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¿Una guerra contra un Irán satanizado?

EE.UU. quiere deslegitimar las elecciones iraníes

18/06/2009 - Autor: Paul Craig Roberts - Fuente: CounterPunch
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Cartel de propaganda electoral de Ahmadineyad en una calle de Teheran. Foto de Webislam
Cartel de propaganda electoral de Ahmadineyad en una calle de Teheran. Foto de Webislam

¿Cuánta atención merecen las elecciones en Japón, India, Argentina, o cualquier otro país a los medios de EE.UU.? ¿Cuántos estadounidenses y periodistas estadounidenses saben siquiera quién gobierna en otros países fuera de Inglaterra, Francia, y Alemania? ¿Quién puede nombrar a los dirigentes políticos de Suiza, Holanda, Brasil, Japón, o incluso China?

Sin embargo, muchos saben que Ahmadineyad es el presidente de Irán. La razón es obvia. Es satanizado a diario en los medios de EE.UU.

La satanización de Ahmadineyad por los medios de EE.UU. demuestra en sí la ignorancia estadounidense. El presidente de Irán no es quien gobierna. No es el comandante en jefe de las fuerzas armadas. No puede fijar políticas fuera de los límites establecidos por los gobernantes de Irán, los ayatolás, quienes no están dispuestos a que la Revolución Iraní sea derrocada por el dinero estadounidense en alguna “revolución” con un código de colores.

Los iraníes tienen una amarga experiencia con el gobierno de EE.UU. La primera elección democrática, después de su emergencia de una condición ocupada y colonizada en los años cincuenta, fue invalidada por el gobierno de EE.UU. El gobierno de EE.UU. instaló en lugar del candidato elegido a un dictador que torturó y asesinó a disidentes que pensaban que Irán debía ser un país independiente y no ser regido por un títere de EE.UU.

La “superpotencia” EE.UU. nunca ha perdonado a los ayatolás islámicos iraníes por la Revolución Iraní de fines de los años setenta, que derrocó al gobierno títere de EE.UU. y mantuvo como rehenes al personal de la embajada de EE.UU., considerada como “una guarida de espías,” mientras estudiantes iraníes reunían los trozos de documentos desmenuzados por la embajada que probaban la complicidad de EE.UU. en la destrucción de la democracia iraní.

Los medios corporativos de EE.UU., controlados por el gobierno, un verdadero Ministerio de Propaganda, han reaccionado ante la reelección de Ahmadineyad con una serie ininterrumpida de informes sobre violentas protestas iraníes por una elección robada. Una elección robada es presentada como un hecho, a pesar de que no existe ninguna evidencia. La reacción de los medios de EE.UU. ante elecciones documentadas como robadas durante la era de George W. Bush y Karl Rove fue ignorar la evidencia de elecciones verdaderamente robadas.

Dirigentes de los Estados títeres de Gran Bretaña y Alemania se han alineado con la operación de guerra psicológica estadounidense. El desacreditado secretario de exteriores británico, David Miliband, expresó su “seria duda” sobre la victoria de Ahmadineyad ante una reunión de ministros de la Unión Europea en Luxemburgo. Miliband, claro está, no tiene ninguna fuente de información independiente. Simplemente sigue las instrucciones de Washington y se basa en afirmaciones no fundamentadas del candidato derrotado, preferido por el gobierno de EE.UU.

Angela Merkel, canciller de Alemania, también cedió ante la presión. Convocó al embajador iraní para exigir “más transparencia” sobre las elecciones.

Incluso la izquierda estadounidense ha apoyado la propaganda del gobierno de EE.UU. Escribiendo en The Nation, Robert Dreyfus presenta los puntos de vista histéricos de un disidente iraní como si constituyeran la verdad definitiva sobre “la elección ilegítima,” llamándola “golpe de Estado.”

¿Cuál es la fuente de la información de los medios de EE.UU. y de los Estados títeres de ese país?

Nada, fuera de las afirmaciones del candidato derrotado, al que prefiere EE.UU.

Sin embargo, existen pruebas concluyentes de lo contrario. Un sondeo de opinión independiente y objetivo fue realizado en Irán por encuestadores estadounidenses antes de la elección. Los encuestadores, Ken Ballen del Centro por la Opinión Pública, sin fines de lucro, y Patrick Doherty de la Fundación New America, sin fines de lucro, describen los resultados de su sondeo en el Washington Post del 15 de junio. La encuesta fue financiada por el Rockefeller Brothers Fund y realizada en farsi “por una compañía de sondeos que trabaja en la región para ABC News y la BBC y que ha recibido un premio Emmy.”*

Las conclusiones de la encuesta, la única información real que tenemos por el momento, indican que los resultados de la elección reflejan la voluntad de los votantes iraníes. Entre la información extremadamente interesante revelada por el sondeo, está la siguiente:

“Muchos expertos afirman que el margen de la victoria del presidente en función Mahmud Ahmadineyad fue el resultado de fraude o manipulación, pero nuestro sondeo nacional de la opinión pública de iraníes tres semanas antes de la votación, mostró que Ahmadineyad ganaba por un margen de más de 2 a 1 – mayor que su margen real aparente de victoria en la elección del viernes.

“Mientras los informes noticiosos occidentales desde Teherán en los días anteriores a la elección mostraban a un público iraní entusiasta por el principal opositor a Ahmadineyad, Mir Hosein Mousavi, nuestro muestreo científico de todas las 30 provincias de Irán, mostró que Ahmadineyad iba bien adelante.

“La amplitud del apoyo para Ahmadineyad fue evidente en nuestra encuesta previa a la elección. Durante la campaña, por ejemplo Mousavi subrayó su identidad como azerí, el segundo grupo étnico por su tamaño en Irán, después de los persas, para atraer a los votantes azeríes. Nuestro sondeo indicó, sin embargo, que los azeríes prefirieron por 2 a 1 a Ahmadineyad por sobre MoU.S.avi.

“Muchos comentarios han mostrado a los jóvenes iraníes y a Internet como precursores de un cambio en esta elección. Pero nuestro sondeo estableció que sólo un tercio de los iraníes tiene acceso a Internet, mientras que los votantes entre 18 y 14 años formaban el bloque de votos más fuerte a favor de Ahmadineyad entre todos los grupos de edad.

“Los únicos grupos demográficos que en nuestro sondeo mostraron a Mousavi superando o compitiendo con Ahmadineyad fueron los estudiantes y graduados universitarios, y los iraníes con ingresos más elevados. Al realizar nuestro sondeo, casi un tercio de los iraníes tampoco se habían decidido. Pero las distribuciones de referencia que encontramos entonces reflejan los resultados entregados por las autoridades iraníes, indicando la posibilidad de que la votación no sea producto de un fraude generalizado.”

Ha habido numerosas informaciones de que el gobierno de EE.UU. ha implementado un programa para desestabilizar a Irán. Ha habido informes de que el gobierno de EE.UU. financió atentados con bombas y asesinatos dentro de Irán. Los medios de EE.UU. tratan esos informes de un modo fanfarrón como si fueran ilustraciones de la capacidad de la Superpotencia Estadounidense de hacer entrar en vereda a países discrepantes, mientras algunos medios extranjeros ven esos informes como evidencia de la inmoralidad inherente del gobierno de EE.UU.

El ex jefe militar de Pakistán, general Mirza Aslam Beig, dijo en la Radio Pastún el lunes 15 de junio, que información de inteligencia indisputable prueba que EE.UU. interfirió en la elección iraní. “Los documentos prueban que la CIA gastó 400 millones de dólares dentro de Irán para impulsar una colorida pero vacía revolución después de la elección.”

Se ha informado y discutido ampliamente sobre el éxito del financiamiento por el gobierno de EE.UU. de revoluciones de color en Georgia y Ucrania, ex soviéticas, y en otras partes del antiguo imperio soviético, y los medios de EE.UU. lo han tratado como una indicación de la omnipotencia y del derecho natural de EE.UU. y algunos medios extranjeros como una señal de la interferencia de EE.UU. en los asuntos internos de otros países. Ciertamente es posible que Mir Hosein Mousavi sea un agente comprado y pagado del gobierno de EE.UU.

Sabemos a ciencia cierta que el gobierno de EE.UU. tiene operaciones de guerra psicológica que apuntan a estadounidenses y extranjeros a través de los medios de EE.UU. y del extranjero. Muchos artículos han sido publicados al respecto.

Hay que pensar en la elección iraní desde un punto de vista de sentido común. Ni yo, ni la vasta mayoría de los lectores, somos expertos en Irán. Pero desde un punto de vista de sentido común, si tu país estuviera bajo una constante amenaza de ataque, incluso de ataque nuclear, de dos países con establishments militares mucho más poderosos, como en el caso de Irán frente a EE.UU. e Israel, ¿abandonarías al mejor defensor de tu país y elegirías al candidato preferido de EE.UU. e Israel?

¿Crees que el pueblo iraní habría votado por convertirse en un Estado títere de EE.UU.?

Irán es una sociedad antigua y sofisticada. Gran parte de la clase intelectual es laica. Un porcentaje significativo, pero pequeño, de la juventud ha sido esclavizado por la devoción occidental al placer personal, y a la absorción por sí mismo. Esa gente es fácilmente organizada con dinero estadounidense para rechazar las limitaciones islámicas y gubernamentales a la conducta personal.

El gobierno de EE.UU. se aprovecha de esos iraníes occidentalizados a fin de crear una base para desacreditar la elección iraní y al gobierno de Irán.

El 14 de junio, el McClatchy Washington Bureau, que a veces trata de presentar noticias reales, accedió a la guerra psicológica de Washington y declaró: “El resultado de la elección de Irán hace que el esfuerzo de acercamiento de Obama sea más difícil.” Lo que vemos en esto es la aparición de la excusa para el “fracaso diplomático,” dejando sólo una solución militar.

Como persona que lo ha visto todo desde dentro del gobierno de EE.UU., creo que el propósito de la manipulación por el gobierno de EE.UU. de los medios estadounidenses y de los gobiernos títeres tiene el objeto de desacreditar al gobierno iraní mostrándolo como opresor del pueblo iraní y frustrador de la voluntad del pueblo iraní. De este modo el gobierno de EE.UU. prepara a Irán para un ataque militar.

Con la ayuda de Mousavi, el gobierno de EE.UU. está creando otro “pueblo oprimido,” como en el caso de los iraquíes bajo Sadam Husein, que necesita que vidas y dinero estadounidenses lo liberen. ¿Ha elegido Washington a Mousavi, el candidato estadounidense a la elección iraní, para que se convierta en el gobernante títere de EE.UU., para Irán?

La gran superpotencia macho está ansiosa de restaurar su hegemonía sobre el pueblo iraní, para ajustar cuentas con los ayatolás que derrocaron el régimen estadounidense en Irán en 1978.

Ése es el guión. Lo veis a toda hora en la televisión de EE.UU.

Hay un sinnúmero de “expertos” para apoyar el guión. Por ejemplo, entre cientos, tenemos a Gary Sick, quien antes sirvió en el Consejo Nacional de Seguridad y que actualmente enseña en la Universidad Columbia:

“Si hubieran sido un poco más modestos y dicho que Ahmadineyad había ganado por un 51%,” dijo Sick, los iraníes podrían haber dudado, pero lo hubieran aceptado mejor. Pero la afirmación de que Ahmadineyad

ganó con un 62,6% de los votos, “no es verosímil.”

“Pienso,” siguió diciendo Sick, “que marca un verdadero punto de transición en la Revolución Iraní, de una posición en la que se afirma que su legitimidad proviene del apoyo de la población, a una posición que se basa cada vez más en la represión. La voz del pueblo es ignorada.”

La única información concreta disponible es el sondeo mencionado anteriormente. El sondeo estableció que Ahmadineyad era el candidato preferido por un margen de dos a uno.

Pero como en todo lo que tiene que ver con la hegemonía estadounidense sobre otros pueblos, los hechos y la verdad no son relevantes. Dominan las mentiras y la propaganda.

Consumido por su pasión por la hegemonía, EE.UU. es impulsado a prevalecer sobre los demás, y que la moralidad y la justicia se vayan al diablo. Este guión que amenaza al mundo seguirá en vigor hasta que EE.UU. se vaya a la bancarrota y haya enajenado hasta tal punto al resto del mundo para que se quede aislado y despreciado por todos.

*El informe Ballen-Doherty en inglés se encuentra aquí.
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del tesoro en el gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good Intentions.” Para contactos, escriba a: PaulCraigRoberts@yahoo.com
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.
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