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Introducción al ádab islámico (II)

La tarea más importante y elevada del ser humano en este mundo es la búsqueda de conocimiento

07/12/2010 - Autor: Hashim Cabrera - Fuente: Webislam
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Sello de Muhámmad
Sello de Muhámmad

Concepto y experiencia del ajlaq. Responsabillidad consciente

El ser humano aparece en el Corán como parte esencial de la creación de Dios, como Su expresión y representación distinguida (jalifa) en el mundo. Esta distinción que Dios hace al ser humano sobre las demás criaturas, este privilegio, está inevitablemente acompañado de un incremento de la conciencia (haqq) y, por lo tanto, de la responsabilidad (ajlaq).

El Corán nos dice que, cuando Dios ofreció la ámana a Sus criaturas, las montañas la rehusaron porque la ámana implica, al mismo tiempo que descorrer un velo, la adquisición de un compromiso, de una carga. El ser humano, finalmente, la aceptó.

Aceptar la ámana implica necesariamente asumir la responsabilidad (ajlaq) que se deriva de la conciencia. Este ajlaq es una mirada consciente que surge de lo profundo del corazón, es una conciencia distinguida que, participando de la sabiduría divina, es capaz de contener y conocer todo lo creado. Cuando Adam, la paz sea con él, aceptó el compromiso, Dios ordenó a todas las criaturas, incluidos los ángeles, que se prosternaran ante él y lo reconocieran como jalifa, como expresión de lo divino en Su creación.

El ser humano no puede conocer a Dios, sólo puede adorarLe, de la misma manera en que Le adoran todas las cosas creadas, pero con la posibilidad de la conciencia y de la libertad, mediante un reflejo o préstamo (áman) divino que hay en su interior y que le dota, por eso mismo, de responsabilidad (ajlaq).

El ser humano forma parte de esos mundos desde la posición privilegiada que le otorga la ámana de Dios, el intelecto (aql) y con la responsabilidad consecuente a ella (ajlaq). El musulmán trata de someterse a esa Realidad que se le revela sin cesar en su corazón y va conociendo así el sentido de su vida y de su existencia. Esta revelación interior le sirve para discriminar sus actos y para valorarlos en el contexto global de la creación y en los aspectos más concretos de su existencia. El ajlaq implica:

— Ser correctos, sinceros y veraces.

— Estar conscientes y lamentar nuestros propias faltas, en vez de encontrar las faltas en los demás.

— Estar libres de preocupación, ansiedad, vanidad y ambición por el mundo y lo mundano.

— Ser indiferentes a la alabanza o a la condena del público en general.

— Adoptar una humildad y una invisibilidad apropiadas, en los espacios público y en las reuniones y asambleas.

— Estar en actitud de servicio a los demás con todos los recursos de que dispongamos.

— Buscar sanar cualquier herida que puedas haber causado en otra persona, e intentar corregir cualquier malentendido, en un plazo de tres días si es posible.

— Saber que nada bueno resultará de expresar rabia o hilaridad excesivas.

— Ser paciente en las dificultades.

— Estar libre de ambiciones y envidias, incluyendo los deseos de liderar o de enseñar.

— Estar dispuestos a luchar contra el ego en la medida que te impida actuar con el adab apropiado y darse cuenta que el Amor es el mayor aliado.

Cada momento, cada estación, y cada estado tiene su acción propia. El expresar un comportamiento adecuado en cada momento es alcanzar la medida del ádab y una expresión de consciencia, de responsabilidad, de ajlaq.

Abu Dharr narró que el Noble Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:

No desdeñéis hacer el menor de los bienes, incluso saludar a vuestro hermano con una expresión alegre.

(Muslim)

3. Los ámbitos del ádab

Cada situación y cada relación humana tienen su adab específico: existe un adab interior, de relación del creyente con Dios, un adab entre compañeros, respecto a los miembros de la familia, a las personas mayores, en el ámbito privado, en el espacio público etc…

3.1. Ámbito espiritual

— Con Dios, los seres espirituales, los profetas, los mensajeros, santos, maestros y guías.

— Con uno mismo.

3.2. Ámbito de las relaciones humanas

3.2.1 familiar

La familia es la base de la estructura social islámica. Los roles aparecen bien diferenciados, básicamente desde un punto de vista biológico, nunca espiritual o moral, con relación a las necesidades de crianza, atención y educación de los hijos.
Con los padres.

Ante los padres hay un adab a seguir, no se puede faltar a ellos aunque nos parezcan mal, aunque nos hayan desatendido, porque por encima de todo hay que reconocer en ellos nuestro origen, son nuestra genealogía, y tratarlos con afecto y declarar ese afecto y esa consideración, no es hipocresía, sino una expresión de sabiduría, una prueba de que se valora la propia vida que se tiene y que se reconoce su fuente, aunque nos desagrade esa fuente. La mujer ocupa un lugar primordial en la vida islámica. Dice el hadiz que el paraíso está a los pies de las madres. El respeto, el cuidado, el atenderles bien es una obligación básica de todo musulmán y musulmana.

Con el cónyuge.

El buen trato entre los esposos cimenta la convivencia familiar. Respeto, apoyo y dulzura en el trato son las cualidades propias del hogar musulmán.

Con los hijos

Con los hermanos

3.2.2 Social

Las mismas expresiones de atención y dulzura que han de vivenciarse en el seno de la familia han de desplegarse en al ámbito social general. De ahí la importancia del carácter. El propio Muhammad, la paz sea con él, al ser preguntado sobre la finalidad de su misión en este mundo, nos aseguró que ésta consistía esencialmente en “promover un buen carácter.”

“Del “Libro de la Profecía”, de lbn ‘Abbás quien narró que el Profeta de Allah, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:

“Soy el educando de Allah y ‘Ali es mi educando. Mi Señor me ordenó la generosidad y la piedad y me vedó la avaricia y la hosquedad. Ninguna cosa es más odiosa para Allah, Poderoso y Majestuoso, que la avaricia y el mal carácter (su’u-l-juluq) porque por cierto corrompen las obras como el vinagre corrompe la miel”.

(Maqarimul ajlaq)

Con los amigos

Con los compañeros de viaje

Con los vecinos

Los vecinos exigen de nosotros un adab, porque son los compañeros de nuestras vidas y entre todos debemos construir juntos nuestras vidas cotidianas, debiendo tolerarnos y disculparnos mutuamente y hacernos entre todos más fácil y llevadera la vida.

Con los ciudadanos

Con quienes tienen una creencia diferente

Con los no creyentes

Con los enemigos

El musulmán no puede tratar a los demás como enemigos para transgredir sus derechos y aprovecharse de sus bienes.

Relaciones sociales de género (de un musulmán o musulmana con otros de distinto género)

La atención y responsabilidad que implica la vida islámica hace que se tengan en cuenta aspectos delicados de la naturaleza humana. Una mirada es un acto de comunicación profunda, no un movimiento gratuito del globo ocular. El ser humano, hombre o mujer, tiene derecho a su intimidad, no sólo a la intimidad de su cuerpo sino, lo que es más importante, a la intimidad de su ser interior y ese se expresa ante todo a través de los ojos.

2.3. Económico-Laboral

Con los compañeros de trabajo

—De lbn Mas’ud, quien narró:

“Dijo el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él: ‘Que ninguno de vosotros me mencione algo sobre mis compañeros, porque, por cierto, quiero salir a ustedes estando con el pecho libre de conjeturas’“.

(Maqarimul ajlaq)

En la economía, en los negocios

En el Corán se considera que la economía tiene una dimensión ética, pues lo material y lo espiritual son importantes en la misma medida. A diferencia de otros sistemas y concepciones trascendentales, en el islam son importantes los aspectos materiales de la vida; el islam no niega la vida, pero los seres humanos han de aprender a convivir, a compartir desde el ejercicio de sus derechos individuales, pues cada uno será juzgado solo, por la responsabilidad exclusiva de sus propios actos.

3. Ámbito de la naturaleza y el cosmos

La tarea más importante y elevada del ser humano en este mundo es la búsqueda de conocimiento. En esa búsqueda intelectual y en ese esfuerzo de comprensión de la Realidad reside su propósito o finalidad más trascendental. Con esa conciencia de los fines y de su papel en la creación, el musulmán mantiene una visión unitaria e integral del ser humano y la naturaleza, viendo en la armonía cósmica, en su orden mismo, la expresión de la Gracia Divina (baraka) contenida en la Creación. El musulmán busca y descubre esta Gracia en la naturaleza integral, no vive contra una naturaleza profana, desprovista de contenido trascendente, pues no existe nada que no haya sido creado por Dios, que no tenga en su raíz y en su existencia el sello de Su Poder.

El hecho de ser musulmán implica necesariamente, por todo lo dicho anteriormente, una actitud de respeto hacia la naturaleza y el cosmos.

Abu Bakr, el primer jalifa bien guiado (rashidún), que asumió el liderazgo de la comunidad musulmana (Ummah) después de la muerte del profeta, recomendó no cortar árboles frutales, no diseminar las abejas, no incendiar los campos y no envenenar los pozos, ni siquiera los de los enemigos. Con ello estaba expresando en términos prácticos la conciencia ética (ajlaq) que el musulmán tiene sobre su relación con la naturaleza, principios de índole moral defendibles desde cualquier argumentación razonable. Abu Bakr, Dios esté complacido con él, estaba expresando asimismo una conciencia previsora que no tiene en cuenta el resultado inmediato, a corto plazo, sino las consecuencias que, a la larga, se derivan para el conjunto de toda la comunidad y de toda la creación. Envenenar un pozo puede, en efecto, ser un arma bélica que asegure el triunfo sobre unos determinados enemigos pero, una vez conquistado su territorio, es un recurso perdido incluso para los vencedores. No se trata de la visión ecologista que vela por la conservación de una naturaleza amenazada, sino de la conclusión de un ser humano consciente de las consecuencias que determinadas acciones pueden acarrear, sin importar la dimensión del problema.

Con los animales, las plantas, las cosas, los objetos

Animales con los que se tiene una relación diferenciada. El perro, el cerdo, la serpiente venenosa, la rata, el escorpión, etc

Con toda la creación, con el cosmos
 


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