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Aspectos culturales del Islam en la España actual

El legado de Al-Ándalus es una constante para la sociedad española que le remite a lo árabe y a lo musulmán pero, a la vez, es una interferencia entre la percepción del pasado y la vivencia del presente.

30/11/2011 - Autor: Tarik Boubker - Fuente: Generacion 2007
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Foto de Tarik Boubker con una mujer vestida de cobijada, durante el rodaje de un documental sobre los vestigios de la cultura islámica en la España actual.
Foto de Tarik Boubker con una mujer vestida de cobijada, durante el rodaje de un documental sobre los vestigios de la cultura islámica en la España

Aspectos culturales del Islam en la España actual

En el imaginario colectivo mundial, la España de hoy ha estado siempre acompañada por el halo de un pasado islámico ligado a la civilización de al-Ándalus. Una civilización que ha despertado siempre un atractivo, debido a su gloriosa historia que se centra de una manera especial en el periodo medieval. Época en que al-Ándalus desempeñó un papel de gran importancia, como divulgador del saber y de la cultura, lo que forjaría su posterior fama.

Debido al fuerte impacto de la civilización musulmana, la influencia de al-Ándalus es muy evidente, hasta hoy en día, en diversos ámbitos de la vida cotidiana española. De modo que, los aproximadamente nueve siglos de la gloriosa historia del Islam en España, influyeron en alto grado en formar  muchas peculiaridades de los grandes valores hispánicos.    

En consonancia con ello debemos buscar qué de particular tienen la lengua, las costumbres, la religión, el arte, las letras, e incluso rasgos básicos del carácter español.

La lengua

La visión del mundo que el Islam, a través de la Lengua árabe del Corán, estableció en al-Ándalus afectó no sólo a los musulmanes sino a todos los habitantes de la Península. La huella de esa forma de vivir que fue la norma durante casi un milenio no pudo borrarse tan fácilmente como pretendieron algunos. En sentido que nada más sorprendente, hoy en día, después de 400 años del ocaso del Islam en España, continúa la pervivencia de muchos vocablos árabes en la lengua española, como reflejo de ineludibles necesidades.  Muchos arabismos perduran en la lengua literaria, e incluso en el lenguaje dialectal, dado que muchos españoles llaman multitud de cosas por palabras de origen árabe sin saberlo, porque el Estado con sus mecanismos de educación y de control les ha lavado la memoria.

Pues, al contrario de lo que sucedió con algunos de los restos arqueológicos —que fueron destruidos como intento de borrar cualquier vestigio de los últimos musulmanes de España que corrieron la persecución y la expulsión— los vestigios lingüísticos son bastante elocuentes de la influencia de la civilización y cultura árabe en la Península Ibérica. 

Contextualizando esta gran influencia lingüística deberíamos volver siglos atrás, sobre todo, a los siglos IX-X cuando el al-Ándalus musulmán conoció su auge cultural, pues la vitalidad artística e intelectual atrajo a muchos españoles hacia su esfera de influencia, lo que ayudó a acelerar el proceso de la arabización de la Península Ibérica. La lengua árabe, entonces, estaba ligada con todos los ámbitos de la vida cultural, por lo que ese rebuscado e inteligente proceso de arabización facilitó la conversión de España en un apéndice político y cultural del mundo árabe.

La alimentación

La gastronomía es uno de los aspectos culturales en el que también se ve claramente el componente andalusí, sobre todo en la más popular, que básicamente ha quedado inalterada.

Cuando los musulmanes llegaron a la Hispania romano-goda, se encontraron con un panorama alimentario poco reconfortante. La tierra era pobre en recursos y, por tanto, la alimentación escasa y poco variada; se basaba casi exclusivamente en el consumo de cereales y en la vid. Basándose en esta situación, la política de los ingenieros andalusíes, fue la de impulsar todo lo relacionado con el desarrollo agrícola. 

Con el desarrollo de los sistemas de regadío de origen romano existentes en suelo peninsular, la producción agraria llegó a ser tan elevada que surgieron excedentes alimentarios, que al ser vendidos favorecieron que otras personas de la comunidad se especializaran en determinados oficios, dando lugar a una economía y a una cultura urbana muy desarrolladas.

Esas buenas mañas hortícolas de los andalusíes no sólo fueron estimadas por los musulmanes norteafricanos que les acogieron tras ser expulsados de España, sino también por los propios cristianos, como así lo demuestra un refrán popular que todavía se emplea entre los españoles: “Una huerta es un tesoro, si el que la labra es un moro”. Así mismo, se puede encontrar numerosas recetas de origen árabe, algunas de las cuales son aún muy populares en España.

Así pues, conocemos suficientemente, y en algunos aspectos con bastante detalle, la alimentación  de los andalusíes, en especial durante los siglos XII al XV. Por algunos de ellos podemos colegir que no son muy diferentes de los que se conservan hoy en día en ciudades y pueblos de ascendencia andalusí.  De modo que en muchos pueblos de Andalucía la gente sigue siendo fiel a una alimentación sana, basada en cereales como trigo, cebada o incluso garbanzos, lentejas o habas. Las técnicas de conservación de los alimentos son muy auténticos:  todo tipo de frutas (especialmente higos y uvas) se encurten o se enjugan siguiendo procedimientos tradicionales heredados de los musulmanes de al-Ándalus, guardándose cada variedad en recipientes distintos: jarras, orzas, vasos vidriados, tarros, etc.

La vestimenta

En un periodo de tiempo tan extenso, como son cuatro siglos desde que la historia marcó el ocaso del Islam en España, la vestimenta de una comunidad tan determinada por su vestidura como la andalusí debió experimentar cambios y transformaciones. Por eso, la conservación en el medio urbano y rural de ropa inspirada de épocas anteriores, y sobre todo del al-Ándalus musulmán, sólo la podemos apreciar en fiestas populares, cuando en casi toda Andalucía no se titubeaba  en resucitar  un glorioso pasado que les perteneciese a todos.

La idiosincrasia

Si en otros aspectos de la cultura andaluza la influencia de al-Ándalus se ha ido diluyendo, mezclándose o incluso desapareciendo por los avatares de la vida moderna, en el caso de la idiosincrasia podemos ver cómo la gran mayoría de los rasgos, actitudes vitales, sentimientos y carácter de los andaluces han permanecido inalterables a través del tiempo.

La lista de influencia podría aumentarse, sobre todo en Andalucía, donde los modos del vivir andaluz se habían infiltrado en la vida principal, demostrando que las costumbres musulmanas no fueron moda ocasional, sino que es algo superpuesto a la vida cristiana, aceptado como una concesión elegante que los vencidos hacían a los vencedores.

En este sentido, muchas son las formas de vida y expresión que carecen de sentido fuera del marco islámico. En la España actual, es muy frecuente oír “si Dios quiere”, expresada con más cotidianidad con la forma que conocen hoy todos los españoles como “Ojalá”, en árabe Incha’a-l-lah.  Sobre lo dicho Américo Castro nos comenta:

“De un modo general me parece que puede pensarse que los españoles usan o han usado el nombre de Dios más que los otros pueblos románicos.… Creo que, en muchos casos, tras el Dios cristiano vibra el eco del Allah muslímico, presente hasta en interjección, ¡Ole! (Wa-l-lah), por Dios, con que se anima a bailadores y toreros”.

Unido a lo anterior se encuentra la presencia de saludos y de formulas que incluyen el nombre de Dios. Según Américo Castro:

“Todavía dicen hoy los campesinos andaluces ’A la paz de Dios’ que suena, desde luego, como el eclesiástico ‘Pax domini sit vobisum’, pero cuyo popularismo no se entiende sino como un calco del árabe: ‘Al-salam alaykom’ la paz sea contigo”. 

Toponimia

En el caso de la Toponimia está clara la procedencia andalusí de multitud de nombres de los pueblos, ciudades, ríos, lugares, pagos agrícolas, etc., ya sea directamente del árabe, o bien a través de la arabización de un topónimo anterior, la corrupción de una palabra árabe o latina al arabizarse.

Esto quiere decir, que los nombres de lugar suministran, a su vez, buenos indicios para inferir cómo haya sido el horizonte bajo el cual vivió un pueblo en un momento y lugar dados. Quien observa comparativamente los nombres puestos por los moriscos a las poblaciones de ambas riberas del Mediterráneo, trazaría, sin duda, un cuadro bastante exacto de las analogías y diferencias que hoy aproximan y separan las dos orillas del Estrecho.  La toponimia hispano-magrebí es, por tanto, una excelente fuente para la presente moriscología, para rastrear  sobre ciertos ángulos de este ser (morisco) que tanto preocupó a España.

La arquitectura

Hoy en día lo que constituye la mayor herencia visible del tiempo que correspondía a la civilización de al-Ándalus es la arquitectura y los monumentos históricos, que hoy podemos ver en todas las ciudades y pueblos de lo que antes englobaba la zona de autoridad musulmana.

Todas las edificaciones aún conservadas son, hoy en día, un gran reclamo de la fuerte religiosidad que caracterizaba a los musulmanes de al-Ándalus, mereciendo especial mención la gran Mezquita de Córdoba, el Alcázar y la Torre de la Giralda sevillanos o el complejo de la Alhambra granadina.

También, actualmente, la vivienda en la mayoría de los pueblos de Andalucía sigue manteniendo el modelo de la vivienda andaluza, que se construye en torno a un patio central con entrada reducida. Otra cosa, es la consolidación del modelo de familia nuclear en al-Ándalus musulmán. Las características de la vivienda se adaptarán, por tanto, a este tipo de familia. El patio de la casa organizaba el resto de las estancias, las más importantes de las cuales eran la cocina y la despensa, en donde se almacenaban productos alimentarios para todo el año. En el Albaicín granadino todavía pueden verse casas que conservan ese modelo.

Basándose en lo dicho, podemos decir que para la sociedad española, el recuerdo del esplendor de la cultura y la civilización de al-Ándalus actúa, en cierta manera, como un lastre en el presente. Lo que los españoles han heredado del pasado no sólo han sido tesoros arquitectónicos y artísticos, o la influencia de la lengua árabe sobre buena parte de las que se hablan en la Península Ibérica y sobre los topónimos de la mitad del país. El legado de Al-Ándalus es una constante para la sociedad española que le remite a lo árabe y a lo musulmán pero, a la vez, es una interferencia entre la percepción del pasado y la vivencia del presente.

Tarik Boubker: Cineasta y estudiante investigador

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