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Cómo ver el Más Allá antes de la muerte

Cualquier cosa que existe o llegue a existir en el Más Allá, tiene su contraparte aquí abajo

22/05/2008 - Autor: Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti - Fuente: Sufismo.net
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Bismillahir Rahmanir Rahim

En el Nombre de Dios Clemente Misericordioso

 

Aquel que comprende el misterio de “Muere antes de morir”,

Ha visto la Resurrección aquí, antes de que suenen las Trompetas.

 

¿Has captado el secreto de aquellos que mueren antes de morir? Ya han visto el Más Allá en este mundo. Si tú también mueres antes de morir, en otras palabras, si domesticas tu yo salvaje y caminas en el sendero de la Verdad, si aprendes de lo que observas en el universo, serás capaz de ver incluso aquí el Paraíso, el Infierno, la Balanza y el Puente, a las huríes y los asistentes, el valor de siervo y rey, la resurrección después de la muerte, el juicio que sufrirá la gente, a los incrédulos entrando al Fuego y a los creyentes yendo al Paraíso.

 

Resumiendo, todo aquello de lo que has oído como lo No-Visto. Porque cualquier cosa que existe o llegue a existir en el Más Allá, tiene su contraparte aquí abajo. ¡Mira y ve! Si no puedes ver, ¡ruega a Allah para que te lo muestre! Vuelvo a decir, puedes ver en este mundo de aquí un espécimen de todo aquello en lo que has creído como lo No-Visto, el mundo del Más Allá. Con que no cierres los ojos y hagas alguna afirmación absurda tal como: “No hay sol en el cielo”, es suficiente.

 

Asegúrate de que pones tus pies en el camino de Allah. Esfuérzate en Su causa con tus bienes y tu vida, para que puedas alcanzar esos beneficios exaltados y eternos. En este mundo, es posible que todo aquél que trabaja vea o no vea la recompensa por sus esfuerzos. De igual modo en el Más Allá, debido a nuestras malas acciones, es posible que no veamos mucho de la recompensa por nuestros esfuerzos. Cualquiera que haya trabajado realmente duro en este mundo, sólo para verse injustamente privado de los frutos de su esfuerzo, recobrará sus pérdidas muchas veces más en el Más Allá.

 

Aquellos que se esfuerzan por el Más Allá, pero que no se cuidan de la hipocresía y el pecado, perderán para siempre las oraciones que han mantenido y todos sus esfuerzos en la causa de la Verdad. Es por eso que el Mensajero de Allah dice: “Muchos hay que no ganan ningún mérito con sus oraciones. La fatiga es su única ganancia. Muchos hay cuyo ayuno no produce más que hambre”.

 

¡Que tu esfuerzo en la vida y tus bienes en la causa de Allah no sean por la gloria y el honor! ¡Hazlo para complacer a Allah! Busca la aprobación de Dios en todo lo que emprendes. Para complacer a Allah evita todas las cosas malas.

 

Abu Hurayra narra la siguiente noble Tradición:

“En la Resurrección, traerán ante la presencia de Dios a un hombre muerto en la batalla. Allah ordenará a los ángeles que lo arrojen al Fuego. Cuando él grite: ‘¡Mi Señor, he muerto en Tu causa!’ Allah responderá: ‘No has luchado para complacerme, sino para que los hombres puedan llamarte valiente. Has conseguido lo que querías. No fue para complacerme a Mí que caíste como un mártir. Fuiste un hipócrita. No querías que Yo viera y aprobara lo que hiciste, sólo deseaste ser popular. Ganaste popularidad, ¡de modo que ahora pídele a la gente que te recompense, no a Mí!’ Después lo mandará al Fuego. Luego traerán a un erudito. Allah les ordenará que arrojen a ese erudito al Fuego. Cuando él grite, ‘¡Mi Señor, usé el conocimiento que me diste para instruir a la gente!’ Allah, Glorioso es Él, responderá: ‘No adquiriste el conocimiento para complacerme a Mí, ni fue para complacerme a Mí que instruiste a la gente. Usaste ese conocimiento para asegurarte un provecho mundano. Dijiste, “Que me llamen erudito”. Bueno, ellos hicieron lo que tú querías. Te honraron. Obtuviste la recompensa por tu conocimiento en el mundo inferior; aquí no hay nada para ti’. Entonces hará que lo arrojen al Fuego. A continuación, traerán a un guerrero, a quién Allah ordenará que arrojen al Fuego. Cuando grite: ‘¡Mi Señor, yo luché por el bien de Tu religión!’ Allah responderá: ‘Luchaste para que te llamen un héroe valiente. Cuando te llamaron héroe, te llamaron valiente. Recibiste tu recompensa en el mundo inferior; aquí no queda nada para ti’. Luego traerán ante la presencia divina a un hombre rico y generoso, a quién Allah ordenará que arrojen al Fuego. Cuando grite: ‘¡Mi señor, por Tu bien construí una mezquita, un hospital y un puente. Hice cavar un aljibe y construir una fuente. Me ocupé de la viudas y los huérfanos, ayudé a los necesitados’. El Señor responderá: ‘En verdad, todo eso has hecho, ¡pero no para complacerme! Todo eso lo has hecho para que te llamen un hombre bueno y generoso. Tuviste tu recompensa en el mundo inferior. Aquí no hay nada para ti’. Luego lo arrastrará al Fuego.”

 

Por lo tanto, en todo lo que hagas, sólo busca complacer a Allah. Deja que la gente te llame lo que quieran. Si eres realmente un buen hombre, ¿qué te importa si la gente te llama malo? Si eres un mal hombre, ¿en qué te beneficiará que te llamen bueno? Busca la aprobación de Allah en todas las cosas. Primero conténtate con Allah, luego busca Su placer.

 

El buen placer de Allah es el objetivo de la Ley Sagrada, del Sendero Místico, de la Realidad, de la Sabiduría, de la Centralidad, de la Proximidad y el Servicio.

“Dios mío, Tú eres mi objetivo y Tu aprobación es mi meta”. 1

 

¡Cualquier cosa que hagas, hazla por Allah, para complacerlo! Entonces nadie te dominará. Siempre triunfarás. Aunque el mundo entero se te oponga, ningún daño podrá acontecerte. Porque si Allah no desea que te dañen, ¿qué puede hacerte una criatura? A menos que Allah así lo quiera, ni una hoja se puede mover.

 

Había una vez un asceta que se ganaba la vida como leñador. No lejos de la aldea vivía una tribu idólatra. Esa gente solía adorar a un árbol de caucho. Consideraban a este árbol de caucho como un socio de Allah. El devoto tomó la decisión de cortar ese árbol y venderlo en el mercado. “Ya les voy a enseñar”, dijo, mientras partía hacia esa aldea. “Que pueda complacer a Allah derribando el árbol que ellos adoran como si fuera Él”. En el camino se encontró con un forastero, que le preguntó adónde iba. “Esos tipos estúpidos adoran a un árbol”, explicó, “y voy a derribarlo y venderlo en el mercado”.

 

Entonces el forastero reveló su identidad: “Yo soy Satán”, dijo, “no permitiré que lleves a cabo esa acción”. Oyendo al hombre hablar así, el devoto se arrojó sobre el demonio y lo derribó como si hubiera estado hecho de paja, gritando: “¿De modo que tú eres Satán, eh? ¡Cuántos problemas nos has causado!” Saltó sobre él y lo pisoteó. “Ahora te mataré y salvaré a la gente de toda tu maldad”, dijo. Pero Satán replicó: “No me puedes matar porque se me ha concedido un respiro hasta el Día de la Resurrección. Te resultará imposible, de modo que no te tomes la molestia de intentarlo. Deja el árbol en paz. En lugar de los pocos centavos que a duras penas conseguirías, yo te daré una moneda de oro cada día. ¿De todos modos que diferencia representa para ti? ¿Por qué involucrarte? ¿Acaso te corresponde a ti arreglar el mundo?” El devoto lo acusó de mentir, pero el demonio prometió bajo juramento que dejaría una moneda de oro debajo de la almohada del devoto todos los días. Cuando el devoto le dijo que si no producía el dinero iba a tener noticias suyas, el demonio dijo: “”¡No hay ningún problema! ¡Si yo no entrego el dinero, ve y corta el árbol!” Habiéndose puesto así de acuerdo, se separaron.

 

El devoto se fue a su casa satisfecho con la vida. Por la mañana se levantó para encontrar una moneda de oro debajo de su almohada. Ya no necesitaba trabajar. Pensó que todos los días llegaría una moneda de oro. A la mañana siguiente se levantó y miró debajo de la almohada, pero esta vez no había ningún dinero. Levantó las esteras y arrancó el piso. Ningún dinero. Se alteró terriblemente. “¡Ya te voy a enseñar!” gritó mientras salía al camino.

 

Se encontró con el demonio en el mismo lugar que antes. “Satán mentiroso; incrédulo tramposo”, aulló, arrojándose sobre el demonio sin darle tiempo a decir una palabra. Pero fue como si hubiera golpeado una roca. Esta vez fue Satán el que derribó al devoto al suelo como si hubiera sido un fardo de paja, luego se sentó encima de él. ¿Cómo fue que se dieron vuelta las cosas? El devoto estaba confundido y enojado ante este giro de los hechos. El demonio dijo, mientras se reía: “¿No puedes entender lo que paso, no es así? Déjame explicarlo. Ayer habías salido para complacer a Allah. No me hubieras derribado sólo a mí, sino a todos los demonios del mundo. Aquél que pelea en bien de Allah ciertamente vencerá. Pero hoy saliste por dinero, no por Allah. Es por eso que fuiste vencido”.

 

Cualquier cosa que se emprenda para complacer a Allah terminará triunfando. . . Comienza todo emprendimiento en Su nombre. . . Él está contigo dondequiera que estés, ¡de modo que permanece tú también con Él! Aprende una lección de todo. . . Nada fue creado en vano. Incluso una hormiga puede llevarte a Dios. No digas: “¿Por qué se creó la serpiente?” Busca la sabiduría oculta detrás de su creación. No digas: “¿Para qué sirve una mosca”? Indaga su significado más profundo.

 

1 ilabi anta maqsudi wa-ridaka matlubi

Irshad, de Sheikh Muzaffer Ozak (ra)
Extracto del Capitulo 18
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