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Golpe de Estado de 1953 en Irán

Una página de historia:

18/08/2015 - Autor: lhvnews - Fuente: lhvnews.com/es
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Los tanques del ejército acogen a Reza Shá

Después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos le arrebató las colonias a sus rivales por todo el mundo e instituyó relaciones opresivas en grandes partes de Asia, África y Latinoamérica. Irán era un premio gordo. En 1953, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) organizó un golpe de estado que devolvió al poder al sha Mohammed Reza Pahlavi.

Según el sitio web Revcom, el evento fue un punto de viraje de la historia de Irán y de todo el Medio Oriente. Colocó en el trono a un tirano brutal: un títere que aplastó la oposición y obedeció los deseos de Washington. Esta fue una proclamación de que Estados Unidos era la nueva potencia regional, en vez de Inglaterra. Sembró las semillas de la revolución iraní de 1979, que llevó al poder a los clérigos fundamentalistas islámicos e inició el nuevo capítulo tenso y peligroso de las relaciones entre Estados Unidos e Irán que continúa hoy.

El petróleo, el Medio Oriente y el ascenso del imperialismo estadounidense

La importancia económica y militar del petróleo aumentó enormemente después de la I Guerra Mundial. Surgieron nuevas industrias dependientes del petróleo: automóviles, caucho, petroquímicos y plástico. Las economías y fuerzas militares de Estados Unidos, Europa y Japón funcionaban cada vez más con petróleo. Un memorando de 1944 del Departamento de Estado lo llamó "una fuente estupenda de poder estratégico y uno de los mayores premios materiales de la historia mundial".

Durante la II Guerra Mundial, la clase dominante estadounidense se enfocó cada vez más en el Oriente Medio por su posición estratégica en la intersección de África, Asia y Europa, y porque tiene la mayoría de las reservas petroleras mundiales. Los estrategas estadounidenses se dieron cuenta de que sería crucial controlar esa región para ganar la guerra y salir como principal potencia imperialista.

Dominar el Oriente Medio requería tres cosas: reemplazar a Inglaterra y Francia; contener o reprimir a los movimientos nacionalistas y antiimperialistas de la posguerra; e impedir que la Unión Soviética, en ese entonces un país socialista, adquiriera influencia.

Todos estos factores se concentraron en Irán después de la guerra.

En 1946, estalló en Irán la primera confrontación de la posguerra entre Estados Unidos y la URSS. En ese entonces Inglaterra ocupaba el sur del país y la URSS ocupaba el norte (donde estableció repúblicas soviéticas, o mini estados, en Azerbaiyán y Curdistán). La alianza entre Estados Unidos y la URSS durante la guerra se estaba deshilvanando, reemplazada por hostilidad y, pronto, la guerra fría. El presidente Harry Truman escribió: "Si Rusia controla el petróleo de Irán, directa o indirectamente, el equilibrio de materias primas del mundo y la economía del mundo occidental sufrirán graves perjuicios". (Amin Saikal, "The Rise and Fall of the Shah", p. 33) Los lectores encontrarán una discusión importante de la naturaleza de la II Guerra Mundial y del papel de Estados Unidos en "Forjar otro camino", Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU, en particular la sexta parte, en revcom.us

Para Truman Irán tenía una posición de tanta importancia estratégica que amenazó soltar una "superbomba" (una bomba nuclear) si las fuerzas soviéticas no se retiraban. (No era una amenaza vacía: en 1945 Estados Unidos soltó dos bombas atómicas en Japón). Poco después las fuerzas soviéticas se retiraron de Irán.

Irán: Indignación popular y nacionalización del petróleo

El pueblo iraní sufrió enormemente como consecuencia de lo que un historiador llama "el desorden social, la confusión política y las dificultades económicas" durante la II Guerra Mundial. (Saikal, p. 26) Cuando la guerra terminó, la inestabilidad política continuó, junto con una creciente ola de indignación contra los imperialistas ingleses.

El punto focal de esa indignación era la enorme brecha entre las riquezas que Inglaterra ganaba por el control exclusivo de los recursos petroleros iraníes, y lo poco que le pagaba a Irán y la pobreza agobiante de la mayoría. Por ejemplo, en 1947 la compañía Anglo-Iranian Oil sacó ganancias (descontados los impuestos) de 40 millones de libras esterlinas (o sea, 112 millones de dólares), pero solo le pagó a Irán 7 millones de libras en impuestos. (Stephen Kinzer, All the Shah's Men, p. 67)

Las condiciones de trabajo en los campos petroleros eran tan malas que los trabajadores se declararon en huelga en Abadán (donde se llevaba a cabo la mayor parte de la producción) en 1946. Pandillas de criminales organizados por Inglaterra atacaron a los trabajadores en huelga y estallaron motines. El 1º de Mayo, el Día Internacional del Trabajador, docenas de miles de personas marcharon en Teherán y Abadán bajo la dirección del Partido Tudeh de Irán (un partido comunista prosoviético y no revolucionario). (Kinzer, pp. 52, 65)

A finales de los años 40, cobró fuerza un amplio movimiento que pedía el control de las riquezas petroleras. Devino en el Frente Nacional, una diversa alianza bajo la dirección de Mohammed Mossadegh, un político nacionalista burgués. En abril de 1951, Mossadegh contaba con tanto apoyo que logró que el parlamento (majlis) nacionalizara Anglo-Iranian Oil, y el sha se vio obligado a aceptarlo. Una semana después, Mossadegh fue nombrado primer ministro. La nacionalización de la industria petrolera fue un desafío sin precedente en el Oriente Medio, donde los monopolios imperialistas extranjeros controlaban la producción petrolera.

Inglaterra y Estados Unidos contraatacan

La nacionalización iraní afectó sobre todo los intereses del imperialismo inglés: Anglo-Iranian Oil era la mayor empresa del imperio en el extranjero y una fuente crucial de petróleo. A Inglaterra le preocupaba que la nacionalización tuviera repercusiones por toda la región y le diera un golpe contundente al imperio, que ya estaba tambaleando.

Inglaterra contraatacó: organizó un boicot internacional del petróleo iraní, apeló a los tribunales internacionales y se movilizó clandestinamente para tumbar a Mossadegh. Inicialmente Estados Unidos se distanció, pero en 1953 se unió a Inglaterra para planear el golpe. La confrontación con la Unión Soviética se estaba intensificando y a Estados Unidos le preocupaba que Irán cayera bajo el control soviético. Pensaba que solo un cambio de gobierno lo podría impedir.

La CIA puso a Kermit Roosevelt (nieto del presidente Teddy Roosevelt) a cargo de la operación en Irán y el 4 de abril de 1953 le dio un millón de dólares para "causar la caída de Mossadegh" y "colocar en el poder a un gobierno que llegue a un acuerdo petrolero equitativo, permita que Irán sea sólido y solvente económicamente, y procese vigorosamente al Partido Comunista, que es fuerte y peligroso". (Historia de la CIA abierta al público. http://www.nytimes.com/library/world/mideast/041600iran-cia-index.html)

Mossadegh y la nacionalización de la industria petrolera contaban con gran apoyo popular: en 1951 el majlis la aprobó unánimemente y en 1953 Mossadegh ganó un plebiscito nacional con una mayoría aplastante. Por otro lado, el pueblo iraní odiaba a Inglaterra. (Kinzer, pp. 82, 165) La CIA trazó vínculos con los monarquistas, el alto mando militar y las clases adineradas en una alianza contra Mossadegh, para dividir y debilitar su Frente Nacional.

El Frente Nacional era una coalición de diversas fuerzas políticas, como el Partido Tudeh, nacionalistas y ultranacionalistas y fundamentalistas islámicos. Estados Unidos e Inglaterra se enfocaron en conseguir el apoyo de los fundamentalistas islámicos agrupados en torno al ayatola Seyyed Abolqassem Kashani (mentor del ayatola Jomeini, que tomó el poder en la revolución de 1979). Esos clérigos fueron hostiles al padre del sha porque socavó las instituciones y tradiciones islámicas. Con su gran influencia en las masas de pobres urbanos, inicialmente se unieron a la alianza de Mossadegh. Pero temían mucho más la creciente influencia del Partido Tudeh, que Mossadegh toleraba por sus propias razones. Esa preocupación, junto con los grandes sobornos que les daban Estados Unidos e Inglaterra, los llevó a volverse en contra de Mossadegh y apoyar el golpe de estado que organizaba la CIA.

El boicot del petróleo iraní dirigido por Inglaterra perjudicaba a las capas adineradas. Por medio de agentes iraníes, la CIA organizó incidentes y repartió propaganda que sembró confusión, paralizó a la población y la volvió contra Mossadegh.

19 de agosto de 1953: Día de infamia en Irán

El 15 de agosto de 1953, tras meses de movilizaciones, el sha mandó arrestar a Mossadegh y nombró al general Zahedi, un militar pro Estados Unidos, como primer ministro. Los agentes de la CIA en Teherán le dieron mucha publicidad a la orden de arresto; además, sobornaron a oficiales de las fuerzas armadas y pagaron $50,000 a pandillas para causar disturbios por la ciudad gritando lemas contra Mossadegh. Luego despacharon a unidades de la policía a restablecer el orden público.

El 19 de agosto, las pandillas a sueldo de la CIA se apoderaron de las plazas gritando "¡Viva el sha! ¡Muera Mossadegh!". El ejército atacó la residencia de Mossadegh y una unidad de tanques la tomó a pesar de una fuerte resistencia. Mossadegh escapó pero se dio cuenta de que todo estaba perdido y se entregó. El general Zahedi se subió a un tanque, fue a Radio Teherán y anunció la victoria del golpe. El sha le dijo a Roosevelt: "Por el trono estoy en deuda con dios, con mi pueblo, con mi ejército… y con usted". (Kermit Roosevelt, Countercoup: The Struggle for the Control of Iran, pp. 199-202)

Las duras repercusiones del golpe de estado

Después del golpe de estado, se conservó el nuevo nombre de la compañía petrolera nacionalizada (Compañía Nacional Petrolera Iraní), pero el control de la producción y la venta del petróleo iraní pasaron a un consorcio de corporaciones transnacionales. Cinco corporaciones estadounidenses recibieron el 40%, Anglo-Iranian Oil (hoy British Petroleum) solo recibió el 40%, y las compañías francesas y holandesas recibieron el 20%. El nacionalismo que latía en Irán y en toda la región presionó a esas compañías a aumentar las ganancias de Irán al 50%, pero a Irán no se le permitió revisar las cuentas. Un historiador dice que el acuerdo fue "uno de los contratos más atractivos de la industria petrolera en el Medio Oriente, desde el punto de vista de las condiciones de pago". (Kinzer, p. 196; Larry Everest, Oil, Power & Empire, p. 44; Rashid Khalid, Resurrecting Empire, p. 91)

Estados Unidos logró instalar al sha en el poder firmemente, por primera vez, y dispersar, desmoralizar o aplastar a la oposición. El sha gobernó los 25 años siguientes como leal instrumento del imperialismo yanqui en Irán y la región, y se mantuvo en el poder con brutalidad y terror.

El golpe de estado de 1953 tuvo un profundo impacto en la política y la conciencia iraní. Fue un día de infamia para millones de personas que repercutió décadas y sembró las semillas de la revolución que estalló en 1979.


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