webislam

Lunes 18 Noviembre 2019 | Al-Iznain 20 Rabi al-Auwal 1441
697 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

¿Será la derecha capitalista catalana la que lance el grito de independencia?

Pocas veces en la historia la clase más reaccionaria ha gozado de tal privilegio

25/05/2015 - Autor: Carlos de Urabá - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Bandera de España
Bandera de España

El presidente Mariano Rajoy o el gran chambelán advierte: “la secesión de Cataluña es un reto inadmisible que no vamos a tolerar”.

A la familia real borbónica la unen poderosos vínculos afectivos con Cataluña. No por  casualidad el rey emérito don Juan Carlos I heredó de su padre Juan de Borbón el título de Conde de Barcelona. –Ahora quien lo detenta es Felipe VI  -que ha cedido el principado de Gerona a su hija Leonor de Borbón (futura reina de España).

Los borbones siempre han sido grandes amantes del placer y el lujo y Barcelona es una ciudad ideal para disfrutar de los mejores restaurantes, salas de fiestas o casas de citas de categoría.

Como si fuera poco, la Infanta Cristina y su esposo Iñaki Urdangarín, duque de Palma, eligieron “la ciudad Condal” como residencia oficial. En la mansión de Pedrables instalaron la sede principal del Instituto Nóos -ONG de carácter humanitario- con la que pretendían amasar una incalculable fortuna para realzar aún más su glorioso blasón.  

El caudillo de España, “por la gracia de Dios”, Francisco Franco también ostentaba el título de hijo predilecto y adoptivo de Barcelona.

¿Estará dispuesto el rey Felipe VI a perder la joya más preciada de la corona?

¡Cataluña desafía la sagrada unidad de España!

Los más acérrimos críticos españolistas afirman que el separatismo catalán no es más que un fenómeno de carácter folclórico. Las multitudinarias manifestaciones se han convertido en un pasacalles carnavalesco con bandas de música, banderas esteladas y fuegos de artificio. O sea, la expresión más auténtica del romanticismo identitario. Un fenómeno harto comprensible pues el pueblo necesita desahogar sus pasiones igual a lo que sucede con los hinchas en los estadios de fútbol.

En todo caso -aseveran- que va a ser muy difícil que la sociedad catalana renuncie a los privilegios adquiridos. Esta es una de las regiones más ricas del reino español y la secesión -si es que se produce- sería un duro golpe para sus intereses económicos. Tamaño sacrificio es improbable que lo acepten unos ciudadanos cómodos y aburguesados.

Los medios de comunicación monárquicos intentan sembrar el pánico entre la ciudadanía catalana con el objetivo de crear un ambiente de zozobra. El propósito es desmovilizar las protestas que han adquirido un agrio cariz. Aunque no hay por qué preocuparse demasiado por los delirios de unos cuantos extremistas, pues al final prevalecerá el seny (sensatez) del pueblo catalán.

Fuerzas políticas como el PP, PSOE, Ciudadanos UPyD se erigen como los principales defensores de la monarquía borbónica. Su papel es el de neutralizar la “conjura separatista” pues el estado de derecho debe imperar por encima de todas las cosas. Incluso el nuevo partido Podemos apuesta más por el federalismo que por la ruptura con la corona. Mientras CiU mantiene una sospechosa ambigüedad o un doble discurso obligado por las actuales circunstancias. Puesto que para presidir el gobierno de la Generalitat han tenido que pactar con los izquierdistas del ERC. El presidente Artur Mas es un político conservador, católico y pragmático que no puede ocultar las cordiales relaciones que guarda con la corona española. Y es que nos encontramos frente a un hijo de la oligarquía catalana cuya misión es el de preservar el incalculable patrimonio de los empresarios, banqueros e industriales. La aristocracia catalana por ningún motivo está dispuesta a arriesgar el inmenso capital económico y comercial que detenta. Ellos más bien apuestan por mantener el actual status quo, o sea, que Cataluña siga siendo una comunidad autónoma, aunque, eso sí, con un mayor autogobierno y mayores transferencias en materia fiscal.

El pequeño burgués Artur Mas aspira a que su nombre sea inscrito en los anales de la historia como aquel prócer que condujo a su pueblo por el camino de la libertad. Pero es tan sólo una actitud ególatra que no se corresponde con su pensamiento neoliberal. El mismo se definió en una entrevista como “un nacionalista tolerante y moderno, pero integrado en el conjunto de España”.

Lo que más le conviene al reino español es dejar que pase el tiempo y que se vaya apaciguando la tormenta. En estas elecciones municipales del 24 de mayo las encuestas preveían un empate técnico entre la izquierda independentista de ERC, la CUP, ICV-EUiA, sumada al partido conservador de CiU - y los partidos monárquicos encabezados por el PP, Ciudadanos y el PSC. (La irrupción en el escenario de Ciudadanos y Podemos ha sido un verdadero salvavidas para las tesis españolistas).

Un hipotético referéndum de autodeterminación sólo sería posible realizarlo bajo una continua y tenaz movilización popular. Paralizar Cataluña con huelgas y manifestaciones hasta que sea escuchada su voz. Porque es imprescindible sentar al gobierno central en una mesa de negociaciones o de lo contrario todo será en vano.

Esto es algo que históricamente se ha producido en otras partes del mundo, aunque, si bien es cierto, utilizando la violencia revolucionaria para materializar las demandas.

Parece que el plan de la Asamblea Nacional Catalana es que, si los resultados le son positivos en las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre de 2015, el parlamento catalán declare unilateralmente la independencia.

Pero primero debemos analizar los antecedentes históricos que nos revelan que cuando en octubre de 1934 el presidente de la Generalitat Lluís Companys -después de acusar al gobierno de la república de pro monárquico y fascista- proclamó el estado catalán desde Madrid el presidente Lerroux ordenó la intervención militar para restituir el orden constitucional. El general Batet a punta de cañonazos rindió a los insurrectos que fueron de inmediato encarcelados en el buque Uruguay, propiedad de la Compañía Transatlántica Española y reconvertido en prisión.

A pesar de que la monarquía está muy desprestigiada por los casos de nepotismo y corrupción aún conserva el respaldo del 65% al 70% de los españoles (Según las encuestas del instituto Gallup). Al parecer una inmensa mayoría de sus súbditos se sienten muy orgullosos de los monarcas e, incluso, toleran y comprenden cualquier desavenencia o entuertos palaciegos como los ya protagonizados por don Juan Carlos I cuando se fue de vacaciones a cazar elefantes en Botswana junto a su querida Corinna zu Sayn- Wittgenstein o la trama de enriquecimiento ilícito montada por su hija Cristina y su yerno Iñaki Urdangarín con en el Instituto Nóos.

El reino de España se niega en rotundo a conceder al pueblo catalán el derecho a decidir. Argumentan que esto es algo que incumbe al conjunto de todos los españoles.

Si se consumará la secesión lo más seguro es que el gran chambelán Rajoy derogaría el estatuto de autonomía, judicializando a todos aquellos que han osado levantarse en contra de la corona. Tampoco las fuerzas armadas van a permanecer pasivas ante un agravio tan oprobioso.

El rey como jefe de estado y capitán general de los ejércitos -según la Constitución de 1978 votada mayoritariamente por todos los españoles- es el garante de la unidad de España.

Desde luego que democracia y monarquía son incompatibles. Porque la una utiliza las urnas para que el pueblo exprese su voluntad y la otra, directamente y sin intermediarios, elige por vía seminal al soberano. O sea, que los espermatozoides tienen más legitimidad que los votos.

La táctica del españolismo es conspirar y esperar paciente la ruptura del pacto entre ERC y CiU.-y quizás también entre Artur Mas y Durán y Lleida, su socio de partido-  Los analistas creen probable que a raíz de las incompatibilidades ideológicas y las pugnas personales se desintegre el proceso independentista. La derecha catalana ya ha demostrado en multitud de ocasiones que son capaces de renegar de todo lo pactado y traicionar a los ciudadanos.

Las elecciones municipales de este próximo domingo serán una nueva prueba de fuego para conocer a ciencia cierta cuál es el verdadero apoyo del que gozan los partidos independentistas. Si la participación del electorado no alcanza más del 60% y el abstencionismo aumenta, todo será infructuoso.

¿Podrá el movimiento soberanista catalán imponer su voluntad? ¿La corona española aceptará un plebiscito o mantendrá el veto? ¿Ese hipotético estado catalán libre y soberano contará con el reconocimiento internacional? Son preguntas que quedan en el aire. En todo caso, ni la monarquía ni sus acólitos jamás aceptarán la convocatoria unilateral de un referéndum secesionista. Si quieren hacer uso del derecho a decidir para eso tienen las elecciones locales, autonómicas o nacionales. La voluntad popular a favor de la independencia expresada mayoritariamente en las urnas durante la consulta no vinculante del 9 de noviembre del 2014- fue calificada por el gobierno de “pantomima”. Tan sólo podemos hablar de una prueba incontestable de desobediencia civil con unos resultados más simbólicos que reales. Por el momento ningún país de la Unión Europea -presionados por el reino español- se atreverá a reconocer la independencia de Cataluña.  

Si los catalanes desean emanciparse de la “madre España” la única manera de conseguirlo será mediante una reforma constitucional. Es decir, que las Cortes monárquicas -si es que existiera una mayoría de votos suficiente- autoricen la celebración de un referéndum. Algo que por el momento no es más que una quimera pues los diputados nacionalistas tanto vascos como catalanes son una exigua minoría. Así que bajo estas premisas sus reclamos puede alargarse durante décadas o quizás siglos. Hay que contar que hoy por hoy el Congreso de los Diputados es un ágora del nacionalismo español.

Desde los tiempos de don Pelayo se ha venido forjando la sagrada unidad de España. Un mito enaltecido y sublimado por los Reyes Católicos, los Austrias, los Borbones o el generalísimo Francisco Franco. De ahí que por ningún motivo sus más distinguidos herederos vayan a consentir que se mancille su honor y su dignidad.

Carlos de Urabá 2015

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/100555-sera_la_derecha_capitalista_catalana_la_que_lance_el_grito_de_independencia.html