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Cumbre Mundial de los Pueblos, la Madre Tierra y el cambio climático

Hoy empieza en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, convocada por el presidente boliviano Evo Morales

23/04/2010 - Autor: Sebastián Ochoa - Fuente: Webislam
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La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Tierra.
La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Tierra.

Según el Protocolo de Kioto, los países industrializados deben reducir sus emisiones de gases contaminantes en un cinco por ciento entre 2008 y 2012. Las organizaciones sociales de Bolivia plantearán que a partir de 2013 las naciones ricas bajen en un 50 por ciento la cantidad de dióxido de carbono arrojado a la atmósfera, entre otros componentes. Que la crisis climática sea pagada por los capitalistas, que se transfiera gratuitamente tecnología a los países afectados, la aprobación de los Derechos de la Madre Tierra y la creación de un tribunal internacional que juzgue a estados y empresas responsables del calentamiento global serán algunas de las propuestas de los 20 mil participantes venidos de 130 países para la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), que se realizará en Tiquipaya, Cochabamba, desde hoy y hasta el 22 de abril. “Aquí hay dos caminos. O muere el capitalismo o muere la Madre Tierra”, sostuvo el presidente Evo Morales.

Según el gobierno, estas exigencias serán presentadas en la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), que se realizará a fin de año en México. La COP 15, hecha en diciembre pasado, concluyó con un documento presentado por Estados Unidos, Brasil, India, China y Sudáfrica, que se habían reunido a solas para redactar el Entendimiento de Copenhague.

Este documento no es vinculante ni establece cuáles serían los compromisos de cada país para que la temperatura del planeta sólo crezca dos grados centígrados en este siglo. Se calcula que la temperatura promedio de la Tierra es de 15 grados. Si aumentara dos grados, decenas de científicos alertan que sería inevitable despedirse de cientos de ciudades costeras e islas casi al nivel del mar, como la república de Tuvalu, un atolón de corales en el sur del océano Pacífico. Sería por el derretimiento de los cascos polares y de varios glaciares.

Según el entendimiento, los países industrializados prometen entregar 30.000 millones de dólares para que los países empobrecidos se adapten al cambio climático entre 2010 y 2012. Además sugiere que se creará un fondo de 100.000 millones de dólares para 2020, aunque en ningún momento detalla de dónde saldrá este dinero.

“De acuerdo con los estudios realizados, para financiar los costos de adaptación, los países del Anexo 1 (los 42 más industrializados del mundo) deberían entregar el tres por ciento de su PBI (Producto Bruto Interno). Serían 1200 billones de dólares. No millones: billones”, dijo a Página/12 Gonzalo Lora, miembro del equipo negociador de la Cancillería boliviana. Advirtió que esta cifra no incluye los costos de la deuda climática, adquirida por los países con más máquinas desde 1750, cuando comenzaron a emitir millones de toneladas de carbono al cielo, entre otros gases.

La posición política de Bolivia fue elaborada en la Pre Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, realizada el 29 y 30 de marzo en Cochabamba, por las organizaciones indígenas y campesinas que integran el Pacto de Unidad: el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa (Cnmciob-BS), la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (Cscib) y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), más la Central Obrera Boliviana (COB). El encuentro fue preparado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Para el pago de la deuda climática, las organizaciones exigen que los países del Anexo 1 den el seis por ciento de su PBI. Consideran que sólo así se lograría que la temperatura del mundo no subiera más que un grado en promedio durante los próximos cien años. Según la Cancillería, si se aplicara la blandura del Entendimiento de Copenhague, la Tierra tendría en promedio cuatro grados más de calor hasta fin de siglo.

Aunque el entendimiento fue elaborado por cinco países, ya son 110 los que se adhirieron. Según el embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, Pablo Solón, muchas naciones empobrecidas se sienten obligadas a plegarse porque tienen presiones económicas del Anexo 1. La conferencia contará con 17 mesas en las que se tratarán estos temas, entre otros. Se desarrollará en la Universidad del Valle (Univalle) de Tiquipaya.

Las contradicciones del gobierno de Morales entre lo que se dice y lo que se hace quedan de manifiesto en la mesa 18, armada por 20 organizaciones sociales al margen de la conferencia, a dos cuadras de la universidad. Conamaq lidera este espacio porque se opone a varios emprendimientos de extracción de recursos naturales que contaminan a comunidades indígenas y campesinas, según la organización. Lo que más reprochan es la aquiescencia del gobierno con las empresas acusadas.

El jueves pasado, el presidente se reunió con los dirigentes del Conamaq para persuadirlos de que dejaran la mesa 18 e introdujeran todas sus observaciones al “proceso de cambio” en las 17 mesas ya establecidas. Pero hace meses, cuando propusieron al gobierno la creación de otra mesa sobre “conflictos socioambientales”, les dijeron que ya no había espacio. Las organizaciones continúan con sus actividades en la 18, que incluyen presentaciones sobre los perjuicios ambientales que genera en Bolivia el funcionamiento de mineras, petroleras, forestales e hidroeléctricas.

Según la nueva Constitución, cuya sanción fue impulsada por el presidente, toda empresa que quisiera explotar recursos naturales en un territorio indígena debe tener el aval de las comunidades. Para el Conamaq y la Cidob esto no se cumple. “No se cumple el derecho a la consulta libre, previa, informada”, dijo a este diario el mallku de Industrias Extractivas de Conamaq, Rafael Quispe.

De acuerdo con el gobierno, la conferencia trabajará sobre cuestiones “internacionales” para redactar un acuerdo a tomar en cuenta por la COP 16. Solón aseguró que en un encuentro preparatorio a la cita de México, realizado días atrás en Alemania, se definió incluir en la discusión los textos salidos de Tiquipaya.

La conferencia seguirá sin que el gobierno reconozca a la mesa 18. Según Morales, ya confirmaron su participación los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega; de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Hugo Chávez; y de Paraguay, Fernando Lugo. En Cochabamba, que tiene capacidad para albergar a 1500 turistas, anoche se veía dónde acomodar a los miles de llegados.

Tiquipaya es famosa en Bolivia por la calidad de su chicha, una bebida emborrachadora hecha con maíz fermentado. Conocedora de la tentación, la alcadía dictó la prohibición de venta de alcohol para los días del encuentro. No vaya a ser que los participantes dejen la universidad para sucumbir a la bandera blanca que señala la presencia de una chichería.

Saludo de Eduardo Galeano a la Cumbre

“Los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.  Lamentablemente, no podré estar con ustedes. Se me atravesó un palo en la rueda, que me impide viajar. Pero quiero acompañar de alguna manera esta reunión de ustedes, esta reunión de los míos, ya que no tengo más remedio que hacer lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero.

Y por estar sin estar estando, al menos les envío estas palabras.

Quiero decirles que ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.

Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.

Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro.

Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.

Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.

Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.

Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.

Hay voces del pasado que hablan al futuro.

Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.

El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.

Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.

Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.

Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.

Vuelan abrazos, desde Montevideo".

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