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Aproximación al concepto de exclusión social (II)

Es una acumulación de barreras y límites que dejan fuera de la participación en la vida social mayoritaria a quienes la padecen

08/09/2011 - Autor: Antonio García Lizana/Sergio José Zayas Fuentes - Fuente: Anales de Economía Aplicada
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La exclusión social deja fuera de la participación en la vida social mayoritaria a quienes la padecen
La exclusión social deja fuera de la participación en la vida social mayoritaria a quienes la padecen

2.2.2. Exclusión social como falta de participación multidimensional

En el Plan de Lucha contra la Exclusión Social de Navarra (1998-2005) se considera que “la exclusión social no es simplemente la pobreza económica, ni siquiera la pobreza económica extrema. La exclusión social es una acumulación de barreras y límites que dejan fuera de la participación en la vida social mayoritaria6 a quienes la padecen. Estos límites y barreras son de tipo muy diverso y no se reducen (aunque incluyen) a la carencia extrema de ingresos y recursos económicos”. (Gobierno de Navarra, 1999, pág. 31)

De esta definición pueden extraerse una serie de elementos de análisis. La exclusión social es algo más que mera pobreza, se trata de una acumulación de problemas para el normal desenvolvimiento social, por lo que el carácter de proceso dinámico aparece claramente implícito. Estos problemas son calificados como diversos. De esta forma se introduce una característica añadida de la exclusión social, su multidimensionalidad. Sin embargo, el hecho de que incluyan explícitamente la referencia a la carencia extrema de ingresos como algo característico, está remitiendo de algún modo a la caracterización de nuestro concepto realizada por los autores de la tercera posición. De hecho, en la selección de las familias que deben ser atendidas dentro del Plan, la carencia extrema de recursos se convierte en un elemento decisivo.

En términos próximos se pronuncia la Social Exclusion Unit del Reino Unido, para quien “la exclusión social es un término abreviado para lo que puede suceder cuando los individuos o zonas sufren una combinación de problemas concatenados, como desempleo, escasa cualificación, bajos ingresos, viviendas en mal estado, elevada delincuencia, problemas de salud y ruptura familiar” (Social Exclusion Unit, 1997). Obsérvese, de todos modos, que no se insiste de manera especial en el hecho de los ingresos reducidos, sino que es un elemento más junto a otros.

Julian Le Grand (1998), en una reunión del CASE7, consideró que “un individuo está socialmente excluido si es residente del Reino Unido pero, por razones que escapan a su control, no puede participar en las actividades normales de los ciudadanos del Reino Unido, pese a que le gustaría participar”. De esta manera, se destaca la referencia geográfica del fenómeno. En dicha reunión emergió una especie de consenso acerca de que se trata de algo que le ocurre a las personas, más que de algo que quizás ellas mismas eligen, diferenciándose, en consecuencia, entre "exclusión social" y "aislamiento social" o "auto-exclusión"8.

En todo caso, adviértase que en esta última aproximación desaparece cualquier referencia a hechos circunstanciales concretos, lo que deja un panorama mucho más abierto.

John Hills (Hills, 1999, pág. 5) establece, siguiendo a Atkinson (1998) y Burchardt (1998), cinco características del concepto de exclusión social que deben destacarse y que son recogidas a continuación:

1. Relatividad. Las personas son excluidas de una sociedad particular, en un determinado momento del tiempo. La disposición, por ejemplo, de una cesta de bienes “absoluta” no nos sirve como criterio de fijación de situaciones de exclusión social.

2. Multidimensionalidad. Ingresos y consumo son centrales; pero existen otros aspectos de la participación, tales como la habilidad para desempeñar una actividad socialmente reconocida (no sólo trabajo remunerado), la implicación política y la interacción social. Dentro de cada dimensión, la inclusión/exclusión es una cuestión de grado, más que un simple resultado binario sí/no.

3. Mediación9. Alguien, algo o algún proceso provocan que ocurra la exclusión o la inclusión. La imposibilidad de controlar el desenvolvimiento de la propia existencia es el aspecto más importante de la exclusión.

4. Dinámica. La exclusión social es en sí misma un proceso. Ésta ocurre a lo largo del tiempo, como resultado acumulativo, condicionando no sólo una determinada situación actual, sino las posibilidades de salir de dicha situación.

5. Multinivel. La exclusión opera a diferentes niveles, individual, por hogares, por comunidades, barrios, etc.

Burchardt (1998) destaca la importancia de participar en cinco dimensiones de actividad, que son la de producción, consumo, riqueza, política y social. Señala, al igual que otros autores, que la habilidad de los individuos para participar en estas diferentes esferas se ve afectada por un amplio conjunto de factores, los cuales interaccionan mutuamente. Destaca los siguientes factores entre otros:

- Las propias características biográficas del individuo, tales como su salud y educación.

- Sucesos a lo largo de la vida de los individuos, tales como la pérdida de empleo.

- Las características de la zona en la cual vive el individuo.

- Las instituciones sociales, políticas y económicas de la sociedad donde el individuo se encuentra.

El siguiente esquema trata de sintetizar brevemente lo que se ha afirmado hasta ahora en esta sección. El diagrama ha sido realizado siguiendo principalmente a Hills (1999), Atkinson (1998) y Burchardt (1998).

El esquema superior recoge todas las características recogidas por Hills (1999). La relatividad del concepto implica que haya que considerar la sociedad específica, y en un momento determinado, sobre la cual se desenvuelve el fenómeno para poder analizarlo convenientemente. Estamos ante un proceso (de ahí el carácter dinámico10) que se desarrolla a varios niveles, afectando a los individuos, a los hogares que éstos forman, a las comunidades en las cuales se agrupan, así como al conjunto de la sociedad a la que pertenecen. Los procesos desencadenantes de la exclusión se presentan en la esfera económica, pero también en la política, la social y la cultural. El cómo funcionan esos procesos es lo que trata de representar el concepto de mediación.

3. Dimensión económica de la exclusión social

Al plantearse la dimensión económica del concepto, lo que se intenta es responder a la pregunta: ¿qué puede decir la Economía sobre la exclusión social?

No hay duda de que existe una estrecha relación entre exclusión social y pobreza dentro de una sociedad. Sin embargo, mientras que para unos autores los excluidos constituyen un subconjunto de los pobres, para otros autores, puede existir exclusión social entre grupos que no son significativamente diferentes desde un punto de vista económico (Barry, 1998).

La pobreza lleva implícita para quien la padece la noción de exclusión en la dimensión de consumo de bienes y servicios. Pero la exclusión social parece ir más allá de la sociedad de consumo, abarcando la exclusión de un lugar en la sociedad. Así, un individuo puede ser relativamente pobre o excluido, o ambas cosas simultáneamente.

En una economía de mercado con propiedad privada de los medios de producción resulta inevitable y hasta necesario un cierto grado de desigualdad. Para Robbins (1957), “el problema práctico de política, al menos en la situación contemporánea, no es la total igualdad, sino más bien la magnitud de la igualdad a que debemos aspirar, o para decirlo de otro modo, cuánta desigualdad debe permitirse”. Las ideas de Rawls al respecto son bien conocidas (Rawls, 1986).

El concepto de justicia social es un elemento central para algunos autores, tanto para explicar la desigualdad como la exclusión social. Amartya Sen (1992) considera que los principios éticos bien fundados suponen la igualdad de oportunidades entre los individuos, donde la habilidad para aprovechar esta igualdad de oportunidades varía con cada persona. En parecidos términos se pronuncia Brian Barry (1998), para quien la exclusión social choca con la justicia social, entendida en los términos que mantiene Sen, al menos de dos maneras: primero, porque la exclusión social conduce a una desigualdad de oportunidades educativas y ocupacionales; y segundo, porque la exclusión social constituye realmente un obstáculo a la igualdad de oportunidades en relación a la participación política activa.

No obstante, siendo rigurosos, no podemos admitir que la justicia social, entendida en términos de igualdad de oportunidades, se mantenga intergeneracionalmente. Supongamos, por ejemplo, dos individuos que obtienen una licenciatura en Económicas con la misma calificación final. Si, ceteris paribus, uno opta por una carrera profesional competitiva con un elevado deseo de superación en los niveles de ingresos y prestigio, mientras que el otro prefiere un trabajo que le permita disfrutar de bastante tiempo libre para jugar al golf, no se contradice el principio de justicia social como igualdad de oportunidades si uno de ellos obtiene más ingresos que otro, porque ambos se han enfrentado al mismo conjunto de opciones o posibilidades de elección. Sin embargo, sus descendientes sí se verán condicionados por las elecciones pasadas de sus progenitores.

Con esto se trata de demostrar que la consecución del principio de justicia social basado en la igualdad de oportunidades, tan ampliamente utilizado como marco de orientación de las actuaciones de política económica, es extraordinariamente difícil de alcanzar, y que incluso en el caso de que se lograra, rápidamente podría volverse a una situación de injusticia social.

Un análisis más profundo de la cuestión nos debería llevar a considerar la naturaleza del funcionamiento económico. Como es bien sabido, todo sistema económico tiene que tratar de responder a tres preguntas: -

- ¿Qué producir?

- ¿Cómo producirlo?

- ¿Para quién producirlo?

Vamos a analizar cómo se responde a estas tres preguntas desde una economía de libre mercado, para ver la forma en la que el sistema económico interactúa con los mecanismos económicos de la exclusión social. Los individuos revelan sus preferencias de consumo en el mercado al comprar una cesta de bienes y servicios y no otras. De esta forma se dice qué cosas han de producirse.

El principio de maximización de los beneficios en la producción, llevará a la elección del cómo han de producirse los bienes y servicios que la sociedad desea consumir. La competencia impulsará teóricamente a los productores a buscar las combinaciones de factores productivos que les permitan producir los diferentes bienes al mínimo coste posible.

La oferta y la demanda en los mercados de factores productivos determinarán el para quién, como consecuencia de la distribución de las rentas que tales mercados propician. La distribución inicial que resulte dependerá en buena medida de la distribución de la propiedad, así como de la capacidad individual adquirida o heredada11. Posteriormente, se procederá a una redistribución de los frutos de la producción a través del Estado, cuya capacidad redistributiva dependerá del grado de aversión social a la desigualdad. Pero obsérvese que, finalmente, son precisamente aquellos para quien se produce, los que determinan qué debe producirse, pues son los que realmente tienen acceso al mercado de bienes y servicios.

Pero prescindiendo de esta última matización, puede observarse que la primera de estas preguntas se responde básicamente en los mercados de productos; es decir, por el lado de al producción. Las otras dos cuestiones se responden a través de los mercados de factores productivos, es decir, por el lado de los insumos. El siguiente esquema trata de aclarar la visión que hemos desarrollado en esta sección. La clasificación que recoge dicho esquema no debe ser entendida como compartimentos estancos. Participar/no participar es más una cuestión de grado (o si se quiere, de probabilidad), que de un mero sí/no. El hecho de representar las diferentes posiciones alternativas sólo se ha realizado en aras de la simplificación del esquema. Las categorías establecidas no constituyen, por tanto, posiciones cerradas, sino sugerencias que pueden ayudar a ir avanzando en la clarificación del debate, sugiriendo nuevas aproximaciones al mismo.

Obviamente, una aproximación como la aquí planteada facilita el análisis de la situación de cada individuo, familia o grupo en términos de probabilidad. Pero adviértase que no se trata únicamente de la probabilidad existente para participar, sino también de qué manera se haría dicha participación. Así mismo, habría que analizar si dicha participación es la deseada por el individuo, y si puede modificarse a voluntad en caso negativo.

4. Conclusiones

Partiendo de la equivocidad existente cuando se habla de exclusión social, hemos tratado de hacer hincapié en la amenaza que representa para el propio concepto, la falta de claridad y el uso terminológico sesgado que se realiza, hasta el punto de constituirse en elemento de polarización de la teoría social, y más concretamente, de la división social (los integrados frente los excluidos).

Es necesario seguir avanzando en su delimitación conceptual. En esta ardua labor consideramos que puede contribuir poderosamente, aunque no en exclusiva, la Economía, en la medida en que permite racionalizar los mecanismos que operan tras el  fenómeno que pretende describirse, tratando de explicarlos, para de esta forma contribuir sólida y constructivamente en el debate social abierto acerca de las posibilidades de integración social de los generalmente calificados como “menos favorecidos”.

Bibliografía
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BARRY, B. (1998): “Social Exclusion, Social Isolation and the Distribution of Income”, CASE paper 12, Londres.
BURCHARDT, T. (1998): “Submission to Glasgow Regeneration Alliance Social Inclusion Inquiry”, Documento de trabajo, Universidad de Glasgow.
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COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS (1993): Combating social exclusion: a challenge for the 1990s, seminario celebrado en Copenhague durante los días 3 y 4 de junio.
GOBIERNO DE NAVARRA (1999): Plan de Lucha contra la Exclusión Social en Navarra: 1998-2005, Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra.
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Notas
6 El “mainstream” que llaman los autores anglosajones.
7 Centre for Analysis of Social Exclusion.
8 No obstante, la consideración de aislamiento social de una situación dada exige para algunos autores (Barry, 1999) importantes reservas.
9 La traducción corresponde al vocablo inglés “Agency”.
10 Ya a principios del siglo pasado, señala Hills (1999), Rowntree afirmaba la necesidad de analizar el cambio en los ingresos a lo largo del tiempo.
11 Sobre la relación entre distribución de la renta, de la riqueza y del capital humano puede verse Martín Reyes, Fernández y Morales y Bárcenas Martín: “Estimación de una función generadora de la renta mediante un modelo de variables latentes”. Revista de Estadística Española, 2000 (en prensa).
Departamento de Economía Aplicada (Política Económica) de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (UNIVERSIDAD DE MÁLAGA)
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