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Raíces de la cultura árabe-española

09/05/2003 - Autor: Haidar Haidar - Fuente: Webislam
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Capitel hispanomusulman
Capitel hispanomusulman

Entre la cultura árabe, europea y española hay toda una historia de relaciones que varían según las circunstancia. Durante toda esta historia se liberaban debates entre los intelectuales árabe y europeos, que adquirían su importancia por su tendencia cultural, lejos del fanatismo religioso o nacional, así como del egocentralismos europeo que se autobastaba y veía al otro, en el que se incluyen el árabe y el musulmán, como algo retrasado y al margen de la vida, imposibles de desarrollar y progresar. Hoy en día, Europa, después de haber alcanzado la modernidad, ha cambiado bastante su visión del mundo árabe e islámico. No creo que sea necesario recordar que Europa vivió durante toda la edad media un retraso social y cultura, mientras que la civilización árabe-islámica estaba alcanzando el auge de su esplendor, y extendía su radiación y influencia sobre Europa en los distintos ámbitos: las ciencias, la filosofía, la literatura, el arte y la arqueología. El orientalista inglés Montgomery Watt se refiere en su libro La influencia de la civilización árabe islámica sobre Europa, en respuesta a los fanáticos cristianos occidentales, quienes niegan la influencia de esta Civilización, a la que llaman bárbara y salvaje, diciendo:

«En la Edad Media se manifiesta claramente que la influencia del islam de los árabes sobre el cristianismo occidental era mucho más grande de lo que se imaginaba normalmente. El islam no se limitó sólo a hacer participar a Europa en muchos de sus logros materiales y sus descubrimientos técnicos y a hacer rodar la rueda de las ciencias y de la filosofía en este continente, sino que también le ayudó a formarse una nueva imagen de si misma».

Cabe decir entonces que los árabes y musulmanes han ayudado a Europa a tomarse conciencia de sí misma y a salir de las tinieblas de la Edad Media y a establecer los fundamentos culturales y científicos de su modemidad y de su nueva personalidad. Citaré las palabras de Joseph Hofman que citó Juan Carlos Benábedes en su ponencia en el Simposiun intemacional Las Cultura Árabe-Española a través de la Historia:

«Desde hace siglos , los pueblos del sur del Mediterráneo y de Europa conviven juntos, se conocieron, se ocuparon unos a otros, pasamos siglos persiguiéndonos uno a otros, alrededor del Mediterráneo: los árabes llegaron hasta Poitiers, y nosotros fuimos bastante lejos; por lo tanto comprenderéis que lo sucedido no fue una coincidencia, desde Alejandro Magno hasta el diálogo europeo-árabe. Hay una larga vida compartida, porque hay interés principal común: Este interés, digamos que es en primer lugar el concepto común del Hombre».

Las relaciones culturales de carácter literario entre Europa y los países árabes y islámicos son antiguas y arraigadas en la historia, se establecieron a través de los contactos políticos y bélico: la invasión árabe de España, Sicilia, las cruzadas en el Oriente Árabe, y posteriormente a través de los viajeros, orientalistas, las mutuas traducciones, y adquisición de manuscritos. así se empezó la influencia cultural-literaria de los países árabes e islámicos sobre Europa. Los cuentos, biografías y maqamas son el comienzo de la narrativa árabe, a la cabeza de las cuales viene el libro apológico, de Kalilay Dimna de origen indio, traducido por Abdullah Ben al Muqaffa, de gran significado moral, que fue escrito en el siglo VIII. Allí están también las no menos importantes fábulas de Sembad el marino, y las de los siete sabios, según el orientalista F. Rosenthal., y que se incluirán posteriormente en Las mil y una noches, el libro literario árabe más antiguo y más importante, que tuvo su última versión en el siglo IX, III de la Hígera. Que fue traducido al francés por Antoine Galland en 1704 y al inglés en 1713. Es considerado la obra literaria más singular, que entró con sus noches mágicas y legendarias en la imaginación literaria occidental, después de extenderse velozmente, como el fuego en las malezas secas, ya que en pocos años aparecieron 4 versiones en inglés y en poco menos de 200 años había tenido más de 400 ediciones en lenguas europeas.

Rosenthal ve que Las mil y una noches han allanado, ante los occidentales, el camino de la evasión hacia un mundo exótico y mágico, hacia un mundo libre del pesimismo y de la opresión característicos del hombre occidental, que sufre las tradiciones y fanatismos, y les ofreció el claro cielo oriental y el inabarcable horizonte a la imaginación occidental así como ayudó a preparar la gente en general para las nuevas épocas de racionalismo y luces. La influencia de Las mil y una noches en Goethe era evidente a lo larga de su vida particularmente en su libro Diván de Oriente y Occidente, traducido al árabe. Goethe no fue el único poeta alemán influenciado por las noches árabes, pues muchos son los que se entusiasmaron por el mágico mundo de Las mil y una noches. Esto se notará posteriormente después de la traducción de las Rubayyat al-Jayam por el poeta inglés Edward Fitzgerald en el siglo XIX, donde logró el lenguaje fluido, lleno de vida y de éxtasis de este poeta oriental, atravesar las enormes y espesas murallas de la cultura europea contemporánea; abriendo en ellas una ventana a un mundo más libre, más transparente y más humano, según el mismo Rosenthal, que afirma que estas influencias árabes y islámicas ampliaron la perspectiva europea hacia una visión mejor del mundo, una visión distinta y variada. No cabe duda que esto ha enriquecido la literatura occidental y fue uno de los factores que ayudaron al desarrollo de esta literatura hacia un tipo de universalidad que fue nuevo en la historia de la humanidad.

Gracias al orientalismo y a las traducciones tardías del siglo XIX y comienzos del siglo XX conoció Europa grandes obras literarias árabes de escritores medievales como al-Jahez y Abu Hayyan at-Tauhidi., ambos considerados como dos espejos de la crítica social y política de su época. Pues ambos toman sus temas de la literatura llamada «espejo de los príncipes», de las ceremonias, proverbios, pensamiento religioso y de los valores morales generales de la época. Esa crítica que unas veces se presentaban directamente y otras alegóricamente. Al-Jahez (159-255 de la Higera) era de la corriente mu’tazilí, que invitaba a la libertad, a la libre elección así como a activar la razón y el diálogo en las cuestiones religiosas y en la interpretación de los textos coránicos era su época muy agitada y caracterizada por su escepticismo, crítica y debate sobre temas religiosos. Logró al-Jahiz con su solemne y profundo estilo filosófico influir mucho en la literatura árabes y alcanzar, en su tiempo y en los tiempos posteriores, una singular y merecida fama. Las maqamas que se basan en la prosa rimada.

El preciosismo y el formalismo hueco, y por sus temas marginales y burlescos, aparecieron posreriomente, en la época de la decadencia del estado árabe en Bagdad, que abarcó la literatura, la sociedad y el poder central. El representante más destacado de estas maqamas fue Al-Hamadani (m. 1007), padrino de las maqamas, famoso por su libro Sirat ibn Hichaam y su imitador al-Hariri (m. 1122), que escribió más de 50 maqaamas conocidas por Maqaamas de al-Hariri, que cuentan las aventuras de un tal Abu Zaid as-Saruyi..

A.L. Ranella, profesor de lengua inglesa y folklore en el Departamento Europeo de la Universidad de Maryland en su libro: El pasado común entre los árabes y Occidente, se refiere a un distinguido y exótico libro de Pedro Alfonso llamado «Mayalis al-mutaálimin ‘que fue traducido al latín en 1106, y influyó mucho en la literatura europea. Presenta Ranella, al clasificador de «Mayalis al-mutaálimin», con el nombre de Pedro Alfonso y como hombre de mucho talento y problemática en su vida. Nació P. Alfonso en 1062 en Huesca (Aragón), que se mantuvo bajo el dominio árabe hasta 1035 y donde se habían florecido las ciencias árabes. El padre de Pedro era judío llamado Moise Sefardi. Aprendió el hebreo, el latin y el castellano, fue médico en las cortes reales, primero de Alfonso I de Aragón y luego en las de Henry de Inglaterra, se convirtió al cristianismo en 1106, con el nombre de su padrino Alfonso I, estando en el auge de sus actividades científicas.

En Inglaterra empezó a transmitir el legado árabe a Occidente intentando así tender un puente entre las dos culturas, árabe y occidental, llamando la atención de los sabios occidentales a las nuevas tablas astronómicas árabes, y a la cosmografía que abarcaba la astronomía, la geografía y la geología. Sin embargo la fama de P. Alfonso se debió a su libro ‘Mayalis al-mutaálimin», donde demostró que además de conocer la medicina, la filosofía y las otras ciencias árabes era conocedor de cuentos populares muy vivas, tomadas de las experiencia de los filósofos, proverbios y consejos árabes, y de las fábulas. Pedro Alfonso es considerado como el primer escritor europeo que importó deliberadamente la cultura árabe y la divulgó en Europa. El libro de «Mayalis al-mutaálimin» tuvo un singular éxito, de manera que sus manuscritos alcanzaron 63, según Ranella. Chophan el orientalista francés contó cerca de 50 obras y escritores famosos que tuvieron referencias o influencias del libro de P. Alfonso, menciona entre otros: Boccaccio, Geovanni (1313-1375), Goffrey Chaucer (1343-1400) Hans Sachs (1494-1576), Freidrich Hebbel(1813-1863), Miguel de Celvantes (1547-1616) y Shakspeare (1564-1616). Gonzalez Palencia, el editor del libro de Mayalis al-mutaalimin dice que basta este número de autores para darse cuenta de la enorme influencia que ha tenido sobre la narrativa de ficción a nivel internacional.

En los siglo VIII y IX, además de la literatura escrita, floreció en el mundo árabe la literatura oral, que eran cuentos, proverbios, sermones que la gente contaba según las circunstancias, en los zocos, reuniones íntimas, y en las cortes de los príncipes y califas. Los escritores que siguieron los pasos de al-Jahiz se encontraron libres en usar los cuentos burlescos, y picaresco tomados de este legado oral. En este sentido y partiendo de esta legado oral y escrito, tuvieron los árabes la virtud de inventar el cuento como obra literaria, forjando las bases fundamentales para la narrativa de ficción que representaba la vida en la edad media.

Pasando de la edad media a la moderna, vemos que la influencia y los intercambio culturales entre los árabes y Europa, en especial entre los países de la cuenca del Mediterráneo, se profundizan y amplían hasta alcanzar las ciencias, la tecnología, las letras, las artes, la flilosofía, la economía y todas las ciencias humanas y sociales, pero esta vez al revés, después del gigante avance que ha alcanzado la civilización moderna en Europa. Si eran los árabes los que influían en la edad media sobre Europa hoy son los que reciben esta influencia, después del estancamiento de su desarrollo cultural, después de la caída del califato abbasí y de su estado en Bagdad a manos de los tártaros y la invasión por Hulagu de los países árabes, así como de la caída del último reino árabe musulmán, Reino de Granada, en Al-Andalus en 1492.

Ahora y después de muchas catástrofes, fragmentaciones, que sufrieron los árabes, intentan con todo su esfuerzo salir de su largo sueño para alcanzar ir paralelos a la civilización mundial, manteniendo a la vez su identidad y su peculiaridad como nación que ha tenido una historia ilustre y señalada. Están tratando ahora, como los demás países en vía de desarrollo, de recomponer su nueva identidad cultural en esta época racional de avanzadas tecnologías, a través de mixtura entre Oriente y Occidente y la asimilación de los avanzados saberes y tecnologías de Occidente. En esto juega la cultura un papel de alta importancia. Por ello es considerada la transmisión de los conocimientos mediante la traducción, los estudios, los diálogos, simposios y centros culturales como eje central para la activización y la receptividad entre los pueblos, para alcanzar lo que podríamos llamar la hermandad internacional, lejos de los conflictos, de las guerras, del saqueo económico y de la dominación. La cercanía geográfica y el pasado común de los países del Mediterráneo hacen a sus pueblos sentir hermandad y solidaridad mundiales más profundas. La mutua influencia y mixtura cultural entre árabes y españoles es el núcleo central y radiante de toda una historia, que ha durado más de ocho siglos repletos de conflictos y hermandad entre dos pueblos milenarios en su cultura y en su civilización, formando en las épocas de estabilidad y de esplendor, y cuando se callaban los cañones, ejemplo mundial de mutua influencia y convivencia, sin par en la historia de los pueblos mediterráneos.

En al ’Andalus se extendieron las escuelas, las universidades y institutos, así como la bibliotecas, de los que sólo Córdoba, Sevilla y Granada tenían más de 70. En la universidad de Córdoba había más de 6,000 volúmenes de los más importantes libros Estas universidades recibieron los estudiantes de todos los países europeos. Los traductores tradujeron muchos de estos libros a la lengua latina, enriqueciendo así el legado español en sus dos ramas árabe y latina. Entre estos traductores están por ejemplo Platón el Tifuli y Ibrahim Berhaya de Barcelona que habían traducido el Liber quartorum atribuida a Ptolomeo. Estos estudiantes y traductores de las obras árabigo-andaluzas han contribuido eficazmente a poner las primeras semillas del movimiento intelectual que se manifestó en Europa a finales de la Edad media. El Orientalista Bernard Lewis señala la dedicación de los jóvenes españoles a estudiar las ciencias y letras árabes diciendo que

«Estos jóvenes no han leído la poesía y los cuentos árabes ni han estudiado los libros de los dialécticos teológicos y filósofos musulmanes para contradecirlos, sino para aprender a expresarse de una manera más precisa y perfecta».

En aquella época lejana las traducciones no se llevaban a cabo en un solo lugar, ya que se hacían en Barcelona, Tarragona, Segovia, Pamplona, León y Marsella, pero el principal centro era Toledo. En aquella ciudad se tradujeron libros de matemáticas, astronomía, astrología, filosofía, como la epístola del uso del Esterlabo, el libro de astrología, el libro de Maqasid alfalasifa, o Los propósitos de los filósofos y el libro del Cielo y del mundo de Avincena: Uno de los más importantes traductores fue Gerardo de Carmona, que encabezó un equipo de traductores que tradujeron mas de 70 obras árabes entre las cuales estaban un resumen del libro de álgebra y matemáticas de al-Jawarizmi y el libro de Abu al-Wafa’Al-Mayisti. También se destaca Platón Altifuli del siglo XII, que realizó su obra en Barcelona y se considera uno de los más antiguos traductores, que dieron a conocer las ciencias griego- árabes a Occidente Dr. abul Rahman Badawi en su introducción al libro sobre Ibn Arabi, su doctrina y su vida de Miguel Asin Palacios, a quien considera como uno de los orientalistas españoles contemporáneos más importantes.

Era Asin Palacios uno de los pilares más altos del orientalismo, y estaba a la altura de Nellino en Italia, Gold Tsher, Nildkhe en Alemania y Dozy en Holanda, Massignon en Francia y Crachkovisky en Rusia; pues con este estudioso se estableció la base de la excelente investigación científica de la historia árabe- islámica en España. Palacios concentró sus estudios científicos y intelectuales sobre tres teólogos y místicos musulmanes: Ibn Arabi, Al-Gazali y Ibn Hazm el cordobés, gracias a él se ha descubierto a Ibn Masarrah y su escuela. Así como fue él quién llamó la atención por primera vez sobre la influencia del islam y precisamente de Risalat al-gufian del poeta árabe, al-Maárri sobre la Divina Comedia de Dante, que el investigador y intelectual Hasan Uzmánha ha traducido publicado en varias ediciones en Egipto y se está haciendo una nueva traducción más precisa a cargo del escritor y crítico literario sirio Hanna Abbud, debido a la gran importancia de esta gran obra clásica.

Otra de las obras cumbre que se han traducido al árabe es Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, realizada por el intelectual e investigador egipcio Abdul Rahman Badawi en 1965. También se está realizando una nueva traducción más precisa del Quijote por el escritor y hispanista sirio Rifaat Atfé, que realizó sus estudios universitarios en Madrid, y saldrá este mismo año de la Editorial Dar Ward en Siria. Dice el crítico español Salvador de Madariaga hablando de la importancia de Don Quijote... que Don Quijote, Sancho Panza, Don Juan, Hamlet, Fausto son los personajes más grandes que ha creado la literatura universal, pues se parecen a los grandes hombres creados directamente por Dios, sus figuras se encubren en cada generación de nuevos mitos, opiniones, interpretaciones y símbolos. Cervantes ha querido que Don Quijote fuese el espejo de su época en todos sus aspectos social, político, administrativo, vicios, hipocresía, y falsas pretensiones en la moral y la conducta; burlándose de una falsa y doble sociedad, todo a ritmo de burla y amargura. Si Don Quijote representa la valentía, la fe, el idealismo y la utopía, Sancho representa lo contrario: la cobardía, la vacilación el cinismo, el realismo y el pragmatismo. Cervantes nos ofrece la aguda contradicción de la vida entre el realismo y el idealismo y el eterno conflicto entre la materia y el espíritu tendiente a la eternidad, el cuerpo con todos sus deseos carnales y el espíritu que siempre aspira a lo más elevado y puro.

Si dejamos a los clásicos y pasamos a la época moderna nos sorprenderemos de la vastedad de la mutua influencia que hay entre Europa y los árabes, particularmente entre los árabes y los españoles. La mayoría de las obras de los grandes escritores, pensadores y literatos del siglo XIX y XX se han traducido al árabe y publicado por las editoriales oficiales y privadas en Egipto, Líbano, Kuwait, Siria, Irak, el Magreb y Jordania, etc., de manera que es imposible abarcarlo en una ponencia como ésta. La traducción que se aceleró muchísimo después de la independencia de los países árabes indica la gran necesidad cultural que fue indispensable después de la decadencia de la cultura árabe y su estancamiento, debido a las mencionadas causas. En ésta reciprocidad creativa forma el caso cultural árabe- español una particular y principal pausa no sólo en el campo de la traducción sino también en el campo de los simposios, diálogos y encuentros que realizan las instituciones y centros culturales y el intercambio de visitas entre los intelectuales y escritores de ambas partes. Como prueba de la profunda y firme relación histórica entre los árabes y los españoles citaré unas palabras del gran dramaturgo, poeta y novelista español, Antonio Gala, que dijo en la conferencia que dio en las Jornadas de Cultura Española celebradas en Damasco en 1991, que se llevó a acabo gracias a la iniciativa del Hispanista Rifaat Atfé:

«la vida se basa en dos cosas: la tradición y el proyecto, es decir el pasado efectivo y el futuro, ambos se edifican a base de otros dos conceptos: la amistad, es decir la convivencia y la cultura en el sentido de la creación. Estos conceptos son contrarios a la destrucción. La amistad en el significado de concordancia en sus más altos grados funden las fronteras, las raíces y los tiempos. La convivencia y la amistad híspano-árabe heredadas son impugnables a la perturbación, con nosotros han crecido lentamente y construyeron sus nidos en las ramas de la inolvidable sangre. Convivencia que es de la profundidad de los siglos, amasada por las batallas, el conflicto y el abrazo, basada en una comprensión difícil y pura. Violenta amistad que permaneció sobre la tierra de Al-andalus para siempre. En el caso de las relaciones híspano-árabes debemos asemejarnos a los dioses de doble cara, una aprende del pasado mientras que la otra se enfrenta al futuro: No estamos solos, como no se puede improvisarlo todo. Nadie puede avanzar sin recordar y no hay futuro que se funda sobre el olvido. En mi alma llevo el nombre de los omeyas, en mi frente el nombre de Bani Abbad y en mi corazón el nombre de los Nasries de Granada».

(Estas palabra de A. Gala están traducidas del árabe, por no tener el texto original) Y a Antonio Gala se le han traducido en Siria dos novelas, la primera, El manuscrito carmesí, que es sobre Boabdil, último rey de Granada que se ha publicado en 1996 y la segunda: La pasión turca que salió en 1998, ambas traducidas por Rifaat Atfé y publicadas por Dar Ward en Damasco. Juan Goytisolo representa una admirante fenómeno en respecto a la profundidad de la relación hispano-árabe, precisamente por su íntima relación con la revolución argelina, durante su residencia en Francia, huido de la España de Franco. Allí conoció a los emigrantes argelinos, vio de cerca el racismo que se practicaba contra estos, y sintió simpatía con el Frente de Liberación Nacional Argelino. Colaboró recogiendo contribuciones de los simpatizantes y solidarizados con la revolución argelina, especialmente de los franceses que se oponían a la ocupación francesa de Argelia. En 1963, después del triunfo de la revolución, recibió una invitación personal para visitar Argelia. Se refirió a esta invitación diciendo:

«Debido a mis trabajos militantes y a mi participación con las fuerzas que apoyaban el Frente Nacional para la Liberación, he recibido inmediatamente después de la independencia de Argelia una invitación del Frente y fue la primera visita que realicé a Argelia».

En las obras traducidas de Juan Goytisolo al árabe vemos repercusiones espirituales y místicos de Iben Arabe, Ibn al-Farid, al-Hallay y de Ibn Hazm. Él mismo ve en las obras poéticas de Góngora, las novelas de Cervantes, los cánticos espirituales de San Juan de la Cruz una presencia de toda una tradición literaria árabe. A Juan Goytisolo le ha traducido Rifaat Atfé también La saga de los Marx, publicada por Dar Abdul Muním- Nachirun, Alepo 1999.

Otro novelista español contemporáneo es Ramón Mayrata, que se le ha traducido en Siria una importante novela: Ali Bey el Abasi, traducida por el mismo Rifaat Atfé y publicada por Dar Ward en Damasco 1999. Mayrata tomó los acontecimientos de su novela de la vida del viajero Domingo Badía (Ali Bey) que viajó por los países árabes en una aventura singular, llena de peligros y de altibajos. Cabe señalar que Domingo Badía, el protagonista de esta novela murió en Siria y el director del Instituto Cervantes de Damasco, Luis Javier Ruiz Sierra, está muy interesado por descubrir su tumba. Cuando lees esta novela impresionante y exótica te confundes y te preguntas si es una novela española o árabe, ya por el estilo, ya por sus sucesos que te recuerdan las aventuras de Ibm Battuta, Ibn Mayed y de Sembad, asi como te recuerda el viaje de Ulises el griego en la Odisea. Ali Bey, este aventurero por los desiertos, mares, ciudades y pueblos árabes de finales del siglo XVIII y principios del XIX, época de la ilustración de los descubrimientos científicos y humanos, es una mixtura de todos ellos. Esta novela de Mayrata es de profunda relación con el choque Occidente-Oriente a través del contacto y de la tangibilidad de dos distintas, pero creativas civilizaciones.

Para terminar quiero referirme al panorama poético español, pues Federico García Lorca, su poesía y teatro son de las obras más famosas y leídas en el mundo árabe. En su obra sentimos el pulso andaluz con sus raíces árabes, además del profundo sentimiento poético, trágico y triste de sus elegías. Asegura Emilio García Gómez que el título Diván de Tamarit, fue un homenaje de Lorca a los poetas árabes de Granada, en especial a Ibn Zamrac, que adornan sus versos las paredes de la Alhambra.

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