
Hace algún tiempo escuché hablar sobre un grupo artístico madrileño denominado Democracia. Todo empezó cuando tras una visita a un querido amigo pude observar en su camiseta esta dichosa palabra que como maná se prodiga sobre las fauces y bocas de todo tipo de personas y personajes. Me llamó poderosamente la atención: ¿Qué es eso de imprimir sobre nuestras camisas veraniegas el letrero de Democracia? Más tarde pude observar un trabajo audiovisual de este grupo artístico, ubicado en la antigua cárcel de Carabanchel. Numerosos skater hacían maravillosas acrobacias entre las ruinas de tan famoso presidio, en una trepidante e intrépido derroche de flexibilidad que los hacía subirse literalmente por las paredes y donde aparecían una vez más con la marca democracia, tanto en sus patines como indumentaria. Me gustó, me pareció un derroche de lucidez, los chicos de democracia paseándose por las cloacas del estado de derecho, una democracia contestataria, irredente y genuina. Ellos, por supuesto, también tienen derecho a apropiarse del maravilloso término, por qué no, a pesar de personajes como Moisés Naim y demás apologetas de la democracia una, libre y verdadera, es decir, la del imperio.
Pero el colmo del ingenio del grupo artístico democracia lo plasmaron en el festival la Mar de músicas, en Cartagena, esta vez dedicado a Marruecos, con un plantel artístico impresionante. Con motivo de dicho evento, los chicos de Democracia cubrieron con asombrosos carteles la ciudad y alrededores con escritos en árabe como ¿Libertad, para qué? o "la libertad debe ser para todos o para nadie" o "todo el poder para el pueblo". Todo un mensaje universalista. El hecho de que estos carteles aparecieran en árabe produjo una honda conmoción entre algunos marroquíes residentes en Murcia, con diversas llamadas y confusiones hasta al punto de que algunos creyeron ver una revolución ¿Ha comenzado ya la revolución?-se preguntaban-
Lo cierto es que los mensajes eran un tanto contradictorios pero tras todos estos textos se puede apreciar todo un escenario crítico sobre la famosa (y aborrecida en múltiples ocasiones) libertad .También se pudieron leer textos de este calibre"La diversidad es la vida,la uniformidad es la muerte".
Y así es, la diversidad es la vida y la uniformidad es la muerte y como según los ilustrados y humanistas el hombre es la medida de las cosas (osea la naturaleza como medida del hombre) y es precisamente la naturaleza la que está desapareciendo en toda su diversidad natural así como nuestra propia diversidad de pensamiento y de acción. Esto me hace despreciar en ocasiones cualquier religión sincrética como la apisonadora asociada al culto del dinero, el más burdo de los ídolos. Ambas van de la mano, porque creo que a nadie se le escapa que mientras existan las naciones existen los intereses de una plutocracia y sin duda ese sincretismo es muy recomendable para sus pérfidos intereses. Esto no es ninguna diatriba contra el capital, que no es más que un concepto vocablo e instrumento, aunque si es una crítica a los que justifican ese sincretismo universal en nombre del progreso o de la civilización. No saben que es lo que dicen porque no conocen el espíritu humano en toda su complejidad y diversidad o quizás lo intuyen pero lo desprecian y de ahí su necesidad de crear consenso y homogeneización simplificadora del ser humano. Pareciera que un nuevo complejo de inferioridad humano, lejos del respeto a la diversidad, asomara por el horizonte. A ese complejo lo llamo el complejo de la diversidad. Tenemos que ser pareciditos, iguales y sobretodo no desentonar y es precisamente desde los feudos estatales donde en apariencia se trata de combatir este proceso de homogeneización aunque lejos de conseguirlo lo que hacen es crear ferias culturales y zoológicos absurdos. Y así este proceso se da en las dos direcciones, en los inmigrantes ansiosos por aculturizarse (quizás un proceso irreversible) y los de acogida, ansiosos por predominar en todos los aspectos.
Democracia es un colectivo artístico que se ha dado perfecta cuenta de que las marcas de cualquier tipo (marcas especulativas, marcas de estado nación, marcas productivas, humanas, etc.) es lo único que importa al establishment. Y eso es un auténtico desastre.
Libertad, ¿para qué?
Alguien me dijo un día que la libertad no es más que una cometa atada a un espléndido olivo y que está en cada uno el soltarla o dejarla libre sobre la rama.
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