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Las grandes preguntas de la existencia

Entrevista al cosmólogo Paul Davies, físico teórico y autor de éxito

16/10/2015 - Autor: Nuri Delen - Fuente: Revista Cascada
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Sería increíble si éste fuese el único planeta con vida.

A lo largo de los siglos, los seres humanos hemos anhelado saber cómo se formó el universo y cuál es el papel que desempeñamos en este vasto mundo, con nuestras limitaciones espacio-temporales. Se ha dicho que la disciplina de la ciencia trata sobre el funcionamiento de las cosas y la religión y la filosofía con la pregunta del por qué. Pero, en este momento de la historia humana, algunos científicos y teólogos afirman que las dos disciplinas pueden no ser tan distintas y estar tan separadas como se pensaba anteriormente. El cosmólogo Paul Davies, británico de nacimiento, es físico teórico y autor de éxito. Lleva a cabo una investigación interdisciplinaria en las áreas de la física, la cosmología y la biología. El Dr. Davies es director de un nuevo centro de investigación en la Universidad Estatal de Arizona llamado Beyond (Más allá). El centro tiene como misión el explorar las grandes preguntas de nuestra existencia, el origen de nuestro universo y de la vida, la naturaleza de la conciencia y las leyes matemáticas que sustentan el universo. Está particularmente interesado en la Teoría del Big Bang, una de las teorías más influyentes de nuestro tiempo, sobre el origen de nuestro universo.

Usted es un cosmólogo y el tema, obviamente, es fascinante. Pero ¿cuál es la raíz de nuestra relación con el espacio? ¿Cuál es la raíz de nuestra fascinación humana con el cielo y las estrellas?

— Es muy interesante especular sobre la posibilidad de que los seres humanos se hubiesen desarrollado en un planeta totalmente cubierto de nubes, sin conocimiento del cielo y de los cuerpos astronómicos. De haber sido así, tal vez la sociedad se hubiese desarrollado de manera muy diferente. Está muy claro, cuando uno mira hacia atrás en la historia humana, que los «cielos», como se los llamaba, desempeñaban un papel muy importante en todas las civilizaciones antiguas. Tenemos la evidencia de los observatorios astronómicos, hace miles de años, mucho antes de la invención del telescopio.

Hay monumentos, por ejemplo, las pirámides o Stonehenge en Inglaterra, que son claramente monumentos astronómicos de algún tipo. Pensamos entonces en las grandes religiones del mundo y todas ellas tienen un componente astronómico. Piense en el papel de la luna nueva en el Islam, por ejemplo, o la estrella de Belén en el Cristianismo... Creo que podemos rastrear esta preocupación por el cielo y los cielos en los inicios del desarrollo de la agricultura, ya que pasó a ser fundamental que la gente supiese cuándo plantar sus cosechas y cuándo cosecharlas, así como las diferentes estaciones del año, etc. Podemos imaginar que, por ejemplo, hace 10.000 años la gente estudiaba el cielo muy, muy cuidadosamente y se familiarizó con el movimiento de los astros e inventaron complicadas fórmulas matemáticas para trazar su recorrido.

¿Cómo surgió la fascinación por el espacio después de la industrialización?

— Yo diría que lo que ha sucedido en los últimos trescientos o cuatrocientos años es que en realidad la mayoría de las personas se han vuelto menos conscientes del espacio. Vivimos en ciudades contaminadas, hasta el punto de que no se ve el espacio exterior. Estamos demasiado ocupados mirando la televisión o conduciendo a casa desde el trabajo, así que nunca miramos hacia arriba para ver este maravilloso mundo situado por encima de nuestras cabezas. ¿Cuántas personas, por ejemplo, serían capaces de nombrar tan solo las principales constelaciones de estrellas, si ni siquiera han salido de sus ciudades hacia algún lugar donde poder ver el cielo en una noche oscura? Así que la astronomía se ha convertido en un tema cada vez menos importante en la vida de la gente.

Pero hoy en día la astronomía y la cosmología están haciendo una reaparición. Hay un montón de libros de ciencia, incluso superventas, escritos sobre el espacio y el tiempo.

— Creo que durante la década de 1970 y 80, la gente devino bastante anticientífica, tal vez como una reacción a la guerra de Vietnam. La astronomía, de alguna manera, se mantuvo al margen de esa tendencia. Se percibe como un asunto no peligroso, de modo que pueden estudiarse las estrellas, como algo muy lejano, con equipos benignos como telescopios y astrónomos que no representaban una amenaza para nadie. Por eso creo que la exploración del universo se ha visto en muchos sentidos como una especie de empresa gloriosa, sin mancha, sin que se haya generado ningún tipo de reticencias con respecto a ella. Sigue siendo, por supuesto, inmensamente popular. La gente todavía quiere ir a planetarios y leer libros sobre astronomía y les gustan las producciones televisivas sobre el tema. Pero creo que hay un desplazamiento con respecto a los primeros tiempos en que las vidas de las gentes giraban realmente en torno a las estrellas, en un sentido muy literal, y que esos días ya se han ido.

Es un cosmólogo, pero si tenemos en cuenta la amplia gama de áreas de investigación desarrolladas en el centro Beyond, yo diría que se parece más a un moderno buscador de los viejos tiempos.

— Desde los albores de la historia humana la gente se ha planteado los grandes interrogantes de la existencia. ¿Cómo llegó a existir el universo? ¿Cuál es el papel de los seres humanos en el gran esquema cósmico de las cosas? ¿Cómo terminará el universo? ¿De que está hecho? Ahora bien, durante la mayor parte de la historia humana, estas cuestiones fueron abordadas por sacerdotes y filósofos. Pero, en los últimos años, la ciencia también ha progresado. Así que los científicos se están planteando esas mismas viejas cuestiones sobre la existencia. En mi carrera, he tratado temas como el origen del universo y el origen de la vida, la naturaleza del tiempo, la naturaleza de la conciencia y las leyes fundamentales del universo. Inevitablemente, estos temas nos llevan, clandestinamente, hacia territorios que antes eran casi exclusivos de la filosofía o de la religión. La ciencia actual tiene algo que decir sobre estos grandes temas.

Si tuviese que escoger la pregunta más interesante que la ciencia moderna está tratando de responder, ¿cuál sería su elección?

— Supongo que lo más interesante que la ciencia moderna nos está diciendo es cómo llegó a existir el universo. Cuando yo era estudiante, la Teoría del Big Bang era tan sólo una idea entre muchas sobre el origen del universo. Pero en los últimos 30 años se ha consolidado, de modo que no sólo sabemos que hubo un Big Bang hace aproximadamente 13,7 mil millones de años, sino también conocemos mucho sobre los detalles, incluyendo las condiciones que prevalecían en el universo solo una billonésima de segundo después del Big Bang. Así que ahora somos capaces de reconstruir con precisión cómo el universo explosionó y cómo se ha desarrollado a través de los miles de millones de años posteriores hasta lo que vemos hoy en día. Así que creo que la historia científica de la génesis del universo es fascinante: su origen, sus arrebatos explosivos, y el largo período de enriquecimiento y complejización de la materia que conduce finalmente a la aparición de la vida y de seres como nosotros, capaces de mirar hacia atrás y de reflexionar sobre el conjunto.

La Teoría del Big Bang está bien establecida. Sin embargo, todavía está abierta a comentarios e interpretaciones.

— A menudo se dice que la ciencia trata con preguntas sobre el «¿cómo?» y la religión con preguntas sobre el «¿por qué?», de modo que no se suele acudir a un científico para encontrar un significado o un propósito en el universo. Sin embargo, está claro que, debido a que la ciencia es ahora capaz de explicar tantos detalles sobre el panorama general, se les pide inevitablemente a los científicos que hagan declaraciones sobre el significado y el propósito. Cuando lo hacen, se dividen casi al 50 % en dos grupos. Un grupo dice: «Bueno, el universo es hermoso, es tan ingenioso que parece como si hubiera sido diseñado por un creador inteligente, pero en realidad no ha sido así». No hay sentido ni propósito en el universo. La famosa cita de Steven Weinberg, el cosmólogo estadounidense, dice: «Cuanto más comprensible parece el universo, más inútil parece». Y la otra mitad de los cosmólogos observan este mismo conjunto de hechos, sobre los que están de acuerdo, aunque los interpretan de manera diferente. Estos dirán: «Bueno, parece que hay un gran esquema de las cosas, parece que el universo es por algo. Este esquema magnífico y maravilloso, tan ingeniosamente construido, sugiere que hay algo más profundo detrás de todo ello».

Nos encontramos con más y más científicos que piensan y escriben sobre estos temas, desde ambas posturas.

— Los seres humanos, por lo general, no se conforman con una descripción técnica de cómo funciona el universo, y, en particular, la gente no puede evitar hacerse la pregunta ¿qué pasó antes del Big Bang? ¿Qué es lo que hizo que el Big Bang sucediese? ¿Por qué hay un universo y por qué es el universo tal como es y no de otro modo? Y estas son preguntas situadas en el filo de la ciencia, porque la ciencia realmente sólo puede ocuparse de las cosas que pueden ser medidas y observadas. Puede dar cuenta de los hechos del mundo, de las cosas que tenemos ante nosotros. Cuando llegamos a las preguntas del tipo «¿por qué existe el mundo en absoluto?» o «¿por qué existen leyes y de dónde provienen esas leyes?», resulta muy difícil que la ciencia pueda hacer una contribución. Sin embargo, en los últimos diez o veinte años más y más científicos se han ocupado de estas cuestiones. La naturaleza de las leyes físicas es un ejemplo muy bueno... Cuando yo era estudiante, se decía simplemente que las leyes de la física son lo que son, sin necesidad de saber por qué, tal vez no haya ningún por qué, se trata tan solo de cómo son las cosas. No era trabajo de los científicos el preguntarse por qué existen las leyes de la física. La tarea del científico es descubrir cuáles son las leyes y aplicarlas. Pero eso ha cambiado. Existe ahora la sensación de que tal vez la naturaleza de las leyes físicas sea un tema apropiado y legítimo para la investigación científica. Así que hay un montón de físicos que están buscando leyes alternativas.

¿Cómo teorizar leyes alternativas?

— Podemos estipular una hipotética ley diferente de la gravitación y ver cuáles serían sus consecuencias. Las matemáticas nos permiten investigar lo que sucedería si la gravedad fuese un poco diferente de la ley observada. Y podemos también hacer lo mismo con otras fuerzas de la naturaleza y con otras características del mundo. ¿Cómo serían las cosas si viviéramos en un universo con 23 dimensiones espaciales, en lugar de tres? Podemos trabajar eso. Se trata en parte de un ejercicio recreativo —sería divertido saber como sería un universo con diferentes dimensiones o diferentes fuerzas— pero también nos gustaría saber si hay algo especial acerca de las leyes particulares de este universo específico.

¿Cuál es el resultado de estos experimentos?

— Hay algo especial y ese algo es que las leyes particulares que observamos en este universo son muy extrañamente propicios para el surgimiento de la vida. Son muy adecuadas para la vida, incluso hasta un punto sospechoso. Es casi como si estas leyes hubiesen sido perfiladas para la vida, de modo que surge el desacuerdo en este punto. Algunos científicos dicen: «Bueno, se trata tan sólo de una coincidencia afortunada», y otros dicen: «No, tiene que haber alguna otra explicación». Pero es cierto que el universo que observamos y las leyes que lo sustentan, que antes sólo se consideraban como hechos, no como un tema adecuado para la investigación, están siendo estudiados en relación a una gran variedad de posibles conjuntos, y se está de acuerdo en que las leyes particulares que observamos son muy especiales en cuanto a su capacidad de producir vida.

A este respecto, ha hablado de un «premio gordo cósmico».

— Mi libro, Cosmic Jackpot: Why Our Universe Is Just Right for Life, examina un problema muy específico, el problema de por qué el universo parece ser el adecuado para la vida. Cuando nos fijamos en las leyes fundamentales de la física y la forma en que el universo se originó en el Big Bang, vemos muchas características que podrían ser coincidencias o la conjunción feliz de diferentes aspectos de las leyes físicas sin las cuales no habría vida ni observadores como nosotros. Y la pregunta es: ¿Qué vamos a hacer con eso? Algunas personas dicen: «Bueno, parece que todo el asunto ha sido arreglado, parece que el universo ha sido creado por un diseñador inteligente». Bueno, obviamente no todos los científicos van a creer eso. Así que, como contrapartida, ofrecen otras explicaciones.

Existe la teoría de los multiversos.

— Según esta teoría, hay muchos universos, cada uno de los cuales tiene su propio conjunto de leyes. Y estas leyes sólo se distribuyen al azar a través de estos universos. Así que aquí y allí, por casualidad, las leyes van a propiciar un camino hacia la vida. No es ninguna sorpresa que nos encontramos viviendo en un universo donde las condiciones son adecuadas para la vida, puesto que no podíamos vivir en un universo que tuviese leyes físicas que no permitiesen la vida. Es como una gigantesca lotería cósmica con todos estos universos distintos y acabamos de lograr el bote cósmico porque somos los ganadores de esta enorme lotería. De modo que este es el punto de vista popular sobre cómo se explica que el universo sea apropiado para la vida. Esta visión constituye un avance, pero creo que está muy lejos de proporcionar una explicación completa de la existencia. Me tomo la vida en serio, y me tomo en serio la mente, así que no creo que se trate de fenómenos sólo incidentales en el gran esquema cósmico de las cosas. Creo que son fundamentales para el funcionamiento del universo como un todo, de modo que lo que trato de hacer aquí es ir más allá del debate bastante sorprendente entre la ciencia y la religión que se ha desarrollado durante los últimos 30 años, sobre la fuente última de la realidad.

A mí me parece, aunque me baso sólo en la intuición, que no estamos solos aquí. El universo es tan inmenso que debería haber vida en alguna parte. ¿Tiene esta intuición un apoyo en las matemáticas y en las estadísticas?

— Mucha gente comete el mismo error al decir que, estadísticamente, tiene que haber vida en otros lugares, siendo el universo tan vasto y habiendo tantas estrellas. Sería increíble si éste fuese el único planeta con vida. Pero esto, simplemente, no es verdad. La probabilidad de que se forme tan solo la más simple enzima, la proteína más simple conocida, por mencionar tan solo los componentes más básicos de la vida, los aminoácidos que la componen, es infinitesimal. Si tomamos todo el volumen del universo y lo llenamos con una sopa de aminoácidos y vamos tirando de ello y tirando de ello y tirando de ello… simplemente, no lo lograríamos. Si esto ha ocurrido una vez, ha sido aquí. Y no en cualquier otro lugar. Así que la probabilidad de la formación de la vida de una manera casual es doblemente infinitesimal. Si este es el modo en el cual se formó la vida, no tiene la menor relación con la amplitud del universo.

Los no científicos pueden pensar que los científicos son la gente más inteligente de todos nosotros, por lo que deben averiguarlo todo. Son la gente lista que nos proporciona la tecnología. Ven a los científicos como guías naturales. ¿Ve usted un peligro en esto?

— Los científicos son seres humanos como todos los demás, y creo que es un error considerar a los científicos como generalmente fríos, duros, gente sin alma que no se preocupan por las consecuencias de su trabajo. Los científicos son personas muy apasionadas y sienten pasión no sólo por su trabajo, sino sobre otros aspectos de la vida humana. También es un error pensar que los científicos tienen alguna autoridad moral especial sobre cuestiones de interés general para los seres humanos. La gran mayoría de los problemas reales a los que nos enfrentamos en el mundo sólo están relacionados oblicuamente, como mucho, con la ciencia. Nos enfrentamos a cosas como la ruina de nuestro medio ambiente o los conflictos internacionales o preocupaciones familiares o inquietudes educativas. Este tipo de asuntos del día a día son muy importantes en la vida de la gente, pero no estoy seguro de que los científicos puedan contribuir a ellos.

La ciencia es obviamente relevante para algunas de estos temas. Por ejemplo, si pudiéramos encontrar una mejor fuente de energía que no caliente el planeta, eso sería bueno. Así que la ciencia puede cumplir un papel, pero los científicos, en tanto que individuos, no creo que sean mejores jueces morales que cualquier otra persona.

Nuri Delen posee un doctorado en Ingeniería Eléctrica.

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