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Pautas de consumo y consejos básicos de compra de alimentos Halal

Apertura del curso: “técnico en producción de alimentos halal”

20/04/2012 - Autor: Abdel-latif Bilal Ibn Samar - Fuente: Vida Halal
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Bilal ibn Samar (Foto: Pape)
Bilal ibn Samar (Foto: Pape)

Coincidiendo con la presentación del curso “TÉCNICO EN PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS HALAL” de la plataforma de e-learning EducaIslam, la Universidad de Córdoba acogió el pasado 13 de Abril de 2012 el seminario "Halal, un concepto global". El actual presidente de Vida Halal, Bilal ibn Samar, participó con la siguiente charla sobre características y consejos en torno al consumo halal en España.


Bismil-láh ar-Rahmán ar-Rahim

Lo que podemos denominar «consumo halal» tiene unas peculiaridades que van más allá del marco de los estudios de mercado. El «consumidor tipo» aquí debemos dividirlo en dos grandes bloques: musulmanes (mayoritario) y no musulmanes (minoritario pero en crecimiento). Este último lo forman aquellos consumidores habituales o esporádicos de productos halal, básicamente en el sector de la alimentación. No lo hacen por convicciones religiosas, a veces ni siquiera saben que se trata de un alimento halal. Lo más habitual es que adquieran alimentos halal por encontrarse en un comercio de proximidad (carnicería, pastelería, etc.) que les resulta más positivo (calidad, trato, precio...). En esta categoría también incluiremos los clientes de restaurantes, teterías, bares de comida rápida donde se sirven alimentos halal.

Como no disponemos de mucho tiempo. Vamos a pasar al bloque mayoritario (el consumo halal por los musulmanes). Trataré de esquematizar, aunque se trata de una cuestión compleja y donde intervienen muchos factores.

En esta charla utilizaré umma para referirme a la comunidad musulmana: centenares de millones de personas en prácticamente todos los rincones del planeta. En algunas zonas la densidad es mayor por razones históricas, en otras la cantidad va en aumento debido a las condiciones sociales, políticas y, en especial, económicas y los consecuentes fenómenos migratorios. Entenderíamos pues esta umma no como un bloque uniforme y asociado a una determinada geografía, sino como un mosaico plural y heterodoxo.

Para entender lo que veremos en esta charla me gustaría que tuviéramos muy presente estos tres puntos:

Los seres humanos somos:

1) creación de Dios;
2) hijos de nuestras madres;
3) producto de nuestros contextos.

Voy a incidir en este aspecto para que podamos entender mejor las pautas de consumo halal. En la constitución de la umma y en su seña de identidad es sumamente importante tener en cuenta estos tres vectores que confirman la identidad del musulmán.

El primer vector es vertical: somos creación de Dios, es decir formamos parte de la creación de Dios junto al resto de lo que vemos y no vemos y, en consecuencia, debemos ser conscientes de donde estamos y de la responsabilidad que esto conlleva. Es donde la vida cobra pleno sentido. Es el lugar de la ética y los valores del islam.

En segundo lugar, tendríamos el vector horizontal: somos hijos de nuestras madres, es decir, somos humanos, tenemos capacidad de reproducirnos y, además, formamos parte de una trayectoria de nuestros antepasados y de nuestra familia que también nos condiciona y moldea. Aquí también encontramos uno de los tipos de trasmisión de conocimiento: el de generación a generación. Asimismo es en esta categoría donde se desarrolla nuestra relación con la tierra natal y la de nuestros antepasados.

El tercero es el vector circular: somos producto de nuestro contexto, es decir, junto a los otros dos factores también somos permeables a las influencias culturales, medioambientales, históricas, tendencias ideológicas, nuevos paradigmas, intereses externos (geopolíticos, económicos...), etcétera. Es el lugar de más presión externa y el que cuando aumenta perjudica en especial al vector segundo, el horizontal.

Estos tres vectores que conforman la identidad musulmana muchas veces están descompensados. Si el islam resulta sanador precisamente es por su capacidad de equilibrar estos tres elementos en cada uno de nosotros: conciencia de una única y unida realidad cuyas leyes debemos aceptar; respeto y amor por la familia, a los padres, el matrimonio y la descendencia como estructura social; y, también, tolerancia y defensa de la diversidad cultural. Hablar de nivelación por parte del islam de estos tres vectores no significa igualarlos de grosor: el vertical (somos creación de Dios) sería el pilar fundamental, el eje donde se articulan los otros dos. Cuando el vector circular (somos producto de nuestro contexto) aumenta de tamaño corremos el riesgo de tambalearnos, desequilibrarnos y pierde incidencia el eje fundamental: hábitos y modas vs. dictamen divino.

Gracias a estos tres factores podemos hablar de musulmanes y, al mismo tiempo, nos cuesta tanto encasillar a la umma en un bloque culturalmente homogéneo.

Dicho esto, ¿es posible hablar de pautas de consumo de esta umma? Sí... y no.

Este esquema puede servirnos para aplicarlo en el conjunto de la umma y también en partes concretas de esta:

1) vector horizontal (somos creación de Dios): 100% halal. Consumo con conciencia.

2) vector vertical (hijos de nuestras madres): halal. Prácticas heredadas, inercia, tradición.

3) vector circular (productos de nuestro contexto): menos halal, más masbuq (dudoso) e incluso haram (ilícito). Entorno cambiante, penetración de la presión consumista, globalización, ruptura de hábitos, industrialización en agricultura y ganadería, publicidad agresiva, degradación medio ambiente... Actualmente muchas de las sociedades que llamamos islámicas experimentan este crecimiento del vector circular en detrimento de los otros dos.

Pasamos a una de estas partes: la pautas de consumo halal en la España actual. Vamos a desarrollar los tres factores determinantes en las pautas consumistas y terminaremos con lo que entendemos que deberíamos defender y propiciar (consejos).

Las pautas de consumo halal según los tres vectores identitarios

a) Primera característica

Vector vertical (somos creación de Dios): halal. Eje fundamental y fundacional del musulmán. Práctica con conciencia. Ética y valores.

Como en toda la historia y en todos los lugares, tenemos una comunidad musulmana plural que, en primer lugar se reconoce por su conciencia de Dios y que consume en consecuencia.

Cuando hablamos de consumo hablamos de práctica. El islam no es una ideología sino un modo de vida, donde teoría y práctica, interior y exterior, forman un único conjunto que asume y reconoce la dependencia a la Unidad que nos trasciende. Por eso podemos hablar del consumo de los musulmanes como un consumo consciente, ético e integrado en la práctica cotidiana del islam.

Sin embargo, si rápidamente pensamos en los musulmanes y su consumo, nos vienen a la cabeza tres características típicas:

Sacrificio animal, prohibición de la carne de cerdo y prohibición del consumo de alcohol.

En la actualidad prácticamente se ha convertido en una obsesión identitaria desmembrada del resto de la práctica musulmana. Una obsesión en especial externa, por parte de los no musulmanes. Estamos asistiendo también a una identificación exclusivista entre halal y estos tres elementos: sacrificio-cerdo-vino.

Voy a citar tres fragmentos del Corán donde se habla de estos tres elementos y me gustaría que retuvierais el carácter integrador del mensaje revelado:

Sacrificio

Y en cuanto al sacrificio de ganado, os lo hemos ordenado como uno de los símbolos consagrados por Dios, en los que hay gran bien para vosotros. Así pues, mencionad el nombre de Dios sobre ellos cuando estén alineados para el sacrificio; y una vez que hayan caído al suelo sin vida, comed de su carne, y alimentad al pobre que se contenta con lo que tiene y no pide, y también al que se ve forzado a pedir. Para este fin, los hemos sometido a vuestras necesidades; para que esto os mueva a ser agradecidos. Pero tened esto presente: ni su carne ni su sangre llegan a Dios: Le llega tan sólo vuestra consciencia de Dios. Para este fin los hemos sometido a vuestras necesidades; para que glorifiquéis a Dios por la guía con la que os ha agraciado. (22:36)

Alcohol

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Los estupefacientes, los juegos de azar, las prácticas idólatras y la adivinación del futuro no son sino una abominación, obra de Satán: ¡evitadlos, pues, para que así alcancéis la felicidad! Por medio de los estupefacientes y los juegos de azar, Satán busca sólo crear enemistad y odio entre vosotros y apartaros del recuerdo de Dios, y de la oración. ¿No vais, pues, a desistir? Así pues, obedeced a Dios y obedeced al Enviado, y estad prevenidos contra el mal; y si os apartáis, sabed que a Nuestro Enviado le incumbe sólo transmitir con claridad el mensaje. Quienes han llegado a creer y hacen buenas obras no incurren en falta por lo que coman, siempre que sean conscientes de Dios y crean realmente y hagan buenas obras, y sigan siendo conscientes de Dios y sigan creyendo, y se vuelvan aún más conscientes de Dios, y perseveren en hacer el bien: pues Dios ama a quienes hacen el bien. (5:90-93)

Cerdo

Comed, pues, de las cosas lícitas y buenas que Dios os ha dado como sustento, y dad gracias a Dios por Sus bendiciones, si es a Él realmente a quien adoráis. Os ha prohibido sólo el animal hallado muerto, la sangre, la carne de cerdo y aquello sobre lo que se ha invocado un nombre distinto al de Dios; pero si alguien se ve empujado por la necesidad --no por deseo, ni excediendo su necesidad inmediata-- realmente, Dios es indulgente, dispensador de gracia. Así pues, no profiráis mentiras dejando que vuestras lenguas determinen a vuestro antojo, “Esto es lícito y eso está prohibido”, atribuyendo a Dios lo que son falsas invenciones vuestras: pues, ¡ciertamente, los que atribuyen a Dios sus falsas invenciones nunca alcanzarán la felicidad! Puede que en esta vida consigan un breve disfrute, pero les aguarda un doloroso castigo. (16:114-117)

En resumen, frente a una obsesión sacrificio-cerdo-vino despojada incluso de sentido, encontramos en el Corán una riqueza de aclaraciones: por encima de todo conciencia de Dios y de Su misericordia, la exhortación de obrar bien y de ser responsable socialmente, la indulgencia divina cuando nos es imposible cumplir con lo que nos ha prohibido, la falta de coacción en imponer esta forma de vida, la imperante gratitud con la que debemos siempre actuar y vivir...

Lógicamente esto sólo son tres fragmentos, y en el Corán abundan los ejemplos. Quería destacarlo porque cuando alguien no musulmán sabe que lo eres en un país como este siempre te pregunta si no comes cerdo o no bebes alcohol, pero nunca suelen preguntar si juegas a la lotería, si das dinero a los pobres, si reflexionas ante los fenómenos naturales, si eres agradecido, etc.

En conclusión, el consumo halal es un consumo consciente, solidario, ético y social a diferencia del consumo mayoritario donde se promueve el individualismo. Por ejemplo, el alcoholismo o la ludopatía son enfermedades sociales muy importantes actualmente, así que cuando no consumimos alcohol ni juegos de azar lo hacemos también por esa responsabilidad del bien común más allá de nuestros propios intereses o nuestra capacidad de autocontrol.

Esta sería la primera característica de las pautas de consumo halal. Una característica que encaja en el primer vector y eje identitario: la conciencia de Dios. Un consumo que no se aplica únicamente a la alimentación: por eso, como acabamos de ver en el Corán, la prohibición de los estupefacientes está junto a los juegos de azar o el sacrificio animal junto a la solidaridad con los pobres. El mensaje es holístico, en el islam todo está interconectado porque en la Realidad nada hay fragmentado o desconexo.

Este punto es el más importante cuando hablamos de pautas de consumo, pues no debemos asociarlo sólo a un mero acto de compra-venta. Es responsabilidad social cuando se nos pide que no derrochemos en el consumo de agua; cuando se prohíbe la usura y la especulación en el consumo de productos financieros, hipotecarios, seguros...; cuando se exige la equidad en los precios y en las medidas; cuando se establecen normas en el vestir, en el entierro, en los actos culturales y artísticos, cuando se nos pide que no nos excedamos en el consumo de alimentos (en especial de la carne), etcétera.

b) Segunda característica

Vector horizontal (somos hijos de nuestras madres): halal. Prácticas heredadas, inercia, tradición, trasmisión de conocimientos de generación a generación. Tierra natal.

En su mayoría sería la práctica más visible en nuestra sociedad cuando hablamos de consumo halal, pues es la que se asocia con la inmigración. Comercio al detalle, aromas y colores, comunitarismo, importación por vías formales e informales dependiendo de la demanda...

Si en el vector primero colocaríamos la conciencia para sacrificar al cordero según la normativa halal, aquí tendríamos las recetas para cocinarlo. Las regiones del Magreb, de África Occidental (Senegal, Gambia, Mali...) y Paquistán son las mayores áreas de procedencia de musulmanes en España. A estos debemos sumarles el creciente número de españoles que aceptan el islam y también los españoles cuyos padres son de origen inmigrante.

Ingredientes regionales, formas de vestir, telas, terapias y medicinas tradicionales, música... Son aquellas prácticas que viajan con el musulmán desde su casa materna hasta su actual destino. Pero junto a estas, en el caso de España también podemos incluir en este apartado las prácticas de consumo del legado andalusí, de nuestros antepasados no tan remotos (alimentación, cultura, música, lenguaje...). Aquí también encontramos las técnicas tradicionales, en proceso de recuperación, relacionadas con la ganadería y la agricultura preindustrializada.

c) Tercera característica

Vector circular (somos producto de nuestro contexto): en apariencia menos halal, más masbuq (dudoso), aunque permeable a cambios. Es el vector por antonomasia de los paradigmas. Venimos de un paradigma modernizador que, en nombre del progreso, el desarrollo y la libertad individual, ha conseguido homogeneizar grandes zonas del mundo islámico en detrimento del vector 2, pero no del vector 1. Esto significa que en muchas sociedades musulmanas el colonialismo occidental ha hecho mella substituyendo valores y modos de hacer tradicionales, ha anulado o relegado a folclore conocimientos y prácticas heredadas de generación a generación, pero no por ello estas sociedades han dejado de ser conscientes de Dios, es decir, continúan afirmándose musulmanas.

Actualmente se ha vuelto mucho más agresivo con el paradigma neoliberal: Entorno cambiante, penetración de la presión consumista, globalización, empresas transnacionales, ruptura de hábitos y substitución por deseos inalcanzables, industrialización y explotación intensiva en la agricultura y la ganadería, aparición del marketing corporativo y de la publicidad agresiva...

Para decirlo de forma gráfica: el hipermercado ha entrado en nuestras vidas. Grandes cadenas de distribución, ruptura del equilibrio medioambiental y del tejido rural y del comercio de proximidad, colonización del imaginario. Pasamos del consumo al consumismo, es decir, de una necesidad real a una necesidad infundada e insostenible tanto para el ser humano (desequilibrio psicológico, obsesiones ilusorias, endeudamiento...) como para el medio ambiente (exceso de desperdicios, expolio de materia prima, desforestación, monocultivos, pesticidas, transgénicos...). Es también el reino de las finanzas internacionales, de la especulación, de los intereses...

En consecuencia, es en esta categoría donde el consumo halal es más proclive a convertirse en masbuq (dudoso, donde no existe consenso a nivel de los expertos y de las diversas escuelas jurídicas) o directamente haram (ilícito).

¿Hacia dónde nos gustaría ir? Consejos básicos y algunas propuestas desde la asociación Vida Halal

Cambio de paradigma en el 3 para intensificar el 1 y recuperar el 2.

Lo que en términos políticos se llama «recuperar la soberanía». Descolonizarnos.

Hemos dicho que de los tres vectores que componen nuestra identidad, necesitamos equilibrarlos para armonizarnos interna y externamente. Así pues, no se trata de descartar o anular el vector 3, pues queramos o no siempre seremos producto de nuestro contexto. Lo que no podemos permitir es ser sólo eso. Una sociedad no religiosa y moderna se caracteriza precisamente por haber abandonado los dos primeros vectores para quedarse con el tercero. Pero los musulmanes continúan girando sobre el eje primero, el de la conciencia divina, y pese a todas las presiones externas el vector segundo ha sufrido, pero no ha desaparecido. Por ello creemos que no resulta tan complicado volver a reequilibrar los tres aspectos de nuestra identidad. En este sentido, el vector circular (somos producto de nuestro contexto) se convierte en una poderosa herramienta de cambio y sensibilización.

-La agroecología

Podemos sumarnos, como ya están haciendo muchas comunidades musulmanas a nivel internacional, en un paradigma alternativo al corrosivo neoliberalismo: un consumo halal que vuelve a ser lo que ha sido siempre: sostenible, ecológico, equitativo. Con más implicación por parte del consumidor (consumo activo vs. consumo pasivo). Con la reivindicación de una banca ética, un comercio internacional justo, sostenible, equitable... En definitiva, un consumo mucho más acorde con el islam: fortalecer la comunidad de apoyo mutuo y de beneficio para toda la sociedad.

Vemos que entre los musulmanes está creciendo la desconfianza ante una industria cárnica y agrícola cada vez más obsesionada por la rentabilidad y los beneficios económicos en prejuicio de la salud de los consumidores y del medio ambiente. Por eso asistimos a un crecimiento sin precedentes del mercado de productos ecológicos, de temporada y de proximidad. En la American Muslim Consumer Conference del 2009, Adnan Durrani, director de la American Halal Company, decía: «¿Cuáles son las tendencias en el mercado alimentario? Estamos asistiendo a un regreso del futuro: granjas sostenibles y locales, trato respetuoso con los animales, comida de temporada...» En definitiva, volvemos a recobrar la conciencia de lo que comemos. Ibrahim Abdulmatin, autor del libro Green Deen, escribe: «Una generación entera de musulmanes está viviendo los principios del islam verde. Respetan y valoran la naturaleza y quieren ver protegidos los signos (ayat) de Dios para así poder disfrutar y beneficiarse de ellos; buscan oportunidades para obrar con justicia (adl) trabajando para su comunidad; y respetan el hecho de que si desequilibramos la balanza (mizan) generamos corrupción. Los consumidores quieren disponer de comida libre de antibióticos, envasada éticamente, de comercio justo, sabrosa y halal.»

Unos consejos básicos cuando no disponemos de este tipo de alimentación y nos vemos obligados a entrar en el supermercado nos los proporciona el periodista y escritor Michael Pollan en su libro El detective en el supermercado nos recomienda: “No comas nada que tu bisabuela no reconociera como comida”, “evita los productos alimenticios que exhiban afirmaciones de propiedades saludables”, “sal del supermercado lo antes posible”, “evita los productos que contengan ingredientes desconocidos o ingredientes impronunciables”.

España está a la cabeza de la producción ecológica en Europa, aunque la gran parte se destina a la exportación. La falta de demanda local es uno de los principales factores que encarecen los productos y que dificultan su distribución. Una de las soluciones que surgen desde los propios consumidores es la creación de cooperativas y grupos de consumo para ahorrarse intermediarios y abaratar costes. Otra está en el terreno de la sensibilización y en los cambios de hábitos alimenticios. La bajada de precios en el sector cárnico está muy relacionada con el exagerado aumento del consumo de carne en las últimas décadas, algo perjudicial tanto para nuestro cuerpo como para el medio ambiente. Así pues, no se trata de volver a valorar el animal no como mero producto en cadena, sino como ser vivo que merece respeto y consideración. En la tradición islámica, como en muchas tradiciones del planeta, comer carne es la excepción y no la norma.

-Grupos de consumo y cooperativas

Dentro del consumo halal también encontramos la creación de grupos de consumidores de dos modos paralelos y no siempre distantes. Uno que podríamos llamar informal y otro formal. El informal está más arraigado al vector segundo y es mucho más silencioso y difícil de censar, pero al mismo tiempo está mucho más propagado. El caso más evidente lo podemos encontrar en la fiesta del sacrificio del cordero, donde familias, amigos o comunidades se unen para comprar lo corderos que necesitan. Pero en el día a día estas uniones informales se suceden en el ámbito alimentario (por ejemplo para la compra al mayor de cereales o de ingredientes importados) y también en el financiero con el establecimiento de pequeños grupos de minicréditos y de ahorro. Como digo, son experiencias muy arraigadas en algunas comunidades de musulmanes que las han traído de sus zonas de origen. Por eso creo que está más vinculado al vector segundo.

Por otro lado, más minoritario, están las cooperativas y los grupos de consumo formales, principalmente de alimentos, y donde participan musulmanes. Estas experiencias prácticamente no se diferencian en nada del resto de cooperativas que funcionan en España y pertenecen al vector tercero, pues responde a la necesidad de un cambio de paradigma general en relación al consumo. Una de las mayores dificultades de estos grupos está en encontrar productores de carne ecológica halal de proximidad y con los que puedan trabajar. En otros países, como por ejemplo Inglaterra, se trata ya de una práctica arraigada y que podemos tomar como referente. Como asociación es uno de los proyectos que queremos impulsar, y por el momento tenemos en marcha uno de estos grupos en Cataluña.

-Sensibilización

Una de las principales tareas que creemos imprescindible desde Vida Halal es la sensibilización. Por un lado, las comunidades musulmanas de nuestro país pueden recuperar el riquísimo legado islámico para mejorar la calidad de toda la sociedad. Por otro, es una manera de combatir las posiciones islamófobas proponiendo soluciones o aportaciones que van más allá de la petición de respeto y diversidad. Asimismo, es importante entablar un diálogo interreligioso en torno a estas prácticas para formar parte en los debates de lo que se denomina «ecología profunda», es decir, donde la espiritualidad y la defensa medioambiental no están disociadas.

Al enfatizar estos aspectos del islam nuestra voluntad es aportar alternativas beneficiosas para el conjunto de la sociedad. Es un trabajo de recuperación de la memoria, de hermenéutica, de diálogo interreligioso, de trabajo de campo y con las comunidades a pie de calle, de entablar diálogos en las escuelas, en las plazas y mercados, en las mezquitas, en las consultas. Sin generar fricciones ni entrar en pugnas o rivalizar por dogmas. Se trata de proponer, sumar, favorecer.

Bibliografía escogida sobre consumo en:
Revistas y webs
-Vidahalal.com - Web de la Asociación de Consumidores y Usuarios Vida Halal
-Webislam.com - Portal de referencia
-Revista The Ecologist (edición en castellano, con especial énfasis en la ecología profunda y colaboraciones de musulmanes.) http://www.theecologist.net
-Revista Opcions sobre consumo responsable: http://opcions.org/es
-EcoIslam, Boletín en inglés de la IFEES - Islamic Foundation for Ecology and Environmental Studies (www.ifees.org.uk)

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1 Comentarios

Halal Carne dijo el 09/05/2012 a las 18:03h:

El hermano Sam Kouka ha hecho una video muy claro sobre la que es la carne Halal Aprender para entender http://www.youtube.com/watchv=jFzaNB2oN-4


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