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Se confirma la presencia de musulmanes hispanos en la América precolombina

26/04/1998 - Autor: Agencia Islámica de Noicias
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Posiblemente la madre de Abraham Lincoln era Melungeon. De alguna manera resulta coherente que uno de los presidentes más importantes de Estados Unidos fuera mestizo y, probablemente, de origen musulmán. Pero ¿quienes son los Melungeons?

Existen documentos históricos que prueban que, desde 1492 hasta principios del siglo XVII, una población de más de 500.000 judíos y musulmanes fue expulsada de España y Portugal por medio de la "caza de brujas" conocida como Inquisición Española.

Cientos de miles de musulmanes escaparon a la tierra de sus antepasados: Marruecos, Argelia, Libia, y Túnez. Incluso, los famosos "piratas de la Berbería" que desarrollaron su actividad en el Norte de África, surgieron de esta migración. Ellos, junto a los turcos, fueron conocidos por sus proezas en el mar, al mismo tiempo que por el intenso hostigamiento que realizaron contra españoles y portugueses en el Mar Mediterráneo. Por supuesto, no siempre ganaban: estos piratas, bastante desdichados por su destino apátrida, solían acabar sus días como esclavos en las galeras, remando al son de los negreros bajo las cubiertas de los barcos españoles o portugueses que viajaban hacia Nueva York. Irónicamente, acabaron de nuevo como esclavos de los cristianos.

Otros musulmanes, moriscos y beréberes exiliados, se dirigieron hacia las Islas Canarias, India, Francia, y otros países. Y curiosamente, donde sea que acabaran su exilio estos musulmanes, se identificaron como portugueses aunque su origen fuera español. Incluso, el término portugués casi llegó a ser sinónimo de musulmán o judío exiliado a causa de la Inquisición.

Finalmente, a medida que la Inquisición aumentaba su poder y severidad, una mayoría de musulmanes y judíos cristianizados fueron prácticamente relegados al destierro. Estos conversos, nombre dado a los musulmanes y judíos que habían aceptado la religión católica, resultaban peligrosos para la Iglesia y para el Estado, y probablemente fuese así, ya que la mayoría de ellos se había convertido como medio de evitar una segura sentencia de muerte.

La Inquisición Española, a pesar de su horror, ha jugado un papel de enorme valor histórico para el Islam. Aunque, por regla general, los historiadores occidentales han ignorado las evidencias, existen pocas dudas acerca de que los musulmanes jugaron un papel fundamental en la formación de la identidad española, y de que los crímenes de la Inquisición empujaron a los musulmanes españoles y portugueses a una hégira que tuvo como destino el "Nuevo Mundo".

Mientras los universitarios sigan aprendiendo la versión de la Historia que otorga a Cristóbal Colón el papel de "descubridor de las Américas", no tendrán acceso a la historia completa. Por ejemplo, Colón empleó marinos que eran tan musulmanes como españoles, y lo mismo ocurría con los judíos. En su cuarto viaje, en 1502, el propio Colón da cuenta de dos importantes descubrimientos: Las Canarias, una posesión de los portugueses, había sido tierra de destino favorita de muchos conversos musulmanes de origen beréber. Más tarde, en la isla caribeña de Guadalupe, descubrió un cazo de hierro y un mástil de un barco viejo conservado en una cabaña india. Él y su tropa determinaron que estos objetos procedían de las Islas Canarias que, como decimos eran una posesión de los portugueses.

Posteriormente, el 31 de julio de 1502, tuvo lugar un descubrimiento aún más extraordinario. Fuera de la isla de Jamaica, Colón encontró personas extrañas en una nave extraña que los historiadores occidentales generalmente han considerado indios mayas.

Esta nave tenía cuarenta pies largo por ocho de diámetro, y tenía un pabellón sombreado en el centro. Desde una cierta distancia, Colón pensó que era misteriosamente parecida a las galeras moras que él había visto con mucha frecuencia en el Mediterráneo. Había aproximadamente unos cuarenta hombres y mujeres en la galera y, al contrario que los indios jamaicanos, estas personas iban vestidas: camisas sin mangas, de colores y diseños vistosos, como aquéllos que Colón había visto en su propio país, en la Granada musulmana.

Estos llamados indios mayas llevaron una carga de herramientas, instrumentos de metal y forjas para trabajar el cobre. Pero quizás la observación más sorprendente de Colón fue que las mujeres que se hallaban a bordo de esta galera "cubrían sus caras como las mujeres de Granada." ¿Eran éstos, verdaderamente, indios mayas, o simplemente otro caso más en el que los historiadores se negaron a aceptar el hecho de que los musulmanes pudieran alcanzar el Nuevo Mundo antes que Colón? Colón, ciertamente, consideró la posibilidad.

En 1527, el primero en cruzar lo que es hoy el territorio de los Estados Unidos, fue probablemente Azemmouri, un americano no-indígena, un beréber marroquí, un musulmán. De una expedición que contaba inicialmente con 300 españoles, sólo Azemmouri y tres de sus camaradas sobrevivieron durante los once años que duró la travesía de 5.000 millas de viaje, desde Florida a la Costa Oriental, finalizando el periplo en Texas. Él fue el primer explorador que entró en un poblado indio, y la historia de sus hazañas como pionero constituye una lectura fascinante. Curiosamente, Azemmouri nunca es mencionado en los libros de historia norteamericanos.

El establecimiento de Jamestown, Virginia, en 1607, fue de hecho un evento importante en la historia norteamericana. Pero de ninguna manera fue el primer establecimiento europeo en el Nuevo Mundo. Los españoles habían fundado ya la colonia de Santa Elena, en Carolina del Sur, en 1566, cuarenta años antes de Jamestown. La colonia creció durante más de veinte años hasta que fue invadida por los ingleses en 1587. Pero desde que los ingleses la conquistaron, Santa Elena se omitió convenientemente de los libros de historia norteamericanos.

¿Qué pasó con los supervivientes de Santa Elena y quién eran ellos? Su identidad es importante para entender el papel oculto que jugó el Islam en la formación de la nación americana. Muchos de los colonos de Santa Elena eran conversos musulmanes y judíos. En España los musulmanes eran conocidos como "Mudajjan", una palabra probablemente relacionada con el término "Melungeon". Étnicamente, muchos de los colonos de Santa Elena eran musulmanes beréberes y judíos sefarditas, reclutados por el capitán portugués Joao Pardo en las espesas montañas gallegas del norte de Portugal en 1567, es decir, menos de un año antes del clímax de la Inquisición contra los musulmanes. Cuando Santa Elena cayó, sus habitantes —incluidos los conversos judíos y musulmanes— escaparon a las montañas de Carolina del Norte. Y allí sobrevivieron, casándose con frecuencia con americanos nativos, y uniéndose después con un segundo grupo que llegó a las orillas americanas, irónicamente en 1587, el mismo año en que cayó Santa Elena.

Beréberes norteafricanos y turcos capturados en el mediterráneo por los españoles y portugueses fueron regularmente usados como esclavos de galeras en las naves que cruzaban el Atlántico. Una vez en el Nuevo Mundo, estos cautivos musulmanes fueron destinados a trabajar como esclavos de labor en las plantaciones de caña de azúcar y en los establecimientos mineros de Cuba y Brasil.

En 1586, un pirata inglés, Sir Francis Drake, al mando de treinta naves inglesas, hizo una atrevida incursión contra sus enemigos españoles y portugueses en la costa de Brasil. Durante esta correría, Drake liberó unos 400 portugueses y españoles que estaban prisioneros, incluidos unos 300 moros y turcos de galera capturados en batallas libradas en el mar Mediterráneo, así como varias docenas de indios suramericanos, y un número más pequeño de musulmanes del África Occidental, y algunos soldados portugueses. Drake había planeado armar y desembarcar a turcos y africanos en Cuba, para usarlos como fuerza de choque contra los españoles, pero las fuertes tormentas le obligaron a continuar hasta la costa de Carolina del Norte.

Allí, en la Isla de Roanoke, fue cercado por colonos ingleses que le pidieron ser trasladados de vuelta a sus casas en Inglaterra. La colonia inglesa de Ralph B. Senda había tenido una experiencia muy dura en el Nuevo Mundo y sus miembros querían volver. Para cumplir sus deseos, Drake tenía que hacer sitio para ellos en unas naves que estaban atestadas de gente. Según los archivos ingleses, volvieron sólo 100 turcos a Inglaterra donde "fueron rescatados por el Dominio Turco". No hay ninguna mención posterior de los 200 moros restantes: turcos, africanos orientales, soldados portugueses e indios suramericanos que iban en las naves de Drake, y los archivos del Señor Walter Raleigh, que visitó la Isla dos semanas después, demuestran que no encontró ningún rastro de ellos. ¿Dónde se fueron?

La investigación nos indica que Drake los dejó atrás, asegurándoles que él o alguien regresaría a por ellos. Pero eso no fue garantía suficiente para darles seguridad contra la persecución de españoles y portugueses. En Isla de Roanoke ellos eran una fácil pieza de caza. Existen pocas dudas de que viajaron por su cuenta, cubriendo la corta distancia que les separaba del continente, utilizando probablemente los barcos pequeños dejados atrás por los ingleses, y una vez allí, viajaron tierra adentro. Por el camino también se casaron con americanos nativos, principalmente Powhatan, Pamunkey, Nansemond y Sombrereros.

Diez años después se encontraron con los restos de los colonos de la Santa Elena, muchos de los cuales compartieron con ellos su legado musulmán. Y allí, a miles de millas de sus patrias, estos dos grupos supervivientes fueron de las gentes que perduraron. Cristianos, judíos y musulmanes —literalmente, las "Gentes del Libro"— viviendo juntos y adorando al Dios de Abraham, juntos. En 1654, los exploradores ingleses supieron, a través de los indios del sudeste, de la existencia de una colonia de personas barbadas, vestidas con ropas europeas, que vivían en cabañas, que fundían la plata y se prosternaban para orar muchas veces al día, adondequiera que ellos pudieran estar. Estas personas no hablaban inglés, pero se autodenominaban "Portyghee". En torno al año 1600 había personas que vivían entre los Powhatans y otras tribus relacionadas de Virginia oriental y Carolina del Norte que fueron descritas "oscuros como los indios, pero llamados Portugueses." Había personas similares en Carolina del Sur que eran llamados "Turcos". A principios del Siglo XVII, la descripción del Cielo de los indios Powhatan es casi la misma palabra que se emplea en el Santo Qur án.

En 1690, los exploradores franceses informaron de haber encontrado "Moros Cristianizados" en las montañas de Carolina. Cuando los primeros ingleses llegaron a mediados de 1700, las colonias grandes de los llamados "Melungeons" estaban ya bien establecidas en Tennessee y en las Montañas de Carolina. Y, en un mal inglés isabelino fueron llamados "Portyghee," o con el término más misterioso "Melungeon."

El Gobernador de Tennessee, John Sevier, documentó un encuentro en 1784, en lo que es ahora Carolina del Norte Occidental, con gente de piel oscura y pelo rojizo-castaño, que supuso eran descendientes de moros y que decían ser portugueses.

En el este de Tennessee, en 1700, Jonathan Swift, inglés casado con una mujer de Melungeon utilizó a los hombres de Melungeon en sus propias industrias mineras de extracción de plata. Sus compañeros de piel oscura eran conocidos como "indios de Mecca."

Durante años, mientras el número de colonos ingleses crecía incesantemente, los Melungeons fueron replegándose a las montañas, cada vez más arriba. Se ridiculizaron sus pretensiones de ser considerados portugueses y progresivamente fueron considerados "Melungeon". Incluso la palabra "Melungeon" adquirió un tinte peyorativo. De hecho, ser clasificados legalmente como "Melungeon" equivalía, en palabras de un periodista, "a ser un don nadie." Estos "Melungeons", empujados fuera de sus tierras, negados sus derechos, a menudo asesinados, siempre maltratados, se convirtieron en una gente amargada y casi vencida. En las décadas siguientes, en un esfuerzo vano por convivir con sus vecinos ingleses, perdieron su herencia, su cultura, sus nombres y su religión original, pero no su estructura genética.

Quizás la evidencia más palpable resida en la estructura genética. En 1990, el Dr. James Guthrie realizó un análisis de 177 muestras de sangre de Melungeon que residían desde 1969 en Tennessee oriental y el Suroeste de Virginia. El Dr. Guthrie realizó un análisis comparativo sobre la frecuencia de ciertos genes entre la población Melungeon y el material genético, ya conocido, de unos 200 grupos de otras poblaciones mundiales. Sus hallazgos no indicaron ninguna diferencia significativa entre los individuos "Melungeon" de Tennessee oriental y del sudoeste de Virginia, y las personas de África del Norte y, sobre todo, de Marruecos, Argelia, Libia, la zona sur de España y Portugal, Irak, Chipre, Malta, las Islas Canarias y el sur de Italia, y ciertos indios del América de Sur y, por último, con ciertas diferencias, con los turcos.

¿Puede ser pura casualidad que las comparaciones de frecuencia genética coincidan tan perfectamente con esas poblaciones que, en teoría, son el origen de los "Melungeons"? ¿Puede existir verdaderamente una coincidencia como esta? Existen también, varias patologías características asociadas con las personas de la etnia "Melungeon", como por ejemplo la sarcoidosis, una enfermedad que debilita y a veces resulta fatal, y que la padecen asimismo principalmente los árabes, norteafricanos y portugueses, con casos aislados en las Islas Canarias. En Estados Unidos es muy común entre los caucásico-americanos "Melungeon" y los Afroamericanos del Sureste. Indudablemente, ambos grupos comparten la misma combinación de genes Medioriental/Mediterránea. Existen fuertes indicios de que el propio Cristóbal Colón padeció sarcoidosis. Y existen, además, otras enfermedades genéticamente emparentadas: Fiebre mediterránea familiar, thallasemia y la ‘Enfermedad de José Machado’ (conocida también como ‘Enfermedad de las Azores’), las cuales son fuertes indicadores de que los "Melungeons" son, de hecho, una decendencia mixta de mediterráneo, Oriente Proximo, norteafricano y africano. Aunque los historiadores nunca tomaron en serio que los Melungeon afirmaran ser portugueses o ‘moros’, la experiencia clínica y la investigación genética no pueden ser ignoradas a la ligera.

¿Qué significado puede tener la misteriosa y persistente palabra "Melungeon"? El término fue usado por los beréberes españoles y portugueses para describirse a sí mismos. Pero ahora existe otra pista más, que prueba de manera más definitiva su origen islámico. Hay dos palabras turcas; "melun" que significa maldito o detestable y "can", que quiere decir "vida" o "alma". Cuando se usan estos dos términos juntos —pronunciados "Melungeon"— el significado es: "uno cuyo vida o alma ha sido maldita", lo cual parecería bastante apropiado para definir a 200 turcos y musulmanes en un Océano, alejados de sus seres queridos y de sus países. Los descendientes de los "Melungeon" están por todas partes, sobre todo aquéllos que tienen antepasados de cualquier etnia del Sureste de los Estados Unidos, frecuentemente con los siguientes apellidos: Adams, Adkins, Campanilla, Bennett, Baya, Rolling, Chavis, Coleman, Collins, Gibson, Goins, Hall, Jackson, Medio galope, Moore, Mullins, Nash, Robinson, Sacristán y Williams. Como resultado de la investigación realizada, varias celebridades americanas han descubierto recientemente sus raíces "Melungeon".

Los investigadores del fenómeno "Melungeon" son apoyados y financiados por concesiones y préstamos de los gobiernos de Portugal, Marruecos y, sobre todo, de Turquía. Los turcos están proporcionando científicos con conocimiento del árabe para traducir archivos del Imperio Otomano. Entre los científicos cualificados que colaboran en esta investigación están el Dr. Ahmad al-Hassan, autor de la "Historia Ilustrada de la Ciencia y la Tecnología Islámica" publicado por Cambridge University Press. Los fondos para la investigación han provenido asimismo de los departamentos de humanidades de las universidades de Carolina del Sur, Virginia, Kentucky y Georgia.

Se sorprenden muchos "Melungeons" al enterarse de que, aunque ellos son Cristianos, sus antepasados fueron musulmanes, y de las cosas que ellos hicieron. Esta conciencia les ha ayudado a entender mejor los prejuicios que sus personas han sufrido, tanto los miembros más viejos de sus familias, como los que aún viven. Una señora "Melungeon" que sufre a causa del color oscuro de su piel, o un varón "Melungeon" que fue atacado por gentes del pueblo de Blacksburg, en Virginia, en 1980, porque pensaron que él era Iraní, u otro que fue detenido como palestino sospechoso en un cruce fronterizo israelí mientras visitaba Tierra Santa con su familia. Todas estos hechos tienen consecuencias, y señalan la locura de los prejuicios basados en las características físicas de la persona. Los "Melungeons" eran americanos, y también cristianos, e incluso se pensaba de que eran escoceses o irlandeses. Pero no importaba, porque el resto de Mundo se encontraba envuelto en sus prejuicios y estereotipos.

Las investigaciones sobre los "Melungeons" demuestran que aún cuando el parentesco no puede verse en la superficie, está allí. Las víctimas de una temprana forma de limpieza étnica, son los antepasados "Melungeons" de un número significativo de americanos de nuestros días. Americanos que pueden no saber que descienden de musulmanes, judíos, árabes, beréberes, africanos y americanos nativos, portugueses y españoles. Y cuando las personas malévolamente apunta a cualquier grupo religioso, racial o étnico diferente de aquél al que ellos creen pertenecer, ciertamente se están dañando a sí mismos. El prejuicio racial y religioso no es nada más que la mutilación de uno mismo. La humanidad son, no sólo figurada sino literalmente, hermanos y hermanas. No sólo a los ojos de Dios, sino a causa de un verdadero vínculo, de un parentesco real. Los "Melungeons", aunque la mayoría sean cristianos, son el legado viviente de la primera oleada de inmigración islámica en el Nuevo Mundo.

Para más información, consultar:

"Los Melungeons: La resurrección de un pueblo orgulloso".
Brent Kennedy y Robyn Vaughan Kennedy
Mercer University Press, Macon, Georgia 31207, 1994.
ISBN 0-86554-445-X

"La presencia africana en la América Antigua. Ellos vinieron antes que Colón"
Ivan Sertima. ISBN 0-394-40245-6
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