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Charlas con Sheij Mohammad Abdullah: el Poder de la palabra, parte 1

El nafs/ego solidifica el cuerpo y encoge el mundo del individuo, ciega su visión de la realidad y produce una separación tanto de su prójimo como del universo y Dios

14/01/2016 - Autor: Sheij Mohammad Abdullah - Fuente: Webislam
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عوذُ بِٱللَّهِ مِنَ ٱلشَّيۡطَٰنِ ٱلرَّجِيمِ

بِسْمِ اللهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ

Hemos hablado mucho de la naturaleza energética de todo lo que existe.  Los sufíes, así como todas las sendas místicas anteriores y presentes como los budistas, yoguis, cabalistas, chamanes tibetanos y otras, practicamos una forma de meditación que se centra en la repetición de palabras sagradas.  Esas palabras, ya sea de sánscrito, hebreo, árabe clásico o tibetano, son, en realidad, códigos vibratorios.  Las vibraciones contenidas en las palabras de esa índole, resuenan con frecuencias iguales en el cuerpo del individuo.  En el Sufismo usamos los 99 nombres de Dios encontrados en el Corán.  Cada nombre encapsula, de forma energética, un aspecto o atributo de Dios o la Energía Divina.  Todos esos atributos divinos se encuentran en el ser humano, pero en un estado, de un grado u otro, latente.  Con la repetición de un nombre de Dios, por ejemplo, al-wadud, amor, el amor real empieza a desarrollarse en el practicante o al-Fattah, Él que abre, repetimos Ya Fattah para abrir nuevas oportunidades en la vida tanto espirituales como materiales.  Un sufí medita, repite, unos cuantos de los nombres cada día, nombres específicamente escogidos por su maestro (el sheij) para las necesidades del estudiante.

Ese es un aspecto del uso de las palabras para efectuar cambios positivos en una persona.  En ese caso, las palabras son en sí, sagradas, con mensajes vibratorios con usos espirituales.

Las palabras en idiomas coloquiales, es decir, nuestros idiomas cotidianos que han desarrollado por uso mundano, aunque diferente, tienen poder inmenso para afectar nuestra realidad tanto positivamente como negativamente.  Eso ocurra generalmente inconscientemente pero podemos usar esa función también conscientemente tanto para mejorar nuestras vidas como para usos espirituales.  Ya es usado y enseñado para romper malos hábitos y para lograr éxito material pero siempre han sido utilizado por la religión – la oración es un ejemplo pero hay muchos más.  Vamos a ver cómo eso funciona científicamente.

Un científico japonés, Masaru Emoto, escribió un libro sobre sus experimentos con agua.  Él descubrió que la voz, los pensamientos y las emociones humanas pueden alterar la estructura molecular del agua.  El señor Emoto congeló gotas de agua y entonces las sujetó a mensajes verbales, mentales y escritos.  Agua congelada forma cristales y bajo el microscopio él vio cambios dramáticos en las estructuras cristalinas.  El agua destilada expuesta a música clásica tomó formas delicadas y simétricas.  Cuando las muestras de agua fueron bombardeadas con música heavy metal o expuestas a palabras negativas, o cuando se enfocaron sobre ellas intencionalmente, pensamientos o emociones negativos, el agua no formó cristales y en su lugar se crearon estructuras caóticas y fragmentadas.  Su libro está lleno de ejemplos de cómo las palabras hicieron cambios estructurales visibles en el agua – las fotos en su libro son muy impresionantes.  Aunque Masaru Emoto atribuyó el fenómeno al agua en lugar de a las palabras y el poder de la mente y su conexión íntima con la materia, el libro y sus experimentos son muy reveladores.  Recuerda que tu cuerpo es más del 70% de agua y el mundo está igualmente formado principalmente de agua.  No tienes que ser científico para reconocer la importancia de las palabras y más, lo que importante es tener cuidado en cómo las usamos y en que pensamos.

Otros libros, específicamente escritos por los doctores estadounidenses destacados Herbert Benson y Larry Dorssey entre otros, han documentado estudios científicos y experiencias personales en que las oraciones han curado enfermedades o ayudado en la recuperación de enfermedades u operaciones.  Chamanes de las Américas así como de África y el oriente acompañan hierbas y oraciones con música y ritmo (tambores) para curar – todas son formas de vibraciones, energía.  En el Sufismo, el curandero recita versículos del Corán en árabe.  Los Salmos del Antiguo Testamento en hebreo también se usan para curar.  Aunque las oraciones de Salmos y el Corán funcionan mejor en su idioma original, son también poderosos en cualquier idioma – la diferencia es la forma o tipo de vibración energética.

Alguna vez que se pensó que el átomo era el elemento más pequeño de la materia, que todo estaba compuesto de átomos.  Entonces descubrieron que el átomo estaba compuesto de elementos más pequeños, electrones, neutrones y protones.  Más tarde la física cuántica nos dijo que hay elementos aún más pequeños, quarks y muchos otros con nombres raros y chistosos.  Pero la teoría  más reciente es la teoría de súper-cuerdas – que todo empieza de unas cuerdas o hilos infinitamente pequeños vibrando.  Son como pedazos de cabellos undulados según las representaciones imaginadas por los científicos que comparten esa teoría.  Es el intento actual de una teoría de todo.  Todas las teorías físicas hasta ahora funcionan dentro de ciertos parámetros pero no coinciden con todos.  El sueño de los científicos es una teoría de todo, que junta y explica toda la existencia.  La teoría de las súper-cuerdas es la gran esperanza de los científicos y curiosamente coincide bien con las enseñanzas espirituales.  Considera que esas cuerdas son como un código similar a los códigos de ADN contenido en las células del cuerpo.  Son en realidad, como escribí hace unos años en mi librito “Los niveles de la Realidad”, bytes de información divina, instrucciones de Dios.  Vivimos en un universo digital.  Nuestro cuerpo está compuesto en su fondo, como todo lo demás, de estos bytes de información o códigos.

El Profeta del Islam (la paz sea con él) dijo: Cuando una persona comete un pecado una mancha aparece en su corazón.  Entonces si esa persona se arrepiente por lo que hice y ruega perdón de Dios, su corazón se limpia, la mancha desaparece… En el Corán dice; “Los que han cometido (pecados) ha cubierto de herrumbre (Ar-Ran – cubierto de malas acciones y pecados) sus corazones.” (83:14)

Rasul Allah (el mensajero de Dios) (sal Allahu alaihi wa sallam) dijo: “Cada vez que una persona miente una mancha aparece en su corazón hasta que todo el corazón se convierte en negro”.

Rasul Allah (sal Allahu alaihi wa sallam) dijo: “Pide y Dios te dará” y “Todos deben pedir lo que quieren de Dios”.

El Profeta no estaba hablando metafóricamente, tanto nuestras acciones, como palabras (mentiras, prejuicios, maldiciones, calumnias, etc.) producen cambios dañinos en el cuerpo físico.  Cuando decimos algo mal acerca de alguien o nos preocupamos excesivamente o esperamos que todo saldrá mal, esos pensamientos causan disturbios en el equilibrio de las súper-cuerdas, los códigos de la orden divina en el cuerpo.  Ese desorden en los componentes básicos es la causa fundamental de problemas físicos y emocionales y aún más espiritual del individuo.  Somos cuerpos eléctricos, parte de un circuito universal en lo que todo que existe está conectado integralmente, una parte influenciada por otra.  Nadie vive en un vacío.  Aún así, nos separamos artificialmente por nuestros pensamientos y por la fuerza del nafs/ego.  El nafs/ego solidifica el cuerpo y encoge el mundo del individuo, ciega su visión de la realidad y produce una separación tanto de su prójimo como del universo y Dios.  Cuanto más separado de Dios, es decir la consciencia de su realidad divina, más bloqueado el fluido de energía  vital en la persona.  Cuando esa energía se estanca, el cuerpo se encuentra expuesto de ataques externos e internos, físicos, emocionales y espirituales.

No pienses en tu cuerpo  como una cosa sólida y separada sino como realmente es, una mezcla de elementos flotando y moviéndose constantemente, una conglomeración de unidades vivas que son sensibles a tus pensamientos, emociones e influencias externas.  (Hacer la Meditación de Solidaridad puede ayudar en experimentar ese estado.)  Entiende que cada pensamiento y emoción va a afectar, positiva o negativamente el equilibrio de los elementos que componen tu cuerpo y, a final de cuentas, la salud física y emocional así como tu progreso espiritual.  No hay un pensamiento independiente de la realidad material – todo está conectado, todo es uno.

Las emociones más dañinas son: el enojo, la arrogancia, el orgullo, el odio, la envidia, la codicia, miedo sin causa, preocupación sin base o razón (preocupándose sobre lo que podría pasar.

Los pensamientos conectados con esas emociones: expresiones de enojo con maldiciones o palabras de desprecio dirigidas a otras personas, pensamientos críticos y prejuicios de otros, sensaciones y pensamientos de soberbia, pensamientos como “qué tal si”, qué tal si pasa eso o aquello – preocupándose del futuro, pensar que todo va a salir mal (un situación) y cualquier pensamiento negativo.

Trabajo

Esas emociones y pensamiento agitan las partículas de energía que componen el cuerpo y distorsionan las instrucciones divinas que ellas contienen.  Trata de estar siempre consciente de los pensamientos que surgen de tu cerebro, vigila el cerebro.  Cada vez que aparece un pensamiento negativo, primero siente el cuerpo ¿qué sensaciones sientes, cómo siente el cuerpo?  Las emociones son físicas, siente los químicos corriendo por el cuerpo y las sensaciones que producen, trata de distinguir las diferencias entre un estado y otro.  Las sensaciones provocadas por emociones son muy diferentes de las que sientes cuando estás conectado con la corazón y la fuerza divina.  Es primordial que experimentes esa diferencia para continuar progresando espiritualmente.  Para experimentar esas diferencias, tienes que trabajar.  Después de notar las sensaciones del cuerpo, regaña a tu cerebro y deja de pensar de esa forma.  Puede ser que tengas que regañar al cerebro miles de veces, pero sigue.


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