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El Islam en el mundo árabe: respuesta a una globalización excluyente

El islamismo recibe hoy una lectura incierta en la que se entremezclan la invención de ‘un enemigo de Occidente’, un colonialismo perenne y un racismo apenas disimulado

30/04/2011 - Autor: Rosa Duro Montealegre - Fuente: Redaylc
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El islam en el globo.
El islam en el globo.

Introducción

En la actualidad y desde hace ya varios siglos (con el Renacimiento en el siglo XVI), la memoria histórica y los clichés, han impuesto la visión de mundo imperante u Occidental y propugnado un estado de ignorancia acerca del Islam y su naturaleza1. Es difícil cambiar en poco tiempo más de cinco siglos de ideologización y demonización de la realidad islámica, máxime cuando en la contemporaneidad, el nuevo orden mundial, establecido tras la caída del muro de Berlín y la disolución del bloque comunista, configura un panorama geopolítico, destinado a representar los claros intereses de Washington y sus aliados, para erigirse como potencia hegemónica en el ámbito militar, económico y político que se extiende a todos los territorios y pueblos de la tierra, como organización global del planeta, bajo un modelo, cuyos pilares se definen con la asunción, en lo político, de las formas democráticas, y en lo económico, del libre mercado.

En este estado de cosas asistimos a un debate en torno a la consideración de los enemigos actualizados que amenazan a este nuevo orden, ya que las disidencias no son admitidas. Un debate, en el que los medios de comunicación, que monopolizan la información a escala global, han tenido mucho que ver en la generación del vigente imaginario colectivo en torno a la mas conocida civilización islámica. Según un estudio de Daya Kishan, profesor de periodismo de la Universidad de Coventry en Gran Bretaña: “los principales medios de comunicación occidental, especialmente los anglo-estadounidenses, que dominan los servicios de cadena, televisión, radio y prensa a escala mundial, y distribuyen aproximadamente el 80% de las noticias en el mundo, han contribuido a proyectar la imagen del Islam, como una religión contraria a los valores de la civilización (entendida esta como occidental)”2. De esta forma, la gran prensa occidental logra construir una agenda de noticias global conforme con los intereses de sus países.

Uno de los estudiosos más reconocidos del tema, el palestino Edward Said, habla en su libro más citado, Orientalismo3, de como Oriente no es un tema sobre el que se pueda tener libertad de pensamiento, puesto que se nos da ya definido, acotado y dispuesto de una forma cerrada y acabada. La relación entre Oriente y Occidente es una relación de poder, en la que el primero se subordina al segundo, el cual emite la noción colectiva que define el “nosotros” contra todos aquellos “no europeos”.

Se acepta como válida la tesis de la confrontación entre dos mundos, por un lado la superioridad del Occidente posmoderno, laico, desarrollado, democrático y racional, por otro y enfrentado a él, el mundo islámico, representado como arcaico, oscurantista, subdesarrollado, fanático, irracional, y lo que es peor como fundamentalista y terrorista. El Islam es, en este momento, considerado como un elemento disruptor del sistema internacional, según el profesor Said, “existe un consenso sobre el Islam como una especie de chivo emisario para cualquier suceso que no nos guste sobre los nuevos modelos políticos, sociales, y económicos a nivel mundial. Para la derecha, el Islam representa el barbarismo; para la izquierda, una teocracia medieval; para el centro, una especie de exotismo desagradable. A pesar de que existe un acuerdo de que allí no hay demasiado que se pueda aprobar”4. En definitiva esta civilización es vista como un obstáculo para la imposición de los “nuevos valores” de libertad, como una amenaza a la seguridad del sistema, al que por tanto que hay que combatir, lo que a ojos de los ‘hegemones’, legitimaría la intervención y la guerra, hoy calificada como “preventiva”, para asegurar la paz en el mundo. Un reciente estudio de la RAND Corporation rezaba: “Hoy el rol del poder militar de EE.UU. puede ser definido ampliamente como el de proteger y promover los valores y los intereses americanos y los de sus aliados en cualquier lugar del mundo. A veces ese rol implica pelear guerras, mayormente previniéndolas”5.

Estas visiones serán alimentadas desde la academia por aportes tan controvertidos como lo fue en su época, el artículo del analista político, Samuel P. Huntington, publicado en 1993 en la prestigiosa revista Foreign Affairs, y titulado “Choque de civilizaciones”6, en cuyo análisis anticipaba un mundo en el que el escenario internacional estaría dominado por conflictos entre culturas. Los críticos consideraron el artículo como un llamado a una nueva cruzada contra el Islam liderada por Occidente en cabeza de los EE.UU.

Como reza en la Introducción del capítulo, Geopolítica del caos, quedestina al análisis del Islam contemporáneo:

El Islamismo recibe hoy, y muy especialmente desde los países del norte, una lectura incierta en la que se entremezclan la invención de ‘un enemigo de Occidente’, un colonialismo perenne y un racismo apenas disimulado, junto a necesidades geopolíticas (estratégicas, militares y económicas), en la era de la globalización7.

Esposito asegura que la comprensión de los movimientos islamistas ha sido limitada y selectiva y que resulta completamente erróneo reducir el Islam al activismo islámico y al terrorismo. El autor considera que la noción moderna de religión, como sistema de creencias personales, hace del Islam, que se extiende a casi todos los aspectos de la vida e integra la religión con la política y la sociedad, algo anormal, incomprensible y amenazador.

Pero, a la hora de analizar el activismo islámico, a menudo se olvida que todas las religiones del mundo, en sus orígenes e historia, fueron maneras de vivir de las que casi nada se excluía. Y, si bien la relación de la religión con la política en el mundo occidental se ha modificado, la religión sigue siendo una forma de vida con fuerte acento en la comunidad en numerosos países de las más diferentes creencias.

Solo en Occidente, a partir del Siglo de las Luces, se aplica una noción restringida de la religión, como una mera creencia personal que no compromete a la sociedad. Así, se ha llegado a equiparar la secularización con progreso, y a creer que modernización y occidentalización, van necesariamente de la mano.

¿Por qué se percibe el islamismo como una amenaza en Occidente? “Para los gobiernos occidentales –afirma Esposito–, tanto tiempo acostumbrados a las alianzas pragmáticas con regímenes escasamente democráticos y represivos, pero dominados por elites de orientación occidental, el salto a lo desconocido de un posible fundamentalista dista mucho de ser atractivo. Como consecuencia, el desafío del resurgimiento islámico contemporáneo a la clase intelectual y a la política establecida, se ve fácilmente transformado en amenaza”8.

La llegada al poder de George Bush en EE.UU., favorecerió un enfoque realista en la ejecución de la política exterior norteamericana9, anunciada desde su campaña en el año 2000. Los ataques que tuvieron lugar en septiembre de 2001 contra la superpotencia, profundizaron en la visión de mundo arriba señalada, se priorizó en la guerra contra el terrorismo, entendiendo a éste como la mayor amenaza para la seguridad internacional e identificando a los nuevos enemigos que integrados en el llamado “eje del mal” serían llamados a ser combatidos. Entre estos países cabe recordar que dos de ellos, Irán e Iraq, son de mayoría musulmana.

Es necesario, entonces, desvelar algunos de los mitos que existen sobre una de las civilizaciones más importantes del globo, en términos de población, lengua, cultura, ubicación geográfica, pero sobre todo por la importancia estratégica, que esta civilización tiene para el sistema internacional en la actualidad y vislumbrar qué se esconde tras este enfoque culturalista, que se erige como matriz para explicar el conflicto en el sistema internacional. Al respecto, debemos plantearnos seriamente cuáles son, en realidad, las diferencias culturales con el Islam, profundizar en ellas y elaborar un modelo de coexistencia pacífica desde la compenetración cultural. Para ello es necesario acercarnos a los orígenes de esta civilización, su evolución en la historia, los aportes que desde el Islam se han hecho a la historia del mundo, acercamiento que nos ayudará a entender su situación en la actualidad y su inserción en el sistema global.

El islam, más que una religión una civilización

A menudo los análisis que se realizan sobre el Islam hacen hincapié en el Islam como una religión, obviando parámetros que nos harían comprender a ésta como lo que en realidad es: una verdadera civilización. La religión es, sin duda, uno de los elementos más importantes para tener en cuenta y que han identificado a las comunidades creando civilizaciones10, sin embargo, y aunque el mundo islámico se caracteriza por la centralidad del fenómeno religioso, éste no se explica por sí solo ni el surgimiento, ni la expansión, ni la evolución, ni la situación actual del Islam en el mundo. En muchos casos las descripciones de los procesos políticos y sociales del mundo musulmán se limitan a explicar éstas como manifestaciones de religiosidad extrema, “las explicaciones suelen apuntar al propio Islam, al fervor religioso y fanático, mientras se silencian los factores sociales, políticos y económicos”11.

El Islam (DAR-AL ISLAM), nace en el siglo VII de la era cristiana, con vocación de expansión universal, como otras civilizaciones su signo de identidad más importante será la religión. Islam en árabe significa “sometido a Dios”, nace en territorios, hoy de Arabia Saudí, lugar en el que al profeta Muhammad (paz y bendiciones sean sobre él) le es revelado Al -Quran12, el Corán (que en árabe significa “el recitado”), el libro que contiene todas las indicaciones para guiar la vida de los musulmanes. El origen y la expansión del Islam suponen la transformación de las sociedades beduinas y nómadas en una verdadera comunidad, desde entonces integradas en la Umma -Umm(significa madre).

El Islam desde sus orígenes incorpora tanto un proyecto religioso como un proyecto político, entre los que no existe división, pues en el Islam como en el catolisismo de la misma época lo religioso abarca cada uno de los aspectos de la conducta humana. Según Mansur Abdussalam, presidente de la Junta Islámica Española: “por su naturaleza unitaria e integral, y la efectiva vinculación religioso-política, el Islam no admite proceso alguno de secularización, el libro revelado, el Corán, mantenido libre de alteraciones, sigue siendo la referencia de todo musulmán13.

1. Como proyecto religioso

El Islam tiene en común con las otras dos grandes religiones, el ser una de las tres religiones monoteístas que plantean la existencia de un solo Dios, y religiones reveladas o del libro, es la última en surgir tras el judaísmo y el cristianismo:

-Judaísmo: Torá - Biblia

-Cristianismo: Evangelios - Biblia

-Islam: El Corán

El Islam reconoce que la revelación se expresó en estos tres libros anteriores: el Zabu de David, la Torá confiada a Moisés y el Evangelio de Jesús, por tanto, se constituye en una continuación, profundización y perfeccionamiento de las revelaciones anteriores, lo cual contradice la imagen generalizada, del surgimiento del Islam como una religión contraria al cristianismo y al judaísmo.

Pero también comparte con las anteriores el respeto a la tradición profética: para el Islam tanto Abraham, como Moisés y Jesús son profetas considerados, siendo Muhammad el guía, con cuyo ejemplo de vida se cierra la profecía.

El Corán, además de ser el libro sagrado es, ante todo, la palabra misma de Allah, el único Dios verdadero, se aprende, se salmodia o recita en árabe, y se mantiene libre de interpretaciones porque propone una relación directa entre Dios y los musulmanes (los que se someten a Dios), ya que el Islam no establece un cuerpo sacerdotal jerarquizado para su interpretación. El Corán fue revelado por el arcángel Gabriel, Yibril, a Muhammad y tiene un contenido de 114 capítulos o suras (que significan sendero) que se clasifican según su dimensión. El Corán lo contiene todo y está dedicado a trazar la historia de los pueblos desde la antigüedad en relación con los profetas.

El texto coránico es fijado a los cincuenta años de su revelación, la Doxa del Islam admite como fuentes: a las revelaciones de Yibril a Muhammad (el Corán), la Sunna (o tradición), los Hadits (hechos y dichos del profeta en su vida), la vida de Muhammad (guía y ejemplo para la comunidad) y, finalmente, las enseñanzas de los cuatro califas (Abu Bakr, Uzman, al-Malik, Alí)14.

El credo islámico está basado en cinco pilares15 de obligado cumplimiento para todos los musulmanes.

a. La profesión de fe: Shahada. Decir en público que hay un solo Dios. Proclama en árabe la fórmula que resume la alianza entre Dios y sus fieles.

b. La oración: Salat. Es la oración ritual que se realiza cinco veces al día, en momentos específicos que coinciden con la ubicación de los astros: antes del amanecer, al medio día, al atardecer (antes de la puesta de sol), después de la puesta de sol, por la noche (antes de dormir).

Es el momento del contacto con Dios, la práctica se llama Rak´at, se origina con Abraham y es perfeccionada por Muhammad. Es preceptivo lavarse antes de la oración, como forma de expresar la purificación.

c. La limosna: Zakat. Limosna obligatoria, el 2,5 % anual de los ahorros y los activos individuales, ya sea en dinero o en productos. Este es entregado a los pobres, de este modo tiene la función de justicia social. En la actualidad es gestionada desde los estados de mayoría musulmana como una forma de redistribución de la riqueza, que se podría asimilar a un sistema de impuestos

d. . El ayuno: Sawm. Es de un mes, según el año cambia la fecha, esto responde a que los musulmanes se rigen por el calendario lunar (13:28). No se come, ni bebe durante las horas en que hay luz. Este ayuno recuerda el mes de la luna nueva, durante el cual Mahoma recibió la revelación divina. En todas las religiones existe el ayuno como forma de purificación. Más conocido como Ramadán.

e. La peregrinación a la Meca: Hayy. Representa un retorno a las fuentes de la fe y manifiesta la unidad y universalidad del Islam. Todo musulmán está obligado a hacer esta peregrinación una vez en su vida “si está en la posibilidad de hacerla”. La Makka es uno de los lugares sagrados para el Islam y un lugar de congregación para la Umma.

Pero, además, debemos tener en cuenta para la comprensión integral del Islam, el proyecto político que desde sus orígenes propone.

2. Como proyecto político

El Islam contiene elementos objetivos que lo hacen considerar más que una religión, como una verdadera civilización, pues contiene el conjunto de normas políticas, económicas, sociales y culturales que deben guiar la vida de todo musulmán16. El Islam es una manera de vivir en sociedad. Entre estos elementos podemos citar:

a. La era musulmana: Hégira o Hyira: que se inicia en el año 622 después de Cristo y expresa el hecho histórico de la huída de Muhammad de la Meca a Medina.

b. Corán: como texto eminentemente político, ya que abraza toda la vida del hombre, las relaciones de éste con Dios, el culto, la higiene, la urbanidad, la educación, la moral individual y la vida en comunidad. Para un musulmán, su vida está regida por el Corán que propone la consecución de una sociedad ideal, basada en la vida de Muhammad.

c. La comunidad o Umma: comunidad solidaria, inscrita en el Corán, que proclama la hermandad de todos los musulmanes en la consecución de una sociedad más justa para todos, basada en una utopía originada en los preceptos del Islam.

d. El profeta Muhammad (saw): que además de funciones religiosas incluye funciones políticas, no hay que olvidar que Muhammad es el guía de la Umma, la mayor expresión política del profeta se materializa con su ascensión al califato y por ser el fundador del primer "estado islámico" en la historia.

e. La ley islámica o Sharia: significa camino, además de ser la ley divina es ley civil, conjunto de normas para organizar a la comunidad hacia un proyecto de vida común. f. El Estado islámico: estados en que el Corán es la constitución y la Sharia, la ley islámica, la norma. En la actualidad los estados islámicos son: desde la revolución de 1979, Irán, Arabia Saudí, Sudán y el Afganistán talibán.

Esta integración del proyecto político y religioso que hace el Islam desde sus orígenes, desautoriza muchas de las críticas, que desde occidente, se le hacen a esta civilización como premoderna por no haber desarrollado en su seno un proceso de secularización tendente a establecer una clara diferencia entre lo político y lo religioso. Para el Islam esta separación no tiene sentido, ya que ambos son consustanciales a su naturaleza y, por lo tanto, inseparables. La política, como ejercicio de intervención en los asuntos comunitarios, se hace siempre con base en un ideario, en un modelo de sociedad, en unas normas de comportamiento, en formas de regulación y de protección social17.

La evolución y expansión del islam

Para entender la importancia actual del Islam, haremos un recorrido histórico desde su surgimiento, pasando por su expansión, para llegar a su análisis actual.

El Islam, como todas las civilizaciones, está profundamente condicionado por su pasado. Desde sus inicios en el siglo VII, nace con vocación de expandirse universalmente. Desde sus orígenes en tierras árabes, conoció una fulgurante extensión. Tras su primer siglo de existencia se extendía ya desde la península Ibérica hasta el norte de la India. En la expansión del Islam se conjugó tanto un proceso de islamización (expansión de la religión islámica), como de arabización (expansión de la cultura y lengua árabe), ya que el Corán no admite traducciones ni interpretaciones absolutas, lo que explica que las sociedades que asumieron esta civilización, tuvieron que asumir desde el inicio, tanto la lengua, como parte de la cultura, de lo que se conoce como el Corazón del Islam (el mundo árabe), por ser aquí donde se origina, por ser la lengua en la que se expresa y por encontrarse ubicados geográficamente en los lugares sagrados del Islam: la Meca, Medina y Jerusalén)18.

También desde los inicios se empieza a plantear las diferencias, que hoy en muchos casos son magnificadas para explicar las posteriores rupturas al interior de la Umma o comunidad islámica (desconociendo los factores exógenos de estas divisiones en la actualidad y que en la mayoría de los casos las explican y profundizan). Nos referimos, por supuesto, a la bifurcación del Islam: entre Sunnismo y Shiísmo19, introducida desde la muerte del profeta, que no dejó solucionado el problema de la sucesión. Aunque estas divisiones aún perduran en el Islam, no deben ser sobreestimadas. A grandes rasgos el Sunnismo, que deriva de Sunna o tradición, respetaría la tradición y ortodoxia islámica y el califato como forma de organización política; el primer sunní fue Muhammad y hoy, la mayoría del mundo islámico se inscribe en esta tradición (90%). Mientras el Shiísmo, que se deriva de la shía, partido de los seguidores de Alí, yerno del profeta asesinado en el año 659, que considera ilegítimos a los califas omeyas gobernantes, defiende que la sucesión de Muhammad debe quedar dentro de sus descendientes. Los shiíes, atribuyen más importancia al conocimiento que se habría transmitido oralmente entre los doce imanes descendientes de Alí y defienden la figura del Immanato. El imán es el líder, el que se mantiene adelante. En el mundo islámico el shiísmo es una tendencia minoritaria, aunque muy importante, pues países islámicos como Irán, parte de Iraq y Kuwait representan esta tendencia.

La cultura islámica tuvo al inicio un carácter ecléctico, la propia religión  musulmana, deriva en gran parte del judaísmo y el cristianismo, las aportaciones de las tierras y pueblos conquistados por el Islam, se integraron con las tradiciones árabes, dando lugar a lo que hoy denominamos como civilización islámica. Ésta fue, si excluimos a la lejana civilización China, la más desarrollada del mundo durante toda la Edad Media.

La conocida como “Edad de Oro del Islam”, que se extiende desde el siglo VII al siglo XV, incluye tanto el Califato de los Omeyas (659-750), como el Abbasí desde el 750. En esta época se crea y consolida el imperio islámico que se caracterizó por un gran esplendor en comparación con la oscuridad cultural que se vivía en la Europa medieval. Gran parte de los adelantos en el conocimiento astrológico y matemático son adeudados al Islam y al papel que éste jugó en la formación del espíritu científico, dando lugar al renacimiento de las ciencias y de las artes y al establecimiento de las bases que harían surgir a la Europa moderna, aunque a menudo el papel que el Islam jugó en la modernidad sea desconocido invisibilizándolo. Un ejemplo de esta simbiosis fue España, donde ocho siglos de presencia musulmana dejaron una enorme huella en diferentes dominios de esta sociedad y de la que salieron figuras de la historia científica universal como Averroes, Avicena, entre otros. En la actualidad esta influencia sigue presente y se manifiesta en el uso de muchas palabras de origen árabe y en numerosos hábitos y costumbres, a pesar de que desde la construcción del Estado español, con la unificación territorial de los reyes católicos, se tratara de borrar cualquier presencia árabe e islámica en el territorio.

La emergencia de los turcos otomanos en el siglo XV, abre un nuevo ciclo de expansión territorial de los musulmanes en Europa. Conquistan el Imperio Bizantino, Constantinopla en 1453 y continúan su avance hacia Europa Central, donde en el siglo XVII estuvieron a punto de tomar la ciudad de Viena.

Durante siglos Europa se enriqueció con los aportes culturales (en literatura, ciencia, filosofía) que llegaban de la civilización islámica. Sin embargo, desde finales de la Edad Media, el imperio islámico empezó a dispersarse en reinos independientes, entrando en una crisis y estancamiento cultural que hace que aparezcan con fuerza otras civilizaciones, que como la europea, le disputen la hegemonía en el mundo conocido20.

A partir del siglo XV, la Europa cristiana conoce una fuerte expansión económica y comercial que acaba otorgándole una clara superioridad política y militar frente al Islam, las revoluciones industrial y burguesa de los siglos XVII y XVIII, consolidan y profundizan este proceso. Desde este momento el Islam entró en un periodo de decadencia que llegó a su culmen desde el siglo XVIII, cuando el colonialismo europeo se impuso violentamente sobre los pueblos musulmanes, generando en ellos un sentimiento de profundo desconcierto y humillación.

El islam en el mundo

El Islam es hoy una de las civilizaciones más importantes del mundo. En la actualidad aproximadamente 1300 millones de personas en el planeta se sienten parte de esta civilización (que representaría, más o menos un 1/4 de la población mundial). Con una implantación masiva, que en sus distintas variantes, se extiende desde el Magreb hasta Indonesia. Además, teniendo en cuenta el irreversible proceso de globalización, a través de las migraciones, la presencia del Islam está garantizada en los cinco continentes21.

Por áreas se distinguen:

1. El Islam árabe: los países árabes del Magreb y del Próximo Oriente, constituyen el núcleo fundamental de la civilización islámica, por ser esta la zona de surgimiento de esta civilización, ser árabe la nacionalidad de su profeta Muhammad, ubicarse en territorios árabes los lugares sagrados de la religión musulmana, ser su foco de expansión y ser la lengua árabe el vehículo de transmisión de la misma. Esta zona es conocida como el “Corazón del Islam” tanto geográfica como afectivamente, a pesar de que en la actualidad, tan solo el 20% de los musulmanes sean árabes, aproximadamente 240 millones de personas.

2. El Islam negro: África negra será de las primeras regiones a las que llegue el Islam; la temprana islamización y arabización de esta región, se explica por el contacto antiguo permitido por las relaciones comerciales mantenidas a través de las rutas caravaneras. El Islam aquí presenta unas características originales, producto de una simbiosis entre éste y las creencias autóctonas politeístas. En la actualidad el 30% de la población musulmana del mundo se ubica en esta región.

3. El Islam asiático: constituyen el 40% de la población islámica del mundo debido a la gran presión demográfica que caracteriza a esta área. Se puede señalar el caso de Indonesia, el Estado que mayor proporción de musulmanes tiene en el mundo. En Asia la presencia del Islam también fue muy temprana.

4. El Islam iraní: persa y de raíz shií, Irán tras la revolución de 1979, se constituye en el primer Estado "islámico" del mundo.

5. El Islam turco: importante por ser el único país de mayoría musulmana en Asia menor que desde hace ochenta años con un Estado laico, está condicionando sin duda, las posibilidades de su adhesión a la UE. También hay presencia islámica en numerosos países de la Europa Central y Oriental tal es el caso de Bosnia, hasta recientes épocas bajo la égida del comunismo yugoslavo.

6. El Islam chino-soviético: aunque una proporción no desestimable de las poblaciones de estos estados son musulmanes, el Islam tuvo y tiene unas relaciones complicadas con el comunismo, que promovió el ateismo y en ocasiones, reprimió las distintas confesiones en sus territorios.

7. El Islam en Europa y América: en la actualidad, tanto el continente europeo como el americano, son lugares de asiento y establecimiento de numerosos musulmanes a través de las migraciones y las conversiones, una de las causas que pone al Islam en la cúspide de los temas por tratar en la agenda internacional. En América Latina se estima que hay presencia de no menos de 6 millones de musulmanes, en su mayoría árabes.

Después de este recorrido general por el origen y la expansión del Islam, centraremos nuestro análisis en la importancia geopolítica del Islam en el mundo árabe y en Oriente Medio (incluyendo a Irán como país de mayoría musulmana, pero de raíz persa).

En esta región, desde mediados del siglo XX, se produjo una revitalización de la cultura con profundos anclajes históricos, que resurge con unas connotaciones puristas en lo religioso y radicales en los métodos22, características que son indicadores de la desilusión y el descontento, de unas poblaciones cuyos estados no fueron capaces de resolver los problemas sociales tras la independencia y descolonización, pero en cuya causa, también se encuentran factores exógenos, como lo son las políticas que las potencias han propugnado en la región con el fin de la consecución de intereses geopolíticos (rutas coloniales y contención de la URSS, zona de petróleo, gas, armas). Así la explosión de los radicalismos la entenderemos como una respuesta de las masas a la inserción del mundo árabe y del oriente medio en el sistema internacional globalizado desde un estatus de marginalidad y dependencia.

El mundo árabe

El mundo árabe, conocido como el “Corazón de Islam”, es uno de los conjuntos geográficos más importantes del mundo. En la actualidad está compuesto por 22 países que en su mayoría, se integran en la Liga Árabe (Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Líbano, Siria, Jordania, Iraq, Somalia, Sudán, Baharain, Djibouti, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Palestina). Con aproximadamente 240 millones de habitantes, la nación árabe comparte una lengua que en la actualidad es considerada la sexta más hablada del mundo y una cultura forjada por siglos de historia común, en la que la religión jugó y juega un importante papel de identificación.

Su ubicación geográfica, dominando el Mediterráneo, mar interno y centro de convergencia de tres continentes (europeo, africano y asiático), hacen al mundo árabe y al medio oriente tener una ubicación estratégica, pero por si esto fuera poco, bajo este suelo yacen 3/4 partes de las reservas de petróleo del planeta, además de importantes reservas de gas natural, hoy en día recursos necesarios para el funcionamiento de las sociedades contemporáneas. En palabras de Bichara Khader “El mundo árabe y oriente medio se enfrentan hoy a tres problemas principales: la geografía, la geología y la teología23.

Historia común

Las tierras y pueblos que hoy conforman el mundo árabe compartieron una historia desde los inicios de la civilización islámica. Todos ellos fueron parte de un Imperio, que en cabeza de las dinastías Omeya y Abbasí, vivió su época dorada, así mismo estuvieron bajo la égida de los turcos otomanos y sufrieron la decadencia a que fue abocado el Islam tras el surgimiento de la Europa moderna.

Utilizando la expresión de Samir Amín, el mundo árabe hizo de placa giratoria, conectando a través de las rutas del comercio, a Oriente y Occidente, función de mediadores que, sin embargo, no les sirvió para invertir en la generación de un tejido industrial propio, que les sirviera para potenciar un desarrollo autocentrado24.

También compartieron estas sociedades su destino como colonias, que desde el siglo XVIII se abatió sobre los pueblos árabes, proceso liderado por las potencias de la época, principalmente Gran Bretaña y Francia25. La apertura en 1869, del Canal de Suez, haría recobrar a la zona, el movimiento que la caracterizó en épocas pasadas, gracias a la reactivación del comercio, sin embargo, tampoco en esta ocasión la nación árabe se benefició con esta bonanza, al quedar la gestión del canal en manos de las metrópolis. Tras más de dos siglos de dominio colonial, a principios del siglo XX, muchos de los países que hoy conforman el Medio Oriente, asumieron la figura de protectorados por mandato de la Sociedad de Naciones (precedente de la ONU), que continuó imponiendo modelos dependientes tanto en el plano político como en el económico.

Para los años cincuenta del siglo XX, empezaron a surgir movimientos sociales y políticos que en estas sociedades, presionaron para liberarse del yugo colonial. La independencia fue un proceso lento y costoso, para la mayoría de las poblaciones árabes, pues en no pocas ocasiones, las metrópolis acudieron a la guerra y a la represión de los movimientos de liberación nacional, para mantener por la fuerza estos lazos de servidumbre. Los procesos de independencia y descolonización, culminaron en los años sesenta con el surgimiento de los estados emergentes árabes los cuales no cumplieron, en la mayoría de los casos, con las aspiraciones de estas sociedades, que habían achacado al dominio colonial la mayoría de sus males.

Con la independencia, los gobiernos de los estados árabes pusieron en marcha distintos modelos de desarrollo, que en general tendrán como consecuencia la profundización de las crisis en las que por largo tiempo se encontraban sus sociedades.

Por un lado la tendencia del socialismo nacionalista y arabizante, que obtuvo gran protagonismo durante el proceso de descolonización y que se impuso en Iraq y en Siria, con el partido Baaz, en Egipto con Nasser y en Argelia con el FLN de Boumedian26. Esta tendencia optó por una modernización moderada, para responder al desafío de occidente y tratar de superarlo. Se trataba de aprovechar aquellos aspectos más válidos de la sociedad occidental y adaptarlos a las realidades de la sociedad islámica, reavivando a través del panarabismo, la Umma árabe, es decir, la unión de los pueblos y tierras del corazón del Islam. Esta tendencia contó con gran respaldo popular hasta hace unas décadas.

Otra de las tendencias fue la defensa de la occidentalización radical, por parte de unos líderes que asumieron que modernizarse exigía imitar a occidente. Éste fue el camino escogido en Turquía por Ataturk y seguido en Irán por los Palhevi. El modelo elegido fue el Estado laico y la neutralidad confesional unidos al combate de cualquier tipo de manifestación externa de religiosidad: se trataba de una verdadera capitulación cultural que chocaba fuertemente con los planteamientos de la religión musulmana.

El fracaso de estas experiencias ha tenido graves consecuencias para las sociedades islámicas, puescon la descolonización se habían abierto grandes esperanzas que no se vieron cumplidas. Tras la descolonización, las nuevas elites educadas en los ambientes laicistas europeos asumieron la herencia colonial con unos modos políticos que, inevitablemente, chocaron con la inmensa mayoría de la sociedad civil. La corrupción del poder, añadida al nacimiento de un Islam “oficial”, protegido por el Estado para legitimarse, provocó en poco tiempo la aparición de partidos, asociaciones o movimientos que reclamaron la aplicación estricta de la sharía, como principal seña de identidad frente al demonizado laicismo occidental.

Un elemento que marcó un punto de inflexión en el desarrollo de las sociedades árabes, fue el descubrimiento de las mayores reservas de petróleo27 del mundo bajo su suelo. Desde ese momento, los árabes entendieron que el crudo podría ser utilizado como un arma estratégica para hacer oír su voz en el sistema internacional. En ese contexto surgió la OPEP (Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo), como foro de concertación político-económico. Ni siquiera las enormes riquezas obtenidas con la explotación del petróleo, lograron acercar el tan anhelado progreso a las sociedades árabes. Las rentas petroleras engendraron grandes inequidades e injusticias sociales, siendo doblemente confiscadas, por un lado por los grandes consumidores mundiales y, por otro, por los regímenes en el poder en los países rentistas.

Tras los dos choques petroleros (1974 y 1979) los países árabes contrajeron grandes deudas que generaron a principios de los años ochenta, una crisis sin precedentes, provocada por los compromisos adquiridos en la devolución de los préstamos. De esta situación se originaron los planes de ajuste estructural, que diseñados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, propenderían por una liberalización y apertura de las economías árabes, lo cual desencadenó graves conmociones estructurales al interior de estos sistemas, que fueron difíciles de controlar, los procesos de privatización y la reducción del gasto público, acabaron por abrir una crisis generalizada de deslegitimación de los estados. En el mundo árabe el tandem democracia-libre mercado no se cumplió a rajatabla: a pesar de que desde los años ochenta se dan fuertes demandas reivindicando políticas de democratización y pluralismo, no podemos decir que en el espectro de los regímenes de la región existan democracias en lo esencial, la instauración de las economías de mercado liberales acentuaron el carácter represivo del poder.

Desde los años noventa las sociedades árabes presentan las siguientes tendencias28: aumento de la deuda, pauperización de grandes masas de población, reducción constante del poder de compra, desempleo de alrededor del 30% de la población activa, aumento de la marginalidad, desaparición de las clases medias surgidas de los empleos públicos estatales, incremento de las diferencias sociales por el aumento en la concentración de la riqueza y el ingreso, aumento de la migración (legal o ilegal) hacia el norte...

El tunecino Chadi Ayari, profesor de relaciones financieras internacionales en Francia, concluye en un análisis sobre la dimensión económica del mundo árabe:

«El mundo árabe se presenta hoy como un apéndice del orden económico mundial, depende de occidente para su alimentación, a pesar de sus inmensas riquezas agrícolas, está gravemente subindustrializado, a pesar de sus materias primas y recursos naturales, científicamente y tecnológicamente atrasado, a pesar de sus grandes recursos en capital humano»29.

La situación de crisis generalizada (económica, política y social) que caracteriza al mundo árabe en la actualidad, ha generado en estos pueblos un sentimiento de frustración y desencanto que es el caldo de cultivo que explica la explosión del islamismo extremista. Así, la explosión de los radicalismos la entenderemos como una respuesta de las masas a la inserción del mundo árabe y del oriente medio en el sistema internacional globalizado desde un estatus de marginalidad y dependencia.

El Islam caló en las masas desposeídas como una forma de solucionar sus problemas, sin embargo, este discurso es en la actualidad instrumentalizado por muchos líderes con fines políticos.

El surgimiento del islamismo en el mundo árabe

Aunque el surgimiento del islamismo con características radicales no es nuevo en la región árabe, ya que este proceso se inicia desde principios del siglo XX, es en la actualidad en que el fenómeno se visualiza con fuerza por la profundización de las crisis en estas sociedades y las reacciones violentas ante las mismas.

Cuando la religión entra a interferir y se mezcla con lo político se habla, entonces, de islamismo, es así como la religión es instrumentalizada, convirtiéndose en un elemento de lo político que tiene una gran potencialidad movilizadora y que es utilizado: o bien como un medio (para llegar al poder) o como un fin en sí mismo para legitimar en este caso la lucha armada.

El islamismo es una doctrina que demanda la adhesión total de los humanos a la ley sagrada del Islam y rechaza, en la medida de lo posible, cualquier influencia exterior. Está imbuido de una profunda hostilidad hacia los no musulmanes y, muy especialmente, hacia el mundo occidental. Trata, en definitiva, de convertir el Islam, una religión y una cultura, en una ideología político-religiosa.

El islamismo es muy diferente del Islam tradicional y del islam como creencia espiritual, es una ideología surgida en el siglo XX y que responde a problemas de una sociedad urbana con problemas económicos graves propios de su época. Aunque arrastra a mucha población pobre, sus dirigentes no pertenecen a los estratos más humildes de las sociedades musulmanas, son más bien reclutados entre clases medias relativamente prósperas y cultas.

La revolución islámica en Irán en 1979 permitió acceso al poder político de estas capas medias por primera vez en la historia. Otros países como Sudán y Afganistán establecieron sistemas similares. Existen importantes movimientos en muchos países árabes y musulmanes, movimientos que en algunos casos, aunque mínimos, han optado por una deriva terrorista.

Evolución del islamismo radical

A principios del siglo XX, y como cuestionamiento a los regímenes coloniales impuestos a la mayoría de los países árabes desde el siglo XVIII por las metrópolis europeas (fundamentalmente Francia y Gran Bretaña), el Islam resurgió con fuerza dando respuesta a los procesos de aculturación sufridos por estas naciones, en las que en muchos casos se les negaron la posibilidad de hablar su lengua, el árabe y de profesar su religión, el Islam. Esta prohibición en muchos casos estuvo acompañada de una fuerte represión.

En los años 20 y 30 del siglo XX se da inicio a un proceso de recuperación cultural (lengua, historia y las bases religiosas) con la creación de asociaciones culturales30 islámicas, ejemplos de estas asociaciones son los Hermanos Musulmanes.

Durante los años cincuenta el Islam sirvió de base, como sustrato ideológico-político para llevar a cabo la lucha por la independencia de algunos pueblos árabes colonizados, a través de movimientos de liberación nacional.

A grandes rasgos, puede decirse que el proceso de construcción de los nuevos Estado-nación árabes e islámicos ha conocido tres etapas en un corto tiempo:

1. La legitimidad de las nuevas elites gobernantes basada en la lucha por la independencia y que da lugar a una corrupción generalizada con olvido de las necesidades más perentorias de la sociedad civil (1960-1980).

2. Una tímida apertura democrática, pensada como escenario de supervivencia de los sistemas establecidos y que permitió a la oposición islamista organizarse para reclamar la aplicación de la ley islámica con el consiguiente temor occidental alimentado por la revolución iraní (ejemplo, Argelia tras el triunfo en las elecciones de 1992 de este grupo integrista).

3. Una posterior represión de la oposición islamista, que se fragmenta en grupos, algunos de los cuales optan por la violencia.

La explosión del fundamentalismo islámico en el mundo árabe

Las palabras que siguen tratan de explicar en qué consiste el fenómeno del islamismo y de analizar su proyección política en el mundo árabe actual. Para ello es necesario aclarar algunos conceptos que a menudo utilizamos indistintamente.

Islamista: hace referencia al que pone al Corán como inspirador supremo de sus actos, más preocupado por la moral y práctica religiosa que política.

Fundamentalista: utiliza la religión con el objeto de adueñarse del poder político, o influir en él, si es preciso por la fuerza, imponiendo la tradición y la ley islámica.

Integrista: designa a los que defienden la interpretación más tradicional e inmovilista de su religión. Desde la década de los ochenta se presenta un aumento y expansión de fenómenos como el fundamentalismo (uso de la religión con fines políticos). El fenómeno fundamentalista no es ni mucho menos exclusivo ni característico del Islam, esta tendencia se puede presentar en cualquiera de las religiones monoteístas, de hecho surge en el seno del cristianismo en el siglo XIX, sin embargo, es en el Islam, específicamente árabe, donde esta tendencia se agudiza en la actualidad. La tendencia al fundamentalismo aumenta en situaciones de crisis, económica, política, social y cultural, y pretende una vuelta a las raíces como solución a los problemas existentes, revitalizando lo que un día hizo grande y respetado al Islam, en contraste con las humillaciones presentes. El compromiso religioso tiende a aumentar en periodos de dificultad, cuando las transformaciones y cambios culturales amenazan pautas tradicionales de comportamiento, poniendo en peligro los cimientos del sistema de valores por las que se rigen.

En un artículo el profesor Hrair Dekmejian, define como características de este fenómeno31:

-Generalidad, en los países islámicos.

-Policentrismo: no existe un solo foco de irradiación.

-Persistencia: del fenómeno a través del tiempo.

Las señas de identidad del fundamentalismo son:

-Confusión, Estado y religión.

-Compromiso personal, con los cinco pilares y a trabajar por una sociedad ideal en la tierra.

-Islamizar la modernidad, en lugar de modernizar el Islam. Xenófobo y anti-occidental, se considera a occidente el origen de gran parte de los problemas que hoy sufren los pueblos árabes32.

Hoy por ser EE.UU. la cabeza de la civilización occidental, el antiamericanismo se convierte en un sentimiento que no hace más que aumentar en estas sociedades con las últimas guerras, que en contra del terrorismo33 han servido para atacar a países islámicos (Afganistán, Iraq). Este movimiento se extiende con enorme rapidez en los últimos años, ligados a la crisis que hoy vive el mundo islámico, y en particular el árabe, muchas son las razones que lo explican, destacaremos con Jorge Dezcallar34:

1. La existencia de un gran problema de identidad, creado por la dominación colonial, que enfrentó a dos sociedades basadas en esquemas de valores diferentes, los europeos impusieron la proclamación de la separación entre el orden temporal y el espiritual, sin comprender ni aceptar la realidad local.

2. La independencia no mejora la situación, rompiendo el equilibrio antiguo de las sociedades musulmanas.

3. El impacto modernizador, por la imposición de modelos de desarrollo foráneos que no funcionaron y que son ajenos a la realidad de esta sociedad, generó una profunda crisis cultural, lo que reafirmó la necesidad del retorno a las raíces del Islam y el rechazo al materialismo y a la secularización inducidas por Occidente.

4. Desafección y divorcio entre las poblaciones y los regímenes políticos, carentes de apoyo popular, que no responden a las aspiraciones de sus respectivos pueblos, y que en la mayoría de los casos se mantienen en el poder por la fuerza de la represión

5. En ocasiones el fundamentalismo se fomenta desde el poder cuando le es útil a este, para darle legitimidad y contenido ideológico a su mensaje político.

6. La existencia de cada vez mayores desigualdades económicas y sociales y que, además, se han acentuado en los últimos años. Estas diferencias se expresan tanto al interior de cada Estado (donde cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres por el aumento en la concentración del ingreso), como entre países (dentro del mundo árabe se distinguen tres conjuntos geográficos: que son el Magreb, oriente árabe, el Mashriq u oriente medio, y el valle del Nilo), además de las diferencias geográficas se presentan entre ellos graves diferencias en los PIB (países muy ricos como Kuwait con más de 20 mil dólraes de renta per cápita o Qatar en oposición a Mauritania con 200 dólares), que en la mayoría de los casos son explicadas por la renta del petróleo. Esta situación ha contribuido a la profundización en la ruptura de la Umma, comunidad islámica solidaria.

7. Falta de verdadera democracia, de canales de participación en la cosa pública, la represión de los movimientos populares y de izquierdas favorece el fundamentalismo. A pesar de la defensa a ultranza de la democracia como pilar de las sociedades occidentales, Europa y EE.UU. apoyaron la ilegalización de partidos islámicos, que en elecciones democráticas obtuvieron gran apoyo popular. Este capítulo dio origen a una de las guerras civiles más sangrienta en la época contemporánea, la guerra civil argelina.

8. La falta de solución al problema palestino, la profundización de la violencia y las masacres al que está siendo sometido este pueblo, el apoyo de occidente a Israel para neutralizar a lo árabes, han producido una profunda frustración para las masas35. En muchos casos la causa palestina ha sido instrumentalizada desde el poder para explotarla en beneficio propio. Caso Sadam Hussein es buen ejemplo de ello.

9. Apoyo occidental a grupos fundamentalistas cuando interesa por razones estratégicas; es el caso consabido del apoyo de EE.UU. a los muyahidin entre los cuales el hoy terrorista Bin Laden, en los años ochenta para luchar contra el avance soviético en Afganistán. O del apoyo de este mismo país al asesinado Sadam Hussein en Iraq, para evitar el contagio de la revolución islámica de su vecino Irán. O el apoyo de Arabia Saudí a muchos grupos fundamentalistas de la región.

10. Triunfo de la revolución iraní en 197936, que reforzará el carácter del Islam como liberador de los oprimidos, y su imagen combativa de anticolonial y antioccidental, tras años de un régimen tutelado por EE.UU. en cabeza del Sha.

11. Las guerras del Golfo han levantado profundos resentimientos antioccidentales entre las masas árabes. Resentimiento que aumentó enormemente con la guerra emprendida contra el terrorismo, y en la que la mayoría de estados en la lista del eje del mal son musulmanes y deben ser combatidos. Esta humillación colectiva genera un aumento del fundamentalismo.

12. El mundo árabe por su importancia geopolítica, se convierte en el campo de batalla en el que la UE y los EE.UU., luchan por la consecución de la hegemonía, en una región de la que dependen para el suministro de recursos estratégicos vitales para su desarrollo. Ejemplos claros son la Asociación Euromediterránea37, propuesta por la UE a algunos países árabes con funcionalidad de control sobre el área, y que impide la configuración de un espacio árabe integrado, dividiendo aún más a la Umma38. Otro ejemplo es el proyecto Eizenstat, diseñado y propuesto por EE.UU. a la región en clara competencia con el proyecto europeo.

13.Mantenimiento de unas relaciones norte/sur injustas, que dan lugar a una situación de dominio económico, político y cultural, percepción que se acrecienta en la actualidad por el debate a fondo en las sociedades árabes sobre temas que les conciernen como la política de petróleo, las migraciones, la guerra. 

*El Islamismo radical y, por tanto, minoritario es la forma político-religiosa que reviste la ortodoxia musulmana cuando ésta se ve enfrentada a los problemas de la modernidad. Es un conjunto teórico y doctrinal que propone una alternativa mesiánica revolucionaria y universal a la hegemonía occidental, es un movimiento de resistencia que en la actualidad no acepta las bases que rigen el nuevo orden mundial, cuestionando que los conflictos y las guerras tengan un origen puramente cultural, un orden que genera conflictos por no generar las condiciones necesarias para la vida digna de la integridad de la humanidad, un orden que necesita con urgencia ser revisado, reconstruido. En este sentido significa el rechazo al materialismo, la secularización y la inmoralidad inducidos por la dominación occidental y muchos dirigentes occidentales postulan que el retorno a los preceptos islámicos es la solución a los problemas contemporáneos.

Esta revisión debe, sin duda, aportar en la creación de modelos de desarrollo incluyentes, en los que la cooperación y no la imposición, sea la norma, en el que las relaciones sean de interdependencia y no de dependencia, en el que la compenetración cultural haga desaparecer a la imposición, en fin, una globalización en la que quepamos todos desde la igualdad y desde la diferencia: sin estos componentes es difícil imaginar un horizonte de paz para el planeta.

Notas
* Fecha de entrega, 23 de julio de 2004. Fecha definitiva 24 de agosto de 2004. Fecha de aceptación, 6 de octubre de 2004.
1 Villepin de D., 2003, “Islam y Occidente”, en Revista Política Exterior, N°. 95, septiembre.
2 Kishan Thussu, D., “Como se manipula la información sobre el terrorismo: La demonización del Islam”, en Economic and Political Weekly, Mumbai, 1997.
3 Said, Edward, Orientalismo, Libertarias/Prodhufi, S.A., 1990.
4 Said, Edward, Covering Islam. How the media experts determine we see the rest of the world. Routledge and Kegan Paul, London, 1985.
5 “Shipshape. A Reorganized Military for a New Global Role”. www.rand.org/publications. 6 Huntington, S., Summer, “The Clash of Civilitations?”, en Foreign Affairs, Vol. 72, N° 3, 1993.
7 Ramonet, Ignacio, “Geopolítica del caos”, Ed. Le Monde Diplomatique, 1997.
8 Esposito, J., The Islamic Threat: Myth or Reality, Ed. Oxford University Press, 1999.
9 Carothers, T., “Promoting Democracy and Fighting Terror”, en Foreign Affairs, January-February, Vol. 82, N°. 1, 2003.
10 Sodaro, Michael, J., “Nation-States, Nationalism and Supranationalism”, en Comparative Politics a Global Introduction, N. Y., Ed. MacGrawHill, 2001.
11 Miralles, R., “Islam y mundo árabe, en la escuela y medios de comunicación”, en Revista Verde Islam, N°.12, Año 5, España, 2000.
12 República Islámica de Irán, el Corán (texto coránico en español difundido por las embajadas iraníes en el mundo), 1995.
13 Moro, L. V., “Consideraciones en torno al Islam y la contemporaneidad”, en Revista Verde Islam, España, 2000.
14 Khalifa Rashad. “La llave: Al Fatehah”, ponencia presentada en Seminario de Magos de la Tierra, Picarquín, Chile, 2000.
15 Poupard, Paul, Diccionario de religiones, Ed. Herder and Herder, 1998.
16 De Pino, Domingo, “Islam: ortodoxia y pluralismo”, en Revista Política Exterior, N° 42, V. IX, 1995.
17 Esposito, J., The Oxford history of Islam, Ed. Oxford University Press, 2000.
18 Balta, Paul, El Islam, Barcelona, Ed. Salvat, 1996.
19 Etienne, Bruno, El islamismo radical, España, Ed. Siglo XXI Editores, 1996.
20 Santoni, Eric, El Islam, Madrid, Ed. Acento Editorial, 1994.
21 Freeman-Grenville and Stuart Munro-Hay, Historical Atlas of Islam, 2002.
22 Sablier, Edouard, “Bajo el integrismo islámico: un proyecto de revolución mundial”, en Revista Política Exterior, N° 35, V, VII, 1993.
23 Khader, Bichara, “La Resurgence Islamiste dans le Monde Arabe”, en la website del Movimiento Federalista Europeo, www.mfe.it
24 Amín Samir, “Islam político y globalización imperialista”, en Revista Insignia, Octubre, 2001.
25 “El colonialismo europeo y el Islam”, en http://www.aunmas.com. Website destinada al análisis del mundo islámico.
26 Etienne, Bruno, El islamismo radical, España, Ed. Siglo XXI Editores, 1996.
27 Jáuregui Adell, Juan, Y en el centro, el Islam, Barcelona, Ediciones 29, 1996.
28 Martín Muñoz, Gema, “Arab Status Islamism and the West”, en Online Global Magazine Open Democracy: Free Thinking for the World. www.opendemocracy.net, 2002.
29 Ayari Chadi, “La dimensión económica, el mundo árabe y la batalla económica del nuevo orden mundial”, en Revista Eurosur. www.eurosur.org, 1992.
30 Sehimi, Mustapha, “No todo es integrismo en el Islam”, en Revista Política Exterior, N°58, V. XI, 1997.
31 Dekmejian, Hrair, “Islam in Revolution: Fundamentalism in the Arab World”, en Dekmejian, Contemporary Issues in the Middle East, 2nd. Ed. Syracuse, N.Y, Syracuse University Press, 1995.
32 Hadas, Samuel, “Fundamentalismo religioso y política”, en Revista Política Exterior, Vol. 50, marzo-abril 1996.
33 Trujillo Julio, “La cortina de humo del terrorismo”, en Revista Política Exterior, N° 66, V. XII, 1998.
34 Dezcallar, Jorge, “El fundamentalismo islámico en el mundo árabe: las razones de su éxito”, en Revista Política Exterior, N° 1, Vol. V, 1998.
Bibliografía
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-Esposito, J., The IslamicThreat: Myth or reality, Ed. Oxford Univesity Press, 1999.
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