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Meditaciones para un regreso

Siento un hondo cansancio, fruto de la repetición incesante de los mismos gestos, de idénticas palabras

15/04/2016 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
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No sabemos nada, sólo aquello que Allah nos hace saber.

Miro mis manos y contemplo la sequedad de los sesenta años. No son las mismas manos ni yo soy el mismo…

Siento un hondo cansancio, fruto de la repetición incesante de los mismos gestos, de idénticas palabras. Me doy cuenta de que me movió el deseo, profundamente, la huida hacia adelante…, en medio de la inconsciencia de la muerte, de mi propia muerte. Viví durante años como si no fuese a morir jamás… pero la vida se ha encargado de mostrarme poco a poco la Realidad, la Realidad Única, como un ser bello que se va desvelando progresivamente.

El mundo no satisface las verdaderas necesidades del ser humano. Yo soy un ser humano que buscó en el mundo placeres sin cuento, y que los encontró sólo para comprobar que había que pagar un alto precio por ellos, un precio en algunos casos excesivo, en forma de enfermedad, postración, soledad y locura.

La conciencia de la naturaleza ilusoria del mundo es de gran ayuda para iniciar cualquier regreso, pero especialmente el regreso a la Realidad.

Algunos santos han comparado este mundo con una prostituta. Hemos de pagar los placeres de nuestros sentidos…, pero la conciencia de esa ilusión nos puede conducir al gozo espiritual, al gozo generoso de ver a los demás en paz y llenos de alegría.

El mundo espiritual, por el contrario, es gratuito, es un don que Dios da a quien quiere y cuando quiere. Y cuando se nos dona la belleza hemos de ser agradecidos. Callar, tal vez cerrar los ojos, y ser agradecidos.

En estos días y estas noches de Rayab, los ángeles nos ayudan de manera sutil a regresar, a volvernos hacia nuestra fuente…, pedimos perdón sin detenernos a decir por qué, sabiendo que sólo Allah puede borrar nuestro errores y convertirlos en conciencia. Él es Quien resucita de la muerte, Quien devuelve la salud al enfermo, el movimiento al postrado.

Pronto hará treinta años que pronuncié la Shahada. Fue un momento luminoso y trascendental. Dios me guió entonces igual que lo hace ahora…, sacándome de la oscuridad, del miedo y del deseo. Entonces me volví a Él lo mismo que hago ahora…. Entremedias de esos treinta años me he perdido más de una vez pero, al final, por una misteriosa razón, siempre he acabado emprendiendo el regreso.

Ahora comprendo muchas cosas que entonces ignoraba. Ahora puedo mirar, ver y oír a mis semejantes con mayor provecho, obteniendo de ellos una información preciosa sobre la vida y la condición humana.

Hace treinta años aún no me había dado cuenta de que estaba encerrado en mi propio ego, y de que ese egocentrismo podía llegar a ser doloroso para quienes vivían conmigo. Es cierto que había razones de peso para que mi creación se produjese así.

Mientras más grande es el extravío más gozoso puede llegar a ser el reencuentro.

No sabemos nada, sólo aquello que Allah nos hace saber mediante Su sabiduría, lago de autoconocimiento, imágenes felices o palabras ceteras que surgen en nosotros, tejiendo la historia de nuestras vidas ilusorias en la tierra de los sentidos, o haciéndonos regresar a lo Real a través de la dulzura y el recuerdo de la otra vida.

Esta vida y la otra, cualquier vida que pudiésemos vivir, son otros tantos velos que dejan traslucir de manera elocuente las reverberaciones de lo Único.

Vueltos, regresados, libres ya de la tiranía de las imágenes y de las palabras construidas, con una intención clara de volver a acercarnos a nuestra Fuente, que siempre mana sin repetir jamás sus ondulaciones, su poderoso ritmo concéntrico.

Atentos también a las criaturas que son como nosotros y, atentos y amorosos, compartir con ellas la alegría de estar siendo colmado de báraka en medio de un devenir que ahora —ya sí lo sabemos— está desvelando nuestro decreto, nuestro acontecer en los mundos, en un mundo que es cada vez menos mundo, más sutil y espiritual.

Volvámonos a Él y pidámosLe perdón y conciencia de Él, paciencia y aceptación.


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1 Comentarios

Emilio Astier dijo el 25/04/2016 a las 23:13h:

un texto muy hermoso, me ha gustado sobre todo esta frase. La conciencia de la naturaleza ilusoria del mundo es de gran ayuda para iniciar cualquier regreso, pero especialmente el regreso a la Realidad.


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