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Las tres mentes. Ley del péndulo o Ley de los opuestos

La mente es el pollino sin domar, que hay que montar para entrar a la Jerusalén celestial

14/12/2012 - Autor: Jesús Beltrán G. - Fuente: Envio Webislam
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La ley del péndulo explica el comportamiento de la humanidad.

Con el nombre de Al-lâh, el Compasivo, el Misericordioso.

La Mente es una cárcel donde cada uno está prisionero. Debemos considerar a la mente como algo que no es el Ser. A la Mente hay que aprender a amansarla, dominarla, aquietarla, y por último, prescindir de ella. Mente existe en todo: los 7 cosmos, el mundo de las lunas, los soles, no son más que substancia mental cristalizada, condensada. La mente es también materia aunque más enrarecida. La mente es una máquina dormida manejada por el ego, la “legión del yo”. La mente es el pollino sin domar, que hay que montar para entrar al Jerusalén celestial. El ego también es sustancia mental condensada, nuestra mente al igual que nuestra “personalidad” nos la maneja el ego.

Personalidad: Es un vehiculo de expresión o de manifestación de los yoes o de la Conciencia. Realmente cuando gozamos de la presencia de nuestro Íntimo o Rabb, la personalidad sobra, pues el Íntimo en nosotros suple perfectamente a este vehiculo. La personalidad es un vehiculo del Karma y en ella se encuentran muchas cosas que nos ligan a él; una vez que nos hayamos incorporado a nuestro Íntimo, ésta es un estorbo y es bueno eliminarla. Es un vehículo energético y perecedero, se forma durante los primeros 7 años de vida y se robustece con el tiempo y las experiencias.  

Constantemente estamos pensando y por lo general pensamientos negativos, inútiles e innecesarios, éstos atraen circunstancias negativas. Cuando nos metemos en la vida de los demás, es inútil, es innecesario, no nos beneficia para nada, no nos enriquece espiritualmente en nada. El defecto de meternos en la vida de los demás viene desde muy antiguo; desde muy antiguo se ha chismorreado y se ha metido uno en la vida de otros. Tenemos el ejemplo de la mujer adúltera del evangelio:

Cuando a Jesús le llevaron a la mujer adultera para que él la juzgara. En aquel tiempo ya juzgaron a la mujer la gente del pueblo, y por eso se la llevaron a Jesús. Jesús dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Más Jesús que conocía el corazón de los hombres hizo un círculo en el suelo, y comenzó a escribir los pecados de cada uno de ellos, cada uno conforme iba viendo su pecado, lógicamente cometido en secreto, se fue retirando. Cuando Jesús levantó la cabeza, vio que todos habían desaparecido, de ahí que se dirigió a la mujer y le dijo: “nadie te ha condenado, ni yo te condeno; vete, y no peques más”. (Juan 8. 3 –11).

Nosotros nos sentimos mente, siempre decimos “estoy pensando”. Ese que piensa en nosotros es nuestro ego. Nosotros no somos mente, somos mucho más que mente. El que piensa en nosotros es el “yo” de un tipo o de otro, es el yo pluralizado, el cual atrapa a nuestra mente para satisfacer deseos insatisfechos y por eso maneja a nuestra mente, para satisfacerlos. El pensamiento supera la velocidad de la luz que es de 360.000 km./s., viaja a una velocidad imposible de calcular. Es más sutil que el éter, el medio en que se mueve la electricidad.

Los pensamientos son mensajes que se transmiten sin hilos. Los que albergan pensamientos de odio, celos, venganza y malicia son verdaderamente personas muy peligrosas. Sus pensamientos y sentimientos son como mensajes que se difunden en el éter y son percibidos por aquellas personas cuyas mentes responden a tales vibraciones. La velocidad del pensamiento es inimaginable, se esparcen esas vibraciones en todas direcciones y penetran también en las mentes de otras personas.

Un sabio que viva en una cueva de los Himalayas puede emitir un pensamiento poderoso que alcance una parte de América, nadie puede impedir que los pensamientos puros penetren en la mente de aquellos que verdaderamente lo desean. Se puede influir en otra persona sin emplear el lenguaje verbal, lo único que se requiere es la concentración en el pensamiento y dirigirlo a voluntad, este pensamiento debe de ser siempre puro. El pensamiento tiene un poder tremendo. Puede curar enfermedades. Puede producir maravillas. Pero también puede hacer un daño muy grande.

La teoría celular y los pensamientos: Una célula es una masa de protoplasma con un núcleo, está dotada de inteligencia. Algunas células segregan, mientras que otras excretan. Las células de los testículos segregan semen, las células de los riñones excretan orina. Algunas células cumplen la función de un soldado: defienden el cuerpo de las irrupciones o ataques de gérmenes y materias venenosas extrañas, los digieren y los expulsan; otras hacen llegar alimentos a los tejidos y a los órganos. Las células ejecutan su trabajo sin una volición consciente, sus actividades están controladas por el sistema nervioso Simpático. Están en comunión directa con la mente y el cerebro. Todo impulso de la mente, todo pensamiento es transmitido a las células, éstas se ven extraordinariamente influenciadas por las distintas condiciones o estados mentales; si hay confusión, depresión y otros pensamientos o emociones negativas en la mente, éstas se transmiten telegráficamente a través de los nervios a todas las células del cuerpo.  Ejemplo: Las células soldado se ven paralizadas por el pánico, se debilitan y son incapaces de cumplir sus funciones adecuadamente.

El pensamiento es una fuerza enorme, mueve y crea. El pensamiento esclaviza al hombre. Quién ha controlado sus pensamientos es verdaderamente un dios en la tierra. El pensamiento crea y destruye. La amargura y la dulzura no están en los objetos, sino en la mente, en el sujeto, en el pensamiento. El pensamiento crea todas las sensaciones: estas son más poderosas que la electricidad, controlan la vida, modelan el carácter y conforman el destino.

Un pensamiento da lugar inmediatamente a numerosos pensamientos. Es preciso sujetar cuidadosamente los pensamientos cuando todavía están en germen. Destruye los pensamientos tan pronto como surjan. Cada pensamiento es un eslabón en la cadena interminable de causas y efectos. La condición egoísta de las posesiones de otros, aún sin llegar al fraude o al robo en el presente, hace que uno sea un ladrón en su vida futura. El odio y la venganza, mantenidos secretamente, son las semillas de las que brota el homicidio. No cedas al fatalismo, te inducirá a la inercia y a la pereza.

Tenemos que entender cómo creamos el dolor. Los problemas no lo crean los demás, ni el “mundo de ahí fuera”, sino nuestra mente con su incesante flujo de pensamientos, recuerdos del pasado y preocupaciones por el futuro. A medida que las personas alcanzan niveles avanzados de madurez espiritual, comienzan a florecer capacidades extraordinarias de amor, vitalidad, calidad personal, intuición y voluntad, ahora bien, tenemos que reconocer que existen en nosotros.

Pensar se ha convertido en una enfermedad. La enfermedad se produce cuando las cosas no están en equilibrio. Por ejemplo; el proceso de multiplicación y división celular dentro del cuerpo no es nada malo, al contrario, pero cuando las células proliferan sin tener en cuenta la totalidad del organismo, tenemos que enfermar. El parloteo mental produce un serio desgaste de la energía vital. La mente no es únicamente el pensamiento, incluye también las emociones y las reacciones inconscientes tanto mentales como emocionales. Por ejemplo: un pensamiento de ataque o un pensamiento hostil crearán una acumulación de energía corporal a la que llamamos enfado, el cuerpo se prepara para luchar. Cuanto más nos identifiquemos con el pensamiento, con lo que nos gusta o disgusta, con nuestros juicios e interpretaciones, más fuerte es la carga de energía emocional, seas consciente de ella o no.

El placer siempre se deriva de algo externo a ti, mientras que la alegría surge de dentro. El dolor emocional es la principal causa del dolor físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, todos ellos son formas de dolor emocional. Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente. La mayor parte del dolor humano es innecesario, lo creas tú mismo identificándote con la mente. El dolor que creas en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es. Lo que es “es” y no se puede modificar. Como pensamiento la resistencia es un juicio de algún tipo; como emoción la resistencia es algún tipo de negatividad. La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente, y éste a su vez depende de lo fuerte que sea tu identificación con la mente, con el problema. Cuanto más te identifiques con tu mente, con tus problemas, preocupaciones, el qué dirán de mi etc., más sufres.

Tenemos una mente dictatorial. En la casa mandan los padres, en la escuela los maestros, en la universidad los profesores, en el trabajo el jefe, cuando seamos mayores mandaremos nosotros. No nos enseñan a respetar el pensamiento de los demás, nos enseñan “aquí mando yo y esto se hace porque lo mando yo”. Cuando llegamos a mayores, ¡por fin llegó el tan deseado momento de ahora mando yo!, ahora mi pensamiento es el que vale y es el que tiene que imperar. Ese pensamiento nos lleva a creer que somos los mejores, que lo nuestro es lo que vale, lo de los demás no, de ahí viene: mi política vale la de los demás no, mi religión o mis creencias valen las de los demás no, mi sistema vale otro no, mis pensamientos valen otros no.

Discutimos lo que haya que discutir con tal de quedarnos por encima, trataremos de convencer como sea a los demás para que piensen como nosotros, para que se vengan a nuestro bando. Si después de una larga discusión no impera lo nuestro, nos enfadamos, nos disgustamos y bastante, hasta tal punto de sentirnos muy mal. Una discusión con alguien, a cuantas personas les ha costado no volverse a hablar más con ellas en toda su vida. Todo por no saber respetar a los demás, la opinión de los demás, la forma de pensar, sentir y  obrar de los demás. Nosotros demos nuestra opinión y dejemos y respetemos a los demás, allá cada cual. Es muy importante aprender a respetar el libre albedrío de los demás, el libre pensar, el libre hablar, el libre hacer. Cada cual es libre de hacer lo que quiera, allá cada cual. Nosotros si en algún momento tenemos que decir, que dar nuestra opinión, opinemos, pero no impongamos, una cosa es opinar y otra imponer. Cuando nos equivocamos por nosotros mismos siempre tenemos la oportunidad de corregir, pero si nos imponen la equivocación jamás podremos rectificar y aprender del error.

Otra cosa que nos ocurre a todos es comparar. Tenemos la fea costumbre, el defecto de compararnos siempre, nuestra mente siempre está comparando y comparándose. Si comparamos la belleza de alguien, por el mero hecho de comparar, la comparación anula en sí misma la belleza. Si comparamos la belleza de un paisaje maravilloso, con otro, se anula la belleza, con una puesta de sol sucede igual. Si comparamos a una persona con otra, el hecho en sí anula las bondades o virtudes de la persona. La comparación está muy arraigada en nosotros, lo mismo que el defecto de meternos en la vida de otras personas, viene también desde muy antiguo. Miremos nuevamente las Sagradas Escrituras y veremos que hay un pasaje que nos recuerda las comparaciones, el Fariseo y el publicano:

Dos hombres van al templo a orar, el uno se coloca en un rincón para pedir perdón por sus faltas, por sus errores, el publicano, éste oraba para sí mismo. El otro, el fariseo puesto en pie oraba en voz alta de esta manera. “Dios te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano”. (Lucas 18.10-14)

Qué nos está indicando este pasaje del Evangelio; que desde muy antiguo el hombre se compara con los demás. Dentro de cada uno de nosotros hay un fariseo, un “Yo fariseo”: Yo no soy como aquél, yo soy justo, yo no tengo envidia como mi vecina, ¡que me tiene una envidia que para qué!, mi escuela o mi religión es la mejor, mi esposa no es como la de fulano que es una pésima esposa, no sabe administrarse, mi esposo no es como fulano el de mi amiga tal, ni es jugador, ni bebedor, ni mujeriego; gracias a dios el mío no lo es, mi hijo es un buen hijo, no le pasa lo que al de mi prima que no mira a sus padres y no hace nada más que darles disgustos, les saca el dinero y luego ni les mira. Nos comparamos siempre para resaltar lo nuestro, nuestras virtudes, nuestras bondades, nuestra belleza, en todo somos y queremos destacar más que los demás, somos, como hemos dicho muchas veces, los mejores. No debemos comparar nunca, no debemos compararnos con nadie y debemos de respetar que cada cual sea como sea, cada cual es cada cual, y por supuesto no creernos los mejores.

Nuestra mente es una, pero la vamos a estudiar bajo tres aspectos: La mente sensual, la mente intermedia y la mente interior.

1.- La mente sensual.- Elabora sus conceptos con los datos aportados por los 5 sentidos externos (ver, oír, oler, gustar y palpar). Con dichos conceptos forma los razonamientos. Es conocida en el Evangelio como la levadura de los saduceos, es decir las doctrinas materialistas, sin embargo, jamás podremos investigar las verdades transcendentales del Ser con esta mente.

2.- La mente intermedia.- Elabora sus conceptos con los datos aportados por las creencias, la moral, los dogmas, la religión, sistemas, etc. ¿Qué sucede?, que los datos aportados por la moral, las creencias, la religión etc., serán distintos según el país, las creencias, la religión e incluso la época. Lo que en una religión puede ser pecado o prohibido, en otra puede no serlo, lo que en un país puede ser moral, en otro puede ser amoral, lo que en un tiempo, en una época fue prohibido, en otra época, en otro tiempo deja de serlo. La moral, las creencias, los dogmas, están sometidas a cambios, sobre todo a intereses creados y fanatismos, también a los tiempos que corren. Vamos a ver unos ejemplos:

Hace años en nuestro país, en España, no como religión sino como país, no se admitía el divorcio, hoy sí se admite, es más, cada vez con más facilidades a la hora de divorciarse. ¿Qué quiere decir? Que lo que hoy está recogido en las leyes como legal, en otro tiempo estaba prohibido, de manera que al no poderte divorciar no podías volverte a casar y en aquellos tiempos el matrimonio civil era para toda la vida. Hoy la iglesia católica “no admite el divorcio”, pero a nivel civil a dejado de ser amoral. El aborto por ejemplo, en todos los supuestos, antes abortar estaba  penalizado, hoy por hoy ciertos supuestos han salido del código penal.

En época de la inquisición muchos fueron quemados en la hoguera por la moral, por las creencias, por los dogmas; dogmas, moral y creencias que hoy día muchas de ellas ya han desaparecido. ¿Qué nos está indicando todo esto?, pues que la moral, los dogmas, las creencias están sujetas a cambios y a épocas. Así es la mente intermedia. Lo más grave es que adaptamos todas esas creencias a nosotros mismos, siempre en beneficio de unos pocos, de los más poderosos, de aquellos que gobiernan nuestras vidas y les interesa sobre todo a ellos. Las religiones cambian sus propias creencias y las adaptan a la época, a los tiempos que corren. Lógicamente para no perder creyentes. Esta mente, la mente intermedia, al estar sometida a los tiempos que corren, al país, a las creencias y a la moral de las religiones, es una mente que no sirve a todos por igual.

3.- La mente interior.- Elabora los conceptos con los datos aportados por la Conciencia. La Conciencia es la misma para todos, es la parte Divinal en nosotros. Entre los atributos de la Conciencia está la Comprensión, aquello que se ha comprendido deja de ser creencia, moral o dogma, deja de estar sujeto al tiempo, a la religión y al país en el que esté el individuo. La Conciencia sabe que no debe matar, que no debe robar, que no debe apropiarse de lo ajeno, que no debe hacer daño a nadie, que no debe explotar ni abusar de nadie. La Conciencia remuerde a todos cuando se hace el mal. No hace falta estar en un país o en otro, pertenecer a una u otra religión, estar en una época u otra. El mal es mal, el bien es bien, lo positivo es positivo, lo negativo es negativo.

Cuando una persona toma conciencia de algo deja de ser una creencia para ella. Cuando una persona toma conciencia del mal que hace por algo, dejará de hacer ese mal. Cuando una persona toma conciencia de que apropiarse de lo ajeno no está bien, jamás tomará algo que no sea suyo, jamás robará, no necesita ni policía ni leyes que se lo prohíban. En época de la esclavitud por ejemplo, la gente llamada cristiana que tenían esclavos iban tranquilamente a misa, comulgaban y leían las Sagradas Escrituras con toda tranquilidad, tal vez después de haber castigado severamente o cruelmente a algún esclavo, y eso no estaba mal visto, de ahí que iban con toda tranquilidad a misa y a comulgar, jamás se les negó por parte de la iglesia, la comunión a esas personas que tenían esclavos. Entraba dentro de que era moral. A medida que vayamos erradicando de nuestro interior los factores de la discordia, iremos tomando más y más conciencia de nuestros actos. La mente interior se irá abriendo más y más y se irá dejando de utilizar la mente intermedia, la de las creencias, los dogmas y la moral. Las creencias, sin la necesaria y profunda reflexión, éstas acaban en fanatismo.

Ley del péndulo o Ley de los opuestos

Todo oscila, está sometido al vaivén del tiempo. Ejemplo: en un extremo del péndulo está la alegría, en el otro el dolor, etc. etc. La mente sensual, la del intelecto, la de los 5 sentidos y la mente intermedia, la de las creencias, dogmas, moral etc., están sometidas a la ley del péndulo, o ley de los opuestos. Veamos un péndulo, oscilaciones, tan pronto está en un extremo como al segundo se encuentra en el otro. Hagamos un movimiento pendular, pongamos en un extremo del péndulo las diversas religiones y sectas con todas sus creencias y moralidades, coloquemos en el otro extremo, todas las escuelas materialistas, ateístas y escépticas. Ambas estarán sujetas al pendulazo, hoy creemos, mañana no creemos, hoy es moral, mañana es amoral, hoy existe esto, mañana no existe.

Tenemos el caso más conocido, el de Martín Lutero. Éste era ateo y estando un día en el campo con un íntimo amigo, les sorprendió una gran tormenta, en la que un rayo segó la vida de su amigo, estando en esos momentos Martín Lutero con él. Este hecho le impactó tanto, que se hizo tras el acontecimiento, religioso, católico agustino. Martín Lutero por aquél entonces era muy joven. Fue tal su ímpetu para defender la religión, que tuvo más tarde problemas con la iglesia; protestó por todas las injusticias que se hacían, de ahí que le llamaron protestante, por las constantes protestas que tenía con la iglesia por sus normas. Más tarde, por desavenencias con la iglesia católica por sus reformas, formó el protestantismo. Este es un claro ejemplo del pendulazo. Pasó de ser ateo, al otro extremo, a ser un tremendo religioso que protestó contra toda injusticia.

También conocemos el caso contrario. Cuando se conquistó el Nuevo Mundo, cuando fueron a saquear, a robar, a conquistar el Continente americano, a bordo de sus barcos llevaban sacerdotes católicos, lógicamente para cristianizar el nuevo mundo, cargaron con cruces y crucifijos, grandes crucifijos para colocarlos más tarde en los templos, en sus iglesias. Cuál no fue su sorpresa, cuando descubrieron que en los Templos mayas ya estaba la santa Cruz y se la adoraba. ¿Cómo es que ya estaba la santa Cruz y se la adoraba?, si era la primera vez que se iba a ese mundo desde Europa y nada sabían en ese continente nuevo, sobre los acontecimientos de la pasión y muerte del crucificado. ¿Cómo es que se conocían la cruz y se la adoraba? Este fue motivo suficiente para que algunos de los sacerdotes católicos que se encontraron con tales hechos, colgaran sus hábitos y se hicieran ateos, ya no creyeron más la historia del cristianismo, dejaron de creer. Todo ello ocurrió por creerse que los cristianos eran los únicos propietarios de la cruz.

La ley del péndulo no sólo gobierna nuestras mentes, sino que gobierna nuestra vida. La ley del péndulo explica el comportamiento de la humanidad. Nada descansa, todo se mueve, todo vibra, nada está en reposo. “Como es abajo es arriba, como es arriba es abajo”; esto explica que haya correspondencia con las leyes. Todo es doble en la vida, una superficie cualquiera nos está indicando la existencia de una cara opuesta. Todo es dual, todo tiene dos polos, todo tiene su opuesto, todo fluye y refluye de dentro a fuera, de fuera a dentro, la oscilación del péndulo se manifiesta en todo. Esto es así en el Universo, en los soles, en los mundos, en el hombre, animales, plantas, energía y materia.

En el libro de “Eclesiastés” de la Sagrada Biblia encontramos: Todas las cosas son dobles, la una contra la otra, los extremos, los opuestos, son mutuamente destructivos. Ejemplo; la pena destruye al goce, el goce a la pena. Si estamos gozando, si estamos contentos, si tenemos alegría está claro que no tenemos pena, es más, cuanto más felices seamos menos nos acordaremos de la pena, si tenemos pena no podemos tener goce. La paz destruye a la guerra, la guerra a la paz, la abundancia a la escasez, la escasez a la abundancia. Así es en todo. Conociendo esto, conociendo los extremos, sería bueno utilizar la moderación. Nada en exceso, todo con moderación. Aplicarlo a nuestra vida. Una de las 7 grandes frases que había grabadas en la piedra viva en el templo de Delfos era: “Nada en exceso, no hay nada mejor que la moderación”. (Cleóbulo).

Podemos además de aplicar a nuestra vida la moderación, en los momentos difíciles, aquellos en los que nos veamos que estamos a punto de tirar la toalla, poner en práctica el “todo pasa”,  “esto también pasará”, las penas, las alegrías, el dolor, el sufrimiento, el goce, la paz, la felicidad. Todo pasa, tanto lo bueno como lo malo, en realidad lo bueno también pasa por mucho que nos aferremos a ello. Todo pasa, si somos moderados y no nos vamos al extremo estaremos cerca del centro.

¿Qué quiere decir estar cerca del centro? Cuanto más cerca del centro estemos, no nos veremos sujetos al pendulazo, a la caída del péndulo cuando está en el extremo. La alegría extrema nos lleva a la pena extrema, la abundancia extrema a la escasez extrema, así en todo. De forma moderada, todo pasa, sin dejar daños, sin producir escarnio, sin crueldad. Así es la vida. Nada es más penoso que la bondad extrema, raya con la complacencia con el delito, nada es más doloroso que la crueldad extrema, la cual es pura tiranía. Cuando estamos en un extremo, ni por lo más remoto pensamos en el otro extremo. Necesitamos darnos cuenta de las oscilaciones

Recordemos: Las Leyes son de este mundo y son las que son, pero a nosotros no nos afectan conforme nos acercamos a nuestro Íntimo o Rabb, mediante la “muerte” y el “nacer alquímico”.

¡Alhamdulillâh!
La Paz de Al-lâh sea con todos.


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1 Comentarios

Licet Sanchez dijo el 22/12/2012 a las 19:25h:

Hola, me encanta este articulo.


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