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Revisando la Psicoquinesis: Tiempo, Éter y Kozyrev

Kozyrev tenía sólo 17 años cuando publicó su primer artículo científico

21/08/2015 - Autor: Abdullah Aymaz - Fuente: Revista Cascada
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Bediuzzaman también se refirió al «éter» cuando habló de «la materia sutil»

Para muchos de nosotros, el tiempo no es sino esos momentos que pasamos en el trabajo, en el gimnasio, o la hora a la que llegamos a casa para estar con nuestras familias. Sin embargo, el tiempo es también un fenómeno; muchos científicos y filósofos exprimen sus cerebros tratando de comprender su naturaleza. El doctor Nikolai Kozyrev (1908-1983), famoso astrónomo ruso, fue uno de los científicos que propuso algunas teorías interesantes respecto al tiempo. Casi medio siglo después de que desarrollara sus teorías, aún no resulta fácil conciliar sus hallazgos con los actuales paradigmas científicos. Sin embargo, yo creo que para poder hallar una conexión con la materia etérea en lugar de con el tiempo, Kozyrev no merece ser descartado por completo ni tampoco sus resultados. Un reciente encuentro en el que coincidí con el profesor Fedor Kozyrev, hijo menor del Dr. Kozyrev, volvió a despertar mi curiosidad acerca de su interesante investigación sobre una posible conexión con el misterioso éter.

La primera vez que me crucé con sus ideas fue en los años 70 a través de un libro, Psychic Discoveries Behind the Iron Curtain (Descubrimientos psíquicos tras el Telón de Acero) (Prentice Hall, Nueva Jersey, 1970), escrito por dos autoras americanas, Sheila Ostrander y Lynn Schroeder.

Reflexionando un poco sobre la contracultura de los años 60 y 70, las autoras estaban explorando la materia psíquica y el ocultismo, y para ello visitaron la Rusia Soviética, Bulgaria y Checoslovaquia, en el verano de 1968. Tal como se describe en la contraportada, las autoras «revelan avances asombrosos y personalidades clave que lideran la exploración de poderes desconocidos del hombre» en los laboratorios, desde Praga a Moscú.

Uno de los lugares al que viajaron fue el Observatorio de Púlkovo, cerca de San Petersburgo (entonces Leningrado), principal observatorio de la Academia Rusa de las Ciencias y del cronometraje de Greenwich (actualmente es el Observatorio Astronómico Central de la Academia de Ciencias de Rusia) para encontrarse con el doctor Kozyrev. Se reunían allí para discutir «una sorprendente teoría del tiempo» desarrollada por Kozyrev, a quien las autoras describieron como «uno de los astrofísicos más reconocidos de la Unión Soviética» (pág. 157).

El merecedor de este elogio, Kozyrev, tenía sólo 17 años cuando publicó su primer artículo científico. Con veinte años se graduó en física y matemáticas en la Universidad de Leningrado. A los veintiocho años ya había adquirido fama como astrónomo e impartido clases en varias universidades (pág. 158).

Estaba rebosante de nuevas ideas y la vida le iba tan bien como posiblemente él habría podido desear. Posteriormente, los acontecimientos dieron un giro. En 1936 fue arrestado bajo las leyes represivas de Stalin y en 1937 comenzaron once años de tortura en un campo de prisioneros. Cuando al fin quedó rehabilitado y pudo regresar a la astronomía, Kozyrev realizó brillantes predicciones sobre la Luna, Venus y Marte. Mucho más tarde, las sondas espaciales soviéticas demostraron la validez de su trabajo. (pág. 158)

Al igual que ocurrió con muchos otros genios de la historia, al principio sus conclusiones fueron recibidas con escepticismo. En 1958, por ejemplo, anunció que existía actividad volcánica en la Luna, lo que sugería la existencia de vastos recursos naturales para explotar. Los científicos lo definieron como «una caza excéntrica de gas en la Luna». Creían que esto era imposible. Sin embargo, Kozyrev demostró que era cierto cuando el doctor Harold Urey, de Estados Unidos, ganador del Premio Nobel, habló con él y la NASA comenzó el enorme proyecto denominado «Moon Blink». Tiempo después se detectaron emisiones de gas en la Luna.

Kozyrev propuso una nueva teoría cuando dijo: «El tiempo es una forma de energía. Son las propiedades del tiempo las que debemos mirar a fin de encontrar la fuente que mantiene el fenómeno de la vida en el mundo». Aún si damos credibilidad a sus otros hallazgos, esta teoría sobre el tiempo puede resultar completamente irrelevante y sin fundamento a los científicos de nuestros días; pero como mencionamos al principio, el propósito de este artículo no es confirmar su teoría sino abrir una puerta olvidada a los investigadores que estudian el tiempo y el éter.

Aunque actualmente existe un cierto acercamiento, los estudios de parapsicología alcanzaron su cumbre en la zona del Este en la década de 1960, siendo esta la razón principal por la que las dos autoras americanas sintieron la necesidad de viajar al extranjero y emplear tres años de investigación para la posterior publicación de su libro de 450 páginas. En él escribieron: «La parapsicología, inexistente hasta hace apenas una década, ha florecido repentinamente en toda la Unión Soviética». Cuando las autoras indagaron, más allá de la política del Telón de Acero, «detrás de los visillos de la Rusia cotidiana», comenzaron a traspasar «ciertos asuntos poco comunes acerca de la vida».

Los científicos soviéticos decían públicamente: «¿Qué es el hombre? ¿Acaso tenemos potenciales inconcebibles sin utilizar? ¿Puede la parapsicología atravesar ciertas barreras y crear a un superhombre?». Estas eran las embriagadoras preguntas que ocupaban las publicaciones soviéticas de aquel entonces.

En 1966, las autoras observaron que en el Nº 3 de la influyente revista «Ciencia y Religión» aparecía un editorial especial en la que se describía la investigación rusa del momento sobre la telepatía. Destacados personajes soviéticos, entre ellos el doctor Nikolai Semyonov, ganador del Premio Nobel de Química, y el vicepresidente de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, solicitaban más investigaciones científicas sobre la telepatía. Fue en aquel momento y contexto en el que la investigación de Kozyrev se intensificó, y cuando comenzó a formular su teoría especulativa.

Las autoras observaron que, según algunos científicos soviéticos (pág. 159), la percepción extrasensorial (ESP) «puede implicar una forma desconocida de energía», que Kozyrev denomina «tiempo» en la transferencia telepática instantánea del «pensamiento» de una persona a otra.

«El tiempo es la propiedad más importante y enigmática de la naturaleza. El tiempo no se propaga como las ondas de luz; el tiempo aparece de forma inmediata en todas partes. Las propiedades alteradas de ciertos segundos de tiempo aparecerán al instante en todas partes a la vez, al igual que el tiempo está en todas partes. El tiempo nos conecta a todos nosotros y a todas las cosas del universo», dijo el doctor Kozyrev a las autoras en su oficina de Púlkovo. Las autoras destacaron lo siguiente de su entrevista con Kozyrev:

El «tiempo» de Kozyrev tiene una serie de propiedades que, según él postula, pueden ser estudiadas científicamente en el laboratorio. Se ha encontrado, por ejemplo, que esta energía «X», o «tiempo» es más densa cerca del receptor de una acción y más sutil cerca del emisor. Nos mostró algunos de los instrumentos que ha ideado para trazar este efecto inusual. El equipamiento básico incluye giroscopios de precisión, péndulos asimétricos y balanzas de torsión. Cuando se dispusieron los instrumentos formando un sistema complejo, reaccionaron mostrando un cambio en la densidad del tiempo cerca de una acción mecánica —como el estiramiento elástico— o de una acción química, como la quema de azúcar.

Esto es, básicamente, lo que ocurre en uno de los experimentos más simples: un elástico largo tensado por una máquina. Ahora pensemos que el elástico tiene dos polos. El «tirón» o causa final y el «estiramiento» o efecto final. Cuando el elástico se tensa, el equipo disponible, que consta principalmente de un péndulo asimétrico hecho con un giroscopio, se arquea hacia el polo de efecto del elástico. Esta desviación es imperceptible para el ojo pero es fácilmente registrable por instrumentos sensibles. Es un efecto muy importante, pues demuestra que ha habido un aumento en la intensidad de tiempo, según el doctor Kozyrev. «Esto no tiene nada que ver con campos de fuerza. Protegemos y calculamos cualquier posible influencia de la electrostática o de cualquier otra fuerza». Teniendo en cuenta el peculiar talante de Kozyrev como científico, probablemente sabía de lo que estaba hablando.

Los instrumentos de Kozyrev mostraron también un adelgazamiento del tiempo cerca del final de la «causa» del elástico, y esto ocurría incluso cuando el equipo «causa-efecto» estaba protegido por un muro de casi un 1 metro de espesor: «La reacción ocurre incluso a través de tubos de hierro». La causa-efecto química, como la quema de azúcar, también mostró el cambio de densidad del tiempo. «Postulamos —dijo el doctor Kozyrev— que el tiempo es sutil alrededor de la causa y denso alrededor del efecto».

Según las autoras, «lo que el doctor Kozyrev ha encontrado en estos ensayos puede ser llamado PK (psicoquinesis)», por los hechos químicos ocurridos en el giroscopio pendular a cierta distancia y sin el uso de ninguna otra fuerza conocida. El doctor Kozyrev diría que «la densidad del tiempo» produjo esta sorprendente acción a distancia. La psicoquinesis no se considera algo que afecte a la materia desde una cierta distancia, sino algo así como si una mente afectase a la materia. Las autoras preguntaron a Kozyrev si el pensamiento podría tener algún efecto sobre esta densidad del tiempo. El doctor Kozyrev contestó que sí. «El pensamiento afecta, sin duda, a la reacción. Cuando pienso deliberadamente en poesía o en algo emotivo durante la prueba, el equipo registra más variaciones que cuando pienso en cálculos matemáticos. Nuestros pensamientos pueden cambiar la densidad del tiempo».

Las autoras preguntaron: ¿Entonces, la densidad del tiempo está relacionada con la telepatía?

Según el doctor Kozyrev «La telepatía siempre depende de la densidad del tiempo. El tiempo sería sutil cerca del emisor del pensamiento y más denso alrededor del receptor. Ya hemos hecho pruebas en nuestro laboratorio para tratar de cambiar artificialmente la densidad del tiempo. Cuando seamos capaces de hacer el tiempo más denso voluntariamente, podremos ejercer la telepatía cuando queramos».

¿Qué más puede afectar a la densidad del tiempo?

Las tormentas, el clima, el cambio de estación, la actividad de las cosas que crecen, la gravedad y la densidad de la materia tienen un efecto sobre la densidad de tiempo, lo cual perdura más tiempo en algunas sustancias que en otras. «Se necesita el doble de tiempo en el aluminio que en el plomo y cinco veces más en la madera que en el plomo» (pág. 162).

Otra característica de la energía de Kozyrev llamada «tiempo» es que esta depende de unos patrones. De acuerdo con sus conclusiones, el doctor Kozyrev tuvo en cuenta a todos los organismos vivos, animales, plantas y personas. Nuestros lados derecho e izquierdo no son idénticos. El corazón se sitúa más hacia el lado izquierdo que hacia el derecho. Los microbios producen colonias con una estructura en forma de espiral. El protoplasma, estructura básica de la vida, tampoco es simétrico. Pensaba que la asimetría es una característica básica de la vida y que ello no puede ser algo casual. Tal vez la energía del «tiempo» fluye en este patrón y, si así fuera, el doctor Kozyrev imaginaba que podría observarlo y medirlo en un cuerpo que rotara, como ocurre con el giroscopio. La alteración del patrón de tiempo en un sistema en rotación debe sumar o restar energía.

Después de años de cuidadosos experimentos, el doctor Kozyrev y sus colegas encontraron que en un sistema en rotación que gira hacia la izquierda el flujo del tiempo es positivo, es decir, que añade energía. Mientras que en un sistema de rotación que gira hacia la derecha el flujo del tiempo es negativo. Según la opinión del doctor Kozyrev nuestro mundo es un sistema de rotación hacia la izquierda y tiene un flujo de tiempo positivo que añade energía a nuestro universo.

Kozyrev opinaba que el tiempo no solo tiene un patrón de energía sino que también tiene una frecuencia. Llamó «flujo del tiempo» a la diferencia entre la causa y el efecto.

«A medida que la frecuencia del tiempo fluye a través de una sustancia cambiante, se va perdiendo peso». Además, dijo que «Esto significa que la "levitación" es un hecho perfectamente posible» (pág. 163).

¿Tiempo o éter?

El tiempo no es materia. Según Bediuzzaman Said Nursi «el tiempo es como un aspecto o una "cinta" en movimiento" (La Trigésima Primera Palabra, pág. 591). Es decir, el tiempo no es posible sin movimiento. Yo sostengo que lo que Kozyrev creyó haber descubierto no era el tiempo sino tal vez eso que se conoce como éter, un elemento tenido en cuenta por muchos científicos en la actualidad y que, según algunos cosmólogos, es la esencia de toda la existencia. Bediuzzaman es uno de esos sabios que hacen referencia al éter en su obra. En su exégesis coránica parcial, Isharat al-I'jaz (publicado por primera vez en 1914), Bediuzzaman explica el versículo (Hud, 11: 7) de la siguiente manera:

«... El versículo "los Cielos y la Tierra eran al principio un todo y luego los dividimos en identidades separadas" (Corán, 21:30) indica que la tierra y el sistema solar eran una especie de pasta de una sustancia simple amasada por la mano del poder, es decir, éter, el cual, comparado con los seres es una sustancia fluida que pasa por y entre ellos. El versículo "Su Trono Supremo se hallaba asentado sobre el agua" (Corán, 11: 7) alude a esta materia que se asemeja al agua. Después de su creación, el éter recibió la primera manifestación que el Creador ha dado a la existencia; es decir, Él creó el éter y a continuación lo transformó en partículas subatómicas (jawahir-i fardi)...» (pág. 254).

Para Bediuzzaman, el éter era algo así como una interfaz en la que se muestran todos los actos de Dios:

«... Siendo una página tan extremadamente sutil, delicada, obediente y subyugada por los actos del Creador Majestuoso, siendo un medio para la transmisión de Sus mandamientos, siendo un delicado velo para la ejecución de Sus decretos, siendo la tinta refinada para Su escritura, siendo un fino vestido para cubrir Sus actos de creación, siendo un componente fundamental de Sus creaciones y un campo en el que sembrar Sus semillas, el éter actúa como espejo de las manifestaciones del Señorío de Dios». (El Trigésimo Destello, pág. 477)

Bediuzzaman también se refirió al «éter» cuando habló de «la materia sutil» en la siguiente cita: «Estas realidades sutiles y refinadas, tales como la luz, la electricidad, y el calor, apuntan a la existencia de una materia más sutil y refinada que llena el espacio» (La Trigésima Primera Palabra, pág. 589).

Aunque con una desesperada necesidad de aprobación de sus criterios científicos objetivos, la manera en la que las autoras estadounidenses revelan las observaciones y hallazgos de Kozyrev en la entrevista, parece como si estuviesen refiriéndose a esta materia sutil misteriosa llamada «éter» en lugar de al «tiempo».

Conclusión

Las autoras de este libro, popular en su día, escribieron en el Prólogo que «tendrían que ser unas megalómanas si pensamos que decenas de científicos de reconocido prestigio procedentes de centros de toda la Unión Soviética y de los países satélites conspiraron para publicar datos durante una década y engañarnos a través de sus entrevistas» a fin de impresionarlos cuando se encontraron con ellos. Las autoras señalaron además que «si las observaciones y las teorías comunistas sobre acontecimientos psíquicos están en lo cierto o no, sólo puede ser determinado por nuevas investigaciones en Oriente y Occidente».

Vamos a concluir con la siguiente cita del Prólogo: «Como Vladimir Mutshall escribió en el Boletín de Ciencia Exterior de América sobre la actual investigación soviética acerca de la telepatía, Vol. 4, No. 8, "Si los informes rusos son ciertos, aunque lo sean parcialmente, y si la transferencia del pensamiento de una mente a otra puede ser posible para cosas tales como las comunicaciones interplanetarias o la guía de naves interestelares, los informes tendrán obviamente una importancia abrumadora".»

La razón principal por la que he citado extensamente este libro no es para confirmar algunos de sus resultados, sino para animar a los científicos a realizar nuevas investigaciones sobre la esencia de la materia sin descartar por completo fenómenos como el éter.


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