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La llegada del Islam a las dos Américas antes de Cristóbal Colón

Texto de la conferencia del profesor Ali Kettani en la Asociación de los churafa Kettani para la Cooperación y la Cultura, en Octubre de 2000.

17/11/2008 - Autor: Ali ibn al Muntasir El-Kettani
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El mapa de Al-Idrissi (1154).
El mapa de Al-Idrissi (1154).

El texto que Webislam publica como primicia a continuación, reproduce la traducción del árabe de la conferencia pronunciada por el extinto profesor Ali Kettani, pionero de la nueva difusión de la cultura islámica en Europa y América y fundador de la ciencia de las minorías musulmanas, en la Asociación de los churafa Kettani para la Cooperación y la Cultura, en Octubre de 2000.

Bismillah arrahman arrahim.

El tema realmente goza de una gran importancia y despierta mucho interés y a mí mismo empezó a interesarme desde que residía en Estados Unidos. La historia, tal y como dicen los mismos estadounidenses, es el relato de los triunfadores, “History is the story of the rankers”; es decir, cuando oímos decir que Cristóbal Colón descubrió América, si no hubiera sido porque tras dicho descubrimiento los europeos obtuvieron la hegemonía sobre el nuevo mundo, la historia del descubrimiento de América por parte de los europeos hubiese sido un cuento de hadas; ya que, en realidad, no fue Colón quien la descubrió, sino que muchas otras civilizaciones ya la conocían con anterioridad, sobre todo la civilización musulmana.

Voy a exponer mi teoría a partir de tres referencias bibliográficas:

La primera hace referencia a un libro de gran importancia y que está a punto de publicarse y del cual tengo la versión electrónica en español. Se titula África versus América y su autora, Luisa Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sedonia, una gran señora de las familias más conocidas de España, vive aún en su palacio cercano a la ciudad andaluza de Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del Guadalquivir. Posee una enorme biblioteca que incluye documentos inéditos y únicos que versan, en general, sobre la historia de Al-Ándalus y, en particular, sobre la presencia islámica en América antes de la llegada de Cristóbal Colón, puesto que sus antepasados fueron soberanos de España, generales del ejército español, así como gobernantes en Al-Ándalus y almirantes de la marina española. Por tanto, los documentos que están en su posesión gozan de una gran importancia.

El segundo libro es un conjunto de artículos que he redactado junto al Doctor Mujtar Ombo y, patrocinado por el primer ministro libanés, Rafiq al Hariri, incluye una enciclopedia sobre la presencia de los musulmanes en el mundo actual, en los que dos tomos de dicha enciclopedia hablan del Islam en América. El primer artículo es de Abdulla el Hakim Quik, un norteamericano musulmán, muy conocido por su labor como profesor de la Universidad de Toronto, perteneciente a los muyahidines de América y miembro del grupo Black Tigers. Sus artículos resultan muy interesantes y de gran importancia en lo que a la presencia precolombina del Islam en América se refiere.

El tercer libro, en inglés y también muy interesante se titula The Malingers, un titulo al que nadie da importancia al leerlo y que hace referencia a un pueblo al que en ocasiones se le suele llamar “The white of the Appalachians”, los blancos de los Apalaches, cordillera ubicada al este de los Estados Unidos, donde en efecto vive un pueblo cuyos habitantes son llamados “malingers”. Uno de ellos se llama Brand Kennedy y fue el autor de este libro sobre los orígenes de los malingers, patrocinado por la Universidad de Virginia, y que demuestra que sus orígenes se remontan a los descendientes musulmanes andalusíes de Portugal, los cuales conservaron sus costumbres islámicas hasta el día de hoy. Uno de los personajes más destacados de este pueblo quizás sea Abraham Lincoln, pues la abolición de la esclavitud protagonizada por él fue, de forma indirecta, una venganza contra el Al-Ándalus de los cristianos, ya que la historia no suele borrarse tan fácilmente.

Con esta interesante introducción, me gustaría resumir los puntos más importantes de mi conferencia y que son los siguientes:

Primero: ¿Cuáles son las pruebas que aseguran la presencia musulmana anterior a Cristóbal Colón en América?

Segundo: Dicha presencia anterior a Cristóbal Colón, ¿conserva aún sus huellas hasta el día de hoy o ha sido destruida? Esta pregunta emana de mi interés por el futuro del Islam en todo al mundo, y es a lo que le he llamado “Residual Islam around the world”, los enclaves aislados del Islam en el mundo, que existen en naciones enteras, como resultado de la expansión del Islam por regiones de los cinco continentes del mundo Quiero decir con esto que el retorno del Islam a aquellas zonas sería de una gran facilidad y de ello pondremos ejemplos en América.

Tras esta introducción, me gustaría volver a decir que el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón no fue sino una mentira clarísima, ya que actualmente existen pruebas fehacientes y suficientes como para saber que los escandinavos llegaron a América unos mil años antes que Cristóbal Colón. Otro ejemplo de ello es que Toll Hoyer Dalida, que, como sabéis, salió de la ciudad marroquí de Asafi con un barco de papel de papiro y atravesó con facilidad el Atlántico hasta llegar a América, demostró así igualmente que los egipcios antiguos también fueron a América. Así pues, se mantenían relaciones con América antes y después del Islam, en particular, durante el mismo, por parte de los mismos pueblos islámicos.

Así que el término “descubrimiento” es una leyenda que hemos dejado circular fácilmente entre nosotros y que hemos enseñado a nuestros hijos. Lo que voy a decir nunca ha sido enseñado ni en las escuelas islámicas ni en otras, ya que la mayoría de los documentos sobrantes se encuentran actualmente en Occidente. Desgraciadamente, de nuestros documentos árabes no poseemos nada, simplemente porque nuestros investigadores no han investigado, ya que si hubiesen investigado habrían encontrado. Por supuesto, la tarea no sería fácil para ningún investigador, ya que en los documentos antiguos no se mencionaría algo llamado “el continente americano”, pues antiguamente los continentes no se dividían como lo hacemos hoy, sino que se distinguían por el clima y, así, se hablaba del clima de tal región, el clima de tal otra, etc. Al mencionar a África se mencionaba su clima y se consideraba a América como parte de África. Voy a dividir mi charla sobre la presencia islámica en América antes de Cristóbal Colón como expansión desde dos zonas:

- La primera desde Marruecos hasta el Andalus.

- La segunda desde la África árabe islámica, que es islámica en su conjunto, por supuesto.

La primera zona, Marruecos y Al-Ándalus:

Primero, hablamos de las pruebas y los documentos que existen actualmente, en particular de los términos y las huellas idiomáticas, pues en el idioma de los indios existen muchos términos árabes y beréberes, los cuales no pudieron haber existido si no hubiese existido una antigua civilización árabe y bereber en tal lugar. Además seguiremos comentando las realidades históricas citadas en los libros antiguos, tanto árabes como extranjeros, así como los documentos que siguen existiendo hasta el día de hoy, a pesar del gran esfuerzo de los españoles para borrar cualquier huella del Islam o de la existencia islámica en el continente americano y todo ello con tal de falsificar la historia.

Antiguamente, los árabes llamaban al Océano Atlántico el Mar de la Oscuridad. Si nos fijamos en las pruebas arqueológicas, descubrimos que se han descubierto escrituras en América del Sur en árabe, ¿quién la hizo llegar hasta allí? Y en muchas regiones se descubrieron tesoros de monedas de oro romanas e islámicas. Habitualmente, si se descubriese un tesoro en un sitio, la fecha del acuñamiento puesta en la moneda es la que se considera fecha de llegada de dicho tesoro a tal lugar, cosa obvia en el campo de la investigacion cientifica. La última moneda en ser descubierta se remonta al siglo VIII, o sea, que un barco islámico llegó a aquel sitio en el siglo VIII dejando allí el oro que llevaba.

Vamos a analizar lo que hemos mencionado, un pequeño ejemplo de lo mucho que queda aún por citar, de lo mucho que viene en los libros árabes más relevantes. Por ejemplo, Abu Al Hassan Ali Ibn Al Hassan al Masudi, dijo en su libro titulado Muruy addahab wa maadinu al yawhar, “los prados de oro y los metales de joyas” y escrito en 956, que un aventurero de Córdoba llamado al yakhyaj Ibn Said Ibn al aswad, cruzó el Mar de la Oscuridad (el Atlántico) junto a un grupo de amigos hasta que llegó a una tierra situada detrás del mar y volvió en 889. Puede ser que quien hubiese leído esta historia en aquella época, hubiese considerado al autor senil, pero tengo aquí un fragmento de las palabras de Masudi que os voy a traducir más adelante, palabras relacionadas con el viaje de al-Yajyaj. Éste, al volver de su viaje, confirmó haber encontrado a gente que vivía en aquella tierra y, no sólo eso, sino que además, cuando dibujó un mapa del mundo, puso detrás del Mar de la Oscuridad una tierra a la que llamo “la tierra desconocida”. Con esto dejó clara la existencia de una tierra más allá, contrariamente a lo que se creía y como pretendían los europeos en sus mapas y libros. O sea, que en el siglo IX, los musulmanes ya sabían que existía una tierra más allá del Mar de la Oscuridad y que no se refería a la India, tal y como confirmaba Cristóbal Colón, que viajó a aquella tierra y volvió, vivió y murió creyendo que de la India se trataba. Nunca le pasó por la cabeza que había descubierto una tierra nueva. Esto es lo que ha llevado a que los europeos hasta el dia de hoy, llamen, y con toda ignorancia a América la India Occidental, « L’Inde Occidental » o « West India ».

Tenemos otro documento histórico en la tradición árabe, lo que nos contó Omar Ibn al Qutiya, que relata el viaje de Ibn Farruj al Andalusí en el año 999, de cuyo relato destaco que Ibn al Farruj no llegó a América sino que visitó las Islas Canarias en el Atlántico, y de ahí viajó a otras islas del mismo océano, describió los habitantes de Canarias y volvió a Al-Ándalus.

Tenemos otra historia mucho más detallada de todo lo que he citado anteriormente y que, tal vez, sepamos todos. Se trata de la historia del ceutí Cherif al Idrissi, que vivió en el siglo XII, entre los años 1099-1180. Cherif 1Hammudi Idrissi, fue un gran conocedor geográfico que Roger, rey normando de Sicilia, abierto y tolerante con el Islam al no oprimirlos cuando tomó la isla, había elegido. En su libro Al mamalik wa al masalik relata la historia de un grupo de jóvenes que salieron en barco de Lisboa, en manos musulmanas por aquel entonces, y cruzaron el Mar de la Oscuridad, de los cuales, algunos volvieron para contar su historia sobre haber alcanzado una tierra de la que describieron sus reyes. Lo más extraño es que confirmaron haber encontrado allí gente que hablaba árabe y eso demuestra que los árabes habían llegado anteriormente; si no, ¿cómo se puede explicar que dicha gente aprendiera el árabe, hasta tenían un traductor que servía de mediador entre ellos y los reyes locales, y de que hubo una existencia islámica en aquel tiempo en esa tierra? La descripción que dieron aquellas personas sería la de las islas caribeñas como Cuba, La Española u otras islas del mar Caribe.

Encontramos más ejemplos en el idioma, pues los europeos dibujaron en el año 1564 un mapa de América, en el que se encontraba Florida, sobre la que citaron nombres de ciudades andaluzas y marroquíes. Claro está que para que existiesen nombres árabes allí, debería haber existido con anterioridad de por lo menos unos cien o doscientos años una migración árabe hacia aquellas tierras. Por ejemplo, en el mapa encontramos Mallorca, que es una variación de Mallorca, una de las islas orientales llamadas actualmente Baleares, así como otra ciudad llamada Kadika, variación de Cádiz situada al sur de Al-Ándalus, y otra llamada Marroco, de Marrakech, etc. La duquesa de Medina Sidonia, basándose en sus documentos, escribió un libro de gran importancia, que yo mismo la animé a realizar, puesto que, a través de mis estudios sobre los moriscos, he descubierto un aspecto extrañamente particular. Se trata de que he descubierto que en el año 1644 hubo un intento de complot en el antiguo Al-Ándalus con el objetivo de liberarlo de España y recuperar el estado islámico soberano, en el cual, había cuatro partes:

Primero: el rey de Portugal, justo tras recobrar su independencia, perdida en la en la batalla de los Tres Reyes por la que se anexionó a España.

Segundo: un personaje originario de la ciudad de Almería, llamado Taher al Hur. Los documentos no dieron su nombre cristiano, pero pretendía pertenecer a los Beni Ahmar y protagonizó una revuelta junto con un grupo de personas.

Tercero: los moriscos de Rabat, que en los documentos marroquíes pretendían querer colaborar con los cristianos. Sin embargo, su intención verdadera era liberar Al-Ándalus, ya que tenían previsto entrar por el Guadalquivir con unos barcos y tomar Sevilla.

Cuarto: el duque de Medina Sidonia, que gobernaba en la región de Al-Ándalus en el nombre del rey de España. ¿Cómo puede ser que el duque de Medina Sidonia, que representaba la autoridad cristiana de Al-Ándalus, tomara parte en un complot cuyo objetivo era liberar Al-Ándalus? no he podido asimilar aquello.

Pero cuando me encontré con la duquesa de Medina Sedonia y me invitó a su palacio cercano a Sanlúcar de Barameda, junto al Guadalquivir, le pregunté: “¿A qué viene esta invitación?”. Su respuesta me dejó pasmado, superaba todo lo que esperaba, ya que me dijo: “obvio, pues nuestros orígenes, la familia del duque de Medina Sidonia, eran musulmanes, más, éramos musulmanes en secreto”, y añadió: “vamos a dar un paseo por mi palacio y te enseño algo. Mira eso, cuando un día estaba intentando golpear un muro, al demolerlo me encontré frente a una mezquita”. Yo mismo confirmo haber hecho la oración en aquella mezquita.

Pues este duque hizo un gran esfuerzo para liberar Al-Ándalus. La importancia de la duquesa actual consiste en su posesión de una biblioteca lujosa repleta de documentos de 300, 400 y 500 años de antigüedad, entre ellos, documentos de los musulmanes de América del Sur, y las pruebas de la existencia islámica en América unos 400 años anteriores a Cristóbal Colón. Me expresó su temor de que, si se muriese (tenía 70 años de edad), sus documentos correría el riesgo de ser robados y destruidos, dijo que no se puede confiar en los cristianos actuales de España hasta el día de hoy; ya que dice que hasta hoy en día, se siguen quemando los documentos históricos que van en contra de sus cuentos, con los que intentan convencer la gente. Le dije: “¿Por qué no escribes un libro e incluyes todos los documentos?” y ésa fue la primera razón para escribir este libro África versus América, un magnífico libro documentado, que incluye todos los documentos de la biblioteca del palacio. Este libro se publicó este mes a finales del año 2000, y es esencial que sea traducido al árabe, y a otros idiomas, ya que actualmente tan sólo está en español.

De las cosas importantes que ignoramos nosotros, los marroquíes, destaca que Yassine, padre de Abdulla Ibn yassine (fundador del estado Almorávide) atravesó el Océano Atlántico dirigiéndose a las regiones del norte de Brasil y Guinea, donde divulgó el Islam. Se fue allí con un grupo de seguidores suyos y fundó una gran región que pertenecía al Estado Almorávide. O sea, dicho estado no sólo estaba en el norte de África, AL Ándalus y Portugal, sino que también en lo que es hoy el norte de Brasil y en Guinea, y esto se demuestra mediante los documentos que posee la Duquesa. De hecho, hasta el día de hoy existen allí ciudades y pueblos llamados Fez, Marrakech, Tilmecan, Sale, etc. Yo pensaba que los viajeros españoles fueron los que llevaron aquellos nombres pero ella me dijo que no era así, que existían antes de la llegada de los españoles, existían por la presencia musulmana de unos 400 años antes de la llegada de Cristóbal Colón. Entonces, y resumiendo, las relaciones entre Marruecos y Al Ándalus con lo que se llama hoy América existían. Según la mayoría de los expertos, actualmente, tanto por parte de los españoles como por parte de los americanos, creen que antes de Cristóbal Colón, el Islam estaba extendido por el norte y el sur de América, y que lo primero que hizo el Conquistador (los españoles cristianos) fue seguir con su ataque al Islam de Al-Ándalus, destruirlo y acabar totalmente con los documentos que demuestran cualquier existencia islámica en aquel continente. A pesar de todo ese gran esfuerzo no pudieron acabar con todo.

La segunda zona: la relación del Estado Otomano y África con América:

Ahora veremos la relación entre el Estado Otomano y América antes de Cristóbal Colón y voy a continuar citando las relaciones de los reinos islámicos con África Occidental y con América antes de Cristóbal Colón. En el año 1929 se descubrió un mapa del Atlántico, realizado por Pere Mohi Addin Rais, jefe de la marina otomana por aquel entonces, con una datación de en torno a 1510-1515, aproximadamente. Lo particular del mapa es que representaba las costas de América con una gran exactitud, la cual no se conocía en aquel entonces, pero, no sólo las costas sino también ríos y lugares que los europeos no descubrieron hasta los años 1540-1560. Todo esto quiere decir, como dijo Pere Rais, que este mapa se realizó basándose en los relatos de los marinos andalusíes y marroquíes que llegaron antes que él, ya que fuera él o alguno de los otros, alguien debió conocer aquellas zonas antes que los europeos. Con este mapa se demuestra el avance de los musulmanes en lo que a conocimiento del continente americano se refiere: precisaron pues unas islas en el Atlántico que los europeos no conocían antes, entre ellas, las islas de Cabo Verde, Madeira, las Azores y las Canarias con detalle, que llamábamos el Jalidat. Lo raro es que ilustraron con detalle las montañas de los Andes en Chile, al suroeste de América, que los europeos no alcanzaron hasta el año 1527, ilustró igualmente ríos en Colombia, en el Amazonas, su estuario con toda claridad y una isla llamada actualmente “Marago” que existe en el mapa actual del mundo y que los europeos no alcanzaron a descubrir hasta finales del siglo XVI.

Se ha de contar además con un mapa de Ahmed al Utmani, de 1559, que demuestra claramente el gran conocimiento del continente americano por parte de los musulmanes, que supera en todo caso al de los europeos. En realidad, los europeos tenían mucho miedo a que el Imperio Otomano ocupase América y a que los echaran a ellos. Mientras que en el siglo XVI, los musulmanes se encontraban aún en España y los moriscos sufrían la opresión y la persecución, éstos no dejaban de luchar y, mientras que los africanos como ya lo he mencionado anteriormente mediante el relato de Tol Happen Dalida, en 1969, quien demostró mediante el viaje que hizo desde la ciudad marroquí de Asafi hasta el Caribe que, tal vez, los egipcios habían estado may antes. ¿Por qué? Pues notaron una gran semejanza entre las civilizaciones de los Aztecas y la civilización egipcia.

De hecho, parece que los primeros musulmanes de África Occidental en atravesar el mar fueron del Reino de Malí, ya que Chihab el Din el Amri dijo en el libro massalik al absar wa mamalik al ansar que el Sultán de Malí de Samusa (una palabra que no está clara), cuando se dirigió al peregrinaje de la Meca en 1327, iba distribuyendo oro por el camino hasta que el precio de este último sufrió una enorme caída debida a la gran cantidad que ofreció. Informó igualmente que su predecesor había fabricado cien barcos con los que atravesó el Atlántico hacia la otra orilla, le dejó a cargo de el Reino de Malí y, al no volver nunca, permaneció él en el trono.

En Perú, Brasil y el sur de los Estados Unidos se descubrieron unos libros que demostraban la existencia de los africanos, ya que contenían escritos en caracteres africanos, exactamente en el idioma de los mandingas, un pueblo musulmán íntegro llamado Fulani o con letras kufies árabes. Así dejó el idioma mandinga su huella en los pueblos amerindios pero, en realidad, dicho pueblo se extendió desde el Caribe hasta el norte y el sur de las dos Américas, ya que se puede observar que existen hasta el día de hoy tribus indias que siguen escribiendo con letras de los mandingas. ¿Será posible que los españoles hubiesen borrado las huellas de toda la existencia islámica y mandinga hasta no dejar absolutamente nada? Esto sería demasiado y, si volviésemos a los libros de los primeros descubridores europeos, incluyendo a Cristóbal Colón, descubriríamos que todos han mencionado la existencia islámica en América.

Otro ejemplo es del libro de Lyón Fernel, escrito en 1920, profesor de la Universidad de Harvard, y titulado África and the discovery of America (África y el descubrimiento de América), en el que dice que Colón era muy consciente de la existencia islámica en América. Basándose sobre pruebas agrarias, idiomáticas y culturales, dijo que, en general los mandingas, se extendieron en el centro y norte de América, y se casaron con dos tribus amerindias, los Iroqua y los Conquer, al norte de América, se extendieron, como se mencionó anteriormente, por el Caribe, Sudamérica y Norteamérica hasta llegar a Canadá. El mismo Cristóbal Colón confirmó haber encontrado africanos en América y pensaba que eran indígenas autóctonos, pero no procedían de América... ¿de dónde procedían entonces?

Yin Coffin, un escritor francés, dijo en su libro les berberes d´ Amerique (Los beréberes de América), que en dicho continente vivía una tribu llamada los Almami, término conocido en África Occidental, cuyo significado es “el Imán” y que hace referencia a los dirigentes musulmanes, que se encontraban mayoritariamente en Honduras (América Central), por supuesto, anteriormente a Cristóbal Colón.

También en el libro Historia Antigua de la conquista de México de Manuel Irrosco Iberra, éste dijo: “América Central, y Brasil en particular, eran unas colonias de unos pueblos negros procedentes de África que se extendieron por América Central, del sur y del norte”. El obispo Francisco Carses descubrió en 1775 una tribu de gente de color mezclada con los amerindios en Nuevo Méjico (Estados Unidos) y descubrió, igualmente, unas estatuas que salían en el mapa adjunto que demostraba claramente que pertenecían a los negros. Y puesto que en América no existían negros, éstos procedían, pues, de África.

Además de todo lo mencionado existen huellas de la existencia africana islámica en América en dos cosas importantes: el comercio del oro africano, y el comercio de algodón anteriores a Colón. Se sabe que dicha operación se hacía entre Marruecos y África y el oro pasaba por el Sahara. Sidi Mulay Ahmed Edahbi Assaadi, que no me gusta mucho, atravesó el Sahara hasta Tombuctú para atacar un pobre país islámico, robar su oro y acallar las peticiones de los marroquíes que le rogaban liberar a los moriscos de Al-Ándalus. Es muy fácil detectar el oro de África esté donde esté, ya que se basa en el siguiente análisis: por cada 32 unidades de oro africano hay 18 de oro, 6 de plata y 8 de varias clases de cobre y es esta composición de oro la que demuestra que es de origen africano, sobre todo a partir del siglo XIII. Dicho oro se encontró en posesión de ciertos amerindios en América. Pero existen otras pruebas más fuertes que las basadas en el oro, existen pruebas idiomáticas, y pruebas de testigos presenciales.

Entre las pruebas idiomáticas encontramos que los términos árabes o africanos que se suelen usar para mencionar el dinero son similares a los que usan las tribus de pueblos amerindios, los cuales no pudieron haber provenido sino de una colonización española o europea. Por ejemplo, en árabe, los términos “Gina”,”Ghanina” o “Ganilla”, en el idioma de los amerindios, pasaron a ser “Guani”, que significa oro. El término « Nuqud » o « naqiya » o « nuhas » pasón a ser « nikai », que significa joyas de oro. El término « attibr» se convirtió en « Tub », que significa oro, además de un apodo de uno de sus reyes. O sea, que aquellos términos no pudieron haber llegado allí sino se hubiese establecido antes una presencia árabe.

El comercio de algodón es también importante, ya que no existía algodón en América, sino que llegó de África Occidental. El mismo Colón expresó su exclamación en sus libros cuando dijo: “los indios se vestían de algodón, igual que la vestimenta de algodón de las mujeres granadinas musulmanas”. Su hijo aseguró lo mismo.

Lo más extraño es lo que voy a mencionar más adelante y es que una tribu que se encuentra en Guatemala, llamada Galifona, es llamada como de los “indios negros”, porque son un pueblo amerindio, pero de piel negra. Se trata, pues, del resto de musulmanes mandingas que permanecieron allí, cuyas costumbres siguieron siendo las mismas que las de los musulmanes. Trataré esto al hablar de los restos de aquellos pueblos, ¿qué fue de ellos?, ¿cuál ha sido su destino? Meira Mos, dijo en un artículo del periódico Daily Clarion, en Belice, una de las pequeñas republicas de América Central, en el año 1946 que, cuando Cristóbal Colón descubrió la India Occidental, es decir, el Caribe, en 1493, encontró a una raza de piel blanca, de pelo áspero, llamados los Caribes. Eran agricultores y pescadores en el mar y formaban un pueblo unido y pacífico, que odiaban la injusticia y la violencia, ¡su religión era el Islam y su idioma el árabe! Fue así como lo dijo. A nosotros en la escuela no nos enseñaban eso, sólo nos decían que los Caribes existieron y perecieron. No perecieron, sino que fueron aniquilados, ¡aniquilados! Hasta el día de hoy aquellas islas se llaman los Caribes, en el mar del Caribe, que lleva el nombre de dicho pueblo. Se quedaron porque se mezclaron con los pueblos amerindios, y que son los Galifona, que se quedaron hasta el día de hoy en América Central, cuyos orígenes, sin lugar a dudas, eran islámicos, ya que aún conservan sus costumbres islámicas. ¿Dónde están aquellos pueblos ahora?

Muchos jóvenes musulmanes establecieron relaciones con los galifona y muchos de ellos volvieron a abrazar el Islam, y aparecieron muchas mezquitas en estas playas entre aquellos galifonas. Mientras que aquellos malingers, que emigraron de Portugal a principios del siglo XII huyendo de los Tribunales de la Inquisición hacia Brasil y, al llegar los portugueses y ocupar Brasil, la Inquisición los volvió a perseguir y entonces cogieron los barcos y huyeron hacia América del Norte, antes de que llegaran los ingleses, lo que les permitió mezclarse con las tribus amerindias locales. Sin embargo, cuando llegaron los ingleses, les trataron igual que a los otros pueblos amerindios, con todo tipo de matanzas y aniquilaciones, lo que les llevara a escapar a las montañas de los Apalaches. Uno de ellos, llamado Brand Kennedy, recibió financiación de la Universidad de Virginia Occidental, para estudiar los orígenes de aquellas tribus y su procedencia, ya que él pertenecía a ellos. Al empezar el estudio descubrió que sus orígenes, tal y como hemos mencionado, son musulmanes andalusíes; lo raro es que la historia es aterrorizadora, pues cualquier pueblo que ha sufrido algún tipo de opresión intenta como sea vengarse y así es como llegamos a uno de los dirigentes de Estados Unidos, que pertenece al linaje de este pueblo, Abraham Lincoln. Fíjense en su imagen y en la de los Malingers, comparen hasta qué punto se parecen, de ahí se desprende el hecho de liberar a los negros, que no realizó mas que para liberarse a sí mismo, se vengó así de los cristianos blancos. La persona que me ofreció este libro, y que es profesor en la Universidad de Toronto, es de origen, por una parte Malinger y, por otra, negro.

En resumen, lo que quiero decir tras esta introducción con la que quería abrir su apetito intelectual en este campo, es que, desgraciadamente, nosotros los marroquíes padecemos una gran necesidad de ello, a pesar de que nosotros seamos los interesados y sufrimos una gran falta en nuestras universidades en lo que se refiere a este movimiento hacia América del Sur. ¿Cómo podríamos buscarlo en nuestro patrimonio­? Sin duda poseemos documentos al respecto y claro está que no se mencionaba a América, ya que en aquel entonces no existía nada que se llamara por ese nombre, sino que tenía otro nombre sin lugar a duda; pero ¿cuál fue? Lo ignoramos; sin embargo, podríamos indagar en nuestros documentos para desvelar la relación precolombina que nos unía con las dos Americas.

El segundo tema que nos ocupa es que, en general, y sobre todo en lo que concierne a la historia, tenemos que contar con nosotros mismos para conocer nuestras raíces. Yo me acuerdo que, de pequeño, cuando estaba en el colegio francés, nos enseñaban que los árabes no teníamos historia, con el fin de destrozarnos, pues el pueblo que no tiene historia no tiene identidad, es un pueblo que ha perdido su memoria histórica. Si no fuera por mi padre, que me contaba que nuestra historia era tal y tal, que nuestra nación tenía esto y lo otro, hubiese crecido con un enorme sentimiento de inferioridad: una de las armas más poderosas que usan los países arrogantes que quieren borrar la existencia de los demás pueblos débiles es la de falsificar su historia. Por eso, sería vergonzoso que nos apoyásemos sobre los documentos de occidente para averiguar nuestra historia o la historia del Islam o de los marroquíes, etc. Sin embargo, agradecemos a Alá la existencia de algunas huellas islámicas en occidente como lo que posee la duquesa de Medina Sidonia, que sacó sus documentos demostrando la existencia islámica en América del Sur unos 400 ó 500 años antes de Cristóbal Colón; o que apareciese alguien como Bran Kennedy para demostrar que un pueblo entero de América del Norte es de origen islámico.

Con esto, me gustaría dar un consejo y es que sería obligatorio establecer y reanudar relaciones con aquella gente y revivir las investigaciones en dicho campo, digo esto y “Astagfiru alla li wa lakum wa assalamu alaykum wa rahmatu alla wa barakatuh”, (le pido perdón a Dios para mí y para vosotros y paz, clemencia y que la bendición de Alá sea sobre vosotros).

Repaso del Doctor Ali Kettani

En realidad, mi interés personal por la historia de la presencia islámica en el continente americano entre otros, no es más que un apoyo al futuro de la existencia islámica en el continente americano y presento algunos datos como resultado de mi presentación:

Un amigo iraquí me ofreció un manuscrito árabe de ciento veinte páginas que trajo de una biblioteca de Alemania, ya que conocía mi interés sobre el Islam en América, con una letra árabe oriental muy bonita, escrito por un señor llamado “fulanito Al Bagdadi”, originario de Bagdad, pero que vivió en Siria hasta que fue imán en la marina otomana de Estambul. Aquel señor salió al mar en una misión oficial desde Estambul hacia Basora y, dado que no existía en aquel entonces el Canal de Suez, el camino desde Istambul a Basora era por mar, tenía que atravesar el Mediterráneo pasando por Gibraltar y por el Atlántico, bordeando el Cabo de Buena Esperanza o Cabo de las Tormentas hacia el Océano Índico, luego al Golfo Pérsico hasta Basora. Al llegar al Atlántico, los torrenciales remolinos marinos los llevaron a lo que es hoy Río de Janeiro, en Brasil. Dijo, en su muy interesante libro que salió del barco a la orilla y la gente se acercó a decirle: “assalamu alaykum (formula de saludo de los musulmanes)”, en principio creyó que se burlaban de él. En una larga historia descubrió la existencia de un grupo islámico secreto y decidió quedarse allí, de hecho permaneció un año entre ellos, yendo y volviendo de un país a otro, dio un nombre a estos grupos islámicos y descubrió su manera de vivir. Aquel libro lo di a una de mis alumnas de la Universidad Islámica Averroes de Córdoba, con el fin de obtener la licenciatura y que lo tradujera del árabe al castellano. Era una chica portuguesa y me prometió traducirlo también a su idioma.

Eso quiere decir que dicha existencia islámica permaneció y nunca se borró y a mí, afortunadamente, Alá me ayudo, ya que al ver que la zona del norte de Brasil y Guinea pertenecieron al Estado Almorávide, donde están ubicados los dos estados independientes de, a parte de Brasil, Guayana, Surinam (habiendo sido la primera inglesa y la segunda holandesa) y la Guayana Francesa, que sigue siendo hasta el día de hoy una colonia francesa, para que dos se incorporaran a la Organización de la Conferencia Islámica, mientras que Trinidad y Tobago sería el próximo. Yo mismo les he convencido para incluir a este estado también en la Organización.

Solamente en Surinam hay un treinta por ciento de musulmanes y a Guayana también la he incluido como miembro en la Organización Mundial del Conferencia Islámica. Se prevé incorporar a cuatro estados más de la misma zona.

Dicha parte del mundo se aferró al Islam; de hecho, hay un libro titulado Deep Roots (las raíces profundas), que se editó en Guayana y al que le había echado un vistazo, pues trata de la existencia de los africanos en América antes de Cristóbal Colón. Lo que quiero resaltar porque muchas personas tienen mucho interés por este tema, la misma Duquesa está dispuesta a ofrecer una ala de su palacio para fundar una escuela especializada en las relaciones entre al Al-Ándalus y América del Sur antes de Cristóbal Colón.

Lo que me gustaría mencionar igualmente es nuestro problema más relevante: el problema de la investigación islámica, tanto en arquitectura como en historia pues, desgraciadamente, es muy débil en nuestro país. Quizás la causa sea la falta de autoestima, ¡pero tememos que entrar en aquellos campos tan peligrosos, aunque los demás se burlen de nosotros o nos podamos equivocar o cualquier otra cosa­­! Sin embargo, los americanos y los europeos, sobre todo los primeros, investigaron sobre aquello; soy capaz de citar los títulos de veinte libros redactados sobre este tema y actualmente existe un patrimonio en lengua inglesa y otros idiomas, ¿por qué no escribimos nosotros los árabes? ¡No sé, no sé!... en nuestro patrimonio hay muchas señales, he citado algunas como el libro de Moruj al dahab, del Sheriff Idrissi, etc. Si encargamos a estudiantes que investiguen este patrimonio, lo encontrarán, ya que muchos lugares que se pretenden que están en África en realidad se encuentran en América, pues no se llamaba América, todo el mundo la llamaba África, ya que los historiadores y los geógrafos no dividían el mundo en continentes sino en climas, por eso podemos incluir a América del sur en África.

Me complace, como ya sabéis, organizar un seminario sobre el tema, y he pensado en organizar un congreso internacional, en el que no traeremos solamente a la duquesa de Medina Sidonia y a Abd el Hakim Quick, sino a muchos especialistas en el tema, en cuya mayoría y por desgracia, no serán ni árabes ni musulmanes, pero tuvieron la audacia científica y la capacidad para decir lo que hiciera falta, sin importar la religión de cada uno; y si encontramos a alguien que pueda patrocinar el congreso se lo agradecería.

Lo que me importa personalmente y repito, personalmente, es que a todo árabe o musulmán que le interese el éxito de su nación:

Primero: tendrá que conocer nuestra historia verdadera, ¿cómo puede ser que nosotros los marroquíes no sepamos que la mitad de nuestro Estado Almorávide estuvo en África y la otra en Europa, y que no sepamos que otra parte estuvo en América? Hasta que me lo tuviese que decir la duquesa de Medina Sidonia y me dio documentos que demuestran la existencia islámica en Guayana no me lo pude creer. Y yo estoy totalmente seguro de que eso existe en nuestros documentos pero nosotros no hemos sido capaces de leerlos, ya que alcanzar aquella historia es como descifrar un jeroglífico. Hay que saber interpretarla, porque a veces ¡se podría estar hablando de Sudán mientras que en realidad se está hablando de la América de aquel entonces! Como ejemplo, un documento que dice: “llegó a dos ciudades situadas en las montañas: una se llamaba Sala y la otra Rabat, a unos 500 kilómetros de distancia”. Lo más normal es que no se refiera a la Rabat y la Sala que conocemos, se nota que es otro lugar. El lector pues, tiene que leer muy atentamente, pues se habla de la Rabat y la Sala ubicadas en Brasil, y que han sido reconstruidas, por lo cual, quizás habrá muchos documentos que hablen de lo mismo pero que pensemos que se habla de otras zonas. Y al notar alguna contradicción diríamos que es algo casual, pero no es casual, busquemos la diferencia. Tenemos que tener conciencia histórica al leer nuestros documentos.

El segundo punto: es aterrador al verlo, ya que no se puede destruir a un pueblo entero. Yo, cuando veo que Abraham Lincoln se vengó de Al-Ándalus al liberar los negros en América, ya que su origen, descubierto más tarde, resultó ser andalusí. Es algo tremendo, entonces no se puede matar a un pueblo y esta existencia, a pesar de que sólo quedaran algunas huellas, es la ceniza que sobrevive. Prueba de ello es que yo, personalmente, he hecho la oración detrás de un imán indio en Guayana, quizás éste fuera de su linaje, y quizás aquellos jóvenes que se dirigen a América Central a estas tribus inviten a sus habitantes a abrazar el Islam. Personalmente, estando en Nueva Zelanda, en el Océano Pacifico, y en presencia de los jefes de los maoríes, los habitantes originales de las islas, les dije: “considerad que los musulmanes que se encuentran aquí son vuestros invitados y no son los invitados de los europeos blancos, son vuestros invitados; aunque son de piel blanca, son musulmanes”, y hemos establecido una relación con ellos, la prueba es que el jefe me dijo: “creemos que nuestro origen puede ser de Oriente”. Entendí que quería decir que su origen es de un país árabe. Que sea verdad o no, lo importante es que se puede establecer relaciones y basarse en ellas para divulgar el Islam entre ellos. Somos muy perezosos en esto y digo “somos”, o sea los musulmanes, porque tenemos grandes posibilidades para establecer relaciones con los pueblos de toda la Tierra, tanto en Europa como en América, sobre todo con los pueblos autóctonos; sin embargo, nos negamos a ello.

En verdad somos algo victimistas, nos gusta estar oprimidos y que nos hagan daño, luego lloramos y decimos: “aquéllos nos han hecho daño”, tanto los israelíes como los cristianos etc., mientras que nosotros somos capaces de mover el mundo, por las buenas.

Ahora, por ejemplo, la duquesa de Medina Sidonia tiene la capacidad que no tienen los gobiernos marroquíes, ella tiene la posibilidad y está preparada para ofrecer su dinero, su casa y todo lo que tiene, ¿y por qué? Pues porque pertenece a nosotros, nos pertenece, se siente musulmana, posee documentos, posee voluntad, y sobre todo tiene libertad, como ella hay muchos en América del Sur y del Norte y en Europa. Si formamos una asociación de estudios históricos americano-europeos, o cualquier otra cosa del estilo, muchísimo más será lo que podamos hacer, pero siempre permanece el mismo problema, ¿Quién nos patrocinará?

Nosotros, los países de tercer mundo, desgraciadamente, no damos importancia a la investigación y no la patrocinamos. Otros países dan una gran importancia a la investigación, el 1% de sus recursos se dedica a la investigación, o el 3% quizás, pero nosotros, ya sería algo si damos 10-6x1. No tenemos investigación ni en física ni en química, ni en historia, ni en geografía ni en nada… pero para Marruecos nada como Marruecos, pues tenemos que conocer nuestras raíces y nuestra historia, no las conocemos bien. Mientras que existan muchos campos para investigar, vuelvo a insistir, tenemos que leer nuestros libros antiguos con ojos nuevos, para entenderlos mejor, ya que si no los entendemos no aprenderemos nada y, seguramente, podríamos encontrar mucha información nueva, más que ésta que he presentado. Yo mismo no soy más que una especie de intruso, ya que soy ingeniero eléctrico, no soy más que un curioso jajaja…

Traducción al castellano: Malika Idriss Kettani, Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante.
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