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Adobe, manuscritos, andalusíes y viajeros...

Reseña del libro Tombuctú: Andalusíes en la ciudad perdida del Sahara.

30/06/2015 - Autor: Antonio de Diego Gonzalez - Fuente: WebIslam
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Tombuctú. Andalusies en la ciudad perdida del Sahara
DIADÉ, Ismael & PIMENTEL, Manuel: Tombuctú: Andalusíes en la ciudad perdida del Sahara. Almuzara, Cordoba, 2015. 229 pp. ISBN: 978-84-16392-27-8

Almuzara nos trae una vez más una obra sobre la mítica ciudad de Tombuctú. Ésta vez de mano de Ismael Diadié y Manuel Pimentel nos invitan a jugar con los mitos, las leyendas y las historiografías aljamiadas de la curva del Níger. Éstas han sido objeto de diversos estudios. El brillantísimo profesor John O. Hunwick, recientemente fallecido, fue el primero que trajo a la academia las historias de Tombuctú comenzando por las cuestiones jurídicas de al-Maghālī hasta llegar a una espléndida traducción de tārīkh al-sūdān y otros documentos afines. Almuzara ha publicado numerosas obras sobre el tema como la traducción de Riḥla Abana por Ada Romero, dos libros de Antonio Llaguno y una brillante traducción de tārīkh al-sūdān a cargo Vicente Millán Torres y Adelina Cano.

Decía Levy-Strauss en su Antropología Estructural que un mito que se transforma al pasar de tribu en tribu se extenúa finalmente sin por ello desaparecer, y que acaba siendo pasto de una elaboración novelesca o re-empleado con fines de legitimación histórica. Algo así pasa con este libro, toma la historia de la puerta de África introduciéndonos de forma concisa en sus fuentes, en memorias amplificadas por intereses y otras, la mayoría, silenciadas por el olvido.

A modo de los antiguos ṭabaqāt, diccionarios biográficos de la historiografía árabe, esta obra presenta las biografías de personajes emblemáticos de Tombuctú, especialmente de andalusíes. Como este género tan lleno de historia y como las narraciones míticas la narración esta llena de verdades pero también de medias verdades, de ensueños, que nos ayudan a completar los huecos del relato. Estamos frente a un ensayo con un poderoso estilo poético y de enorme misterio en el manejo de sus fuentes. Quizás este punto represente una de sus mayores virtudes, pero también de su mayor debilidad. Pues consigue enhebrar historias y reducir el peso de la erudición haciéndola leve, pero puede dejar al lector sediento de ver y beber la fuente de donde salen las narraciones que trae este libro. Al menos una pequeña bibliografía serviría para situarnos pero suponemos que eso es propio de un registro para todos los públicos.

El libro comienza con la Tombuctú mítica, la de los viajeros árabes y occidentales. Biografías incompletas como sus viajes, visiones parciales y una riqueza anhelada que se esfuma en el tiempo, desde Ibn Baṭūṭah a Heinrich Barth. Así, se nos cuenta la fascinante historia de Kankou Musa, señor de Mali, que hizo el ḥājj y comenzó el anhelo por Tombuctú o más bien por su oro. Un anhelo que se plasmaría, con sentido propio, en el Atlas Catalán de 1375 de Cresques Abraham. Un nuevo mito que arrancaría el deseo por conocer la ciudad de Tombuctú o la ciudad donde la sal se transformaba en oro.

Ibn Baṭūṭah, el trotamundos tangerino, visitaría esa ciudad en 1352 marcando el contraste entre el Tombuctú africano y el árabe, o más bien, los supuestos modales (adāb) árabes que se veían transculturados con las manifestaciones de la zona. A veces, con extrañeza, otras con asombro construyeron el imaginario culto de toda una época. Al igual que la obra geográfica de Hassan al-Wazzani, más conocido por su nombre cristiano: León el Africano. Una crónica al servicio de la corte Vaticana, sobre el rey Askia. Documentó la ciudad que visitó unos 150 años después que el tangerino. A modo de excursus debemos añadir que hace falta ya una buena edición de esta obra que suplante a la islamófoba traducción de Serafín Fanjul que no es capaz de mostrar las riquezas diamantinas y polimórficas luces del Islam. De ambos viajeros, Diadé y Pimentel nos llevan a las historias de Caille (1823) y Barth (1853), el fracaso de Mungu Park o la excéntrica aventura de Cristobal Benitez y Óscar Lentz. Se nos explica como son solo viajeros, forjadores de mitos, intentado hacer descubrimientos en nombre de una joven e inexperta ciencia.

Pero el libro que tenemos entre manos tiene la virtud de enseñar otros rincones que muchos historiadores, simplemente, obvian. Se trata de los otros viajeros, de los que estuvieron y de los que visitaron con espíritu. Entre estos últimos está el mítico al-Fazzazi, un majdhūb o loco de Allāh, un santo cordobés cuya poesía contenida en el Kitāb al-Ishriniyyat (el libro de los veinte poemas) seguía cantándose en las noches de Tombuctú. El sabio granadino, de orígenes malagueños, al-Saheli tras un exilio que acabó en Egipto volvió a la vida en la mítica ciudad del Níger. Acabó reconvertido en arquitecto de la mezquita Djinguereber y ávido diplomático del sultán Mūsa. Algo parecido a Yahya al-Andalusi un comerciante santo, que hizo llover levantando sus manos y que es el más grande de los 300 santos de la ciudad.

Como una referencia fundamental en cualquier libro de Ismael Diadé nos presenta a sus ancestros: ‘Alī b. Zyād, el último godo y Mahmud Kati, el ministro sabio. El autor ya lo había expuesto en su libro Los últimos visigodos (2004) y en su otro libro con Pimentel como coautor Los otros españoles. Los manuscritos de Tombuctú: andalusíes en el Níger. Son historias de exilios, de huida de la intolerancia hispana y de reconstrucciones identitarias, de bibliotecas y de herencias revividas en la corte de Sonni Ali. El primero envuelto en mito, el segundo un solvente historiador que cuenta la historia de África Occidental en primera persona.

Un segundo bloque de biografía los integran los armas moriscos que huyeron de Al-Andalus. Desde el eunuco almeriense que llegó a sultán, Juder Pāshā, al servicio de los Sa’adi marroquíes hasta los sultanes que gobernaron esa provincia años más tarde. Cabe destacar las biografías particulares y llena de nostalgia de los arma (ar. rumāh, trad. fusileros) que sobrevivieron en Tombuctú como Hassan Ferrer, Mansur el Cordobés, Ammar al-Fata o Suleyman el Cordobés, etc. Renegados para la historiografía patria, andalusíes cosmopolitas para esta lectura que volvieron a romper otro límites.

Quieren los autores que este sea un libro de recuerdos, de aprendizaje y tolerancia en estos tiempos. Las biografías son ejemplos, nuevos mitos para un retorno de ida y vuelta a Tombuctú, del Tajo y el Guadalquivir al Níger, huyendo de fanáticos cegados por el odio. Éste es un libro para meditar y disfrutar, que deja un sabor de boca amargo pero con esperanza. La esperanza de volver a Tombuctú, refugiarse en el adobe de sus edificios y entregarse al conocimiento de Sankore, siguiendo la sunna del Mensajero de Allāh… Libre de ignorantes, bárbaros y de otros que quieran tapar la verdad.

Antonio de Diego González es investigador en historia intelectual africana e islámica en la Universidad de Sevilla.

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