webislam

Viernes 25 Abril 2014 | Al-Yuma 26 Jumada al-Zani 1435
859 usuarios en linea | Español English عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=1138

Noche y día

29/07/2002 - Autor: Yalaluddin Rumi - Fuente: Extraido de El libro interior
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Rumi
Rumi

— Noche y día, dijo el emir Pervána, mi corazón y mi alma están a tu servicio, pero, como estoy tan ocupado con los asuntos de los mongoles, no estoy en condiciones de servirte.

— También esos trabajos están dedicados a Al-lâh, le respondió el Maestro, ya que aseguran la paz y la seguridad a los musulmanes. Tú te has sacrificado, con tus bienes y tu cuerpo, para rnodelar sus corazones de tal modo que determinados musulmanes puedan apaciblemente obedecer la voluntad de Al-lâh: es una buena obra hacia la que Al-lâh te inclina, y tu extremado ardor es una prueba del favor divino. De igual modo, cuando esta inclinación languidece, es signo de rechazo del favor divino, y Al-lâh no quiere que un bien tan importante se realice por mediación de un hombre a quien hubiera que recompensar y conceder altas dignidades.

Tomad el ejemplo de un baño caliente. Su calor proviene del cmbustible utilizado en la caldera, como hierba seca, leña, exrementos y otros. De igual modo, el Altísimo manifiesta unos me¡os que, aparentemente malos y repugnantes, son en realidad instrumentos del favor divino. Como el baño, el hombre inflamado por tales medios se enardece y trabaja por el bienestar del pueblo entero.

En este momento llegaron unos amigos y el Maestro se excusó diciendo:

— Si no me ocupo de vosotros, ni me dirijo a vosotros ni pregunto cómo estáis, eso, realmente, es un signo de respeto. El respeto por algo es lo conveniente en esa ocasión. Cuando un hombre está orando, no debe pedir noticias de su padre o de su hermano o mostrarles respeto. La falta de atención que muestra hacia sus amigos y parientes constituye la cumbre de la atención y la cortesía, porque no se aparta por ellos de la oración y el recogimiento ni es perturbado; de modo que no merecen castigo ni reproche. La cumbre del respeto y la atención se alcanza cuando se les evita aquello que les haría incurrir en un castigo.

— ¿Existe un camino más corto que la oración, preguntó alguien, para acercarse a Al-lâh?

— Siempre la oración, respondió él. Pero la oración no es sólo esta forma exterior. Eso es el cuerpo, de la oración; la plegaria formal implica un principio y un final, y cualquier cosa que implica principio y final es un cuerpo. El takbîr es el principio de la oración y el salâm es su final. De igual modo, la profesión de fe (shahâda) no es sólo lo que se dice moviendo los labios, pues esta fórmula tiene un principio y un final; y todo lo que se expresa por medio de letras y sonidos y que tiene principio y final es una forma y un cuerpo.

Pero el alma de la oración es incondicionada e infinita y no tiene principio ni final. Por último, sólo los profetas (¡sea con ellos la salvación!) aportaron la plegaria, y el Profeta, que nos la enseñó, dijo: «Tengo momentos con Al-lâh que no pueden alcanzar ni un profeta enviado ni un ángel cercano a Él...». Así pues, el alma de la oración no es sólo su forma; ésta prepara para el anonadamiento en Al-lâh y la pérdida de conciencia. Así que todas las formas permanecen en el exterior y ya no hay sitio entonces en el alma ni siquiera para Gabriel, que es espíritu puro.

Se cuenta que, un día, al llegar el momento de la plegaria, sus compañeros encontraron a nuestro Maestro, Sultán de los Sabios y Polo del Mundo, Bahâ al-Haqq waI-Dîn (Al-lâh santifique su gran alma), profundamente recogido. Algunos le avisaron en voz alta. Nuestro Maestro no prestó atención a sus palabras. Ellos se levantaron y se pusieron a orar. Dos discípulos siguieron el ejemplo del sheij y no se levantaron. Pues bien, Al-lâh mostró a los ojos interiores de uno de los discípulos, llamado Jâyashî, que estaba orando, que todos los compañeros que oraban con el Imán habían vuelto la espalda a la Qibla, y sólo esos dos discípulos que habían seguido el ejemplo del sheij tenían su rostro vuelto hacia la Meca. Cuando el sheij sale de la distinción del tú y el yo, cuando su alma se aniquila en Al-lâh y se anonada en Su luz —«morid antes de morid»—, entonces se convierte en luz de Al-lâh. Quienquiera que vuelve la espalda a la luz divina y su rostro hacia la pared ha vuelto ciertamente la espalda a la Qibla, pues el alma de la Qibla es Al-lâh. Pues bien, estas gentes vuelven su rostro hacia la Kaaba, convertida por el Profeta en la QibIa del mundo. Al-lâh es con mayor razón la verdadera Qibla, por ser Él el único que constituye la Qibla (de la Meca). El Profeta (sea con él la salvación) dirigió un día un reproche a uno de sus compañeros:

—¿Por qué no me has respondido cuando te he llamado?

—Estaba orando, respondió él.

—¿No soy yo quien te ha llamado?, insistió el Profeta.

—Sólo soy un pobre miserable, respondió él.

—Está bien, dijo el Maestro, que siempre seas un pobre miserable, tanto en el momento del poder como en el de la impotencia, porque por encima de tu poder hay otro y en todos los estados estás dominado por el poder divino. No te desdoblas unas veces como miserable y otras como dichoso. Mira el poder divino y considérate siempre como miserable e impotente, débil y pobre. Si los leones, las panteras o los tiburones son todos impotentes y tiemblan ante Al-lâh, ¿qué puede hacer un débil hombre? Los cielos y la tierra son impotentes y están dominados por Su orden. Él es un gran Rey; Su luz no es idéntica a la de la luna y el sol, y ante ella permanecen las cosas. Cuando Su luz se manifiesta sin velos, ya no queda cielo, ni tierra, ni sol, ni luna; salvo el Rey, nadie permanece.

Cierto rey dijo a un derviche:

—Cuando Al-lâh se te manifieste y se acerque a ti, acuérdate de mí.

—Cuando accedo a Su presencia, respondió el derviche, y los rayos del sol de su Belleza me iluminan, ya no me acuerdo de mí mismo: ¿cómo podría acordarme de ti? Cuando el Altísimo elige un servidor y lo anonada en Él mismo, concede su deseo a cualquiera que se aferre al pliegue de su túnica y le presente una petición, sin necesidad de que ese intermediario lo recuerde ante Al-lâh y le exponga su deseo.

Se cuenta que cierto rey tenía un servidor favorito y muy cercano a él. En el momento en que el servidor anunciaba su intención de ir a la corte, las gentes con peticiones que presentar le confiaban sus memoriales y cartas para que las sometiese al rey. Él lo ponía todo en su cartera. En presencia del soberano, no podía soportar la aparición del esplendor de éste y se desvanecía. El rey entonces metía amistosamente la mano en la bolsa, el bolsillo y la cartera de su servidor, diciéndose:

— ¿Qué llevará aquí mi servidor, absorto y desvanecido ante mi belleza?

Tomaba las cartas y escribía al dorso de estas peticiones la orden de atender los deseos de todos los solicitantes y, después, volvía a poner todo en la cartera para que ninguna petición fuese rechazada, sino que los deseos fuesen satisfechos doblemente e incluso más. Sin que el servidor expusiese las peticiones de cada uno, todas recibían satisfacción. En cuanto a los demás servidores, que permanecían lúcidos y tenían la posibilidad de exponer al rey las historias de los solicitantes, de cada cien peticiones y cien asuntos, apenas atendía uno.

Anuncios
Relacionados

El emir y el asceta

Artículos - 20/08/2002

Mi alma gira dentro de Ti

Artículos - 14/11/2006

El Lamento del Alma

Artículos - 04/06/2010



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


diseño y programación
Development and programming, professional translation services, positioning, servers, e-commerce, SEO, user support, mobile apps, video productions, print layout design and marketing.
grupo de comunicación

Junta Islámica - Apartado de Correos 2 - Almodóvar del Río - 14720 - Córdoba - España - Teléfono: (0034) 902 431 937

Certificados de calidad: XHTML, CSS, RSS, 508, TABLELESS, WCAG TAW

 

Junta Islámica
http://www.webislam.com/articulos/26376-noche_y_dia.html