webislam

Jueves 25 Mayo 2017 | Al-Yuma 29 Shaban 1438
1461 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

Educación en la excelencia humana

El mundo, la humanidad vive, desde las últimas décadas del Siglo XX, una crisis de incalculables consecuencias

10/03/2017 - Autor: Esteban Díaz - Fuente: http://www.estebandiaz.es/
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación


Esta nueva visión del mundo de unidad está sustituyendo progresivamente a la vieja visión del mundo de dualidades.

1. (Cambio holístico/expansión de la conciencia)

El mundo, la humanidad vive, desde las últimas décadas del Siglo XX,  una crisis de incalculables consecuencias. No es una crisis económica, dineraria, sino una crisis de conciencia, una crisis de valores, que al día de hoy no tiene visos de una salida airosa que la resuelva.

-Desde los años 50 del Siglo XX, después de la Segunda Gran Guerra Mundial, surge una nueva sensibilidad entre los occidentales de Europa y de las Américas que se oponía a los viejos valores del ya viejo Gran Paradigma de Occidente, el paradigma mecanicista o cartesiano-newtoniano -como también ha sido llamado-, generándose una oleada de paradigmas o modelos en ciencias dura y en las disciplinas humanísticas y sociales,  que se distanciaban de los principios filosóficos que regían el  paradigma de Occidente, inscrito en la visión del mundo de dualidad, en la que la humanidad ha construido, hasta hoy, civilizaciones, culturas y  modelos sociales, políticos y económicos.

Esta nueva sensibilidad fue creando unas formas y unos modos que asumían unos valores que nada tenían que ver con los valores del mercado y del consumo que imponía el modelo mecanicista que encumbraba un capitalismo cada vez más deshumanizador.

No cabe duda que en este cambio de valores, entre otros factores, tiene mucho que ver la mirada de Occidente a las tradiciones de sabiduría de Oriente. Pero hay un punto de inflexión en el contacto cultural de Oriente y de Occidente que viene dado por la diáspora del pueblo budista, cuando la China comunista de Mao invadió por las armas el Tíbet, provocando exilio del pueblo tibetano y de sus líderes religiosos por todos los rincones del mundo, especialmente en Occidente. Desde entonces, allá por los años sesenta, se comenzó hablar en Occidente de paz, amor y no violencia, valores que se convirtieron en consignas y modo de vivir entre los universitarios de los campus de los USA, especialmente.

Esta nueva sensibilidad que había calado en el sector más sensible del tejido social de un mundo que ya se preparaba para vivir lo que, en pocas décadas, se denominó, el mundo global o la globalización del mundo, fue aportando una nueva conciencia que daría lugar a diseños de un paradigma emergente inscribía sus propuestas y principios filosóficos y científicos en una visión del mundo de unidad o cosmovisión “de unidad”, que hoy en día está impulsando a la humanidad hacia un cambio holístico, hacia una expansión de la conciencia individual y colectiva.

Esta nueva visión del mundo de unidad está sustituyendo progresivamente a la vieja visión del mundo de dualidades, entendidas éstas desde la idea de juego de contrarios, de opuestos, de oposiciones, lo que está propiciando el cambio de conciencia que está transfiriendo a la humanidad hacia un cambio holístico…, exactamente lo que necesita la humanidad para que encuentre la puerta de salida de la crisis de conciencia, de valores, que presenta el viejo paradigma de Occidente, que ha asumido los valores del mercantilismo capitalista, valores materialistas, sin olvidar que el paradigma que comenzamos a dejar atrás surgió en el seno de la visión de dualidad. Este dato es de vital importancia para explicar el cambio que se está operando ante nuestros ojos: un cambio holístico que deberá estar apoyado por una Educación integral que permita, con mayor dinamismo y premura, el cambio de conciencia que nos llevará a la nueva Edad de Oro.

Este cambio holístico está siendo posible gracias a la emergencia de la nueva visión del  mundo, que hemos llamado de “unidad”, que supera y trasciende a la visión de dualidad, en la que la humanidad ha vivido desde que tenemos memoria de su Historia.

Al tiempo que la crisis de valores avanza, la nueva visión del mundo de unidad está produciendo que un nuevo paradigma (modelo) social no mecanicista, que nosotros hemos llamado “el humanismo global” (de carácter no racionalista cartesiano-newtoniano) vaya tomando cuerpo en el tejido social planetario, generando, decíamos, un cambio holístico en todo el colectivo humano. Pero  también un cambio de sentido de la globalización, que apunta hacia una expansión de la conciencia en cada ser humano, que sólo puede lograrse -insistimos- mediante una Educación integral, que ha de atender todos los aspectos de la personalidad humana, al tiempo que ha de tener como meta la formación del carácter genuino del ser humano que lo conduzca a la excelencia humana.

El cambio de paradigma ha de venir de la mano, pues, de la nueva visión del mundo de unidad que sustituya de “forma natural” y  progresiva el viejo mundo de dualidades enfrentadas.

2. (La excelencia humana)

Para lograr la excelencia humana, Sri Sathya Sai Baba ha hablado de la combinación de tres principios: cabeza (head), mano (hand) y corazón (heart), lo que  Él denominó las 3H.

Esta Educación integral ha de conducir, pues, al niño, al educando, a la excelencia humana mediante una educación QUE:

1) promueva, estimule  y active la inteligencia y el discernimiento (cabeza), es decir, para que la mente actúe desde el intelecto superior, y desde él trabajar en la armonización y equilibrio de la psique humana, componente que, junto al alma y el cuerpo, de la personalidad humana;

2) desarrolle sus capacidades y logre la perfección en sus actividades (mano), para que éstas sean de utilidad para su propio desarrollo y para la sociedad a la que ha de servir.

3) sirva de alimento para el alma (corazón), moviendo al educando hacia el amor y la compasión que radican en su corazón, como esencia suya.

3. (Educare)

¿En qué ha de consistir, entonces, la Educación en la excelencia humana?

Sri Sathya Sai Baba, además de recordarnos que la Educación integral es la que conduciría al logro de la excelencia humana a los estudiantes, nos insta a que tengamos presentes dos instrumentos (herramientas) básicos para organizar los programas educativos en los que la educación secular quede impregnada por la educación espiritual, a la que Sai Baba denomina Educare, integrando ambas en el proceso de formación y de educación del alumno.

Como es sabido, el verbo latino “educare”, compuesto de la preposición “ex” (que denota la idea de ‘de dentro hacia afuera’) y del infinitivo latino “ducere” (‘conducir’, ‘llevar’), viene a significar “conducir/llevar de dentro hacia afuera”, lo que indica que los antiguos sabían muy bien que la verdadera esencia del ser humano reside en su interior, por lo que se ha de precisar de un proceso educativo que permita al estudiante interiorizarse hasta su verdadero ser, su prístina esencia, conociéndola, amándola, desarrollándola y manifestándola en su vida diaria.  En el mismo proceso educativo el niño conocerá que esa esencia es Amor, la Energía universal o la Inteligencia universal o suprema que creó el Cosmos y que lo envuelve, lo penetra y le da vida.

Para lograr este conocimiento, Educare deberá poseer dos herramientas que permitirá conducir a la educación a revelar el propósito por lo que fue instituida desde la antigüedad. Estas herramientas son: la inteligencia y la indagación, que, además de conducir el proceso educativo del niño hasta su interiorización, permitirá que Educare, o educación espiritual,  impregne la educación secular para que pueda hablarse de Educación integral, con inicial mayúscula, con el fin de que el proceso educativo, la Educación, cumpla con su verdadero propósito.

Sri Sathya Sai Baba expone con un ejemplo muy sencillo cómo han de vincularse ambos ámbitos de la Educación, el secular y el espiritual, al tiempo que nos instruye sobre cómo utilizar -aunque la ejemplificación se exponga de forma metafórica- las herramientas que ha de usarse y el método que ha de seguirse:

“La educación secular ha de combinarse con Educare. Sólo entonces experimentarán la bienaventuranza. ¿Cuál es la diferencia entre ‘educación’ y ‘Educare’? La educación es como agua insípida, Educare es como el azúcar. El mero agregado de azúcar al agua no la vuelve dulce. Sólo cuando se la revuelve, el azúcar se mezcla con el agua volviéndola dulce. El corazón es el vaso, la divinidad es el azúcar y la educación secular es el agua insípida. Con la inteligencia como cuchara y la indagación como el proceso de revolver, experimentamos la divinidad que todo lo penetra. Esa es verdadera sabiduría, la que nos permite reconocer la unidad de toda la creación.”1 Esta sencilla ejemplificación nos muestra las líneas maestras de lo que ha de ser la Educación integral o Educare, que han de seguir todos los programas educativos que en verdad pretendan serlos.

Además, en el mismo Discurso mencionado, Sri Sathya Sai Baba nos revela una doble actividad que todo maestro de lo que hemos llamado Educación integral ha de observar:

“Educare implica comprender profundamente el conocimiento que surge del interior e impartirlo a los estudiantes”. “Comprender profundamente el conocimiento que surge del interior” expresa una incursión del maestro hacia su ser, hacia su centro inalterable, hacia su verdadera realidad, significando que en esa interiorización ha logrado conocer y “comprender profundamente” ese conocimiento que radica en su interior, pues ese conocimiento es su “ser” mismo, su verdadera esencia. Quien ha logrado “ahondarse” hasta su propia esencia, ha logrado conocerse a sí mismo, resolviendo el enigma que encerraba la antigua sentencia “conócete a ti mismo”, con la que la tradición de sabiduría griega ejercitaba a los iniciados que buscaban la sabiduría. El maestro, pues, ha de ejercitarse en un camino de interiorización hacia su ser prístino, para “conocerse” y “comprender” su verdadera naturaleza y, de este modo, poder ofrecerlo a los alumnos, a los que acompañará en su proceso educativo hasta que logren el propósito de la verdadera y legítima Educación: conocerse como el ser perfecto que cada uno de ellos es y vivir establecidos en tan real y auténtica esencia o Amor universal, como apuntamos en líneas anteriores, sabiéndose, entonces, en unidad con todo lo creado, pues todo lo creado, incluido el propio ser humano, participa de esa misma esencia universal. Las tradiciones de sabiduría, tanto en Oriente como en Occidente, han expuesto que toda la Creación, desde el diminuto átomo hasta la más ingente de las galaxias, está impregnada por esa esencia universal, que llaman Conciencia o Amor o Ser o Dios.Sólo si el ser humano vuelve su mirada hacia su interior, hacia la Conciencia que en verdad es, podrá participar de este conocimiento que le revelará progresivamente su verdadera realidad. En verdad que es un “re-conocer” que siempre fue Conciencia o Conocimiento de Sí Mismo.

Conocer el interior proporcionará -insistimos- descubrir la verdadera naturaleza del hombre, la Conciencia, y vivir como “ese ser interior”, o como algún sabio (Nisargadatta Maharaj de Mumbai) la llamó: “la sensación de ser”, otro de los nombres que se le ha dado a la naturaleza real de todo ser humano, también denominado “el testigo inalterable e incondicionado e inafectado” de cuanto sucede “fuera”, en el mundo externo, permitiendo que el soporte-cuerpo-mente exprese un pensar-hablar-actuar consecuentes con “ese interior consciente de Sí Mismo”, la Conciencia.

Este “conocimiento que surge del interior” se basta a sí mismo, pues es conocimiento que posee una base sólida y es permanente, y no precisa del conocimiento externo. Este “conocimiento que surge del interior” es por lo que el ser humano reconoce como lo que en verdad es. Por lo que el ser humano sólo ha de “tomar consciencia” de que es Conciencia, su verdadero ser. En realidad, se trata de un conocimiento práctico, pues es logrado por el mismo ser humano/alumno en un proceso de interiorización que le proporcionará, paso a paso, qué o quién en verdad es. Este proceso de interiorización ha de realizarse mediante la herramienta (método) de la auto-indagación, por lo que todo el proceso es un ejercicio/conocimiento práctico del alumno en el que va progresivamente adentrándose hasta su ser, es decir, progresualmente el alumno, dirigido por el maestro, va “conociéndose a sí  mismo” como la unidad de la vida en toda su dimensión universal.

Por tanto, el propósito de la Educación consiste en que el educando ha de conocer su verdadera naturaleza universal, siéndose él mismo la unidad de la vida, como venimos exponiendo, dejando a un lado su individualidad limitada y sufrida. Pero aún Sri Sathya Sai Baba nos enseña que el fin de la Educación es la formación del carácter del educando, que ha de estar en sintonía con su naturaleza genuina universal, la Conciencia:

“¿Cuál es el fin de la educación? La gente responde a esta pregunta diciendo que la educación no tiene un fin. Definitivamente lo que estudiamos de los libros tiene un fin. El fin de la educación es el carácter.”Y aún nos apunta que la esencia de la Educación es la concentración de la mente, el dominio de la mente, o disciplina:

“¿Cuál es la esencia de la educación? La esencia de la educación es la concentración de la mente y no la recopilación de hechos. La mera recopilación de hechos no servirá para ningún propósito.”En líneas generales, Sri Sathya Sai Baba nos muestra en qué debe consistir la Educación que ha de desarrollar los programas educativos que proclamen la Educación integral, que está reclamando la humanidad para salir de la crisis en la que estamos inmersos y pueda producirse el cambio holístico del que hablábamos al principio. Sólo mediante una Educación integral, holística, podrá el ser humano expandir su conciencia individual y abarcar la Conciencia universal, su verdadera realidad.

Al ser conocimiento práctico, Educare no sólo puede entenderse como la transmisión de un conocimiento que muestra el camino en el que el educando va a conocer quién es en verdad, sino que debe proporcionarle, también, las herramientas para lograr la interiorización y el progresivo establecimiento firme en lo interno de su ser. Es decir, Educare exige de una metodología que posibilite la progresiva interiorización del alumno hasta conocer su verdadera realidad, que radica en su interior.

Así, toda propuesta de Educación integral ha de atender al carácter práctico de Educare, proporcionando al alumno guías que le faciliten el conocimiento que le conducirá al descubrimiento y a la posterior experiencia de sí mismo como el ser que en verdad es, así como a la adquisición de la conciencia integrada constante, mediante la cual el educando conocerá y experimentará la unidad de la vida, propósito, como venimos diciendo, de la Educación/Educare/Educación integral.

El carácter práctico de la Educación exige, entonces, elaborar programas siguiendo las recomendaciones de Sri Sathya Sai Baba, por lo que se ha de atender como eje axial de la metodología la auto-indagación del alumno, que responderá a su exigencia de encontrar respuestas certeras y verdaderas a la pregunta “¿Quién soy yo?” o a descifrar el viejo aforismo griego “conócete a ti mismo”.

Estos programas han de ser diseñados desde un lenguaje sencillo, útil y práctico para que el educando, posibilitándole un aprendizaje y una experiencia fácil y natural, “viva” el proceso de aprendizaje como una “interiorización” gradual hacia su ser prístino. Así, la misma metodología le servirá de ayuda para lograr la interiorización, por lo que la auto-indagación favorecerá que sus logros puedan ser aplicados en su vida diaria mediante la formación progresiva de un carácter acorde con la excelencia de Educare.

En este proceso de interiorización del niño, la mente -aquello que oculta al hombre su esencia, su verdadera realidad- va regresando gradualmente a su fuente, el corazón espiritual, de donde salió, para re-conocerse una con ella y ser ella misma un instrumento libre de agregados psíquicos. El resultado final de este proceso de interiorizar de la mente hasta su fuente es el final del individuo humano como “sujeto pensante” separado de su fuente, la Conciencia, pues al re-conocerse en unidad con la fuente universal, la Conciencia, Dios, el Ser, su ser prístino interior, se conocerá como el Sujeto Cognoscente que es el mismo Ser Universal. Este será el final del proceso que debe conducir Educare al alumno como individuo que inicia su recorrido educativo creyendo que es un ser individual desvalido y limitado, para descubrirse el Ser Universal que en verdad es. Dice Sri Sathya Sai Baba: “Cuando aprendemos acerca de aquello que es ‘ilimitado’ alcanzamos el fin de la Educación”.

4. (Cultura y Educación)

En el mismo Discurso que venimos comentando Sri Sathya Sai Baba argumenta que“Sólo la cultura o el refinamiento puede desarrollar una buena personalidad y no este tipo de educación secular, que sólo proporciona a los alumnos información sobre el mundo. Por eso, tanto la educación como la cultura son importantes.”

La Cultura es “refinamiento” del alma o no lo es. Ya desde la antigüedad se exponía este criterio en el que la Educación y la Cultura eran como las dos caras de una misma moneda. Recuérdese que el término “cultura” proviene del participio pasivo del verbo latino “colere” ‘cultum’ - ‘lo que ha sido cultivado’, que referido a la tierra trata de expresar la transformación que ha de producirse en ella para que dé fruto; y referido al ser humano, la transformación del mismo al erradicar cuantas cualidades negativas trae a la existencia. Estas cualidades negativas, insanas, que le conducen a estados de infelicidad, han de ser eliminadas en el proceso educativo, permitiendo que aquellas otras cualidades que les son propias, innatas, afloren. Estas cualidades innatas, consustanciales a todo ser humano, también han sido llamadas valores humanos universales. De ahí que podamos hablar de Educación en Valores Humanos. Cuando estas cualidades innatas brotan emergiendo hacia el exterior, una vez eliminadas las cualidades indeseables que obstaculizaban la exteriorización de aquéllas, se dice que el ser humano ha logrado conocer, desarrollar y “cultivar” su naturaleza humana, con la que nace, por ello se habla de la “cultura” como el “cultivo del alma humana”, produciéndose la “transformación” del ser humano. Esta transformación del ser humano conlleva la formación de su carácter genuino, acorde con su ser verdadero, hecho que le permitirá expresar en su vida diaria la “excelencia” de su “humanidad”, como cualidad que poseen todos los seres humanos, cualidad que, por demás, nos hace a todos los seres humanos iguales, fraternos, dignos y universales, salvando la particular singularidad de cada uno. Es decir, el ser humano “cultivado” era/es aquél hombre o aquella mujer que expresaba/expresa su genuina naturaleza perfecta o divina, o dicho de otro modo: vivía en su verdadera dimensión divina.

Si la Educación proporcionaba al educando el conocimiento de su verdadero ser universal y le procuraba las herramientas para establecerse/vivir  firmemente en él, la Cultura (cultivo de las cualidades innatas) le proveía del “refinamiento” que han expresado en sus vidas ejemplares todos los sabios y todos aquellos seres humanos que desarrollaron y expresaron en sus vidas sus cualidades innatas, por lo que se dice de ellos que fueron fieles exponentes de una Educación en la excelencia humana y del refinamiento que se deriva de la formación del carácter adquirido por el cultivo de su alma, o de las cualidades o valores propios de ella.

Siguiendo con el Discurso mencionado, Sri Sathya Sai Baba insiste en la indiscutible relación que ha de existir entre Educación y Cultura:

“Sólo si la educación se combina con la cultura brillará como verdadera educación. ¿Qué es la cultura? Es el cultivo del discernimiento entre lo bueno y lo malo, el pecado y el mérito, y la verdad y la falsedad que experimentamos en nuestra vida diaria. También es la eliminación de los propios malos pensamientos, sentimientos y cualidades, y el cultivo de buenos pensamientos, sentimientos y cualidades. No sólo esto, la cultura lo vuelve a uno amplio de mente al eliminar la estrechez mental.”

Existe una anécdota en la vida de Sócrates que nos servirá para ejemplificar e ir poniendo punto final a nuestra breve reflexión. En una ocasión el sabio griego fue comparado con un sátiro, por su rostro poco agraciado, ya que era de baja estatura, y tenía los ojos saltones, chata la nariz, gruesos labios y vientre abultado, se cuenta que un adivino sirio, Zopico, le dijo que su rostro evidenciaba a un estúpido y libidinoso, sin saber de quién se trataba. Claro que los que presenciaron la anécdota, que sí conocían a Sócrates, conociéndolo como el más grande sabio de su tiempo, se rieron del falso adivino sirio. Sin embrago, Sócrates dijo que no estaba descaminado, pues era la Educación lo que le había permitido superar tan bajas inclinaciones.

Con el fin de “reconocer” que la Educación, con inicial mayúscula, y la Cultura que cultiva el alma humana han existido en todas las culturas de Oriente y de Occidente, en todas sus etapas evolutivas, en las que podemos observar el énfasis que en una y otra región del planeta se ha puesto en la Educación y en la Cultura que infunden/promueven la excelencia humana, incorporamos dos textos de la tradición china que ilustran nuestra reflexión. El sabio Lao Zi, en su obra HAU HU CHING. 81 meditaciones taoístas, nos dice:

“Una persona (de conocimiento) superior cuida del bienestar de todas las cosas (…) Cuando mira a un árbol, no ve un fenómeno aislado, sino raíces, tronco, agua, tierra y sol: cada fenómeno relacionado con los demás, y el ‘árbol’ surgiendo de este estado de relación. Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa.”

Y Confucio, el otro gran sabio chino, coetáneo a Lao Zi, en El Centro Invariable, nos recuerda cuáles son esas cualidades que infunden en el ser humano vivir en la excelencia de su ser, ser su naturaleza verdadera:

“El hombre verdaderamente perfecto no se limita a su propia perfección: también busca la de las cosas del universo. Tender por sí mismo a la perfección es el efecto de la bondad; hacer que las cosas tiendan hacia ella es el efecto de la sabiduría. Estas son las virtudes naturales, la regla de nuestras relaciones interiores y exteriores. Y según ella es como se dirigen las acciones, según las circunstancias.”

Para terminar nuestra reflexión sobre la Educación y la excelencia humana medítese en las siguientes palabras de Sri Sathya Sai Baba, en las que nos sugiere un práctico método (y proceso) para alcanzar la amplitud mental que confiere Educare y el refinamiento que se obtiene en el gradual aprendizaje del propio proceso educativo:

“Educare desarrolla tal amplitud mental. La educación de hoy sólo contiene conocimiento libresco. Es sólo conocimiento superficial y cambia a cada instante. Por lo tanto, debemos agregar ‘Educare’ a este conocimiento libresco. Educare es conocimiento práctico. Existen algunos pasos entre el conocimiento superficial y el conocimiento práctico. Del conocimiento superficial debemos avanzar hacia el conocimiento general. Después de analizar este conocimiento general uno obtiene conocimiento con discernimiento y sabe cuál es la diferencia entre lo bueno y lo malo. Desde este conocimiento con discernimiento avanzamos hasta el conocimiento práctico. Este conocimiento práctico es inmutable. La educación verdadera y eterna jamás cambia cuando el corazón está lleno de compasión; se vuelve sagrada y aspira al bienestar de todos. Una persona educada no debería poseer malas cualidades y no debe realizar malas acciones.”

__________________________

NOTAS
1  Discurso, 20 de Nov. 2001.
Todas las citas de Sri Sathya Sai Baba están extraídas de este Discurso pronunciado el 20 de Nov. De 2001, el primero en el que Sri Sathya Sai Baba habla de Educare, aunque desde tiempo atrás ya venía enseñando acerca de los valores humanos como consustanciales al ser humano, siendo estos valores humanos universales los que deben conformar los cimientos de la Educación Integral o Educare..

Anuncios
Relacionados

La unidad del Ser: Una visión no-dual de todo lo que es (III/III)

Artículos - 29/05/2015

Amor y no-dualidad (I)

Artículos - 10/01/2010

Centro de Estudios Islámicos Al-Qurtubi

Directorio - 03/01/2011



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/112987-educacion_en_la_excelencia_humana.html