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Charlas con Sheij Mohammad Abdullah: El Haqq – La Verdad

“¿Acaso no ves que Allah creó los cielos y la tierra con verdad? Si a Él le place, os hará desaparecer y traerá una nueva creación.” (El Noble Corán 14:19)

28/01/2016 - Autor: Sheij Mohammad Abdullah - Fuente: Webislam
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عوذُ بِٱللَّهِ مِنَ ٱلشَّيۡطَٰنِ ٱلرَّجِيمِ
بِسْمِ اللهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ

“¿Acaso no ves que Allah creó los cielos y la tierra con verdad?  Si a Él le place, os hará desaparecer y traerá una nueva creación.”  (El Noble Corán 14:19)

Dios creó los cielos y la tierra con el Haqq.  El Haqq (se pronuncia jak) es uno de los 99 nombres de Allah o Dios.  Los nombres son, al mismo tiempo, atributos o aspectos de Dios y los ladrillos con que toda la existencia se construye.  El Haqq significa la Verdad.  Según la explicación de grandes sufíes del pasado Allah es Haqq, el ser que no cambia.  El Haqq es de Él que es válido en sí y es la causa y es necesario para toda la demás existencia.  Su existencia no necesita de otro que Él mismo y es eterno.  Todo lo demás es temporal.  Puesto que el Haqq es existente en sí, no está influenciado por nada.  Él no cambia.  Él es la única existencia real.  Otros existentes que parecen existir toman la verdad de la existencia de Él.

Todo el mundo y nuestras vidas tienen verdades relativas.  Sin embargo sus verdades cambian según relaciones entre sí y a final de cuentas desaparecen y entonces su verdad ya no es válida.

No hay nada de la creación igual que Allah, el verdaderamente existente, quien es siempre el antes del antes y después del después.  La creación podemos compararla con la luna: al principio es como un arco fino, delgado como un hilo; entonces creciente; luego llena; entonces el proceso es reversible y la luna desaparece otra vez.  Ese es el orden del universo.  Todo excepto Allah, el verdadero existente, empieza, cambia, desaparece y reaparece.

La verdad es la que no necesita pruebas y la negación de que es imposible.

Aunque este mundo sólo tiene una realidad relativa y por eso en la literatura mística es común referirse al mundo como una ilusión, su esencia es el Haqq, la Verdad.  Otra vez te advierte contra tomar esas aseveraciones como no más conceptos.  No, son cosas reales y tangibles no menos de lo que son reales y tangibles los ladrillos con que tu casa está construida.

¿Podemos ver al Haqq?  Dios, al crear el universo, se auto-manifestó en sus formas.  La ilusión a que nos referimos, la calidad no-real de nuestro mundo, es una capa de semi-realidad creada por los egos del hombre.  Todo es una forma de energía como es ya entendido por la ciencia.  La persona normal no ve las cosas de esta forma porque su realidad corresponde a la capa superficial, temporal y engañosa.  La persona normal se identifica con el mundo, la materia y sus ramificaciones – está devorado por ellos.  Depende de ellos.  Por eso no puede ver más allá de eso.

El sufí, ha dejado de recurrir al mundo o cualquier cosa que no es Dios para su apoyo, sostén, ayuda, poniendo toda su fe en Él y por medio de sus prácticas, está en camino o ha llegado a ver el mundo de otra forma.  El Sufismo siendo una senda de experiencia, el sufí no se conformaría con filosofar o sólo creer – el sufí quiere experimentar la verdad de primera mano.

Se dice que tú eres lo que piensas.  Allí vemos la conexión íntima entre la mente y el cuerpo lo que es casi un cliché hoy en día.  Bueno así se dice, pero como todos los clichés salen más de la boca que de la mente y entendimiento.  Vamos a ver la verdad de esta conexión.

Primero, como hemos hablado, no hay sólo una mente.  El cerebro, que no es la mente real, es, en realidad, parte del cuerpo.  Así que, tiene razón hay una “conexión” porque son parte de la misma cosa.  Los pensamientos que surgen del cerebro y los que quedan ocultos en otros niveles de la conciencia (hay otros niveles más de los que saben los psicólogos) son los principales formadores de la vida del individuo.  No sólo del individuo sino de todo el mundo visible.  No existe nada que no había primero un pensamiento en el cerebro o cerebros de una persona o personas.  No podemos llegar a ninguna otra conclusión más que toda la materia está hecha esencialmente de pensamientos.  Los pensamientos son cosas reales y tangibles.  Pueden medir pensamientos y mostrarlos en una pantalla y lo hacen.  Son formas de ondas eléctricas.  No tienes que ser un vidente experimentado para sentir los pensamientos de otros, todos hemos tenido experiencias en donde hemos sentido que alguien estaba mirándonos o sentido “vibraciones” negativas etc.  Por eso la gente que medita u ora la hace muy temprano en la mañana o tarde en la noche cuando la gente está dormida.  A esas horas es silencioso – no sólo de los ruidos de las actividades cotidianas sino los ruidos de los cerebros pensando.

La fuerza y frecuencia (las veces que está repetido) de los pensamientos determinan si el pensamiento se hace realidad o tiene el poder de afectar una persona o la sociedad.  Un ladrillo no hace una casa pero miles sí la hacen.  Las imágenes mentales tienen poderes increíbles.  Imágenes y pensamientos concientes producen resultados positivos e imágenes y pensamientos inconcientes tienden a resultados negativos y dañinos.

El cerebro es una máquina física que tiene una conexión y control directo con el cuerpo y también con materia fuera del cuerpo.  Pero el cerebro no manda.

Las otras mentes son el Corazón y el nafs.  El Corazón es parte del alma y es la conexión con otras dimensiones y lo Divino.  El nafs es el alma o ser terrenal y el ego del ser humano.  El ego es el producto de la acumulación de experiencias de la persona más influencias familiares, culturales y sociales.  Así que no es la persona real sino una ilusión creada por circunstancias.  El Corazón es el ser real de la persona.

Las fuerzas del mundo son tan fuertes que en la mayoría de los casos el ego, una entidad falsa, domina las vidas de la gente y de la sociedad.  Y es el nafs/ego el que estimula los pensamientos del cerebro.  Vivimos en un mundo de conflictos y descontento porque los cerebros del mundo están dominados por los egos o seres ilusorios, fantasmagóricos de la población mundial.  El mundo refleja la condición de los cerebros de la gente.

De todos modos, la esencia de toda la existencia es divina, una manifestación de Allah.  Si ves sólo la superficie de las cosas, el mundo, no puedes escapar a las influencias de ello.  Te va a afectarte a un grado u otro aún si no estás de acuerdo y/o eres una buena persona por naturaleza.  La única manera de escapar de las influencias negativas del mundo es por dedicarte a prácticas espirituales para dominar el nafs/ego.

Todo se mueve recíprocamente.  La gente creó el mundo como es y entonces el mundo influencia a la gente creando un ciclo vicioso.  La creencia en el mundo como algo real y como el fin y la meta de la vida hace cada vez más difícil creer en lo invisible, las verdaderas realidades detrás de todo y a final de cuentas en Dios mismo.  Una verdadera creencia en la Fuerza Suprema que llamamos Dios o Allah, es muy débil en la población general.  Ellos se identifican o sintonizan con el mundo y lo material y se convierten en poco más que eso ellos mismos, entidades materiales y superficiales casi sin alma.

Trabajo

Deja de creer en la solidez y permanencia de este mundo y busca su esencia – desapégate de la ilusión y busca lo real.  La manera sufí de hacer eso es por remembranza de Allah – el dhikr-Allah.  El dhikr, que literalmente significa remembranza, es la repetición de los nombres y aspectos de Dios como el Haqq.  La meditación sufí consiste en la repetición de una serie de tales palabras sagradas que tienen efectos vibratorios que penetran hasta el mero ADN de la persona haciendo cambios positivos   Pero esa es sólo la práctica formal de Sufismo.  La remembranza es aún más; la manera sufí es recordar a Allah en cada momento y relacionar todo lo que hay y que hace con Allah.  De esta forma y con la ayuda psíquica de su sheij (maestro), poco a poco el dominio que el mundo material sostiene a la persona se afloja cada vez más y los ojos y sentidos interiores se abren revelando un nuevo mundo y manera de ser.

Salam,

Sheij Mohammad Abdullah
La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com
Skype: mojamad.abdula 
mohammad.abdullah.18041@facebook.com

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