» Poesía
Oblivion*
Yo he olvidado mi rostro,
he negado mi propio reflejo
y no recuerdo a las paredes de color
que cual palmas de mano dieran
calor y protección a mi nacimiento.
Yo me he extraviado
en el camino hacia mi hogar
y ahora, frente a mí, un nuevo Yo
que en nada se me parece,
que me es desobediente,
que ni me sigue ni elogia
a la ya existente y conocida
imagen de los espejos.
El viejo Yo todavía parpadea
y es luz que titila y se pierde
en el hoyo central del olvido;
el nuevo es enérgico y acaba,
con todo lo que en mí
de este y del otro pasado quedara.
La tercera mirada
La puerta retiró sus hombros
y me permitió vertir miradas
hacia fuera y hacia el horizonte.
La mirada prima
se topó con un niño alegre
que lúdico me venía al encuentro.
La mirada secunda
divisó a un monstruo gigante
dispuesto para atacarme.
La mirada tertia
me acercó, de súbito, al Yo
que me aguardaba en la lejanía.
Patria
He ahí la ansiada Patria
que por fin se nos devuelve
y que nos enorgullece
por sus codiciadas riquezas.
Ella otorga a los muertos
un paño limpio y digno.
Ella brinda a las madres la certeza
de poder agotar sus llantos
antes de caer en un sueño
calmo, largo y profundo.
Eva
La Madre primigenia
despertó un día
y vio a sus dos hijos peleando:
El mayor ultimaba al menor.
Y ella miró al asesino
y ella contempló a la víctima.
Desde entonces aceptó Eva
su destino de mujer y paridora:
A nuevas criaturas ella alumbraría
y éstas, como antes aquéllas,
una a una y entrambas se matarían.
La muerte y sus números
Detrás de mi puerta oigo
pasos marciales por el corredor
y el crujir de las cremalleras.
Mi hijo, en silencio y con cuidado,
se prepara para salir
y mi hija se esconde en su refugio.
En uno de los cuartos
impactan los cohetes;
afuera zumba la moscarda
fétida, penetrante y ensordecedora.
Yo he perdido la cuenta
sobre cuántas y cuántos iraquíes
dejaron sus vidas bajo techo
-propio o ajeno-,
o sobre la anónima calle.
Y porque yo ahora estoy tan fatigada
y porque yo ahora no pretendo levantarme,
me digo y me repito:
Esto ya se ha hecho rutina
y no vale la pena exaltarse.
Mañana tendremos cohetes,
mañana tendremos explosiones,
mañana tendremos muerte y moscarda.
Debes iniciar sesión para escribir comentarios.
Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.
Junta Islámica - Apartado de Correos 2 - Almodóvar del Río - 14720 - Córdoba - España - Teléfono: (0034) 902 431 937
Certificados de calidad: XHTML, CSS, RSS, 508, TABLELESS, WCAG TAW