
Un tribunal de apelación norteamericano ha anulado una sentencia que ordenaba a varias organizaciones caritativas musulmanas compensar a la familia de un joven estadounidense muerto en un ataque en Cisjordania del supuesto cargo de financiar el terrorismo, indicó el pasado 29 de diciembre el Washington Post. Una sentencia de un tribunal en 2004 condenó a la Fundación de la Tierra Santa para la Ayuda y el Desarrollo, la Sociedad Musulmana Americana, la Asociación Islámica por Palestina y un hombre llamado Mohammed Salah a pagar 156 millones de dólares a la familia de David Boim, que murió en un ataque en 1996.
La familia había señalado que los acusados habían entregado donaciones a Hamas en 1993 y 1994, que fueron utilizados para actividades “militantes”. La juez Hana Diamond Rovner, del Tribunal de Apelación del 7º Distrito, señaló, sin embargo, que la prueba de la implicación de Hamas en la muerte de Boim procedía de fuentes “problemáticas”, incluyendo el artículo de un periódico y una noticia difundida por el gobierno israelí.
El mayor grupo de defensa de los derechos de los musulmanes en EEUU, el Consejo de Relaciones Islamo-Americanas (CAIR), alabó en una declaración el fallo del tribunal. “Este destacado fallo supone una fuerte deslegitimación a la vergonzosa reciente ola de querellas contra musulmanes norteamericanos que no han cometido más delito que proporcionar ayuda humanitaria a los palestinos.”
El fallo del tribunal constituyó la última de una serie de sentencias que rechaza los cargos, en ocasiones muy chapuceros, presentados contra las organizaciones caritativas musulmanas de EEUU. El juez de un Tribunal de Distrito norteamericano declaró nulos el pasado mes de octubre los principales cargos relativos al terrorismo que pesaban sobre la Fundación de la Tierra Santa, radicada en Texas, que fuera en una ocasión la mayor organización caritativa en EEUU, indicó Islamonline.net. Sentando un precedente para casos similares el tribunal de apelación estadounidense calificó de “inconstitucionalmente vagas” algunas de las disposiciones contenidas en el Acta Patriótica de EEUU que se refieren a la prestación de apoyo material a organizaciones extranjeras calificadas por el gobierno norteamericano como “terroristas.”
Las organizaciones caritativas musulmanas se convirtieron en el objetivo de las autoridades federales estadounidenses tras los atentados del 11-S debido a las alegaciones de que habían estado canalizando fondos hacia grupos que se oponen a la ocupación israelí de las tierras árabes, tales como Hamas y Hezbollah. En 2002, agentes federales estadounidenses entraron en las sedes de más de 15 organizaciones musulmanas caritativas y se apoderaron de 500 cajas de documentos de los que afirmaron que suponían una prueba de la existencia de una red que financiaba el terrorismo internacional. Sin embargo, no fueron presentados cargos contra las organizaciones caritativas que fueron objeto de aquella acción.
En 2004, las organizaciones caritativas y fundaciones musulmanas reaccionaron una mezcla de irritación y preocupación a la petición del Senado para que le fueran entregados sus archivos financieros “confidenciales”, incluyendo las listas de donantes. El Comité Financiero del Senado pidió al Servicio de Impuestos Internos que le pasara una documentación que se refería a varias decenas de organizaciones caritativas musulmanas. “La comunidad musulmana vio esta petición como una nueva acción en contra de los musulmanes de EEUU,” señaló el portavoz del CAIR, Ibrahim Hooper, al Washington Post. “¿Van ellos ahora a iniciar una caza de brujas contra todos los donantes de las organizaciones de ayuda, ahora clausuradas, para que los musulmanes sientan que están siendo objeto, una vez más, de una agresión por el solo hecho de haber hecho una donación con fines caritativos?,” señaló.
De hecho, las fuertes presiones gubernamentales han obligado a muchas organizaciones caritativas a dejar de transferir las tan necesitadas ayudas a orfanatos y campos de refugiados en países musulmanes con el fin de poder continuar operando en EEUU. El Washington Post ha señalado que muchos musulmanes norteamericanos están donando cada vez menos a las organizaciones caritativas islámicas por temor a ser colocados en la lista de vigilancia del FBI y ser acusados de canalizar el dinero a los “terroristas.”
“La gente tiene miedo dentro de la comunidad musulmana,” declaró Mohammad Alomari, director administrativo de la Organización Caritativa Vida para la Ayuda y el Desarrollo, a la Agencia France-Presse (AFP). “Ellos tienen que dar el zakat. Sin embargo, ¿cómo lo van a dar? ¿Lo dan sólo a la mezquita? ¿Lo dan a un amigo que lo lleva al extranjero? Los métodos de prestación de esta ayuda se han reducido drásticamente a causa del miedo.” “La gente asocia el dar dinero a un riesgo y no quiere esto,” manifestó Ahmad Chebbani, antiguo presidente de la Cámara Arabo-Americana de Comercio, al Washington Post. “Existe una falta de confianza en el sistema judicial norteamericano, ya que basta una simple acusación para que termines en la cárcel y se pueden utilizar pruebas secretas como medio de acusación.”
La intensa presión del gobierno sobre Life, que fue objeto de un asalto por parte del FBI en 2006, le obligó a dejar de enviar los tan necesarios fondos a los orfanatos del Líbano y los territorios palestinos ocupados, señaló Alomari. La cuenta de la organización fue cerrada poco después de aquella acción. Life acudió a los tribunales para rescatar sus fondos y ha denunciado la incapacidad o negativa del gobierno federal para proporcionar pruebas en contra de las organizaciones caritativas. “Solía haber muchas organizaciones. Nosotros no éramos ciertamente la mayor. Sin embargo, ahora lo somos por defecto, ya que las otras más grandes han sido cerradas,” señaló.
Algunos musulmanes creen que la represión en contra de las organizaciones caritativas forma parte en realidad de una ofensiva en contra de su religión. “La gente está diciendo que el tema no tiene que ver con tal o cual organización, sino que se trata del propio Islam,” manifestó Khalil Jassem, fundador de una organización en Michigan, al New York Times. Lawrence Davidson, profesor de historia de Oriente Medio en la Universidad de West Chester, en Pennsylvania, se muestra de acuerdo. “Ésta es una cruzada lanzada con un propósito político. Ellos quieren impedir que la comunidad musulmana adquiera influencia.”
Como respuesta a los cierres de organizaciones caritativas y las restricciones a su trabajo, los musulmanes de EEUU formaron en 2005 el Consejo Nacional de Organizaciones Musulmanas Estadounidenses sin Ánimo de Lucro en un esfuerzo por crear un mecanismo global que asegure la transparencia de las operaciones de las organizaciones caritativas y una protección para las mismas. Ellos han recordado que tras seis años de examinar abundante documentación, los investigadores norteamericanos no han sido capaces de producir ninguna evidencia que apoye sus afirmaciones.
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