webislam

Martes 12 Noviembre 2019 | Az-Zulaza 14 Rabi al-Auwal 1441
627 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

Tras la tempestad

Un pretexto para encontrarnos más allá de la filosofía, de la espiritualidad y de la mística

29/04/2016 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
  • 4me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación


Las sombras se alargan tratando de agarrar nuestro crepúsculo.

Tras la tempestad, una atmósfera limpia acoge una vez más el vacío, la levedad de las miradas, los sonidos sutiles que cruzan los paisajes y las raudas sombras de los pájaros que surcan el cielo de esta primavera. Límpidas hojas y densos colores en una naturaleza vivificada por el agua.

Del mismo modo, las almas se preparan para un nuevo comienzo, para una nueva fructificación. Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera… rotos los límites de los lenguajes, esas mismas almas se atemperan en una experiencia de unicidad, volviendo a su fuente regeneradora, al manantial de donde surge lo diverso, la sobreabundancia creadora.

Y aquí nos encontramos, con la conciencia de que no tenemos poder alguno, pues no decidimos nada, que la vacuidad es la norma y se extiende por nuestros espacios interiores y por los amplios horizontes de nuestras visiones.

La falacia de nuestra libertad sólo se sostiene en la elección del bien, de lo justo y saludable. La ficción de nuestra libre elección se atempera con el velo de nuestros egos, velo que deja traslucir la sabiduría y el poder divinos.

Gritos que, desde todos los rincones, emiten las omnipresentes tecnologías de la comunicación, ruidos robóticos, sonidos que sugieren una inteligencia artificial, como reclamos que nos urgen a sumergirnos en la densidad del velo, a que abandonemos nuestro regreso a la realidad.

Son las señales del tiempo y del lugar en que hemos de vivir ahora, en una experiencia práctica de hibridación con las máquinas. En este mismo tiempo hemos de crecer espiritualmente, cuando nuestros egos velados por la materia transitan en armonía por los entornos que habitan.

Damos gracias a Dios por nuestra creación, por la liberación que suponen el mensaje y el mensajero, la paz y las bendiciones sea con él, y así nos acompasamos con este tiempo y nos vamos haciendo mayores, adultos, a pesar de nuestra ingenuidad y de nuestra inconsciencia. Vamos descubriendo el mejor alimento, la mejor de las compañías, vamos aprendiendo a vivir. Ensayo y error, abandono de uno mismo y encuentro con el otro, con el yo verdadero que somos.

Dejando a un lado las sombras que nuestro egos proyectan en nuestras vidas, la turbiedad que los deseos arrojan en la transparencia de nuestros días, en un tiempo que es como un collar de instantes ensartados en el hilo de la conciencia.

Las tardes se solapan unas con otras mientras la luz crece y las sombras se alargan tratando de agarrar nuestro crepúsculo, ese espacio intermedio donde acaecen las visiones, ese cielo occidental teñido de emoción encontrada.

De nuevo avanzando hacia el solsticio de la luz crecida y otra vez el comienzo del declinar. En este mundo no podemos eludir la mutación constante, el ciclo de las estaciones y los días, nuestros nacimientos y nuestras muertes.

De nuevo caminamos hacia la luz completa, que aquí sólo dura un instante, para inmediatamente comenzar a menguar.

Recordamos a Ibrahim, la paz sea con él, cuando dice “no amo lo que se desvanece”. No amamos, pues, el mundo sino lo que este oculta o lo que manifiesta, lo que en él late, pero no el mundo porque en el mundo todo se desvanece… el mundo mismo no hace otra cosa que desaparecer.

No nos gusta lo que se acaba, lo que se rompe, lo que mengua… ansiamos, por el contrario, aquello que permanece, lo que une…

Sin embargo, a través del mundo, de la manifestación y del cambio, vislumbramos o, en el mejor de los caso, contemplamos aquello que, de otra manera, seguiría oculto, distante y desconocido.

He aquí la paradoja que sólo se resuelve en la vida, en la conciencia, en la Realidad. He aquí un pretexto para encontrarnos más allá de la filosofía, de la espiritualidad y de la mística.


Anuncios
Relacionados

Los siete niveles del ser

Artículos - 24/01/2001

Añoranza eterna

Artículos - 09/02/2001

Los estados del alma

Artículos - 02/08/2005



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/109936-tras_la_tempestad.html