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Historia del islam (II)

Los califas rashidun (632-661)

08/05/2015 - Autor: Loli Soler - Fuente: Musulmanes Andaluces
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Poco a poco se fueron organizando los territorios conquistados.

Muhammad, fue considerado por los musulmanes, el hombre perfecto. Su entrega a Allah había sido tan completa, que transformó a la sociedad de su tiempo. Su vida y su obra afectaron a la visión espiritual, política y ética de lo árabes. Debía su éxito al hecho de haber sido el destinatario de la revelación divina. En el Corán encontraba la solución, inspirada por Allah, para los problemas que planteaba su pueblo. Tras su muerte, la umma vivió momentos de incertidumbre y desconcierto.

Murió sin descendencia masculina y sin definir el tema de la sucesión. Esto motivó unos enfrentamientos entre los más próximos al Profeta. Un grupo (los shiies),  pensaban que debía sucederle Alí Ibn Abu Talib, su pariente masculino más cercano, que además era el marido de Fátima, hija de Muhammad. En Arabia, donde los lazos de sangre eran sagrados, se consideraba que las cualidades especiales de un jefe, se transmitían a sus descendientes y algunos musulmanes creían que Alí había heredado algo especial del carisma de Muhammad.  En cambio, otro grupo (los sunies), pensaban que Alí era aún muy joven y consideraban que los más adecuados para sucederle, eran los compañeros más íntimos del profeta, los que habían trabajado codo con codo con él, para llevar a cabo su misión.

Tras largas deliberaciones, fue nombrado Jalifa rasul Allah (sucesor del profeta de Allah), Abu Bakr, que fue el primero de los cuatros jalifas rashidun (los califas rectamente guiados).

También influyó la muerte de Muhammad en la unidad y estabilidad de Arabia, pues muchas tribus consideraron que los pactos firmados con la umma quedaban sin efecto tras su muerte, ya que esta era la costumbre entre los jefes de las tribus en las estepas árabes. Esto ocasionó lucha entre las tribus. Algunos de estos jefes le quisieron dar un sentido religioso a esas revueltas y surgieron falsos profetas.

Abu Bakr  (632/11- 634/13)

Esta era la situación en Arabia cuando empezó a gobernar el primer califa.

Abu Bakr, nació en La Meca en el año 570, tenía un carácter recto y enérgico. Era un rico comerciante de la tribu de los qurayshies, y padre de Aysha, viuda del Profeta.

Su primera misión fue luchar contra las tribus rebeldes, que habían roto sus acuerdos con la umma. Se libraron las llamadas guerras de Ridda (apostasía). Un año tardó en reducir a los secesionistas y en ampliar el ámbito de su autoridad a Bahrayn, Omán, Hadramaut y Yemen. Sofocó los levantamientos con sabiduría y clemencia y de ese modo consolidó la unificación de Arabia.

Algunas tribus del norte, apoyadas por valerosos guerreros, hicieron incursiones en las regiones fronterizas. Entraron en las tierras persas de Caldea y en el verano de 633/12, ocuparon Al-Hira y se adueñaron de las regiones vecinas. Aquel mismo año, penetraron en Palestina y Transjordania y vencieron a los bizantinos en las batallas de Agnadayn , Baysan y Fihl, obligándolos a retirarse a Jerusalén y Damasco.

Este era el comienzo de la expansión árabe que fue creciendo ante el asombro de los beduinos, por la increíble debilidad de bizantinos y persas y las riquezas de los territorios conquistados.

En el 634/13, muere Abu Bkr, que deja como sucesor, a Umar Ibn Al Jattab.  

Umar Ibn al Jattab (634/13–644/23)

El califato de Umar, representó una de las etapas más importantes de la expansión musulmana.

Fueron igualmente importantes los cambios que se produjeron en la umma durante su mandato. Transformó el sistema árabe en un imperio teocrático y organizó su administración: En las tierras conquistadas el jefe de la expedición, fue además delegado del califa para asuntos civiles, representante del islamismo y juez secular.

Poco a poco se fueron organizando los territorios conquistados. Se respetaron las religiones, las propiedades y las costumbres de los pueblos sometidos, a los que se les cobraba un tributo que en general, no era superior al que pagaban antes de ser conquistados. Para asegurar las conquistas, se fundaban campos militares en los que se quedaban a vivir los soldados que habían intervenido en la campaña, junto con sus familiares y percibían una renta vitalicia que se hacía extensible a sus herederos. Estas plazas fuertes (Amsar), situadas en lugares estratégicos, pronto se convertían en florecientes ciudades, como Kufa y Basora en Iraq, Qum en Irán y Fustat en la cabecera del Nilo. Damasco fue la única ciudad antigua que se convirtió en un centro musulmán.

En cada plaza fuerte se construyó una mezquita y todos sus habitantes acudían al salat del viernes. Se enseñaba a los soldados a vivir de acuerdo con las costumbres islámicas. Umar destacó sobretodo, la importancia de los valores familiares, ensalzó las virtudes ascéticas del Profeta y fue inflexible con la embriaguez.

Fue también Umar, el que instauró la era musulmana, que tuvo su inicio el año de la hijra (hégira).Así, el año 622 de la era cristiana, pasó a ser el año 1 de la era musulmana.

Umar era fuerte y justiciero, tenía grandes dotes militares y supo rodearse de excelentes guerreros que colaboraron eficazmente en las campañas llevadas a cabo durante su mandato. Sus ejércitos irrumpieron en Irak, Siria y Egipto, logrando grandes victorias.

En el año 635/14, finalizó la conquista de Siria, conquistando Damasco. En la batalla de Yarmuk, vencieron a los palestinos y en el año 638/ 17, capituló Jerusalén. Los árabes respetaron la vida, los bienes, las iglesias y la libertad de culto de los habitantes de Jerusalén, al igual que hicieran en Damasco, a cambio de sumisión y tributo.

Terminaron con el dominio persa en las tierras de Irak, venciendo al ejército persa en la batalla de Qadisiyya, en el año 637/16. También conquistaron Ctesifonte, capital de los sasánidas persas.

El general Amr Ibn Al As, ocupó Egipto pero se le resistió Alejandría que tras largo periodo de asedio, fue abandonada por los bizantinos en el año 642/21.

Abu Ubayda, conquistó varias ciudades de Mesopotamia y llegó con sus tropas hasta Armenia.

Durante el mandato de Umar, fueron expulsados los cristianos de Nagrán y los judíos de Haybar, quedando así toda la península de Arabia habitada por musulmanes.

Murió Umar en el año 644/23, en la mezquita de Medina, apuñalado por un persa, prisionero de guerra.     

Uzmán Ibn Affan (644/23–656/35)

Umar no designó sucesor, pero instauró la shura (consejo) formada por seis compañeros del Profeta, de los que saldría el nuevo califa. El elegido fue Uzmán Ibn Affan, que pertenecía a la familia de los Omeyas. Ali Ibn abu Talib, primo y yerno de Muhammad, se opuso a este nombramiento.

Uzmán nació en La Meca en el año 574, pertenecía a la tribu de los Quraishíes y era de la familia de los Omeyas. Era un comerciante adinerado y fue compañero y yerno del Profeta.

Durante su mandato, destituyó de sus cargos a competentes funcionarios y jefes militares y los reemplazó por sus amigos y favoritos. Este hecho, provocó el descontento y dio lugar a rebeliones, a las que tuvo que enfrentarse.

Desde el punto de vista religioso, el hecho más relevante de su mandato fue la recopilación y promulgación del texto único del Corán. Dicho texto es el que persiste en la actualidad.

Uzmán continuó la expansión territorial iniciada por sus antecesores, conquistando nuevos territorios: Sus tropas arrebataron Chipre a los bizantinos, expulsándolos definitivamente del Mediterráneo oriental. En el norte de África, conquistaron Barca y llegaron hasta Trípoli. Hacia el este, sus ejércitos conquistaron gran parte de Armenia. Se creó una flota de guerra, para defender a Alejandría de los ataques marítimos bizantinos.

A pesar de estas victorias, la situación interna seguía agravándose, debido al descontento de los soldados por el mal reparto de los beneficios de las conquistas realizadas y por la designación de sus amigos para ocupar cargos de responsabilidad en dichos territorios. Además, los partidarios de Alí, que se habían concentrado en tierras de Egipto y en las ciudades de Kufa y Basora, en Irak,  continuaban con las protestas y reivindicaciones.

En el año 656/35, un grupo de soldados árabes de Fustat, fueron a Medina para plantear sus exigencias al califa, y como no obtuvieron respuesta a sus peticiones, rodearon su casa, irrumpieron en ella y lo asesinaron.

Ali Ibn Abu Talib (656/35–661/40)          

Tras la muerte de Uzmán en Medina, se designó a Alí como nuevo califa. En ese momento parecía la persona más adecuada, ya que había crecido en la casa del Profeta  y conocía a la perfección los ideales predicados por Muhammad. Era además un buen soldado y fomentaba entre sus funcionarios, la importancia de tratar con justicia y compasivamente a los pueblos sometidos. Estos principios los dejó plasmados en cartas que mandaba a sus funcionarios y que actualmente están consideradas textos clásicos musulmanes.

Su nombramiento fue rechazado por los seguidores del emir Muawiya Ibn Sufran, gobernador de Sham, con sede en Damasco, que reivindicaba el derecho de sucesión, ya que pertenecía a la familia de los Omeyas, como el califa anterior. Las tensiones internas, desembocaron en una guerra civil que duró cinco años, conocida como la fitna (tiempo de división).

Dos grandes contiendas se llevaron a cabo durante fitna: La batalla del camello (al yamal) en el año 656/35, en la que tomó parte Aisha, la esposa favorita del Profeta, junto con sus parientes Talha y Zubayr, que acusaban a Alí de no haber vengado la muerte de Uzmán. Sus tropas atacaron al ejército de Alí, que buscó refugio en Kufa, a donde trasladó la capital del califato. Siguió Alí avanzando con su ejército hasta Basora, donde derrotó sin dificultad a sus atacantes. Aisha, que acompañaba a las tropas, observó la lucha desde los lomos de un camello y este hecho le dio nombre a la batalla. Después de esta derrota, Aisha se retiró a Medina y dejó de intervenir abiertamente en los negocios públicos.

La otra gran contienda, fue la batalla de Siffín a orillas del Eúfrates en el 657/36, en la que las tropas de Alí se enfrentaron a las de Muawiya, que pretendía ser califa. Los dos bandos trataron de llegar a un acuerdo y se propuso el arbitraje de dos compañeros del Profeta. Alí fue representado por Abu Musa Ashari y Muawiya por Amr Ibn Al Ass, que estudiaron la situación y decidieron la destitución de Alí y que la Shura (asamblea) designara nuevo califa. Alí aceptó dicha decisión, ocasión que aprovechó Muawiya, que mandó tropas a Irak y se proclamó califa en Jerusalén. Algunos partidarios de Alí, se sintieron decepcionados por la decisión tomada por Alí y no aceptaron el arbitraje. Se retiraron de la umma de la que decían había traicionado el espíritu del Corán y se independizaron nombrando su propio comandante.

Este grupo se conoció como los jariyíes (los salientes). Los jariyíes argumentaban que el califa no debía ser ni el más poderoso, ni el más ansioso de poder, sino el musulmán más devoto y plantearon a los musulmanes debates sobre quién era y no era musulmán. Tan importante era el liderazgo político como concepto religioso, que dio lugar a debates sobre la naturaleza de Allah, la predestinación y la libertad humana.

Los jariyíes atacaron a las tropas de Alí y fueron derrotados en la batalla de Nahrawan, pero poco tiempo después, en el año 661/40, Alí fue asesinado por un jariyí, cuando se encontraba rezando en la mezquita de Kufa.

Concluye así una época en la que los musulmanes consideraban que habían sido gobernados por hombres devotos, próximos al profeta, pero que a veces habían sucumbido a los malhechores. Algunos musulmanes, sentían que la umma se iba alejando del mundo del Profeta y temían perder su identidad. Los más comprometidos y piadosos, estaban decididos a encontrar nuevos cauces para que el pueblo musulmán no perdiera el rumbo marcado por Muhammad.


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