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Aproximación teórica a la literatura popular española

08/06/2015 - Autor: El Ouarrad Bousselham - Fuente: Webislam
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Aproximación teórica a la literatura popular española

Introducción

Paralelamente a la literatura culta se desarrolló una literatura popular que tiene su origen en el folclor y las tradiciones de los pueblos. Este tipo de literatura representa aspectos destacados de las creencias, las costumbres, la cultura y el modo de ser del pueblo en una determinada época. Todos los momentos, las situaciones y el modo de vida del pueblo se encuentran recogidos en las producciones orales y luego escritas del pueblo.

El objetivo primario de nuestro trabajo es aproximarnos teóricamente a “la literatura y el pueblo” que constituyen dos componentes complementarios y entrelazados. Por un lado, la literatura como medio de expresión y por otro lado, el pueblo como creador de esta literatura.

I. Conceptualizaciones:

De entrada, merece la pena subrayar que el Diccionario de Términos Literarios, define la literatura como actividad creadora, constituye un arte que expresa los pensamientos, reacciones y pasiones de gentes inventadas, y refleja las variadas facetas del ser humano a través del tiempo. La versión electrónica del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española la contempla como el arte que emplea como instrumento la palabra. Es también el conjunto de producciones literarias de una nación, época o género.

En lo que atañe a la enciclopedia virtual Wikipedia, la etimología de la palabra deriva del latín “litteratura” que significaba conjunto de saberes o habilidades de escribir y leer bien. Y por extensión se refiere a cualquier obra o texto escrito, se refiere al arte de escribir de carácter artístico, y se refiere también a las teorías de dichos textos.
En cuanto a popular,  es un adjetivo relativo al pueblo, y la palabra “pueblo” viene del latín “populus”, es decir el conjunto de habitantes de una nación, pero también se puede entender como parte de la nación.

En rigor, el pueblo alude a un grupo de personas que constituyen una comunidad y que comparten una cultura, una religión y una lengua en común. La palabra pueblo tiene otro sentido, muchas veces peyorativo, que designa la gente humilde y común de una población según el Diccionario de la Real Academia Española. En opinión de Unamuno, el pueblo es toda masa social y en especial aquellas personas que necesitan educación y orientación.

II. Relación entre literatura y pueblo:

En correspondencia con lo anteriormente expuesto, atisbamos que entre la literatura y el pueblo existen lazos que se entrecruzan: Por un lado, la literatura se considera el medio de expresión del pueblo, constituye una de las manifestaciones de la cultura y  el modo de ser de un pueblo (sus sueños, sus realidades, su historia, su lengua, su ideología…). Por otro lado, el pueblo es quien crea la literatura, como puente entre la realidad y la ficción. Cruzar este puente permite analizar, criticar y comprender los valores, las preocupaciones y las costumbres del pueblo en una época determinada.

III. La evolución de la literatura popular

Reconstruyendo la historia, hasta la Edad Media, no se podía hablar de literatura española. La primera manifestación era bajo forma de fragmentos de poesía romántica popular: cantares, jarchas, romances viejos, poesía lírica… En éstas brillaba por su presencia el carácter popular y reiterativo. Las composiciones eran estrofas breves, anónimas, compuestas en diferentes lenguas (dialecto, mozárabe, gallego), con un lenguaje sencillo y los temas tratados giraban en torno al amor, el dolor, el trabajo…
Es digno de ser destacado que a finales del siglo XV y gracias a Gutenberg se inventa la imprenta, consecuencia de ello bajan los precios de edición, por un lado se imprime y se distribuye una gran cantidad de libros, por otro lado la literatura  culta y la literatura popular conocen un cierto acercamiento.

Así, se comenzaron a editar novelas medievales, vidas de santos, pliegos de cordel, hojas sueltas con poemas cultos y populares. Con el tiempo, se multiplicaron las producciones y las manifestaciones artísticas de la cultura y del modo de ser de los pueblos. Entre los géneros más destacados de la literatura popular impresa del siglo XVI figura el pliego de cordel y el pliego suelto.

Según el Diccionario de términos literarios de Ana María Platas, el pliego de cordel se refiere a cuadernillos de pocas hojas en los que se imprimían romances, villancicos, refranes, poemas de cancionero para venderlos a muy bajo coste, tras haberlos expuesto colgados de un cordel, en plazas y lugares públicos. Se llaman también pliegos sueltos y constituyen una forma muy importante de difusión de breves textos literarios, en principio anónimos, que así se ponían al alcance de un público con escasos medios de adquisición. Estos pliegos, que continuaron imprimiéndose hasta los inicios del siglo XX, acabaron tratando temas muy variados de caballerías, religiosas, cantares de ciegos, cuestiones históricas y políticas…

Hasta el siglo XVII, el medio para definir la literatura era la palabra “poesía” que designaba cualquier producción literaria, en verso o en prosa, perteneciente a cualquier género literario.

En el siglo XVIII, la literatura designaba las producciones que se basaban en la escritura como medio de expresión. Dentro de este marco, el interés por la literatura popular como arte del pueblo surgió en Alemania con el Romanticismo (S.XIX). Este movimiento hizo surgir un fuerte interés por recopilar lo popular, estudiarlo. 
Las conquistas sociales de las revoluciones burguesas permitieron la difusión de la alfabetización a las clases humildes. Esta literatura de consumo masivo y barato coste fue adquirida por las personas menos favorecidas de la sociedad. En la parte final de los periódicos se incluyeron pequeños capítulos de novelas que se publicaban a diario. La idea de incluir estos capítulos en el periódico fue un éxito, las ventas de los periódicos se multiplicaron y muchas de aquellas obras narrativas se publicaron después en forma de libros.

En este siglo se distribuyeron varios tipos de publicaciones: romances, periódicos, almanaques, hojas sueltas, folletos, entre otros. Como medio para controlar estas producciones, el gobierno adoptó medidas restrictivas que dieron lugar a la aparición de nuevos géneros: el folletín y la novela por entregas.

El folletín: la novela del folletín nació en París en el siglo XIX como consecuencia de la decisión de los editores de la prensa de consagrar la parte final del periódico a pequeños capítulos de las novelas, el objetivo de los editores era aumentar la venta de los periódicos. La idea tuvo un gran éxito. Se multiplicaron los periódicos parisianos que dedicaron un espacio para la novela del folletín. Entre los principales autores que incursaron en el género se cuentan: Honoré de Balzac, Emile Zolá, Alejandro Dumas, entre otros. Este tipo tenía un público asegurado que eran los lectores de los periódicos. La novela de folletín era una obra escrita en su totalidad por un solo autor y que se publicaba en partes como suplemento fijo de un periódico determinado.
La novela por entregas: en este tipo se escribía un capítulo tras otro, su extensión variaba en función del impacto que tuviera en el público. El nombre del autor no era muy importante, muchos no firmaban sus textos. Se imprimían en cuadernos de 16 a 32 páginas. Este tipo era más  arriesgado por el editor porque su éxito dependía del gusto del público lector que compraba periódicamente las entregas. En la novela por entrega participaron escritores famosos, como Benito Pérez Galdós quien poseía una sensibilidad por el lenguaje popular; Baroja decía de él que “sabía hacer hablar al pueblo”. Utilizaba muy a menudo el diálogo y su estilo era nítido y transparente.
En los dos casos, cabe resaltar que el objetivo principal del editor era generar en el lector la necesidad de leer los siguientes capítulos. Pero el hecho de sacrificar los fines estéticos y literarios al gusto de la mayoría y buscar la comercialidad y los éxitos de ventas afectó negativamente a la composición de la novela. Por lo tanto, puede decirse que el acierto de este género consistió en hacer de la literatura algo popular y a incitar al lector a leer las secuencias seguidas de las historias de las que todo el mundo hablaba.

En el siglo XX, la literatura popular se desarrolló a través de colecciones de novelas cortas populares, de formato octavilla, tenía una extensión fija, no más de 100 páginas de papel malo, a bajo precio que se solía nombrar “novelas de a duro”, que se refería a una literatura barata y de fácil consumo, de aspecto modesto, con ínfima calidad literaria, de tamaño inferior al de los libros, escrita por autores españoles. Se llamaba también colecciones populares, novelitas o bolsilibros. Para muchos lectores fue el inicio de su afición a la lectura y en especial a la ciencia ficción.

Entre los autores de este género, podemos citar a modo de ejemplo:
- Corín Tellado: autora más famosa de este género, traducida a varios idiomas.
- Marcial Lafuente Estefanía: especializada en western.
- Francisco González Ledesma: creador de la famosa saga de los Aznar, una serie de novelas de ciencia-ficción considerada clásica por los especialistas del género.
- Luís Gracía Lecha, que escribió novelas de aventuras, de ciencia ficción, policíacas y de terror. 

IV. Rasgos distintivos de la literatura popular

La literatura popular, como su nombre, lo indica pertenece a la comunidad. Es transmitida y recreada por el pueblo y es producida por un autor individual y anónimo. A través de esta literatura, se puede transmitir a las generaciones venideras las experiencias del pueblo, mediante un lenguaje introducido gracias a la palabra, al juego lingüístico y a la belleza de la expresión propia de la cultura de la colectividad en que están inmersos. El poeta Machado dice: ¿Queréis conocer la historia de un pueblo? Ved sus romances, ¿Aspiráis a saber de lo que es capaz? Estudiad sus cantares.

Entre las principales características de esta literatura, podemos resaltar:

1. Su carácter funcional: Llegados a este punto, conviene concretar que la función vital de esta literatura es reproducir los momentos, las costumbres y la ideología de la vida de un pueblo determinado en una determinada época: las fiestas religiosas, los mitos, las canciones, las historias cómicas, los romances, los cuentos y las leyendas, etc. En este orden, todas estas producciones y variedades folclóricas representan un aspecto importante de la vida diaria, de la realidad y del saber tradicional, de la cultura y del modo de ser del pueblo.

Los cuentos de Mil y una noches, fueron la expresión de una tradición popular que durante un período determinado de tiempo fueron divulgadas oralmente y después retransmitidas a las generaciones siguientes mediante la palabra escrita.

2. La creación: los textos transmitidos oralmente fueron creados por autores individuales, con características y formas propias que luego perdieron autoría y pasaron a ser creaciones anónimas y de ahí, al patrimonio colectivo; para ejemplificar, basta la conocida cuarteta de Manuel Machado:

Hasta que el pueblo las canta
Las coplas, coplas no son
Y cuando las canta el pueblo
Ya nadie sabe su autor

Estas creaciones, durante miles de años, fueron basadas sobre la capacidad de memorizar contenidos culturales y literarios variados, con el fin de conservarlos y volver a transmitirlos a otras generaciones. En el mismo contexto, podríamos señalar que por ser el público lector de estas creaciones gente del pueblo, compuesto por las capas sociales recién alfabetizadas y los iletrados pendientes de las recitaciones en voz alta, la lectura de esta literatura fue condicionada por el nivel intelectual de su público lector. Se condensaba el contenido de las composiciones y se eliminaban los detalles para facilitar la memorización. En consecuencia, los temas tratados eran espontáneos y sencillos, tanto en la forma como en el contenido, sin artificios ni convencionalismos. A este respecto, no era casual ni gratuito que las improvisaciones y el canto fueran esenciales y en ocasiones la temática de esta literatura tenía fines pedagógicos, como es el caso de muchos refranes y baladas. El autor y creador de esta literatura intentaba en la medida de lo posible interpretar y expresar el modo de ser y el sentir del pueblo.

3. Clasificación: De entre los principales temas de la literatura popular, suelen destacarse contenidos que responden a los ciclos vitales del hombre:

- Nacimiento e infancia: nanas, canciones infantiles, retahílas, cuentos,  adivinanzas, trabalenguas.
- Tiempo de amor: canciones de ronda, canciones de boda.
- El trabajo: coplas de los pueblos, molienda, trilla, siega, aceituna
- La religión: villancicos, cantos de cuaresma, Semana Santa, Pascual
- Las fiestas profanas: mayas, toreras, jerigonza, canciones para bailar jotas, rondones.

4. Transmisión y expansión: Es innegable que la cultura popular se compara al viajero andante que no tiene limitaciones a sus alforjas. Es una cultura expansiva por naturaleza, expansión del saber y sentir populares y su carácter común queda justificado en el modo de su transmisión: “Arrieros, cómicos de la lengua, quintos y soldados, vendedores ambulantes, clérigos, recaderos, segadores en emigración temporada, buhoneros, estudiantes, viajeros, peregrinos y pícaros contribuyeron a su transmisión. A este respecto, convendría tener presente que los ciegos andantes también contribuyeron a la transmisión de este género que recorrían los pueblos cantando sus romances de princesas y villanos, bandoleros de caritativas extrañas, crímenes truculentos o santos en perfecta hermandad con las avecillas del cielo.

Conclusión

Sin poder entrar en todos los aspectos de la literatura popular, concluyendo podemos decir que la cultura popular ha sufrido un cambio tremendo desde la Edad Media hasta hoy en día. La literatura popular va desapareciendo poco a poco y la admiración que sentía la gente ante las jotas, los dichos, los romances que se recitaban en las tertulias de las familias ya no volverá a manifestarse como se hizo en el pasado. El presente impone otras formas de vida, otras preocupaciones, otros afanes y por consiguiente otras maneras de expresar las alegrías y las penas del pueblo. Las formas de ser y de sentir son distintas. La calle, como escenario espontáneo y natural de los goces y pesares del pueblo ha perdido poco a poco su carácter natural de escenario para la expresión colectiva del saber compartido entre los pueblos y se ha convertido en un espacio de  consumo y de imagen cada vez más violenta de una sociedad que se interesa más por la globalización y la competición en todos los aspectos de la vida.

Bibliografía

- AMORÓS, Andrés, et al. (1999). Antología comentada de la literatura española. Siglo XIX. Madrid: Castalia.
- Literatura popular española. En Wikipedia. Recuperado el 31 de Mayo de 2015 , de http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_popular_espa%C3%B1ola
- MARCOS, Joaquín. (1977). Literatura popular en España En los S.XVIII y XIX. Madrid: Taurus.
- MARTINEZ DE KA HIDALGA, Fernando. (2000). La novela popular en España. Madrid: Editorial Robel.
- La enciclopedia virtual Encarta 2005
- PLATAS TASENDE, Ana María. (2000). Diccionario de términos literarios. Madrid. Espasa.
- Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html (31 de mayo de 2015;13:20)
- VILLANUEVA, D.  et al. (1994). Curso de teoría de la literatura.  Madrid. Taurus.


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