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Don Quijote de la Mancha

28/03/2008 - Autor: Dr. Armando Bukele Kattan
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Dr Armando Bukele Kattán
Dr Armando Bukele Kattán

El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes Saavedra (1547 -1616) se considera la obra Maestra de la literatura española.
Se dice que cuando Cervantes se encontraba caminando por una calle de Toledo (aunque otros dicen que se encontró el manuscrito árabe en una tintorería de lana (común en ese tiempo en España y existentes todavía - sin casi cambio alguno – en Maruecos), Cervantes lo llevó donde un morisco que se lo leyera. Éste soltó una carcajada: se trataba de una obra picaresca, burla de las novelas caballerescas y libros de caballería; propias de la época, común a las sociedades europeas, pero inexistentes en el mundo árabe; y se lo explicó con detalle a Cervantes. Éste quedó maravillado y descubrió con sorpresa la relación del texto con la vida del caballero manchego, que él había escrito en los 8 capítulos de pequeña extensión; pidió que se la tradujera al castellano y la incorporó a su libro, cosa común en esa época. Sólo que Cervantes fue sincero. A diferencia de muchos científicos, escritores, historiadores, matemáticos, etc, que se apropiaban de la autencidad de las obras que traducían, haciéndose pasar como sus legítimas autores, Miguel de Cervantes Saavedra, reconoció que su obra: el ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha era prácticamente una traducción de un libro árabe. Bien por Cervantes y mal por otros que rechazan la sinceridad confesa de su autor y queriendo tergiversarla, dicen que tan sólo fue una broma de Cervantes.

Quedarse con el mérito sin poseerlo era cosa común en esa época. Manifestar la verdad, no era virtud común, aunque Cervantes demostró que la tenía. El privilegio de Cervantes fue castellanizar su obra y le dio a la traducción recibida; formas y frases de un idioma que se estaba enriqueciendo; el castellano y que el trabajo en ese sentido es totalmente positivo, dándole nuevos giros al idioma, que se vuelven comunes en su narración, aunque matizándoles con una enorme cantidad de proverbios árabes, debidamente traducidas al nuevo idioma.

…A lo largo del Quijote, Cervantes repite una y otra vez que la novela no es más que la traducción al castellano del manuscrito de un autor árabe: Al Sayed Ahmad Ben-Anyeli, castellanizado como Cide Hamete Benengeli. Otros dicen que éste no es su verdadero o único autor, y que Cervantes fusionó varias obras y varias historias de diferentes autores árabes, ya que el tema del narrador de Don Quijote presenta desde el inicio una serie de complicaciones. Un lector avezado podrá fácilmente darse cuenta que el Quijote procede de varias fuentes como si hubiera sido redactada usando un número limitado, pero diverso de textos…

“Tu no debes, Sancho, errarte en el sobrenombre de ese Cide, que en árabe quiere decir Señor”, mientras da a su escudero una clase magistral sobre los arabismos del castellano, Cervantes por medio del Quijote menciona 300 ejemplos, de los casi 6000 arabismos que se encuentran en el castellano, siendo el árabe, después del latín, el Idioma que más ha influenciado en los idiomas españoles.

Don Quijote usa una jerga propia del mar mediterráneo. Incluso la menciona: una lengua, que en toda la berbería y aún en Constantinopla, se habla entre cautivos y moros, que ni es ni morisca, ni castellana, ni de otra nación alguna, sino una mezcla con la cual todos nos entendemos.

…Lástima que la política arruinó la integración, que la genética y la lingüística habían logrado…

El Quijote, es una burla ingeniosa de las novelas de caballería, famosas en la Europa de la alta edad media y leídas con avidez en España; se cuenta que el propio emperador Carlos V, San Ignacio de Loyola y Santa Teresa, en su juventud, se entusiasmaron con su lectura; entre muchos otros.

Una sociedad europea con la idea del caballero, el conquistador, que reúne los requisitos del Hidalgo que no trabaja; ya que la lucha, la conquista; la defensa de una mujer en apuros, la aventura, las guerras, los torneos, la épica de hechos reales pasados, con anécdotas exageradas (novela caballeresca) o sacadas de la fantasía (con dragones, magos, pociones, etc. (novelas de caballerías): era el “trabajo” de los caballeros. Los árabes se burlaban de esta actitud “caballeresca”.
El Quijote también se burla. El héroe caído o desilusionado, el anti-héroe; con una Doncella, que no lo es.

He aquí sus personajes.

Sancho Panza, su escudero. Dulcinea del Toboso (en realidad se llamaba Aldonza Lorenzo). Se creía princesa (era hija de aldeanos); se imaginaba joven y hermosa (tenía 40 años – muchos en aquel tiempo – y la cara picada de viruelas.

Alonso Quijano, un pobre loco que la amaba, ideó pasar por Don Quijote. Se puso una vieja armadura, montó su caballo y salió a los caminos a repetir las hazañas que Dulcinea atribuía a su caballero. Una de ellas, la lucha contra 30 ó 40 gigantes que no eran más que sendos molinos de viento. Cuando volvió al Toboso, Dulcinea había muerto.

La obra no pudo haber sido inspirada por un español cristiano que respetaba la caballería y lo caballero (todavía nos siguen llamando así en señal de respeto). La burla del Quijote es implacable y logra cambiar el giro de la novela europea.
La traducción de lo árabe no sólo en la literatura española, sino también en todo lo europeo, sirvió de base fundamental para relanzar el renacimiento europeo.
La Escuela de traductores de Toledo fomentada por Alfonso X el sabio (Siglo XIII) fue el inicio de ese trabajo que continuó por varios siglos.

El invento árabe del papel de escribir (hecho a base de algodón) en lugar del papel de China, hecho de la seda, lo que servía solo para adornar) permitió la obtención de manuscritos en el mundo árabe y en los conventos católicos; evitando la costumbre de los monjes de borrar manuscritos antiguos para utilizar el papiro o pergamino, produciendo nuevas obras importantes, pero destruyendo otras más antiguos de igual o mayor valor. Sin embargo, siendo manuscritos, de los cuales a veces se hacían varias pero no tantas copias, no fueron de tanto reconocimiento popular. El invento europeo de Juan Gutenberg, la imprenta, permitió la reproducción masiva. (En 1455 la Biblia fue el primer libro impreso) y permitió que muchos manuscritos, pudieran ser reproducidas masivamente en las lenguas vernáculas, ignorando al original y poniendo simplemente al traductor. En el próximo programa: La Divina Comedia; si Dios nos lo permite.

fuente : www.aclarandoconceptos.com

contactos : abk@aclarandoconceptos.com

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