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Se rigen por la Luna, mas no son necesariamente lunáticos

Sha`aban de 1416 h.
Andalusíes - 15/12/1995 0:00 - Autor: Yahya García Olmedo - Fuente: Verde Islam 3
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Se rigen por la Luna, mas no son necesariamente lunáticos
Se rigen por la Luna, mas no son necesariamente lunáticos
Para los musulmanes, el cómputo del tiempo se efectúa en el contexto de un calendario lunar. La puesta de Sol marca el final del día -y el comienzo del siguiente-, mientras que el avistamiento de la Luna tras la conjunción de Luna Nueva marca el comienzo del mes. ``Luna Nueva’’ es el nombre que recibe el momento astronómico en que la Tierra, la Luna y el Sol están alineados y en ese orden —la alineación Luna, Tierra y Sol produce la Luna Llena.
Existen otras opciones como, por ejemplo, la de un calendario solar (Gregoriano) o lunisolar (adoptado por los hebreos). El porqué de decidirse a favor del calendario lunar sólo Allah lo sabe. Lo único cierto es que la elección ha quedado sustentada por tajantes alusiones coránicas (cfr. 9.36-37, 2.189) y de la sunna. En la surah 9 encontramos incluso la expresa condena a la práctica de incluir dentro del calendario lunar el mes intercalar, convirtiéndolo así en lunisolar.
Con el calendario lunar hiyrí, los musulmanes se desprenden de las estaciones como indicadores de la medida temporal. Así pues, las fiestas islámicas caerán en el mismo mes lunar pero en distintos momento estacionales, o incluso en distintas estaciones, a medida que transcurren los años. Habrá que esperar aproximadamente treinta y tres años para que una fiesta vuelva a caer en el mismo momento estacional.
Somos imprecisos si afirmamos que el mes lunar comienza en el instante posterior al de Luna Nueva. En realidad habría que decir que comienza con el primer avistamiento de la Luna por ojos musulmanes -en las condiciones que establece el orden jurídico islámico- una vez pasada la conjunción de Luna Nueva. Por supuesto, un mes nunca tendrá mas de treinta días. Se introduce así, y de forma esencial, un factor humano que a la postre traerá muchos quebraderos de cabeza, bendiciones y castigos a la umma. Sentado esto, se han barajado en círculos serios dos métodos formales de decretar el comienzo del mes, a saber:
Tras el primer avistamiento de la Luna Nueva en circunstancias sometidas a derecho y en el lugar donde va a regir el decreto, ya sea por conocidos o por desconocidos solventes.
Tras el primer avistamiento de la Luna Nueva según se aclara en el punto anterior, pero considerando cualquier tierra islámica como observatorio con crédito.
Acontece que mientras que el momento de la conjunción llamada Luna Nueva, además de otros parámetros adicionales, es perfectamente calculable, el comienzo del mes islámico no lo es. Esto se debe justamente a la inclusión del avistamiento como condición necesaria y suficiente para decretar el cambio de mes, una vez agotado el día 29 del que acaba. De hecho, el avistamiento depende de:
1. Condiciones atmosféricas.
2. La edad de la luna en la tarde del día 29 del mes.
3. La proximidad de la Luna al Sol en el momento de la puesta de Sol.
4. El intervalo de tiempo entre la puesta del Sol y la de la Luna.
5. La contaminación en la zona de observación o la presencia de bruma, si ésta tiene lugar en el mar.
6. La orografía de la zona de observación.
7. La utilización de medios ópticos, como telescopios u otros.
8. La destreza y la agudeza visual de los observadores, caso de que no usen medios ópticos sofisticados.
En resumidas cuentas, los musulmanes están muy limitados, a la hora de fijar un calendario, por la falta de un criterio consensuado que determine lo que se entiende por ``primer avistamiento válido’’. Si este consenso existiera, se procedería a elegir alguno de los muchos criterios que la ciencia ha aportado para predecir la visibilidad. El paso siguiente sería hacer un esfuerzo de observación legal del horizonte en la tarde del 29 del mes -téngase en cuenta que los meses lunares tienen 29 ó 30 días-: si se produce un primer avistamiento válido de la Luna, entonces habrá comenzado el mes siguiente en esa puesta de Sol y si no hay avistamiento alguno, entonces se entiende que ese mes consta de 30 días sin que sea necesario observar a la tarde siguiente.
Podría extrañarse algún profano en la materia, e incluso algún musulmán, de que dediquemos tantos esfuerzos a ``mirar la Luna’’. Si embargo, no cabe tal extrañeza. Es Allah quien ha precisado fielmente:
El día del mes lunar en que tiene lugar o comienza una celebración.
La recompensa que la observación fiel de esta fiesta tiene ante Él.
El castigo que merece faltar a determinadas fiestas. Es gravísimo, por ejemplo, no ayunar a propósito y sin excusa legal en un día de Ramadán.
La precisión en la fijación de la fiestas exige corresponder, si lo que se pretende es obedecer a Allah y su Mensajero, con una rigurosa vigilancia del calendario. Considero grave la práctica habitual de muchos musulmanes, no sólo de no interesarse por corregir las previsiones de calendario, sino de dejar en manos de ineptos tan trascendente tarea.
En estos tiempos en que los vientos de confusión recorren la umma es preciso realizar un debate clarificador sobre los criterios del calendario. Es preciso que hablen los científicos y los sabios en derecho islámico, como es preciso que los políticos escuchen atentamente este debate. El día del comienzo de Ramadán lo ha decretado Allah y no una estrategia política coyuntural.
La dificultad de guiarse con un calendario lunar es una bendición para los musulmanes, y no una maldición como pueden creer los no iniciados. Su abandono no representa sino una nueva luz roja en el sistema de la umma. Es desagradable pasearse por una ciudad árabe en Noche Buena y verse rodeado de ``Papas Noeles’’. Resulta doloroso ver en los canales ``árabes’’ por satélite, verdadero trono de la más baja vulgaridad occidental, cómo se dedican profusas felicitaciones por el año nuevo solar mientras que al islámico se le hacen escasas alusiones.
Aún sabiendo que los males no se curan aliviando los síntomas, propongo en estas páginas un calendario lunar para este año solar. He de hacer hincapié en que no basta con seguirlo ciegamente, sino que hay que revisarlo. De hecho, muy probablemente la previsión fallará en cierto mes de verano. Para ver la correspondencia entre días lunares y solares, se superponen mentalmente las cajas que simbolizan los meses. Esto es, si se desea saber a que día en la caja contigua corresponde una casilla, no hay más que buscar la que ocupa su mismo lugar. Por ejemplo, según el calendario, el día 30 de Sha`aban de 1416 h. corresponde con el día 21 de enero de 1996 d. J. y el 29 de Ramadán con el lunes 19 de febrero. Esto a grandes rasgos, pero el que desee afinar, debe entender que el día 1 de Ramadán, por ejemplo, comparte con el día 22 de enero únicamente el tiempo que van desde las 0h del 22 a la puesta del sol del 22. El resto del tiempo lo ha tomado del día 21, en lo que va de la puesta de sol hasta las 12h del 21. Así pues, la noche del 27 de Ramadán —posiblemente aylatul qadri (la Noche del Poder)— es en realidad la noche del 16 de enero y no la del 17, como se podría pensar. Esto está de acuerdo con lo dicho en el sentido de que los días árabes comienzan en la puesta del Sol.
En lo relativo a las fiestas islámicas fundamentales, éstas aparecen en negrita, al igual que las propias del Estado Español.
Propongo que en España se articule un órgano islámico para la vigilancia de la Luna. La zona de referencia sería en principio España y Marruecos.
Este último país tiene una privilegiada situación geográfica dentro de la umma y parece escrupuloso —al menos no hay prueba de lo contrario— en el procedimiento que sigue para el establecimiento del calendario. A la mencionada zona se podrían unir tantas otras como fuera posible, siempre que estuviera explícitamente especificada su metodología y se contrastará su fiabilidad de observación. En realidad lo verdaderamente deseable sería que hubiera un consenso islámico para el calendario, elaborado a la luz de la ciencia y el fiqh exclusivamente.
Los datos para la confección del calendario han sido aportados por el programa del Dr. Mansur Ahmed llamado Moon Calculator (Beta 0.2)}’’ que puede ser conseguido en la dirección de Internet: http://www.ummah.org.uk. Como base de observación se ha considerado la ciudad de Granada y el criterio seleccionado ha sido el del eminente astrónomo musulmán Mohammad Ilyas.
 
Nota:
Si se desea disponer de este artículo, u otros del autor, con la transcripción ajustada a un criterio estandar, solicitarlo a la dirección electrónica: \textsf {folmedo@goliat.ugr.es} o a la misma revista. En la solicitud se deberá elegir el sistema de transcripción entre los siguientes: Escuela de Granada, transcripción ZDMG, Enciclopedia del Islam y Turco Moderno.

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