rafidi, sino soy un creyente puro, y enemigo de los mu'tazili. Tengo la religión de mi ancestro (el Profeta) tras él, Yo soy el seguidor de 'Ali el wali.

Recordó a los shiíes del oficialismo que creer en la walayat del Imam 'Ali (as) no es meramente una cuestión de palabras. Es imposible a menos que haya una conexión sincera del discipulado. En un poema dice: Aunque tú no tengas la walayat de aquel wali ('Ali), tú te jactas de la walayat. Tú debes saber lo que tú te jactas. Hemos levantado la bandera de su walayat. ¿Por qué debe batirse el tambor debajo de la alfombra?

En las enseñanzas y obras del mártir Hadrat Sultan 'Alishâh, la cuestión de la walayat es renovada, con la diferencia de que en el tiempo del Shah Ni'matullâh Wali, la religión de la mayoría de la población iraní era sunni y se dirigía a ellos, mientras en el caso de Hadrat Sultan 'Alishâh, tras el período Safaví la población iraní era en su mayoría shiíe, su polémica se dirigía principalmente a aquellos quienes habían heredado una afiliación nominalmente shiíe. En la mayoría de sus libros, incluyendo su comentario sufí sobre el Corán, bayan al-Sa'adah, su tema principal es la walayat y sus diferentes dimensiones.

Su libro persa, la Walayat namah, es un tratado independiente dedicado específicamente a una presentación sufí-shiíe del tema de la walayat. Al principio del libro, dice: Muchos se han equivocado, al pensar que la walayat es amor, o la mera afirmación verbal del imamato o la walayat de los Ahlul-Bayt. En otro libro dice: Aquellos cuyos padres fueron shiíes piensan que son shiíes debido a que imaginaban que esto no es más que la afirmación verbal de la walayat de 'Ali....Ellos no comprendieron nada del shiísmo excepto su nombre. Por lo tanto, su intención principal es mostrar la dimensión sufí del shiísmo, es decir, la walayat, a los shiíes nominales quienes habían confinado a una afirmación verbal, jurisprudente y teológica.

Entre los puntos importantes que hizo sobre la walayat es la cuestión de tener permiso por la autoridad en el Sufismo. Este tema se puso especialmente de relieve tras las demandas concurrentes para la sucesión después de la muerte de Hadrat Rahmat 'Alishâh, y el fracaso de algunos para obedecer a su sucesor autorizado, Hadrat Sa'adat 'Alishâh.

Como se ha dicho, uno de los principales principios de la walayat es que el maestro de la Orden debe tener permiso de su predecesor. Estos permisos de guía deben formar una cadena o una serie ininterrumpida que llega hasta el Imam 'Ali (as). Esta es la razón por lo que la palabra silsilah (cadena) es usada por las órdenes sufíes. Durante la época de Hadrat Sultan 'Alishâh, debido a que hubo numerosas divisiones sectarias de las órdenes, y hubo muchos que afirmaron ser maestros sin tener ningún permiso, hubo una intensa necesidad de tratar esta cuestión. Se refiere a este problema en muchas de sus obras. Por ejemplo, dice: Conozca que el árbol de los shayjs de cada Orden sufí del pasado ha sido registrado. Continúa explicando que la autorización explícita del nass del shayj es necesaria para sostener la afirmación de ser un shayj, y es necesaria para el iniciado en la Orden de comprender la dirección bajo el cual podrá entrar en la tariqa. Esta es la razón por la que los shayjs sufís trataron de proteger esta autorización. En otro lugar dice: En cada asunto religioso es necesario tener el permiso de la autoridad religiosa de la época.

Hoy en día, en la Orden Ni'matullâhi Gunabadi, la autorización explícita se ha convertido en el criterio más importante para la guía espiritual.


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