El pensamiento de Ibn Jaldún
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Al cumplirse los seiscientos años de la muerte del mayor referente de las ciencias sociales del siglo XIV de Oriente y de Occidente, la conmemoración de su memoria permite el resarcimiento de una deuda histórica heredada y ratificada por la academia occidental. Ibn Jaldún (1332-1406) es, sin lugar a dudas, la figura de mayor trascendencia en el mundo musulmán de la época medieval europea.
Recientemente, gracias a los esfuerzos de intelectuales como Yves Lacoste o de Fernando Vallespín en su Historia de la Teoría política, se ha tratado no solamente de rescatarlo, sino de considerarlo como el fundador de la sociología y predecesor de formulaciones luego asentadas en los siglos posteriores como "fuerzas sociales", "el hecho social" y "las leyes sociales". Su obra enfatiza tanto el conflicto social como la solidaridad, lo que lo inserta tanto en la perspectiva funcionalista como en la del conflicto. En efecto, Ibn Jaldún es tal vez uno de los primeros en analizar la historia desde un punto de vista sociológico y, por eso, una de sus originalidades radicaría en la elaboración de un tipo de inteligibilidad experimental propia de los historiadores y sociólogos contemporáneos.
Estos elementos convierten a Ibn Jaldún en un autor central no solamente del pensamiento sociológico, sino también económico y filosófico de todas las épocas, a la altura de Nicolás de Maquiavelo (con el que su vida tiene un gran paralelismo en la combinación entre la práctica política y la reflexión teórica), del barón de Montesquieu (al que se adelanta en los siglos al establecer los condicionamientos ambientales en la actividad y el comportamiento político) o Jeremy Bentham, el padre de la sociología contemporánea (a través del positivismo social y de la vigencia del principio de la utilidad a través de su crítica al derecho natural y sus aplicaciones políticas).
La influencia de este árabe de nacimiento sevillano y de adopción granadina que proyectó su vida profesional entre Fez y El Cairo rebasa el marco estrecho del Islam y se proyecta sobre la Historia del pensamiento universal. Sin embargo, en los numerosos tratados sobre el pensamiento social o político de los últimos dos siglos no hay un espacio ni un lugar adecuado para un hombre y un pensamiento de tal magnitud. Las referencias a este teórico social en la mayor parte de las obras clásicas del pensamiento social y político, como las de George Sabine, François Chatelet, Olivier Duhamel o Eveline Pisier-Koucner, apenas sobrepasan la treintena de líneas en ediciones que en algunos casos sobrepasan las 900 páginas. Entre nosotros, la magnífica obra del sociólogo Salvador Giner Historia del Pensamiento Social ignora la obra y la aportación del pensador hispano-magrebí, reduciendo el pensamiento medieval a las aportaciones teóricas en torno al monoteísmo judío y cristiano a través de las obras de autores insustituibles como San Agustín, Santo Tomás, Marsilio de Padua o Guillermo de Occam.
La ausencia de un tratamiento extenso y adecuado de la obra de Ibn Jaldún justifica el que hasta el momento no podamos contar con una edición verdaderamente crítica de la Muqqadimah –su gran aportación a la historia en cuanto a la metodología y a la visión de las civilizaciones– y del Kitab al-'ibar.
En un momento en el que la conciliación entre modernidad e Islam se hace más que imprescindible, en donde intentos de comprensión mutua apuestan por una alianza de civilizaciones en la que la razón, el pensamiento racional y la lógica de los derechos humanos predomine sobre los fanatismos nacionalistas, religiosos e ideológicos en Oriente y Occidente, no puede mantenerse sin proyectar y ubicar en su justo lugar la obra, el pensamiento y la racionalidad de un andalusí como Ibn Jaldún.
Es por todo ello importante la exposición que sobre la persona y la obra de Ibn Jaldún se desarrolla en los Reales Alcázares de Sevilla durante los próximos meses, impulsada por el Legado Andalusí y reconocida con la presencia de primeros mandatarios desde Egipto a España, pasando por Jordania, Argelia y la máxima representación de la Liga de Estado Árabes, como invitados de los Reyes de España. Esta exposición y el Congreso Mundial que los próximos 7, 8 y 9 de junio se desarrollará en Granada sobre el pensamiento de Ibn Jaldún pueden representar una modesta pero importante aportación para el justo reconocimiento y proyección de un científico social adelantado en siglos a su época.
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