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Impronta Árabe del Libro de Buen Amor

20/01/2003 - Autor: Waleed Saleh Alkhalifa - Fuente: Universidad Autónoma de Madrid
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Libro de Buen Amor
Libro de Buen Amor

Introducción

Después de tantos estudios, libros y críticas dedicadas al privilegiado y polémico libro de Juan Ruiz resulta difícil, al hablar de él, no caer en la repetición y más aún aportar algo nuevo sobre el mismo.

Pero existe la esperanza de que siempre queden puntos oscuros en alguna parte del libro, que nos brinden la posibilidad de enfocar una luz sobre ellos o de corregir alguna interpretación equivocada de algún investigador.

Nuestro objetivo, en este trabajo, es señalar algunos elementos musulmanes y árabes en el Libro de Buen Amor y el posible paralelismo entre éste y el Collar de la Paloma del cordobés Ibn Hazm; tarea complicada después de los dos estudios exhaustivos de Américo Castro y Sánchez Albornoz

No cabe duda de que todos los que han estudiado el Libro de Buen Amor de una manera objetiva, han encontrado en él abundantes elementos musulmanes y árabes, debido a la presencia de esta cultura en al-Andalus y gran parte de la Península Ibérica durante la Edad Media.

Juan Ruiz convive con esta cultura sobretodo durante el periodo que ejerció como Arcipreste en Toledo, una ciudad muy marcada e influida por la variedad de su población: etnias, culturas, costumbres, conceptos de vida... todo esto le dio una dimensión política y cultural incomparables: "Toledo en aquella época, no sólo era el centro político de Castilla, sino también a partir de Alfonso X el Sabio, el cultural de toda España". (1)

Como sabemos, es imposible separar cualquier obra de su entorno sociocultural, por lo que es indispensable tener en cuenta los datos geográficos, históricos y culturales a la hora de estudiar el Libro de Buen Amor.

Criado del Val piensa que "tanto mozarabismo como mudejarismo actúan en primerísimo lugar durante todo el periodo de formación del Libro de Buen Amor". (2)

Val distingue también dos clases de mozarabismo; el primero es el que vive en al-Andalus, durante los primeros siglos de la conquista islámica, pero que desaparece absorbida por el Islam. Y el otro que vive social y culturalmente reincorporándose a la cultura cristiana-románica. Este último "Vivo, con capacidad de acción y renovación respecto a la nueva España cristiana se encuentra en Toledo y en su comarca".(3)

No debemos olvidar, por otra parte, a los mudéjares que formaban parte de la estructura sociocultural de aquella Castilla a la cual aportaron experiencias de una manera muy directa. Todo eso nos hace pensar que la vida en la Castilla del siglo XIV, donde vivió el Arcipreste de Hita era una mezcla de culturas y experiencias que no puede negar ningún estudioso.

Esta mezcla, sin la menor duda, no se encuentra únicamente en la unión de lo musulmán con lo cristiano, sino que, se encuentra como afirma Rodríguez Puértolas: "Juan Ruiz integra de modo genial todo elemento cultural de su momento histórico, sea clásico y europeo, sea cristiano, musulmán o judío, en una acumulación vitalista jamás lograda en la literatura medieval, peninsular o no". (4)

Elementos árabes en el Libro de Buen Amor

Son abundantes los elementos arábigos en la obra de Juan Ruiz: palabras, costumbres, instrumentos... .

Y como apunta Américo Castro "compone cantares para moras y judías; hace hablar en árabe a una muchacha; es el primero en emplear en castellano el zéjel con rima interna, tan familiar a los poetas árabes y tan frecuente en Aben Guzmán". (5)

No queremos entrar en discusiones, como han hecho varios investigadores, sobre si el Arcipreste de Hita sabía el árabe o no, pero sí nos interesa señalar que Juan Ruiz, por lo menos, sabía algo sobre la forma de la vida árabe, las costumbres y algunas expresiones o palabras dialectales que utilizaba la clase social árabe popular o media. Buena prueba de ello es lo que vemos en uno de sus personajes, aquella mora visitada por Trotaconventos enviada por el Arcipreste pretendiendo sus favores, pero ésta rechaza la propuesta, (estrofas 1508-1512). Estas estrofas no sólo demuestran que el Arcipreste estaba en relación directa con la vida árabe, sino que es sorprendentemente genial su capacidad de entender esta vida y utilizar las palabras árabes en su contexto exacto, hasta el punto de que estas palabras se utilizan dialectalmente, hoy día, en la mayor parte del Mundo Árabe.

Por olvidar la coita, tristeza e pesar
rogué a la mi vieja que me quisiese casar
fabló con una mora, non la quiso escuchar:
ella fizo buen seso, yo fiz mucho cantar.
(1503)

Y como ya hemos dicho el Arcipreste no se conforma solamente con la mención de su aventura con esa mujer mora, sino que penetra en los fenómenos sociales:

"¡Ya amiga, ya amiga, quánto á non vos vi!
on es quien ver vos pueda, ¿y cómo sodes ansi?"
(1509 b,c)

En estos dos versos ¿no es probable que el Arcipreste aluda a la forma de vida de la mujer árabe en aquella época?, sabemos que el control sobre las mujeres cristianas ha existido, hasta cierto punto, durante muchos siglos, pero el control de la mujer árabe-musulmana siempre ha sido mucho mayor, por lo que era difícil para una persona ajena al entorno familiar ver o ponerse en contacto con una de estas mujeres.

En estas estrofas y respecto a la expresión árabe "Legualá" (1510 d) parece que no lo han interpretado los editores y estudiosos (6) de una manera completa. Lo han entendido "no por Alá (Dios)" y para ser más exactos tenemos que señalar la posibilidad de que esta expresión está formada por tres palabras: Le-gu-Alá. -Le- es signo de negación "no", -gu- es del verbo "gul" en dialecto significa "decir" y Alá Dios. Por lo tanto la traducción sería "que no lo diga Dios" o "que no lo acepte, no lo quiera".

Otro dato a destacar es la presencia de la música morisca, los bailes, los instrumentos árabes... etc. Esto tampoco es un producto de la casualidad, sino ciertamente un producto de la convivencia con lo árabe.

Dice el Arcipreste:

Allí sale gritando la guitarra morisca,
de las bozes aguda e de los puntos arisca;
el corpudo laúd, que tiene punto a la trisca.
(1228 a,b,c)

Y en otro lugar dice:

Después fiz muchas cantigas, de dança e troteras,
para judías e moras e para entendederas
. (1513 a,b)

Esto aparte de los numerosos nombres de instrumentos árabes que aparecen en las estrofas siguientes a las mencionadas anteriormente como: rabel, panderete, albogón, timbal... .

En otra ocasión el Arcipreste insiste en el sentido social árabe, o el control social que hemos mencionado antes, y que deja a las mujeres árabes en un círculo cerrado que no admite ciertas relaciones con los hombres ajenos:

Ella fizo mi ruego, pero con antipara
dixo: "Non querría ésta que me costase cara
como la marroquía que me corrió la vara".
(1323 a,b,c)

Tampoco faltan en la obra del Arcipreste dichos populares referentes a los árabes:

Los cabrones valientes, muchas vacas e toros,
más vienen çerca della que en Granada ay moros.
(1215 a,b)

Otro elemento que ha sido un punto polémico para muchos estudiosos y críticos por las diferentes interpretaciones, es el tema del ataque al exceso de beber vino, al que el Arcipreste dedica las estrofas 528 hasta la 549:

"Buenas constumbres deves en ti siempre aver,
guárdate sobre todo mucho vino bever".
(528 a,b)

Américo Castro estudia este tema relacionándolo con otros textos musulmanes (7) viendo la posibilidad de que tales textos pueden ser una pista posible para el Arcipreste de Hita.

Podemos añadir aquí un factor que puede apoyar la tesis de Castro partiendo de la base anteriormente mencionada, la convivencia del Arcipreste con los musulmanes y la influencia de tal convivencia de la que buenas muestras nos dio en su obra. Entonces la prohibición religiosa del vino para los musulmanes lo ha convertido en un mal rechazado, aunque siempre hubo en la sociedad islámica quien lo tomaba. Pero es rechazado con más firmeza el beberlo en exceso. Basta saber que en la tradición islámica lo llaman "la madre de los pecados" y sobre él y sus perjuicios cuentan numerosas historias.

Los rasgos físicos de la mujer y de la descripción de la belleza femenina aparece, en más de una ocasión, en la obra:

Busca muger de talla, de cabeça pequeña;
ancheta de caderas; ésta es talla de dueña.
(432 a,b)

La nariz afilada, los dientes menudillos
eguales, e bien blancos, poquillo apartadillos.
(434 a,b)

Si diz que los sobacos tiene un poco mojados. (445 a)

Este gusto lo atribuye Américo Castro a la tradición musulmana, aunque no niega, al mismo tiempo, su presencia en el latín: "La descripción de los rasgos físicos de la mujer preferida (444,445) procede no sólo de patrones poéticos, en latín, sino de la tradición musulmana". (8)

En realidad, es un poco difícil aceptar esta tesis al pie de la letra, debido a que los rasgos mencionados por el Arcipreste no son un punto clave dentro de la belleza femenina preferida en la tradición musulmana o árabe; y quizá sean otros rasgos como: los ojos grandes, el cuello largo, el cabello negro... etc. más significativos dentro de esa tradición, de los que hay abundantes ejemplos en la poesía árabe, tanto preislámica como islámica.

Las coplas o cantares de ciegos que compone Juan Ruiz (1710- final) los compara Castro con al-maqama árabe y ésta, en realidad, es una alternativa entre verso y prosa. Al-maqama es un género literario parecido al cuento, escrito en un lenguaje elegante y un estilo muy rebuscado, elocuente... . Narra algunos sucesos que le ocurren al protagonista, que siempre es el mismo en todas las maqamas, y generalmente están relacionadas con la vida de los mendigos y la mendicidad en general. Estas maqamas tienen una dimensión didáctica, aparte del ambiente jovial que las envuelve. Al-Hamadani (s. X d.C. , 358-398 de la Hégira) fue el escritor más destacado de estos "cuentos".

Este género literario árabe aunque, en realidad, tenga algunos puntos comunes con los cantares de ciegos del Arcipreste, vemos que más bien son coincidencias en cuanto a la forma, es decir, en la elección del tema y no en la manera de tratarlo; porque el propósito de la maqama es, según los críticos, didáctico, ya que los escritores intentaban enseñar a las jóvenes ciertas normas morales a través de estos "cuentos" atrayentes y simpáticos.

Esta "imitación" por parte de Juan Ruiz a las maqamas como lo ve Castro, si la hay, pues no sería más que una imitación formal que no llega, de ninguna manera, a la profundidad, esencia y espíritu de la maqama. Y podemos decir también que existen factores didácticos tanto en esas maqamas como en el Libro de Buen Amor. Menéndez Pidal destaca esa faceta didáctica del libro diciendo: "otra faceta de época en el Libro de Buen Amor es su situación dentro de la literatura cuentística y narrativa dedicada a fines didácticos". (9)

El hijo del rey moro Alcarez

El Arcipreste narra (estrofa 123-139) lo que aconteció al hijo del rey moro Alcarez. Al nacer el niño, cinco astrólogos hacen un horóscopo para ver su signo y su suerte. Cada uno de los cinco da un juicio distinto, uno ve que el niño muere apedreado, el segundo dice que morirá quemado, el tercero que morirá despeñado, el cuarto adivina que morirá colgado y el último ve que morirá ahogado.

Al ver el rey el desacuerdo y diferencia entre sus juicios ordenó encarcelarlos. Pero la fatalidad hizo que se cumplieran las predicciones. Al hacerse mayor el niño, un día sale de caza y muere apedreado, quemado, despeñado, colgado y ahogado. Por lo tanto el rey manda liberar a los astrólogos por haber acertado en sus predicciones.

De esta historia podemos deducir que el Arcipreste cree firmemente en la astrología y en los signos y la considera como una ciencia cierta :

"Los antiguos atrólogos dizen en la çinçia
de la astrología, una buena sabiençia".
(123 a,b)

Estas creencias las atribuyen algunos estudiosos a las creencias islámicas. Rodríguez Puértolas piensa que: "con respecto al libre albedrío, frente al tomismo, el Arcipreste no parece andar en este asunto muy lejos de ciertas creencias vulgares que no son estrictamente de origen cristiano, sino musulmán". (10)

Esta tesis aprobada por otros estudiosos como Luce López Baralt que cree que el Arcipreste tenía unos conocimientos íntimos y de "primera mano" de la cultura islámica. Y para Luce López Baralt "nuestro clérigo, por más letrado que fuese, se movería en ambientes populares islamizantes en la España del s. XIV y se dejó influir poderosamente por ellos". (11)

Y por lo tanto cree que los conocimientos astrológicos del Arcipreste no proceden de obras como El Tetrabiblos de Ptolomeo, porque ésta fue introducida en Europa a través de las traducciones árabes.

Pero aunque todo esto puede ser cierto, no tenemos que olvidar que esas creencias populares de los musulmanes medievales en los signos y la astrología, no es tan absoluta como piensan algunos estudiosos, sino que en muchas ocasiones es al contrario, y tenemos sobre este aspecto una historia muy conocida que se atribuye al califa abbasí al-Mutasim (833-842 d.C.), hijo del célebre califa de Bagdad Harun al-Rasid. Este califa decidió conquistar la ciudad bizantina de Amoriyya en el año 838, pero antes consultó a los astrólogos, y éstos después de levantar el horóscopo le aconsejaron dejar el asunto, porque la derrota era segura. El califa no les hizo caso y emprendió su aventura; conquistó la ciudad y logró una gran victoria.

Este suceso lo eterniza en un poema largo el célebre poeta abbasí Abu Tammam (788-845d.C.) que dice:

Las noticias de los sables son más verdaderas que
las de los libros (se refiere a los libros de astrología)
Los filos de los sables separan la seriedad del juego.
(12)

Este rechazo a la astrología forma otra corriente dentro de las creencias musulmanas, aunque sean de carácter culto. Y con mucha seguridad estos poetas eran conocidos en los ambientes andalusíes, porque los poetas famosos, como Abu Tammam, tenían un gran eco en al-Andalus, y muchos poetas andalusíes adquirían los apodos de famosos poetas orientales como: al-Mutanabbi, al-Buhturi... etc.

Entre el Libro del Buen Amor y el Collar de la Paloma

Es sin duda, una tarea arriesgada intentar establecer un paralelismo entre dos libros, de tan magnífica importancia, como son el Buen Amor y el Collar de la Paloma. Sabemos que son varios los siglos que separan a ambos; Ibn Hazm, autor del Collar vive entre el 994-1064 d.C.; y Juan Ruiz entre 1295-1333? d.C. Los dos libros tratan el tema del amor, y coinciden en varios puntos; los dos son producto de una experiencia personal, y la "alternancia del verso y la prosa (en el Collar) es equivalente al Libro de Buen Amor a la alternancia entre lo lírico y lo narrativo, la falta de límites precisos entre amor espiritual y amor físico, la presencia de intermediarios y terceros...". (13)

Todo ello contribuye a construir un puente de fuertes relaciones entre las dos obras.

Cualquier obra literaria o manifestación cultural debe tener sus raíces en otras anteriores, porque uno no puede crear de la nada. Por lo tanto, estas dos obras deben tener su fuente de inspiración en otras ya existentes.

"Es sumamente interesante estudiar las analogías y semejanzas del libro de Ibn Hazm con otros de idéntico o parecido contenido. Ya el Ratnavali o Collar de Perlas, probablemente del siglo VII d. C., podría ser, entre otros, un antecedente del libro de Ibn Hazm. El Ratnavali es un drama sánscrito de contenido erótico sentimental". (14)

Hay otras obras que tienen el mismo contenido, como el Libro del Collar incomparable o El Collar único...

También el tema del amor fue tratado de una manera parcial por muchos autores y poetas árabes; pero hay que reconocer que Ibn Hazm en su Collar lo trató de una manera completa, global y le dio una dimensión filosófica muy rica, y de ahí cobra El Collar su gran importancia dentro de la creación literaria que trata este tema.

Por otra parte, el Libro de Buen Amor, a su vez, debe tener también sus fuentes de inspiración, y aquí no queremos repetir lo que muchos estudiosos han resaltado, buscando fuentes en la producción literaria latina, occidental u oriental y sobretodo en el Collar.

Antes de hablar de las semejanzas que guardan los dos libros, nos gustaría hacer una alusión a una opinión, que nos parece gravemente equivocada, de José Ortega y Gasset en el prólogo del Collar de la Paloma, traducido al castellano por Emilio García Gómez.

Ortega y Gasset al defender la tesis de Sánchez Albornoz, apoyada por el traductor García Gómez, procura hacer hincapié en la diferencia que existe en el concepto del "amor" entre los árabes medievales y los occidentales.

Ibn Hazm menciona un poema que había escrito a un amigo suyo Ubayd Allah ibn Abd al-Rahman ibn al-Mugira, en el que dice:

"Te amo con un amor inalterable,
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño..."
. (15)

Estos versos aunque se los dedica un hombre a otro hombre no tienen nada de homosexualidad como cree Ortega y Gasset que dice: "baste hacer constar que esos versos van dirigidos a un hombre. Bien sé que también entre nosotros se da con alguna frecuencia el amor homosexual de varón a varón...,". (16)

Esta expresión de amor más bien significa cariño, estimación, respeto... que se da mucho en la poesía árabe, sobretodo cuando está dedicado a un califa o a un rey... buena muestra de ello es el poema de al-Mutanabbi (915-965 d.C.) dedicado al emir de Alepo Sayf al-Dawla al-Hamadanni:

¿Por qué oculto un amor que me enflaquece?
y todo el mundo pretende amar a Sayf al-Dawla
. (17)

Todavía no se ha demostrado que haya una relación directa entre el Collar de la Paloma y el Libro de Buen Amor, y es lógica la opinión de E. García Gómez al respecto, dice: "no podemos dar de ella una plausible explicación. Negar la analogía no es científico y, además, hacerlo sería exponerse a quedar en mala posición el día, muy posible, en que aparezca el nexo". (18)

Pero lo que no nos resulta lógico es que E. García Gómez establezca sólo unas cuatro semejanzas entre los dos libros, y dice: "estas son, a mi juicio, salvo quizá otras vaguísimas y nada probantes, las únicas semejanzas auténticas entre el Collar de la Paloma y el Libro de Buen Amor". (19) Porque otros estudiosos destacados han visto muchas semejanzas auténticas entre las dos obras.

No queremos repetir aquí las semejanzas que han mencionado casi todos los que han estudiado los dos libros, entre ellos E. García Gómez, como por ejemplo: los pasajes de las señales de amor, la de los intermediarios, alcahuetas...

Entre Américo Castro y Sánchez Albornoz

Como hemos visto anteriormente Américo Castro afirma que Juan Ruiz en el Libro de Buen Amor había dado un contenido cristiano a lo que está expresado en el Collar de la Paloma de Ibn Hazm. La combinación de lo alegre y lo moralizante en el Libro de Buen Amor, lo atribuye Castro a la familiaridad del Arcipreste con la vida islámica, de los que se conocen muchos casos. También califica la obra de Juan Ruiz como didáctica, diciendo: "es didáctica, porque es también didáctica y sermoneadora la literatura islámica".

La combinación de lo narrativo y lo lírico en el Libro de Buen Amor, para Castro, no es más que el eco de obras árabes que alternan entre el verso y la prosa, como es el caso de Las Mil y Una Noches o la obra de Farazdaq, un poeta del siglo VII. Es islámica la idea central del libro del Arcipreste para Castro, diciendo: "es islámica la idea central del libro, o sea, la experiencia erótica en doble vertiente, impulso sensual, freno ascético".

En resumen, Castro piensa que el libro del Arcipreste se mueve de una manera clara, en un ambiente moruno o mudéjar.

En cambio, Claudio Sánchez Albornoz tomó una postura totalmente opuesta a la de Castro, negando muchas de las influencias árabes en el libro y rechazando totalmente cualquier vinculación entre el Buen Amor y el Collar. (20)

Albornoz adopta la tesis del traductor del Collar E. García Gómez que califica de muy discutibles las influencias del Collar en el Buen Amor.

El concepto del amor para Ibn Hazm es un motivo de polémica para Albornoz que rechaza la tesis de Castro, este último califica el amor de Ibn Hazm de exquisito , diciendo de él: "convierte la experiencia sentimental en un ocaso irisado de bellezas".

En cambio, Albornoz pone en duda que Ibn Hazm haya sido un adepto de la teoría urdí sobre el amor, y piensa que "el asceta cordobés tiene del amor la ambigua idea de los andaluces de su generación; que no excluía las "amistades particulares"... se proyecta desde la poligamia al lícito coito con esclavas".

Pero se puede apreciar a través de la obra de Ibn Hazm que el amor es para él, casi siempre, un sentimiento noble y elevado, es la unión de los seres, una unión espiritual antes de ser corporal.

Por otra parte, Albornoz afirma que "ninguno de los pasajes del Buen Amor, que Castro cita, tiene en verdad vinculación directa con los del Collar por él alegados". Esta afirmación carece de base y fundamento porque esta supuesta relación directa, quizá, se revele algún día.

Y pone Albornoz en duda el enraizamiento del Libro de Buen Amor en la tradición hispano-islámica, y la frecuente aparición del tema de la tercería amorosa, punto que todos los estudiosos resaltaron y vieron en él una influencia clara de la vida popular y la tradición islámica. "Es indudable que no pudo dejar de tener influencia en Juan Ruiz la literatura y autores árabes... Juan Ruiz no necesitaba mencionar en su libro a los autores árabes y a sus trabajos para que reflejaran tal influencia, como tampoco se desprende que los citados por él le hayan marcado un sello distintivo, pues su obra es una auténtica creación con contenido popular y significación de lo social de España". (21)

Conclusión

Existen una cantidad elevada de elementos y huellas árabes en el Libro de Buen Amor, que se manifiestan en el léxico y en la cantidad de arabismos que el Arcipreste usa en sus estrofas, los cantares, bailes, etc. Algunos de sus personajes como la mora visitada por Trotaconventos y algunos conocimientos del Arcipreste se deben a las fuentes árabes, o por lo menos a la convivencia con la cultura popular como, por ejemplo, sus conocimientos astrológicos... etc.

Estas influencias no son de extrañar, si tenemos en cuenta la época en que fue escrito el libro y las circunstancias que rodearon a su autor. En el siglo XIV Castilla y especialmente Toledo, donde realizaba el Arcipreste sus actividades religiosas, fueron lugares donde convivieron la cultura cristiana y la musulmana y se fundieron y mezclaron, dando lugar a unas influencias mutuas que encontramos en la lengua, las costumbres y la forma de vida.

Sobre las influencias del Collar de la Paloma de Ibn Hazm en el Libro de Buen Amor, si no tenemos pruebas suficientes de que el primero fue una fuente fundamental para el segundo, sí tenemos bastantes pruebas de influencias, huellas, paralelismos, coincidencias, etc. entre las dos obras.

En resumen, encontrar influencias musulmanas o árabes o algún elemento de lo musulmán o lo árabe en el Libro de Buen Amor, no le resta valor, como lo han interpretado y comprendido algunos investigadores y estudiosos que han intentando alejarlo de cualquier clase de tales influencias, negando ciegamente toda relación con lo árabe y lo musulmán. Esta negación no es más que un rechazo racial a la cultura árabe que se manifiesta con estos tipos de tesis.

La presencia de tales elementos debe ser un motivo de orgullo y una señal positiva que demuestra que los cristianos y los musulmanes han convivido y han intercambiado experiencias en una época de la historia.

Notas Bibliográficas:
1.- Vicente Reynal: El Buen Amor del Arcipreste y sus secretas razones. Humanitas, Alcácer (Valencia), 1982. p. 68.
2.- Actas del I Congreso Internacional sobre el Arcipreste de Hita. Barcelona, 1973. p. 447.
3.- Actas... op. cit. p. 449.
4.- Juan Ruiz: Arcipreste de Hita. Edaf,Madrid, 1978. p. 62
5.- Américo Castro: España en su historia, cristianos, moros y judíos, Losada, Buenos Aires,1948. p. 387.
6.- Arcipreste de Hita: Libro de Buen Amor, Ed. Alberto Blecua, Planeta, Barcelona, 1983.
- Actas, op. cit. La intervención de Juan Martínez Ruiz. p. 196.
- Rodríguez Puértolas, op. cit. ... p. 75.
7.- España en su historia. op. cit. p. 376 y las siguientes.
8.- España en su historia... op. cit. p. 414.
9.- Ramón Menéndez Pidal:Poesía Juglaresca y orígenes de las literaturas románicas, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957, p. 207.
10.- Juan Ruiz, Arcipreste de Hita... op. cit. p. 70.
11.- Luce López Baralt: Huellas del Islam en la literatura española. Hiperión, Madrid, 1985, p. 49.
12- Hanna al-Fajuri: Al-Yami fi Tarij al-adab al-arabi. Dar al-Yil, Beirut, 1986. p. 732.
13.- Rodríguez Puértolas , Juan Ruiz... op. cit. p. 63.
14.- Angel Rodríguez Bachiller: Filosofía de El Collar de la Paloma. Casa Hispano Arabe, Madrid, 1969, p. 12.
15.- Ibn Hazm: El Collar de la Paloma, traducción de E.G. Gómez. Alianza Editorial, 5a. ed. Madrid, 1985, p. 94.
16.- El Collar... del prólogo... p. 20.
17- Al-Mutannabi: Diwan al-Mutannabi. Edic. Nasif al-Yaziyi, s.d., s.l.
18.- El Collar... de la introducción p. 81
19.- El Collar... de la introducción p. 81
20.- Claudio Sánchez Albornoz: España un enigma histórico. Tomo I, Edhasa, Barcelona, 3a. ed. 1983.
21.- José Raed: Arcipreste de Hita, precursor del Renacimiento. Ed. Devenir. Bueno Aires, 1975, pp. 59-60.

Bibliografía:
1.- Actas del I Congreso Internacional sobre el Arcipreste de Hita, Barcelona, 1973.
2.- CASTRO, A: España en su historia, cristianos, moros y judíos, Losada, Buenos Aires, 1948.
3- AL-FAJURI, H.: Al-Yami fi Tarij al-adab al-arabi. Dar al-Yil, Beirut, 1986.
4.- HAZM, Ibn: El Collar de la Paloma, (trducción de E.G.Gómez), Alianza Ed. 5a. ed., Madrid, 1985.
5.- LOPEZ BARALT, L.: Huellas del Islam en la literatura española, Hiperión, Madrid, 1985.
6.- MENENDEZ PIDAL, R.: Poesía juglaresca y orígenes de las literaturas románicas, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957.
7- AL-MUTANNABI: Diwan al-Mutannabi. Edic. Nasif al-Yaziyi, s.d., s.l.
8.- RAED, J.: Arcipreste de Hita, precursor del Renacimiento, Ed. Devenir, Buenos Aires, 1975.
9.- REYNAL, V.: El Buen Amor del Arcipreste y sus secretas razones, Ed. Humanitas, Alcácer (Valencia), 1982.
10.- RODRIGUEZ BACHILLER, A.: Filosofía de El Collar de la Paloma, Casa Hispano Arabe, Madrid, 1969.
11.- RODRIGUEZ P.: Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, Edaf, Madrid, 1978.
12.- RUIZ, J.: Libro de Buen Amor, Ed. Planeta, Barcelona, 1983.
13.- SANCHEZ ALBORNOZ, C.: España un enigma histórico, Tomo I, Edhasa, Barcelona,1983.
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