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Abdelkarim Carrasco (ra): el jardín de los secretos

Así era Abdelkarim Carrasco, ra: el mejor de los musulmanes. Su silencio era un hermoso jardín que escondía mil secretos y protegía la seguridad y el honor de los musulmanes españoles

06/09/2015 - Autor: Iman Baraka - Fuente: Webislam
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Abû Hurairah (ra) relató: "El Profeta (sas) dijo: “Aquel que crea en Allâh y el Último Día que hable bien o se calle". (Muslim).

Abû Mûsâ Al-Ash’ari (ra) relató: "Pregúnté al Mensajero de Allah (sas),: “¿Quién es el mejor de los musulmanes?” El contestó: “Aquel frente a cuya lengua y manos el resto de musulmanes se sienten seguros”". (Al-Bukhârî y Muslim).

Así era Abdelkarim Carrasco, que Allâh esté complacido de él: el mejor de los musulmanes. Su silencio era un hermoso jardín que escondía mil secretos y protegía la seguridad y el honor de los musulmanes españoles.

Su búsqueda de la verdad se inició con la lucha antifranquista. Me contaba recientemente, sonriendo, cómo durante su detención en la comisaría, por pertenecer al partido comunista, un alto oficial de policía le había llamado a su despacho. En una distendida conversación el responsable policial le advirtió de que cualquier lucha política es en realidad un engaño, un imposible intento de cambiar el mundo, debido a que las miserias humanas terminan por arruinar los más bellos ideales y utopías, por lo que le invitaba a que no desperdiciara su vida en la política.

En esos convulsos y agitados momentos previos a la Transición española, poco podían sospechar ambos, Antonio Carrasco y el policía, que Antonio sufriría, él mismo también, una profunda y luminosa “transición”, término con el que denominaba su jubilosa entrada en el Islam y el inicio de una nueva vida con el nombre de Abdelkarim, “Siervo de El Generoso”.

Despojado del vacío de las ideologías políticas, meras máscaras de la lucha por el poder, y vacunado contra los sectarismos, engañosas trincheras identitarias de los narcisistas, Abdelkarim dedicó su vida a impulsar la normalización del Islam español y a fomentar la participación cívica y el asociacionismo entre los musulmanes. Ocupó diversos cargos: Vicepresidente y Presidente en la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), Presidente de Junta Islámica… pero, sin embargo, no se confundió con ninguno de ellos.

Decía Sheikh al-‘Alawi que “Todo el universo es Luz, y la única cosa que lo oscurece es la manifestación del yo en él”. El mundo de Abdelkarim era todo luz, no había espacio para la ilusión del yo. No traslucía ningún orgullo al hablar de los éxitos, ni tampoco amargura al comentar los fracasos porque, en realidad, nunca hablaba de él mismo, ni desde él mismo, sino desde una profunda y vigorosa fe, un imân que reducía los procesos, los actores y las circunstancias a meros designios de Allâh swt. “Allâh es el Creador de todo lo existente” (Qur’ân 13:16).

Cuando hablaba, Abdelkarim desaparecía, dejando lugar a una hermosa experiencia sonora cargada de ecos y resonancias que lo mismo invitaban a conocer el despertar del activismo por los derechos de los musulmanes en España, que a un maravilloso viaje por los santos lugares de Marruecos que tanta apertura habían aportado a su bello espíritu.

Era un infatigable trabajador a favor del Islam. Editor de Webislam durante varios años, enriqueció esta página web con bellos y sutiles textos cada domingo. Gustaba compartir sus opiniones sobre la actualidad desde una irónica y sumamente sabia caricatura de lo aparentemente importante y lo falsamente islámico. Conoció en la comunidad momentos muy duros, muy tristes: el asesinato de Sabora (ra), la muerte en extrañas circunstancias de Abdennur Coca (ra), la súbita despedida de Mansur (ra), la dispersión de amigos y hermanos en diversas provincias españolas… pero sus ojos jamás dejaron de sonreír. El mu'min es aquel que sonríe ante la adversidad, pues reconoce en ella las atenciones de su Amado.

Le gustaba definirse como moro, porque ser moro para él significaba, en este país, no ser, no existir y, sin embargo, permanecer. Permanecer en el Recuerdo y, con ello, expresar la permanencia en su ciudad de adopción, Granada, de los expulsados, de los vencidos, de los que no se dejaron doblegar al poder terrenal y siguieron afirmando ante los nuevos reyes: لا حول ولا قوة إلا بالله , la jaula ua la quata illa billah, "no hay poder ni fuerza, excepto en Allâh".

En alguna ocasión me advirtió contra los falsos maestros, los falsos sheikhs que sin haber conseguido domar su ego intentan educar el espíritu de sus discípulos. Buscador de la Verdad, desapegado de riquezas, honores y poder, es difícil definirle y, en realidad, no le gustaba ser clasificado, etiquetado, porque lo consideraba una mutilación a su identidad múltiple y compartida con la diversidad del islam. Abdelkarim era musulmán, moro, ni más, ni menos Alhamdulillah. Sin embargo, no podemos evitar pensar en él cuando leemos a Abu’l-Hasan al-Nuri: “El sufi es aquel no posee nada y no es poseído por nada”.

Su marcha nos ha dejado un profunda sensación de pérdida y ausencia. Alhamdulillah ua shukrulillah, hemos vivido con él mágicos momentos y compartido bellas conversaciones sobre el Islam y Allâh swt hasta altas horas de la madrugada. Nos ha apoyado con su delicada compañía en las dificultades y nos ha guiado con su luz en los momentos oscuros. Fue, como indica su nombre, el mejor siervo de El Generoso. Daba cuanto tenía porque nada puede poseer, aferrándose a ello, quien verdaderamente cree en Allâh y el Último Día. Antes de despedirse, Abdelkarim me dio su último regalo: un halcón blanco que, insha Allah, me invitará a participar en la conferencia de los pájaros y me enseñará el camino de vuelta a Él.

Qué hermoso era su corazón, acogedor y amoroso refugio para cualquier persona que se le acercara, sin importar posición económica ni nivel de conocimiento. Su latido expandía a ritmo de la ilaha ila Allah un mensaje en favor de la unión y confraternización entre todos los musulmanes. Cuando le hablabas de animadversión entre algunos grupos de musulmanes él te corregía y te indicaba que, en realidad, eso solo significaba reconocimiento. Las faltas eran para él, como para todos los cercanos a Allâh swt, una verdad mal orientada.

Cuando le enterraron el 10 de Dhu l-Qa'da de 1436, 25 de agosto de 2015, cubrieron su cuerpo con la tierra de su amada Granada. Al colocar las piedras para limitar la tumba, sus compañeros encontraron una preciosa piedra con la forma de un perfecto corazón, conclusión final de toda una vida de amor a Allâh swt, al Profeta Muhammad sas, a su mujer Hidaya, a sus hijas, a su maravillosa familia, a sus queridos compañeros y a sus muy amados musulmanes españoles. Subhana Allah.

 

Tumba de Abdelkarim Carrasco (ra).

 

Hadíz qudsí:
«Merecen mi amor los que se quieren por Mí, los que se reúnen por Mí, los que se visitan por Mí y los que se esfuerzan en ayudarse entre sí por Mí».

Que Allah el Generoso y Misericordioso conceda a nuestro querido hermano Abdelkarim la Cercanía y le permita ver Su Rostro.

Todo ha de perecer excepto Su rostro. Suyo es el juicio y ante El compareceréis”. (Corán 28:88).




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