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Corán, Feminismo y Manipulación Patriarcal

Aclarando mitos sobre el Islam y las Mujeres

13/09/2012 - Autor: Vanessa Rivera de la Fuente (Nasreen Amina) - Fuente: Mariposas en la Tormenta
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Nasreen Amina (Vanessa Rivera D.) Foto. Ramón Vila

Soy musulmana, porque soy feminista. Luego de tres años estudiando el Islam como Fe, investigando en la hermeútica y la exégesis del Corán, puedo decir con total seguridad de que las únicas ideas del Islam como una religión misógina y arraigada en un machismo vengativo contra las mujeres, provienen de dos fuentes extra-coránicas: La ignorancia de la gente y los esfuerzos del patriarcado por asegurar su hegemonía dentro de nuestra comunidad.

El Islam es la única religión que establece de manera expresa la igualdad entre hombre y mujer y ordena normas de convivencia inclusiva con personas de otras religiones. Sin embargo, ha sido objeto de manipulación de parte de aquellos poderosos, aliados con los verdaderos enemigos de la igualdad. A una parte del mundo le conviene una imagen del Islam como el enemigo por esencia de los derechos humanos y como el opresor fundamental de las mujeres; así, esta idea puede usarse para justificar invasiones, ocupaciones y la exportación de cierta idea de “Democracia-busca-petróleo” que no ha traído ni más desarrollo, ni paz ni más respeto a los Derechos Humanos ni menos ha mejorado la situación de las mujeres musulmanas.

Por otro lado, a ciertos poderosos musulmanes les conviene esta idea del Islam, porque así mantienen su negocio de petróleo, que a su vez mantiene las guerras y les permite la supremacía política, ideológica y financiera del mundo islámico. La desfachatez con la cual se manipula el Islam, en contra de su propio mensaje, está cubierta por una capa de petróleo y fundamentada en acuerdos geo-políticos.

No hay contradicción entre el Islam y el Feminismo: ¿Puede ser contrario al Feminismo una Fe que establece la igualdad entre los miembros de la humanidad, como base primaria de la convivencia social? ¿Puede ser contrario al Islam una visión a favor de la Justicia Social de Género? No lo creo, absolutamente no. Esa idea es un truco del patriarcado en el cual caen, tristemente, muchas mujeres, con el único resultado de que algunas excluyen a otras y promueven la desconfianza hacia las que son diferentes.

A continuación les presento algunos mitos que se dicen sobre el Islam, la verdad del Corán y la doctrina sobre ellos. Me base para ello en un artículo  sobre el tema, al cual he agregado mis propios comentarios.

1. Islam como religión no tolerante

El Corán dice que “nadie tiene derecho de imponer sobre otros, asuntos de fe”. Además, esta misma cita del Corán establece que el profeta durante su misión condenó a un musulmán por el hecho de haber matado a un cristiano y hay un hadiz (dicho del profeta) que dice que “el musulmán que se comporte mal con un no-musulmán no olerá el paraíso”. También el Islam señala que “matar a un ser humano es como matar a toda la humanidad”.

La violencia y la intolerancia no son parte de nuestra ética. La única ocasión en que a un musulmán se le autoriza a responder a la violencia es en defensa propia y por causa manifiesta. Quienes piensan diferente a nosotros no son nuestros enemigos, por lo tanto, todo acto de violencia, provocación y de terrorismo, está fuera de nuestra creencia.

2. La jihad o yihad, y la guerra santa

El término yihad en árabe significa esfuerzo. El profeta pidió a sus compañeros un pacto donde ellos se comprometiesen a hacer yihads, es decir, al esfuerzo de resistir a las agresiones tanto morales como físicas. El Corán siempre habla de yihad en ese sentido, no tiene relación ninguna con la Guerra. La yihad es una lucha interior contra los aspectos de nuestro ser que nos impiden vivir en plenitud y armonia con el resto de la creación.

Lamentablemente se ha manipulado este concepto para aprovechar la rabia y el resentimiento de las capas más pobres y marginadas de las poblaciones musulmanas y hacerles creer que son otros, y no sus propios gobernantes, los culpables de su miseria y que, por ello, la única salida justa es la violencia “por la causa de Allah” y morir en nombre del Fundamentalismo religioso, para irse a un Paraíso donde tendrán la comida que en la vida real no tienen.

3. El velo y el burka

El velo aparece solo una vez citado en el Corán como una recomendación dentro del comportamiento de la decencia. Asimismo, esta recomendación sirve tanto para los hombres como para las mujeres. El problema ha sido su interpretación machista, imponiendo que el velo es un principio básico para una “buena” mujer musulmana, cuando el Corán no especifica nada al respecto. Los hombres y las mujeres tienen que ser libres de utilizarlo o no, y por ello la prohibición del velo también va en contra del derecho a decidir sobre el cuerpo. Ser mujer musulmana va más allá de un trozo de tela.

El concepto de Hiyab es más que el velo islámico. Tiene que ver con la modestia en el comportamiento, con respetar la vida privada y tener una actitud digna en todo momento. El velo es sólo una manera de exteriorizar un elemento de la identidad de la mujer musulmana; no tiene los poderes mágicos de protegerla contra las malas intenciones de las personas- como algunos dicen- ni menos la convierte en una persona piadosa de modo automático – como dicen otros-. Sólo el patriarcado puede creer estas cosas y se dedica a promoverlas con un entusiasmo que ya querría yo, se usara para ponerle fin a prácticas que no son islámicas y, sin embargo, se identifican con el Islam, como la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado de niñas.

Respecto al burka, es una tradición que existía antes de la llegada del Islam, y que por tanto no tiene nada que ver con la religión. Ningún texto del Corán habla sobre el uso del burka. De hecho, para la argelina Wassyla Tamazli, su origen no es más que un símbolo de dominación y de privación de la libertad de las mujeres.

4. Islam y violencia contra las mujeres

El pasado 17 de Marzo de 2012, centenares de mujeres ocuparon las calles de Rabat para denunciar la ley que obliga a las menores a casarse con su violador. La semana anterior,Amina, una menor de 17 años, se suicidó al verse obligada a casarse con un hombre que la había violado. Sus padres preferían esta boda, que tener una hija deshonrada. El Corán condena la violación y al violador, sin embargo, el marido de Amina se encuentra en libertad y sin cargos. Se trata pues de una ley que culpa a la víctima y deja en libertad al violador.

En España fue muy sonado el caso del Imán de Fuengirola, que en la mezquita aconsejaba golpear a las mujeres con trapos húmedos para no dejarles marca. Estas acciones aunque se realicen en nombre del Islam no tienen nada que ver con el Islam. Según el Corán, las últimas palabras del profeta antes de morir fueron: “tratar bien a las mujeres”, promover la igualdad entre las mujeres y los hombres, el respeto y la tolerancia. Nada tiene que ver la religión procesada en el Corán, que condena la violencia contra las mujeres, con este tipo de acciones.

Pero hay más. La sonada aleya (versículo) 4:34 donde según algunos se ordena pegar a las mujeres, ha sido objeto de una mala traducción del árabe. La palabra usada en el árabe original es Daraba, un verbo polisémico con más de 300 significados, uno sólo de ellos es pegar. Incluso dentro de los significados de Daraba está el de hacer el amor y también dar una impresión. De la exégesis de la aleya en particular y su comparación con el uso de Daraba en otras aleyas del Corán, del espíritu general del Corán y del ejemplo de la vida del Profeta Muhammad, la conclusión lógica es que jamás el significado podria ser “pegadles”.

Más bien lo que sugiere el Corán es que, si como consecuencia de las desaveniencias conyugales no hay posibilidad de entendimiento, es posible “dar una impresión”; ¿Y que tipo de impresión? El ejemplo del Profeta Muhammad es la guía para ello. Cuando se encontró en un momento de grave desaveniencia con sus esposas, se retiró lejos de ellas a meditar, sin visitarlas, hablarles ni buscarlas y, de este modo, les dio en que pensar. Si aún así los problemas siguen, el Corán da la opción al divorcio, por lo tanto, la violencia nunca es una solución aceptable.

El pasado mes de febrero, 34 imanes junto con varios líderes islámicos asociados al Consejo Supremo Islámico de Canadá emitieron una fatwa donde explicaban que la violencia contra las mujeres va en contra de los principios islámicos:

Recordar a los musulmanes que los crímenes de honor, la violencia familiar y la aversión contra las mujeres son actos no musulmanes y que son considerados por el Islam como crímenes …  Estos crímenes son pecados mayores en el seno del Islam y censurados por los tribunales del derecho y por el Todopoderoso Allah”.

5. La poligamia

Los versículos 3 y 129 de la cuarta sura del Corán, an-Nisa, ofrecen al hombre la posibilidad de casarse con huérfanas y viudas, para así proteger sus intereses y propiedades con justicia. Este fragmento fue revelado tras la Batalla de Uhud, cuando según el Corán, muchos compañeros del profeta murieron como mártires. Por tanto, la poligamia tiene sentido en este caso, porque promueve el espíritu de justicia y protección. Pero no en todos los casos, ya que el Corán también afirma que solo se puede tener más de una mujer, si se trata a todas ellas por igual. Algo que no suele suceder. Asimismo, el Corán afirma (al-Ahsad:4): “Dios no ha dotado a ningún hombre de dos corazones en un cuerpo”. Aquí el profeta se refiere a que un hombre no puede amar a dos mujeres por igual, demostrando así que para el Corán,  la poligamia no siempre sería justa ya que no ofrece igualdad a todas las esposas. En conclusión, la poligamia sería aceptada solamente en caso de que las mujeres fueran huérfanas o viudas y hubiera que protegerlas y velar por sus intereses y la justicia social.

6. Sexo y homosexualidad

El Corán dice que tanto el hombre como la mujer tienen derecho a la satisfacción sexual. Sobre el tema de la homosexualidad hay muchas ideas diferentes. La sociedad machista y patriarcal siempre ha dicho que la homosexualidad está prohibida por el Islam y aluden a la historia de Sodoma, como demostración de que Dios no aprueba la homosexualidad. Pero existen otros estudiosos musulmanes que consideran que el Islam y la homosexualidad sí son perfectamente compatibles. Amanullah De Sondy, profesor de teología de origen pakistaní, tras investigar sobre el tema, ha llegado a la conclusión de que la historia de Sodoma no demuestra que Dios no apruebe la homosexualidad, sino que Dios no aprueba la violación. El Imán Muhsin Hendricks, tiene una opinión similar, a favor de la homosexualidad en el Islam: “En el relato coránico sobre Lot y su gente, los hombres que aparecen eran heterosexuales casados con mujeres a las que desdeñaban por un deseo guiado por la codicia y el poder. La destrucción divina de Sodoma tenía más que ver con el hecho de que eran politeístas, ladrones, intrusos…” El Imán afirma que en la historia de Sodoma explicada por el Corán, sus habitantes fueron condenados por Dios por malas personas, y no por ser homosexuales.

7. Matrimonio

El Islam permite las bodas entre musulmanes, cristianos y judíos, mientras que haya un respeto entre las religiones (Sura 5, versículo 5). La interpretación machista del Corán dice que solo los hombres musulmanes se pueden casar con mujeres de otra religión, y no al revés, ya que si el marido no es musulmán, no respetará la creencia de su esposa. Esta es una interpretación machista y errónea ya que el matrimonio tiene que basarse, según el Corán, en el respeto, y por tanto en un matrimonio donde ambas partes se respeten por igual.

8. Divorcio

Natalia Andujar, en la actualidad Directora de Educaislam y miembro de Junta Islámica, escribió hace unos años un artículo, "El divorcio en la Ley Islámica”, que trata el tema en cuestión:

“La mujer debe tener la autorización del hombre para incluir las condiciones en el contrato matrimonial y el talâq (dejar libre) lo puede seguir ejerciendo el marido sin acudir a los tribunales, mediante una simple formulación unilateral. Por tanto, la mujer aún no tiene derecho a divorciarse de manera completa y autónoma”.

“El derecho a la vivienda y a la manutención no está ni mucho menos asegurado. La mayoría de los códigos de familia no respetan este derecho a pesar de que esté establecido en el Qur’án y la Sunna. Es increíble que haya leyes tan importantes como las que se refieren a los derechos de las mujeres divorciadas que se basen en el Hadiz, a menudo manipulado, ocultando su verdadero sentido, como pasa con el relato de Fátima bint Qays”.

Para todo el que quiere recuperar el mensaje liberador que supuso la llegada del Islam es un deber exigir la igualdad entre los hombres y las mujeres. No significa que haya ninguna destrucción de la familia islámica, al contrario, lo que se intenta es quitar todo lo que se ha ido añadiendo a lo largo de los siglos y que ha acabado codificándose en leyes injustas y discriminatorias.

La creencia de que el feminismo es un enemigo del Islam proviene de la idea de que es un invento occidental. Pero también, si se miran muy de cerca las políticas de género y la posición de las mujeres en muchos países musulmanes, parecerá que es el Islam el peor enemigo de las mujeres. Ambas posiciones están muy equivocados.

Los que afirman la primera, son muy ignorantes de su propia fe. El Islam fue la primera revolución feminista en la historia de la humanidad. Gracias a la revelación coránica, las mujeres pasan de ser criaturas vergonzosas que merecían ser enterradas vivas a seres humanos con dignidad y plenos derechos. En el Islam no existe una asignación de roles sociales en función del sexo biológico.

El Islam consagró antes de que cualquier legislación de la antigüedad, el derecho de las mujeres a la herencia, al divorcio, a gozar de los frutos de su trabajo, a recibir educación y participar en la administración de los asuntos públicos. Si eso no fue una revolución feminista, ¿de qué se trataba?

Los que afirman la segunda, también se equivocan. Lo que ven no es la aplicación de la revelación coránica, sino una mezcla de las normas del patriarcado, malas interpretaciones de la Sharia y leyes occidentales de la época de la colonización europea.

La Sharia no es lo que vemos por televisión o lo que nos llega a través de las campañas anti-lapidación. La Sharia es el espíritu del Corán, cual es, Justicia Social, Razón, Libertad : Tal es la justificación de la revelación. Los que acusan a la Sharia de ser la culpable de la opresión de la mujer, en realidad están apuntando al Fiqh, que es la jurisprudencia, las leyes basadas en la interpretación de la Sharia las cuales, como no, cuentan con un terrible sesgo de género en contra de las mujeres.

El Fiqh que se aplica actualmente y que se identifica con la Sharia tiene, en algunos casos, más de 4 siglos. Siendo el Islam la religión de la Fe razonada y una ética de la vida práctica, es absurdo e inaceptable que el Fiqh no sea objeto de revisión y actualización, considerando que esta negligencia deliberada ataca las bases de la igualdad y dignidad que el Corán restauró a favor de las mujeres.


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